sábado, 19 de enero de 2019



EN LA MIRA




“SIGNOS DE PODER”

La crisis de representación, los dobles raseros y las reiteradas políticas descarnadas que hoy muestran sus consecuencias están pariendo nuevas formas de hacer política que molesta al sistema del Establishment anglosajón ¿Son las señales de un cambio de poder?



Por Charles H. Slim
El tan vendido refrán del politólogo y estadounidense de ascendencia japonesa FrancisFukuyama ref-erente al “fin de las ideologías” no solo fue un rotundo desacierto en lo que respecta a su predicción sobre el futuro en las relaciones políticas  entre las naciones y del hombre mismo con su prójimo, sino también fue una mera ilusión producto del fervor embriagante de la sorpresiva caída del Muro de Berlín en 1989 y el inexorable colapso de la URSS tan solo dos años después. Ni el mundo “libre” liderado por EEUU tuvo algo que ver con eso ni ello significaría el final de las contiendas a nivel global.

Hemos visto con bastante continuidad como occidente aprovecho la hegemonía surgida de aquella debacle, para extender sus fronteras tratando de absorber a gran parte de Europa del este, Asia y claro, el Medio Oriente; todo claro, muy democráticamente. De ello nos hemos extendido antes y lo seguiremos haciendo en otros artículos, pero lo que nos importa ahora es ver, como ha evolucionado aquel conflicto ideológico y en se ha transformado ese mismo, que ayer lo fue entre dos doctrinas filosófico económico y políticas creadas por europeos (Marxismo y Capitalismo) y que hoy están completamente desacreditadas.

En realidad actualmente no existen las derechas y las izquierdas, solo son maniqueísmos elaborados por doctrinarios de otras épocas que realmente desde hace varias décadas carecen de aplicación y solo son artículos de museo pero nada más. La labor intelectual del hombre evoluciona con cada paso que da y actualmente ya podemos decir con seguridad, que hace bastante que esas ideologías engañosas y su aplicabilidad quedaron relegadas en la noche de los tiempos.

Para quienes vivieron de estas ideologías, es una pésima noticia, pero así son las cosas y la historia enseña que más allá de esas coloridas banderas partidarias y de sus encendidos discursos, solo hay hombres que decían muchas cosas pero que en realidad pensaban y hacían otras muy diferentes. Visto a la distancia podemos decir a quién le importa personajes como Javier Solana, José Luis Zapatero, Romano Prodi y todo el arco socialista europeo que vociferaban contra las injusticias del imperialismo en manifestaciones y reuniones de sus partidos radicales en las décadas de los setentas, para luego pasar a ocupar cargos políticos y estructuras globalistas que secundaban aquellas injusticias que tanto condenaban.

De politiquillos de partidos de izquierda pasaron a ser parte de organizaciones supranacionales y de organizaciones multiculturalistas –que encubren un Marxismo cultural- que son financiadas por fondos de origen confuso, con el objetivo de disgregar los valores de las sociedades de naciones enteras. Con ello, vienen importantísimos negocios financieros y comerciales que no benefician a las poblaciones sino, a los emporios que se encargan de manufacturar para satisfacer las necesidades creadas por ellos mismos. Así nació la UE, como un supuesto de colaboración transnacional  que hoy se encuentra en una severa crisis por los intentos de Gran Bretaña por salirse con el Brexit.

Como vemos el nuevo mileno trajo consigo revelaciones paradigmáticas y con ellas, nuevos aires para abordar las relaciones políticas y sus reales fines. Si los políticos continuaban con los mismos formulismos encasillados a esas vetustas estructuras partidarias que ya nadie respeta, el próximo paso era su extinción como profesionales de la política. La crisis de representatividad ha llegado y solo los más capaces sobrevivirán.  Las ideologías serán reemplazadas por hombres de carácter y sus gestos serán la doctrina con la cual se irán construyendo nuevas bases partidarias desgajadas de doctrinas anquilosadas que ya pasaron a la historia.

Es en este punto que desde los sectores del liberalismo político y económico, especialmente de los medios que se sustentan del pulpo anglosajón (sustentador de los fraudes electorales si los hay), intentan boicotear esta nueva realidad tratando de desacreditar la aparición de estos fenómenos políticos que ponen en jaque a las políticas de relaciones exteriores y de aquellas dudosas inversiones que se entablan desde épocas pasadas con los sectores influyentes de los países del globo. Ellos que hablan por los intereses que –entre otras cosas- sostienen los medios en los que trabajan, hacen cuanto pueden para tratar de desacreditar a quienes demuestran que sus liderazgos sobresalen por sobre las prerrogativas del Establishment globalista que brega por un mundo unipolar.
A pesar de que hay casos en los que se ha intentado salirse de este esquema, hoy puede verse cuál fue la suerte de aquellos. Quién pusiera en duda los pilares de la hegemonía anglosajona implemente perecería.

La fórmula seguía siendo la misma: crear el caos, derrumbarlo todo y luego ofrecer la reconstrucción. Tan simple como cínico. Destruyen los países y atrás de los tanques y las tropas de ocupación vienen los empresarios e inversores para ofrecer a gobiernos títeres elegidos a dedo, sus suculentos préstamos para reconstruirlo todo. Desde la impulsión lobista en el Congreso norteamericano para apoyar guerra de intervención a países soberanos, hasta la inversión en ejércitos privados (mercenarios) armas, transporte y todo lo necesario –incluidas las mujeres y niños para su recreación- para su operatividad, abarca la incumbencias de estos intereses ocultos ras las sombras del poder. La participación del sector privado de inversión (la banca e inversores de Wall Street y La City de Londres) fue y sigue siendo de capital importancia para que se emprendieran operaciones de desestabilización y subversión en los países más débiles de las regiones con interés.   

Hoy la región de Hispanoamérica sufre el embate de estos sectores y se centran en la creación de la crisis migratoria en rededor de Venezuela y Nicaragua que ha dado nacimiento a una serie de tratados bilaterales para tratar de paliar y controlar esta situación. Se sabe que existe detrás de esta tragedia humana, el desarrollo de claras maniobras planificadas y dirigidas por estos sectores que escudados detrás de máscaras de fundaciones, ONGs y supuestos grupos de voluntarios sin fines de lucro, están orientados a alterar la estabilidad política de la región.

Uno de los involucrados que financian estos movimientos seudo humanistas está la Fundación Soros que tras insertarse dentro de un país, tras una tarea de reclutamiento preparan grupos de activistas que montan el caos en los países para luego, comprarse todo a un precio muy bajo. Nada nuevo bajo el sol. Ante la creación de estas crisis, como sucede desde hace años en Haití, el tráfico de niños y niñas para prostitución, armas, drogas y órganos se hallan fomentados y sostenidos por la corrupción de los políticos de los países de la región.

La operatividad de estas agencias es posible por el descalabro de los gobiernos y de sus estructuras estatales producto de la inoperancia de la clase política, abúlica y corrupta que solo brega por acomodarse a  las circunstancias externas y sobrevivir. Es en este sentido, que la aparición de liderazgos carismáticos que denuncian estas complicidades criminales y que ponen en marcha planes para enfrentarles, son inmediatamente atacados desde los subordinados medios de prensa. En casos puntuales, cuando la oposición es inquebrantable no han dudado en asesinar a los líderes que representaran un obstáculo para sus planes. Fue el caso de Saddam Hussein en Iraq en 2006 y de Mohammar Al Gadaffy en Libia en 2011. Para otros casos, era más conveniente la erosión mediática y la propaganda matizada con sanciones comerciales y financieras.

Recordemos sino a Chávez cuando tomo una posición clara en su política exterior, a Evo Morales cuando nacionalizó el petróleo y el gas boliviano o (al odiado por el Establishment anglosajón) Vladimir Vladimirovich Putin quien tras tomar el poder en 1999 desde ese entonces lanzó a la cárcel a miles de funcionarios corruptos y sin dudarlo, desbanco a los oligarcas que eran sostenidos desde occidente. También mencionemos que por su habilidad política, logro desbaratar poderosos intentos de desestabilización creados ex profeso especialmente por Gran Bretaña.

Lo mismo se ha venido orquestando contra Caracas. Aunque Maduro no tenga el carisma de Chávez y lejos este de los principios de la auténtica revolución bolivariana, o tenga la sagacidad del mandatario ruso, una cosa es cierta, y ella es que se aferra con tenacidad al poder y aunque los títeres de Washington vociferen como si estuvieran a la altura de las circunstancias, los venezolanos saben en el fondo que una intervención militar estadounidense además de brutal, será contraproducente y reinstalaría aquella fábula “demócrata” al estilo de Carlos Andrés Pérez llevándolos a una posición aun peor en la que actualmente se encuentran.

En este contexto, Maduro no es peor ni mejor que cualquiera de sus homólogos regionales pero, si demuestra que no dejara que progresen los mismos artificios que Washington y sus socios, impusieron en el norte de África y el Medio Oriente.

lunes, 14 de enero de 2019



EN DEBATE


TRIANGULO ESTRATEGICO

Que se puede hacer ante el despliegue de nuevos y extraños planes geoestratégicos que no responden a los intereses de los países de la región


Por Charles H. Slim
El mundo no detiene su movimiento y los acontecimientos que signan la realidad geopolítica son los que marcan el paso de la política internacional. Solamente los ilusos, los traidores y los cobardes no quieren ver esta realidad que ya no tiene fronteras y que ha puesto a la luz del día, las más maquiabelicas intensiones de quienes pretender desde las sombras, dominar al mundo.

Nadie había escuchado a ningún presidente estadounidense reconocer que su país había cometido garrafales errores e incontables crímenes en el nombre de la libertad y la democracia. Quien rompió la regla fue Donald Trump y hoy parece estar adoptando medidas precisas contra esa mega estructura tentacular que se extiende por todo el globo y que es la que usa a las diversas administraciones en Washington para emprender sus aventuras militares que tienen finalidades meramente económico-financieras. Nos referimos al Establishment de su país (el poder detrás del gobierno)  y que tiene raíces internacionales que se extienden por supuesto a la Argentina.

Ello ha desatado una campaña de extendida ridiculización de la persona de Trump quien igualmente no hay que olvidarlo, lleva adelante políticas detestables y consecuentes con las promovidas por sus predecesores de las cuales en Argentina nadie se atreve a mencionar. Recordemos su irrevocable intensión de que el Congreso financie la construcción de ese demencial Muro con México que según algunas fuentes de círculo íntimo, fue una idea perfeccionada por el aliento de su yerno, el sionista Jared Kushner quien es el nexo familiar con los sectores ultrasionistas que controlan varios aspectos de la vida política y mediática de la Unión. Menos aún, verán en sus múltiples corporaciones de medios, alguna introspección tendiente a criticar la oscura historia contemporánea de sus administraciones teñida de embustes, invasiones y agresiones sin justificaciones legítimas y de las cuales, dicho Establishment vino sacando fabulosos réditos.

Al parecer la administración Trump, en lo que hace a su política doméstica,  ha emprendido un camino peligroso contra las rutas de financiamiento del Establishment global surgido de dineros provenientes  de fraudes, tráfico de armas, drogas, niños, órganos y muchos otros delitos en los cuales se hallan implicados importantes actores políticos estadounidenses como ser la “Fundación Clinton”, bancarios como “Deutsche Bank”,  altos funcionarios de varios países, artistas, periodistas y otros muchos importantes personajes de las finanzas y los negocios. Uno de los acusados vinculado al escándalo “Panamá Papers”   es el abogado panameño Ramsés Owens de la firma Mossack Fonseca , quien tiene importante información en referencia a este escándalo y también está muy bien conectado con altos personajes en Washington y Wall Street.

Con este escándalo de fraude bancario y lavado de activos  a niveles nunca vistos y que ha servido para hacer multimillonarios a unas pocas familias en Wall Street, la City Londinense  y a socios alrededor del globo, la justicia estadounidense  -a instancias de la administración de la Casa Blanca- parece haber tomado cartas en el asunto para indagar hasta donde llegan las complicidades dentro del sistema financiero estadounidense y la Reserva del Tesoro.  

Pese a ello, la intriga contra la integridad de naciones y regiones sigue adelante. Hace unos meses que del otro lado del mundo, mientras EEUU seguía realizando acciones provocativas en cercanías de las aguas de Crimea, actuando sigilosamente en Ucrania y que terminó con la acción suicida en  “Kerch”, situado en la península de Tamam; en Macedonia se venía gestando una crisis política que tiene como protagonistas a los partidarios del globalismo, adherentes a la idea de unirse a la OTAN como parte del frente de agresión que está cercando a la Federación rusa. Por suerte, Moscú esta alerta y cuenta con un plan de contingencia para afrontar estas agresiones pero ¿Qué clase de planes tiene Argentina y todo el cono sur para hacer frente a la actividades foráneas que se están desarrollando en la región?

Tal vez la pregunta haya sonado demasiado pretensiosa o incluso ridícula. 
Qué puede hacer un país como la Argentina que gobernada por una clase anglófila, hoy se ve absolutamente subyugada y tironeada por una clase política archicorrupta sin la menor intención de romper los esquemas y funcional a las políticas de potencias que se hayan desde hace bastante operando dentro de sus fronteras.  Por el contrario, Brasil con el nuevo gobierno ultraderechista de Bolsonaro, abre la puerta a que se comiencen a radicar oficialmente –dado que hace tiempo operan encubiertos en la región- peligrosos elementos militares y de inteligencia que estructuraran una nueva doctrina de seguridad (como lo hizo Washington con el Plan Cóndor en la década de los 70s), basada en el sobredimensionado –por negocios sucios- peligro del terrorismo internacional.

Bolsonaro es algo más que la simpatía naif que expresan los liberales argentinos por EEUU y sus aliados. Es la promesa creíble de un socio confiable para la impulsión y concreción de políticas a mediano plazo para desarrollar actividades en el terreno. En este sentido, Washington está interesado en que Brasil sea su agente de distorsión contra Caracas y frenar las inversiones chinas en el Cono sur, mientras que otros aliados como Gran Bretaña e Israel tienen sus propias agendas de interés en la colaboración brasuca. En el caso de los británicos ya es oficial su interés en radicar nuevas bases en la región con miras a dar puntapié a una nueva política agresiva en el marco del Brexit.

En lo que respecta a los intereses israelíes en la región, los mismos estarían fundados en la existencia de supuestas células de “Hesbollah” operando en la “Triple Frontera”, un argumento nunca comprobado.

Pero mientras la cancillería argentina juega al brabucón que se esconde detrás de chico malo de la cuadra (EEUU) lanzando advertencias a Caracas y reconociendo gobiernos paralelos al legítimo presidente venezolano,  el país se hunde en un derrotero de caos interior que ahonda la ya flácida caracterología de los argentinos.

Argentina no tiene ni Fuerzas Armadas ni doctrina estratégica propia ni mucho menos políticos con coraje para pensar un país diferente y con una nueva visión para los próximos 20 años. Por el contrario Brasil tiene suficientes recursos militares y una muy buena sintonía con Washington por lo que, como están las cosas el llamado Triángulo del sur estará dirigido por asesores del Pentágono, de la OTAN y de Tel Aviv con sus oficinas en Brasilia, involucrando quiéranlo o no, los argentinos.

viernes, 11 de enero de 2019


EN DEBATE



“VOCABULARIO ESTRATEGICO”

Cómo el carácter, el aplomo y el sacrificio de algunos mandatarios mundiales abochornan a los políticos occidentales



Por Javier B. Dal
No bastan los discursos estridentes y llenos de promesas sino hay sustancia detrás que los sostengan. Los gestos y los hechos son sin dudas lo más importante. Ello en referencia a la aguda crisis en la que actualmente se hallan los sistemas políticos occidentales, especialmente en los países gobernados por clases políticas anglófilas,  que ven peligrar sus grandes negocios en rededor del circo electoral. Argentina es uno de ellos y parece que va directo a consolidar aquellas detestables “relaciones carnales” del gobierno de Carlos Menem. De derecha a izquierda y los llamados centristas han demostrado que son muy débiles ante el manejo de los dineros públicos y también muy cooptables al cohecho y los negocios a espaldas del bien público que dicen representar.

La tan voceada “democracia” es solo una palabra hueca que no tiene la misma significación del ayer. Incluso cuando varios de las marionetas que gobiernan en Latinoamérica insisten en darle tintes comparativos con países presuntamente “avanzados” como EEUU, el descalabro irreverente desata una carcajada que no puede contenerse. Si alguna vez EEUU represento el modelo de “democracia” occidental como la corporación de medios la ha pintado durante décadas y que los medios argentinos aún siguen pintando, hace bastante que ya no existe y el descarnado prontuario histórico lo deja en evidencia.

Ya no hay aquel pretendido faro de moralidad que Washington se arrogó desde el final de la segunda guerra mundial y que prontamente comenzó a ensuciar con sus juegos de intriga y guerras a gran escala que se inaugurarían con la desastrosa guerra de Corea en 1950 y su continuación en Vietnam e 1968 hasta sus actuales agresiones en el Medio Oriente. Cada presidente ha sido opaco al resplandor del poder invisible que sostiene a EEUU y que hoy se ha revelado como el Establishment que no es otra cosa, que una mafia de poderosos sectores que hacen la ley a gusto y medida de sus intereses. Aquel que brillo con su propia luz fue eliminado prontamente.

Tan simple y tan crudo como eso. Las mafias son organizaciones que están fuera de la ley y haciendo esta analogía, veremos que el estado norteamericano ha venido comportándose como un gangster, muy moderno, mejor armado y complejo, pero como un claro violador de la ley en el concierto internacional haciendo uso de discursos que trataban de argumentar el respeto a dichas normativas mientras llevaba a cabo intervenciones tanto violentas como subrepticias sobre otros estados soberanos. Sumado al monopolio de la fuerza, tiene un protagonismo innegable en el manejo financiero global que como otra arma de chantaje, utiliza para crear a conveniencia, situaciones de inestabilidad con justificaciones políticas fundadas en reproches similares a los de un fiscal.

Con semejantes acontecimientos y con un mundo prácticamente sojuzgado por un estado que se arrogo durante gran parte del siglo pasado y hasta comienzos del presente las facultades del juez y policía del mundo ¿Qué debían hacer los demás estados y sus correspondientes habitantes para enfrentar estas ambiciones? Sin dudas que con el solo hecho de comenzarse a cuestionar estas políticas que han causado infinidad de consecuencias a millones de personas, es signo que se comenzado a desandar un camino que llevara al cambio inexorable que el Establishment anglosajón y sus esbirros alrededor del globo, intentaran torcer para adaptarlo a sus pretensiones.

En este sentido la aparición contemporánea de mandatarios contestatarios en países clave para los intereses del establishment anglosajón, ha sido la mayor amenaza para la consecución de sus planes geoestratégicos. Este fue el caso de Putin en Rusia, Ahmadineyad en Irán,  de Chávez en Venezuela y Morales en Bolivia, verdaderos obstáculos políticos  para los planes atlantistas de avanzar sobre Asia y Latinoamérica. Igualmente y pese a las diferencias culturales de todos estos actores entre sí, había y sigue habiendo un factor en común que los une y a su vez que molesta en grado sumo a los sectores elitistas regionales que admiran y siguen las doctrinas de Washington y Londres.  

Hay en cada uno de los líderes nombrados, el reflejo de caracteres fuertes y templados que son molestos a la vista de las miserias de representantes de partidos políticos caducos y corruptos que tratan de sobrevivir mediante arreglos clandestinos con el poder en las sombras, para seguir aparentando que son algún tipo de oposición a la gran presión que ejercen los poderes económicos-financieros y militares que ya han dado muestra de hasta donde pueden ir por concretar sus empresas. Solo son meras sombras chinescas de quienes realmente gobiernan en estos países, lo cuales cada día, son debilitados a tal punto que necesitaran de la “protección” de los demócratas del norte.

Es por ello que cuando aparecen esos –para el Establishment- malos ejemplos de la política,  primero se los ignora, cuando ello no prospera se los ridiculiza y cuando tampoco funciona se los ataca con la ferocidad de los medios adictos y pagos por este ente difuso pero omnipresente en las administraciones de Washington y Londres. Imaginen sino, que debieron haber sentido estos personajes cuando vieron a Vladimir Putin anunciar el salto abismal en materia de tecnología de misiles y defensa que arruino décadas de inversiones en programas de Escudos de misiles de EEUU y la OTAN o incluso, gestos menores –pero no por ello menos importantes- como fue asistir el 7 de enero a San Petersburgo en medio de una mañana fría y nevada  a la ceremonia de la Navidad ortodoxa para disparar la salva de un cañón de 155 mm, que la sola idea, habría echo orinar a los politiquillos de éste lado del globo.

Sin dudas que son estos gestos, más que las palabras y discursillos, los que hacen la diferencia con los vendedores de humo disfrazados de demócratas. 
También enmudecen a los furibundos ataques que cotidianamente pueden verse y oírse en medios estadounidenses y británicos, que son lastimera y obsecuentemente reproducidos por periodistas y medios argentinos de acostumbrado oportunismo, quienes  no se atreverán jamás en su miserable existencia a poner en dudas las fábulas escandalosas como fue el envenenamiento de Skripal. Tan simple como eso; un gesto de un mandatario de tamaña influencia hace temblar a los libretistas de Trump y May, pero también a los opinologos e intelectuales rusofobos que pese a ser argentinos, suspiran embelesados cuando cruzan el Tower Bridge sobre el río Támesis.   

viernes, 4 de enero de 2019


VETERANOS DE AYER




“INCURSIÓN SOBRE CHARLIE 1”

Como en todas las guerras, hay miles de anécdotas que nunca fueron conocidas por ser experiencias personales. La guerra del Golfo Pérsico está plagada de vivencias que debieron ser silenciadas por décadas. Aquí la vivencia en primera persona de un veterano británico,



Por Dany Smith
Cuando realizábamos incursiones negras sobre el noreste del Golfo, solíamos pasar por encima o por debajo de las dotaciones navales que estaban llevando adelante los muchachos de otros operativos que respaldaban las operaciones principales de la Coalición Aliada en el Teatro de Kuwait. Esto no estuvo exento de peligros y no solo por la actuación de los iraquíes que demostraron una amplia imaginación para tratar de frenar las acciones navales o de los iraníes que habían reforzado sus armas navales en toda la costa y observaban con atención todos los movimientos de la flota de la Coalición. 

En aquellos momentos la posición de varios de estos grupos de tareas era un secreto, incluso nosotros los S.B.S. que estábamos del mismo lado, no teníamos idea de que ellos ignoraban que nosotros estarían allí; y a su vez ellos tampoco tenían la menor idea de que nosotros estaríamos pasando furtivamente bajo sus narices. Esta historia sucedió a finales del mes de enero de 1991 cuando la campaña aérea sobre Kuwait arreciaba y habían surgido informes de inteligencia de que los iraquíes estaban preparando junto a grupos aliados, un golpe mortal sobre las líneas marítimas de aprovisionamiento siendo uno de los blancos principales el flanco este, cercano a las islas “Abu Musa” y “Kundra”  en disputa por los Emiratos Árabes con Irán donde aparentemente operaban células respaldas por Bagdad.

Según pudimos saber los aviones EA-6B que habían estado realizando vuelos de observación, habían detectado actividades hostiles en una zona que no debía tener ese tipo de actividad.  El escudriñamiento de los AWACS estadounidenses era dificultoso por el peligro de que el barrido electrónico irritara a los iraníes quienes podrían girarse a favor de Bagdad creando un dilema estratégico imposible de resolver. Nosotros mismos no estábamos muy seguros a quiénes respondían los “ayatolas”, pero con el pasar del tiempo nos dimos cuenta que nosotros nunca fuimos de su predilección.

Recuerdo que la atmosfera era irrespirable. El olor a quemado que traía el viento desde Kuwait parecía impregnarlo todo. La tensión y el miedo se podía tocar con la mano y no era para menos; según algunos rumores que nuestros comandantes no querían confirmar, los iraquíes ya a esas alturas nos habían rociado con varios pesticidas y agentes químicos y que había en los hospitales de campaña varios infantes de marina de la Marina Real y algunos pilotos con síntomas de envenenamiento.

A pesar de que nos surtieron de los equipos reglamentarios NBQ (Nuclear, Biológico y Químico) muchos murmuraban que “Saddam tenía unas cuantas armas secretas que traspasaba cualquier traje”. Un tiempo después de la guerra caí en cuentas de que esos rumores los habían plantado con mucho ingenio los mismos mandos aliados, tal vez con la intensión de explicar las incalculables bajas que sufriríamos por el uso de armas químicas iraquíes o incluso, las que usarían nuestras fuerzas.

Lo cierto era que estábamos en acción. Nos habían trasladado desde “Al Jubail” hasta el HMS “Exeter” que se hallaba operando al norte de la zona de operaciones de las dotaciones canadienses y australianas. En uno de nuestros “Super Puma” a eso de la 1:20 de la madrugada, salió y volamos muy bajo sobre las oscuras aguas del golfo pasando desapercibidos por los radares de los buques aliados que estaban patrullando en cercanías de la ruta de aprovisionamiento.  Las ordenes eran claras: “Nadie sabe de qué estamos aquí”. La operación tenía un objetivo central que se revelaría en vuelo y no podíamos salirnos de la rutina.  Si nos detectaban nuestros amigos abrirían fuego y nosotros no tendríamos como repelerlo.

Había que ingresar y reconocer una porción de la costa iraní a la altura del paralelo 50 en cercanías de “Bandar Al Kangan”, un área muy comprometida y posiblemente vigilada por la Guardia Revolucionaria. 
Según reportes de inteligencia, los “Fedayines” de Saddam se habían instalado en ese sector para realizar algún ataque sobre las líneas de aprovisionamiento ¿Cómo lo harían? No teníamos idea. Solo había algunas especulaciones sobre las tácticas que podrían usar. Igualmente de hallar el supuesto campamento desde donde se lanzaban misiones de siembra de minas y sabotaje, había que eliminarlo con la mayor discreción posible. 
Como fuese debíamos evadir tanto a los nuestros como a los otros (fueran iraquíes o iraníes). Era una verdadera locura pero para eso nos empleaban, después de todo siempre supe y estuve consciente que este trabajo era así y nos volvía elementos meramente dispensables para nuestro gobierno.

El área marítima  por donde debíamos cruzar se denominaba “Charlie”, una denominación en  código que los estadounidenses impusieron a los buques y artefactos que operaban en la zona centro norte del Golfo como retaguardia de la primera línea naval y protegiendo la ruta de abastecimiento naval que entraba por Ormuz.    

En aquella madrugada estuvimos al filo del desastre. Cuando pasamos por debajo de las líneas del radar de los destructores y corbetas aliadas, al parecer nuestros jefes no contaban con que algunos de nuestros “amigos” habían sido nuestros rivales y eran más despiertos que otros de nuestros amigos. Me refiero a la Task Force de los argentinos que estaba operando en esa zona justo en momentos que debíamos pasar. En un momento determinado el copiloto nos alertó por el intercomunicador diciendo: “Silencio! Fuera luces y todos mudos”.
 Un destructor se apareció a solo 3 millas de nuestra puerta izquierda y el maldito apenas era visible por algunas luces de cubierta.  Contuvimos la respiración y más de uno tuvo retorcijones en su estómago y es que a esa distancia con un simple cañón automático y con solo una ráfaga precisa hubiéramos sido historia. Apenas llegamos al punto de desembarco “Ronnie” quien era nuestro jefe de grupo nos susurró “ese era el Almirante Brown de la maldita marina argentina!” Ronnie tenía las emociones a flor de piel y tenía motivos para ello ya que él había sido parte de la fracasada operación de infiltración realizada en 1982 durante la guerra, sobre una base aérea argentina en cercanías de Comodoro Rivadavia.  Visto tiempo después y en las charlas de Pubs con mis amigos, esto parecía una maldita pésima broma del destino.
SBS Commands in Falkland War 1982

Tras montarnos en el bote y llegar sigilosamente a la costa, comenzaría la misión. Lo cierto fue que tras llegar al punto cero a un par de kilómetros del objetivo y tras comprobar que no había más que una instalación petrolera abandonada en la que habían colocado un “radio faro”, nos sentimos como unos estúpidos y debimos volver para lo cual teníamos que salir cuanto antes de allí, e internarnos en el mar a la espera en silencio y antes que saliera el sol que nos recogiera el helicóptero.  Siempre pensé que se había tratado de una jugarreta de los iraquíes que quisieron involucrar a sus vecinos iraníes a su favor.

Como fuese, ya estábamos mojados y con los oídos llenos de arena, así “Que demonios!” me dije, esto es lo que me gusta de este negocio. Cuando oímos que llegaba el helicóptero nos preparamos para la salida y en ese momento todos estábamos indefensos ante cualquier armas automática en las proximidades. Mientras se posaba a unos metros sobre nuestras cabezas y bajaba la escalerilla, “Scot” uno de mis compañeros me jala del hombro para señalarme que había movimiento de luces en la cosa y parecían moverse presurosas hacia donde habíamos estado. Un minuto de más podía ser la diferencia entre la vida y la muerte así que subimos tan rápido que perdimos gran parte del equipo que llevábamos. Ya en vuelo y teniendo que mantener el mismo sigilo con el que llegamos, debíamos pasar por la zona “Charlie” con la esperanza de no hallar a nadie en las inmediaciones. 

Gracias al cielo los argentinos estaban lejos y con nuestros lentes Nigth-scope de noche pudimos ver la popa del destructor Brown girando suave a unas 5 millas de nosotros. A veces me pregunto si alguien arriba de ese buque noto nuestra presencia.

jueves, 3 de enero de 2019


EN DEBATE




AMBICIONES NEOCOLONIALES”

Comienzan a salir a la luz algunos objetivos que se persiguieron con el Brexit y el alcance de los mismos ¿Qué medidas deberán adoptar los gobiernos de la región ante esta nueva amenaza transcontinental?




Por Charles H. Slim
Cuando los británicos eligieron salirse la Unión Europea con el Brexit, muchos ingenuos se creyeron que se trataba de una decisión fincada en principios de autode- terminación y propiciados por el interés en el mejoramiento de los intereses económicos británicos con respecto a sus socios de la Comunidad. Muchos y en especial los medios trataron de no denominar al proceso como una demostración de “nacionalismo” inglés. Pero para varios expertos este proceso importara un desastre para Gran Bretaña y eso es algo que Londres sabe que sucederá sino comienza a encontrar formas de financiar su nueva política y para ello debe volver  a las políticas filibusteras de “ir por algo y tomarlo”.

Esto viene a cuento de los planes que pronto se pondrán en marcha para que Gran Bretaña incremente sus bases en el extranjero teniendo como uno de sus puntos seleccionados a Latinoamérica. La noticia no puede sino despertar la atención en la región y en particular al Caribe, donde existen los gobiernos que aún resisten los embates de la política exterior de Washington. No es una casualidad que los británicos hayan previsto pretender ampliar su influencia al mejor estilo del viejo imperio británico en momentos que se han reactivado las tensiones geopolíticas con la Federación rusa por el asunto del significativo incremento potencial en sus sistemas de misiles estratégicos.

Sin dudas que uno de los principales objetivos es el de cercar a Venezuela donde se halla una importante plaza estratégica de la Federación rusa y a disposición de China. En este sentido no es casual que el Secretario de Defensa británico Gavin Williamson afirmara que existe una necesidad de su país de retomar el lugar de un importante actor internacional, teniendo como miras a conseguir dichos fines, la de entrar en las Islas de Monserrat o Guayana.

Este tipo de planes debiera alarmar a los organismos regionales como la OEA, a los internacionales y en especial a la ONU que supuestamente brega por la paz y el respeto de la ley internacional ¿Acaso a Gran Bretaña –lo mismo que a EEUU e Israel- no le caben las generales de la ley? Y es que este tipo de empresas poco o nada tienen de democráticas y altruistas. Si se confiesa la intensión de instalar nuevas bases militares en lugares fuera de las fronteras de un país, está claro que lo será contra la voluntad de algún otro. La experiencia cercana enseña cuales son los medios y las consecuencias del actuar de Gran Bretaña y sus colegas estadounidenses cuando se embarcan en campañas para aumentar su influencia en una determinada región.

Pero ¿Cuál ha sido la reacción de los gobiernos de la región? Bien y como era de esperar, tras el cambio de polo en la ideología que actualmente ocupa el poder en la mayor parte de los gobiernos del continente –en especial de Sud América y el Caribe-, parquedad y hasta una completa pasividad en las acciones que ya vienen desarrollando los británicos en la región. Miremos sino lo que sucede en el Atlántico sur y en el extremo del continente entre Punta Arenas y Tierra del Fuego. El casi absoluto monopolio de la actividad de control y cobro de canones por la navegación a cargo de los británicos, es pasmoso. El gobierno argentino parece haber renunciado no solo a la soberanía sobre las islas Malvinas, Sandwiches y Georgias, sino también sobre las aguas jurisdiccionales del sur.

A esta muy desventajosa posición argentina con un vecino con apetitos expansionistas como Chile (aliado de Londres), hay que sumar el providencial ascenso del gobierno derechista de Bolsonaro en Brasil quien es un aliado incondicional de las posiciones políticas de EEUU y por ende de los británicos.  En este sentido para Londres el momento no podía ser más propicio y no lo dejaran pasar de largo. Con estos gobiernos en sintonía con la ideología anglosajona, los británicos no dudaran en poner en marcha una acelerada movilización de recursos para establecer nuevos puntos estratégicos con el objetivo de ir estrechando el control sobre Rusia y China aunque ello no afecte mucho a estos dos grandes actores mundiales.

Sin dudas de que este renacido neocolonialismo que se inauguró en el norte de África con las operaciones de la OTAN lanzadas contra Libia allá en 2010, busca más bien presionar y condicionar a las naciones latinoamericanas que se vean dentro del radio de influencia de sus bases militares, tal cual podemos verlo con el caso de la Argentina bajo una ilegal ocupación de su Atlántico sur.

Más allá que la prensa regional y en especial la de Argentina se muestra acostumbradamente silenciosa ante estos hechos, la población argentina está bastante informada de lo que está sucediendo y pese a que se haya acuciada por una interminable crisis económica, no pierden de vista que hay un proceso de cooptación total de su soberanía y que de no comenzar a tomar medidas activas para contrarestarlo, el futuro de sus hijos será muy duro.

Una de las áreas en donde comenzó un proceso de mayor cooptación es en las FFAA y de seguridad, con la preparación y adoctrinamiento de los nuevos cuadros de oficiales a cargo de instructores, teóricos y asesores tanto de EEUU como de Israel, socios íntimos de Gran Bretaña. Este proceso no solo tiene esta parte meramente pasiva, sino que incluye una faz activa en la cual se verán actos violentos y presuntos atentados tendientes a consolidar un Status Quo de miedo y desconfianza que haga imprescindibles los asesoramientos de estos expertos extranjeros. Además se busca reforzar los conocimientos de doctrina que son adquiridos en las aulas de los liceos argentinos y de las academias a cargo del Pentágono.

Según algunas fuentes extraoficiales informan por estas horas de que el gobierno argentino ha propuesto el desarrollo de un plan de creación de cuerpos de reservistas como forma de contribución a la calamitosa situación defensiva y a los fines de crear una situación intermedia entre los soldados profesionales y los conscriptos comprometiendo a los ciudadanos que se presten voluntariamente a servir en armas. Aunque el proyecto pareciera muy benéfico para la política de la defensa, hay en él una notable desventaja estratégica que no se quiere mostrar y ello es, la desactivación paulatina de las diversas ramas de la defensa (Armada, Fuerza Aérea y Tierra)  y la doctrina que se impartirá a los reservistas, estará nutrida de los manuales estadounidenses e israelíes.  Para quienes no vean una dificultad en este programa propuesto, deben mirar a las experiencias contemporáneas vistas en otras latitudes y comprobar que, quitándole a un país su potencia de fuego (tanques, aviones y misiles) será fácilmente doblegada ya que milicianos de a pie simplemente serán aplastados por la aviación y las fuerzas mecanizadas enemigas.

Sin lugar a dudas de que estos planes vienen adunados con las ambiciones británicas que ya están en movimiento y que en el caso argentino, con seguridad ya tienen fecha de ejecución.

Por lo pronto, Gran Bretaña tiene asegurada su plaza en el Atlántico sur y es muy posible que ante estos nuevos planes de expansión y aprovechando la tolerada pasividad del gobierno macrista (vista con el incidente “ARA San Juan”), pretenda insertarse en el norte argentino, junto a sus socios estadounidenses e israelíes, quienes operan con total libertad autorizados por el actual gobierno nacional y tolerado por los gobernadores de las provincias donde se hallan.