viernes, 1 de marzo de 2024

 

¿SECESION?

¿Por qué las políticas económicas del presidente Javier Milei pueden disgregar la integridad territorial de la Argentina?

 

Pepe Beru

Si bien ya sabemos que la población argentina vive continuamente en una crisis existencial que afecta la calidad del estado que les gobierna, la que se ha desatado en los últimos días entre el gobierno federal y las provincias de la Patagonia ponen en relieve una nueva dimensión de esa crisis perpetua.

Las circunstancias que rodean esta situación, no son las mejores. El gobierno de Milei y no es un secreto, es un peón de los intereses externos que se alinean dentro de los planes hegemonistas de Washington y la OTAN.

La visita de Anthony Blinken se inscribe dentro de esto y aunque para la mentalidad del presidente y de sus laderos anglófilos ello sea para festejar, no lo es para el pueblo argentino. Washington ve con mucho interés que Argentina se convierta en un activo estratégico (no un socio) para moverlo a conveniencia en escenarios tan diversos como es Ucrania, el Mar Rojo e incluso contra China.

Quienes lo votaron no lo hicieron para que terminara de entregar al país a intereses foráneos de los cuales empresarios como Eduardo Elztain tienen una privilegiada conexión; se suponía que venía a crear cambios no ha profundizar la entrega.

Mientras traba muy buenas relaciones con los enemigos del país (Gran Bretaña), puertas adentro el presidente abre nuevos frentes con su propia gente.

El conflicto que se ha desatado con las provincias patagónicas y en especial con Chubut por la coparticipación, es algo muy delicado y peligroso para la ya precaria estabilidad institucional. Para el presidente Milei el dinero de esa coparticipación no debe entregarse a las provincias bajo el argumento de su icónica frase “no hay plata”, pero hay un problema: La coparticipación es un instituto constitucional que surge de la división federal del país.

La postura rebelde del joven gobernador Ignacio Agustín Torres de la provincia de Chubut no es poca cosa. La suya es una importante productora de petróleo y gas con lo cual, ante la negativa del gobierno federal de girar los fondos coparticipables que corresponden por ley, ha optado por una medida audaz y arriesgada que podría arrinconar a la administración de Milei ya que se puede decir que Torres y los otros gobernadores manejan el combustible para mover al país.

Esto ha sentado un precedente inédito para el país con lo cual podría ser el síntoma de nuevas y mayores crisis de este tipo.

Más allá de las descalificaciones que hizo el presidente sobre el joven gobernador, la situación planteada es -como bien dije- inédita pero no por ello carente de fundamentos. Si vemos como se está conduciendo Milei para llevar adelante sus actos ejecutivos y las prioridades que arbitrariamente pone por delante, se advertirá que carecen de tacto y van directo al choque. Precisamente este gobernador pertenece al PRO, fuerza que pese a que ellos mismos aclaran “no gobiernan”, son aliados estratégicos del gobierno libertario.

Pero esto es un conflicto de intereses económicos entre las provincias y la nación con lo cual, es un terreno muy resbaladizo y un manejo del mismo puede desatar otros problemas.

La posición adoptada por el gobernador patagónico implica algo más que un simple desacuerdo con Buenos Aires. Hasta el momento las discusiones se han canalizado por la vía judicial tomando intervención como instancia originaria la Corte Suprema de la Nación algo que no impide que el poder ejecutivo nacional pueda optar por vías políticas más directas y determinantes.

Las amenazas de cortar el suministro de combustible (por la excusa que se diga) al resto del país podrían ser interpretadas como un acto de sedición con lo cual se podría utilizar la herramienta de la intervención federal de las provincias rebeldes. En este país ningún sector quiere violencia ya que prefieren los malos arreglos antes que enfrentarse. Si ese fuese el camino elegido por Milei, habría que ver si ello es posible, cuáles serían las formas para efectivizar esa intervención y el costo político que tendría para el gobierno.

Pero supongamos que el presidente ordena un inmediato restablecimiento del flujo del combustible cortado, la vía judicial no dará esa inmediatez. El poder ejecutivo como tal, supone ejecutividad y dentro de sus facultades se halla la de conducir y disponer para las fuerzas militares de la nación para conjurar cualquier amenaza a la nación.

Igualmente, y en cualquiera de las más diluidas formas aquí mencionadas, una intervención para controlar las terminales desde donde se bombea los hidrocarburos implicaría el uso de la fuerza estatal. Traducido: El empleo de fuerzas militares de asalto o de seguridad como Gendarmería y Prefectura.

Para ello, las posiciones de la ministra de seguridad interior Patricia Bullrich y del ministro de defensa Luís Petri son centrales ya que, si en un arranque de visceralidad a la que nos tiene acostumbrado el mandatario de las “fuerzas del cielo” optara por el uso de la fuerza, las opciones materiales para ejecutarla no solo son limitadas sino que, muy costosas.

Si lo vemos desde la posición provincial, los argumentos para retener  las ganancias que surgen de los hidrocarburos que se explotan en su subsuelo, las provincias son de carácter preexistentes a la nación con lo cual se estaría declarando sin decirlo, una autonomía preexistente de la autoridad federal que el gobierno podría malinterpretar de forma deliberada para acusar a los gobernadores patagónicos de liderar y buscar la secesión territorial. 

Por lo pronto no hay que menospreciar la posibilidad de que el conflicto escale. En las últimas horas se ha sumado el apoyo del gobierno provincial de Tierra del Fuego con lo cual, la voluntad de resistir la posición de Buenos Aires es clara aun cuando los otros gobernadores de provincias productoras (como era de esperar) se fueron al mazo ¿Por qué? Porque no tienen la menor intensión de confrontar al gobierno central y mucho menos quedar mal ante las empresas explotadoras, entonces los habitantes de esas provincias deberían preguntarse ¿Estos gobernadores están defendiendo nuestros intereses?

 

miércoles, 28 de febrero de 2024

 

GEOPOLITICA AMORAL

¿Cuánto más puede soportar el mundo los arrebatos del hegemonismo estadounidense y sus socios de la OTAN? ¿Hay alternativas para detener la lógica del chantaje y el caos?

 

Por Charles H. Slim

Mientras miles de palestinos hambrientos rodeaban y saqueaban los camiones de ayuda humanitaria que ingresaban por Rafah y que no han sido destruidos por los aviones israelíes, los comandantes de los tanques las FDI ordenaban sin el menor escrúpulo disparar sobre la multitud causando masacres indescriptibles dignas de una carnicería. Están convencidos por las palabras del ministro de defensa Yoav Galant y del mismo primer ministro Netanyahu de que están respaldados por una superioridad moral y que por ello no tendrán consecuencias por estos crímenes.

Y mientras esta escena dantesca ocurre a plena luz del día y las autoridades de Naciones Unidas se ven impotentes ante semejantes atropellos, las tropas egipcias observaban impávidas desde el otro lado de la frontera. Sobre esto, fuentes reservadas nos han asegurado que hay mucha preocupación en los niveles de la oficialidad del ejército egipcio de que pueda haber reacciones individuales en sus tropas lo que desataría una guerra abierta con Israel.

Entre tanto y por tercera vez, la representación de los EEUU en Naciones Unidas vetaba la resolución para un alto al fuego en Gaza desatando con ello la indignación global e incluso demostraciones extremas de su rechazo frente a la Casa Blanca. Para quienes sabemos bien cuál es el papel y la lealtad de la elite política en Washington esto no es algo nuevo, pero si sirve para ilustrar la hipocresía que compone a la política exterior de los EEUU y cuáles son los valores que maneja.

La Casa Blanca ha demostrado la poca credibilidad que hay que tener en sus posiciones cuando clama por un lado que busca frenar a Netanyahu mientras apoya con armas y bombas los esfuerzos militares de Israel y los pedidos de Tel Aviv de sancionar a la UNWRA por supuestas y no comprobadas complicidades de sus trabajadores con la resistencia palestina. Es por esa hipocresía que la población palestina además de morir por el fuego directo de las FDI o siendo ejecutados clandestinamente, está muriendo de hambre por la destrucción de la ayuda que cruza por Rafah ¿Cómo podemos calificar eso?, ¿A dónde están el respeto a las convenciones internacionales, de los derechos humanos y la libertad?

Se supone que los EEUU más allá de su propaganda, ha adscripto a esos parámetros o al menos ha simulado hacerlo durante un buen tiempo.

Pero la falta de palabra y los acostumbrados incumplimientos de los compromisos debidamente firmados no es una novedad en el comportamiento político estadounidense. Desde que fue instaurada la ONU en 1945, Washington ha mostrado con el paso de los años y las décadas un entendimiento propio y particularizado de lo que significa -a su arbitrio y conveniencia- la letra de la Carta orgánica de Naciones Unidas. A partir de allí y bajo esa conducta anti ética, EEUU ha mostrado cuanto desprecia los principios que fundan esa carta y que se acordaron respetar entre todos los miembros para evitar los conflictos.

Pero no solo eso. De forma descarada y consecutiva ha violado tratados y convenciones tan elementales como los del derecho de la guerra, la prohibición de fabricar armas biológicas (como el caso del SarS-CoV y sus variantes) y otros directamente abandonándolos dando un portazo, como ser aquellos referidos a misiles estratégicos y los vinculados para evitar la proliferación de Armas de destrucción (ADM) masiva entre otros ¿Cuáles han sido las consecuencias?

Desde la mitad del siglo pasado hasta el presente, los ejemplos de este arbitrario excepcionalismo han ido escalando en descaro y brutalidad para llegar a lo que hoy vemos en Palestina y que ninguna editorial de todas las grandes empresas de medios angloestadounidenses pueden esconder.

Si vemos en conjunto todos los precedentes históricos de la geopolítica angloestadounidense (Corea, Vietnam, Granada, Panamá, Iraq, Siria, Afganistán) y que siguen sus socios del Occidente colectivo especialmente Israel, sus políticos calificarían cada uno de estos episodios como típicos del pragmatismo, para otros una demostración de una gran inmoralidad y para quienes lo ven con mi mirada es la demostración de una amoralidad espantosa. La diferencia entre lo inmoral y lo amoral es muy importante.

Aquellos que se escudan detrás del “pragmatismo” político son precisamente quienes más balbucen en sus bocas la palabra democracia y que por supuesto, la usan de adorno. No hay nada de democrático en ese utilitarismo descarnado que solo sirve a los poderosos y que se vale de la fuerza para “democratizar”. Para estos, si es práctico, asegura el resultado esperado (sin importar las consecuencias) y por eso es válido. Detrás de este término se han justificado estas invasiones que he mencionado, saqueos y las masacres que conllevan abusos horrorosos con fines negociales (profanaciones de los cadáveres para robo de órganos) como las que hoy vemos en Palestina.

De allí es donde nació ese término odioso denominado “daño colateral” con el cual los militares estadounidenses y sus medios de reberverancia, han tratado de justificar sus grandes crímenes contra la humanidad del siglo pasado como los del presente.

La inmoralidad va implícita en aquella practicidad política. Cuando los aviones estadounidenses e israelíes bombardean ciudades o emplazamientos de civiles, saben de antemano que esa acción dañara a los civiles con lo cual es inmoral. Las justificaciones que muchas veces han tratado de argumentar endilgándole las culpas a sus enemigos no tiene cabida, mucho menos cuando en situaciones como hoy se ven en la Franja de Gaza en especial contra hospitales, escuelas y mezquitas, están claramente orientadas por una deliberada alevosía (síntoma de un odio racial inocultable) que en realidad tiene la finalidad de infringir un castigo colectivo sobre todos los palestinos.

Anteriormente vimos similares inmoralidades en Iraq, n donde aún antes de que fuera invadido en 2003 más de 500 mil niños murieron por las privaciones de medicinas y alimentos.

Iraq es el ejemplo de la historia contemporánea más claro y descarnado de ese pragmatismo político inmoral que llegó a tal estado que ha anestesiado a los organismos internacionales a tal punto que hoy vemos como un régimen de psicópatas en Tel Aviv, que se creen “elegidos de Dios” llevan adelante un genocidio en vivo y en directo. Tan lejos han ido en sus criminalidades que más que inmorales son amorales por elección consciente y no por ignorancia.

A diferencia de la acostumbrada pasividad de la “comunidad internacional” (que abarca a todo el mundo y no solo al Commonwealth) hoy hay una nueva constelación geopolítica que asoma desde el sur global, con nuevos actores políticos como los BRICS (torpemente abandonados por el actual gobierno argentino) y notoriamente opuesta a esa amoralidad disfrazada de democracia que plantea la toxica y letal hegemonía angloestadounidense-sionista.

No es poco ni tampoco será pronto, pero plantea una esperanza y también un desafío para los pueblos que no quieren ver sus culturas avasalladas por ese engañoso brillo de subculturas y modas de género (muchas de ellas contrarias a sus tradiciones y costumbres), que son contra natura y por medio de las cuales occidente trata de disgregarles, pervertirlos y convertirlos en dependientes (a todos los niveles) de los hábitos que mueven esos estilos de vida.

domingo, 25 de febrero de 2024

 

LA PISTA SHARBAF

En medio de las atrocidades que Israel sigue cometiendo en Gaza surgen a luz los elementos extremistas judíos que hoy apoyan a Netanyahu han tenido gran participación en el terrorismo dentro como fuera de Palestina ¿Hasta dónde han llegado para influir en la política israelí?

 

Por Charles H. Slim

Un evento que en occidente paso fuera del radar de los medios fue la “Conferencia para la Victoria de Israel” y ello no fue casual. Celebrada hace unas semanas en Jerusalén y a la cual concurrieron Benjamín Netanyahu y 12 de sus ministros supremacistas se hizo una exhortación a la destrucción de los palestinos, pero eso no es lo más preocupante. En la misma fue orador nada menos que el rabino Uzi Sharbaf, un criminal convicto por varias masacres, heredero del extremismo sionista con el cual operaba en la Palestina bajo el protectorado británico, la llamada “pandilla Stern”.

En un artículo muy interesante del periodista francés Thierry Meyssan se aborda la oscura historia de este personaje y el peligro que hoy representa para EEUU y Gran Bretaña en momentos que buscan detener las atrocidades del régimen de Netanyahu (https://www.voltairenet.org/article220420.html ).

En medio del genocidio y los incontables crímenes de guerra que el estado de Israel está cometiendo contra la población palestina de la Franja de Gaza y contra la propia Naciones Unidas, emergen a la luz del día quienes son los inspiradores histórico-ideológicos de estos crímenes y lo mejor aún, su líder más destacado.

Como buenos herederos de los asesinos del “Leji” o “pandilla Stern” que operaron en Palestina hasta la instauración de Israel en 1948, Sharbaf y sus seguidores preparados desde niños para hacer valer la supremacía judía por todos los medios posibles y entre los que se halla el asesinato y el terrorismo, fueron durante toda la década de los ochenta activos muy útiles para las agencias de inteligencia occidentales durante la Guerra fría. Esta célula de extremistas judíos fue creada en 1980 por Menajem Livni, Yehoshua Ben-Shoshan y Yehuda Etzion y a la cual se uniría más tarde Uzi Sharbaf quien hoy es el sucesor de todo ese terror.   

Durante esos años estuvieron contenidos por Washington pero tras la caída del Muro de Berlín en 1989 y la posterior implosión de la URSS en 1991 la gente de Sharbaf y el mismo quedaron por su cuenta y libres para desplegar sus talentos en donde quisieran.

Muchos de los seguidores que operaban en los territorios ocupados habían sido encarcelados en Israel no por matar palestinos sino, por violar el Decreto de Prevención del Terrorismo de 1948 pero fueron liberados en 1990.

Es precisamente en ese espacio de tiempo (comienzos de la década de los 90) cuando se establecen los contactos secretos entre Yasser Arafat y la representación israelí tratando de llegar a un acuerdo. Esto sulfuraba a los sectores de la ultraderecha laica y religiosa israelí con Yitzack Shamir al frente de este desagrado, pero estos no eran lo únicos enfurecidos. Atrás de las estructuras políticas y de seguridad israelíes estaban (y hoy están en el gobierno) los colonos extremistas de los asentamientos ilegales quienes estaban dispuestos a cualquier cosa antes de reconocerles derechos a los palestinos.

Justamente eran los colonos extremistas liderados por Menachem Livni quienes estaban dispuestos a lo peor para frenar ese proceso. Entre los talentos de Livni estaba el armado de coches bomba y trampas lapa contra los árabes palestinos, táctica que emplearían también otras latitudes. Esta parte de la historia es algo desconocido en Argentina, aunque son entendibles (pero no justificables) los motivos para ello. Por ejemplo, nunca se ha contado al público cuales eran las acciones de estos grupos (que no eran de caridad, por cierto), sus alcances y sus consecuencias. Como bien señalamos al comienzo, la gente de Livni y Sharbaf colaboró con la CIA y el MI6 en actos de terrorismo (incluyendo el que se cometían desde el estado) en lugares tan distantes como África y Latinoamérica y los cuales quedaron en la impunidad por estar bajo el ala de Washington.

En la década de los ochentas asesinaron con disparos, trampas explosivas y coches bomba a muchos palestinos (incluyendo mujeres y niños) alimentando así el círculo de venganzas entre árabes y judíos. A pesar de que los principales cabecillas fueron encarcelados, sus acciones nunca se detuvieron.

Al ser liberados de la cárcel en Israel, se pusieron a trabajar en lo único que sabían hacer, pero esta vez con un objetivo central: Impedir que se llegara a un acuerdo de paz con la OLP.

Con contactos en todo el mundo y con ayuda de sectores del Shin Bet y el Mossad, la gente de Sharbaf contaba con información privilegiada de cuáles eran los potenciales “puntos blandos” alrededor del mundo para generar un ataque que diera por efecto la conmoción política y social que boicoteara el posible acuerdo entre Tel Aviv y la OLP. Para financiarse recibían fondos de asociaciones en EEUU y Europa, algo que costeaba sus operaciones y aseguraba su subsistencia. No sabemos si Shamir estaba al tanto de esto pero es muy posible que sí, ya que él también además de ser partidario del revisionismo sionista, había sido miembro del “Leji” y como tal, participe entre otros crímenes, del asesinato en septiembre de 1948 del conde Folke Bernadotte, mediador de paz de la ONU.

La Argentina de inicio de los 90 era el escenario ideal ya que, además de la gran comunidad que alberga, con una sociedad desconocedora de estas realidades y más preocupada por dilemas internos, estaba prácticamente desmantelada su seguridad e inteligencia siendo incluso muy fácil colarla mediante sobornos a los funcionarios públicos. En todo el lapso que duraron las conversaciones entre la OLP y los representantes israelíes se produjeron muchos asesinatos, atentados (entre ellos el 1992 en Buenos Aires) y provocaciones que intentaban mostrar que no valía la pena la paz.

Casualmente, al no producirse ese efecto y potenciado por los acuerdos de Oslo firmados en Camp David en 1993, se produce al año siguiente otro cruento atentado en Buenos Aires que fue utilizado inmediatamente por la ultraderecha israelí y las organizaciones sionistas del mundo -y que el mismo Netanyahu suele recordar- como una prueba del error de llegar a un acuerdo con los palestinos. Pese a ello y sin caer en la provocación esperada, el entonces primer ministro Yitzack Rabin prosiguió con la profundización del acuerdo y en noviembre de 1995 es asesinado por uno de estos extremistas judíos.

Hubiera sido muy interesante develar cuáles eran los nexos locales de estos extremistas supremacistas.Pese a todos estos antecedentes y las inconsistencias que se comprobaron en las investigaciones, las autoridades judiciales argentinas omitieron investigar esta línea, yendo por el camino que les señalaría el Departamento de Estado norteamericano y Tel Aviv.

Hoy estos mismos extremistas que acompañan a “Bibi” Netanyahu en el gobierno y que participaron en la conferencia, son los que (por las advertencias de occidente) amenazan a sus anteriores benefactores y es por eso que la administración Biden ordeno el corte de los fondos provenientes de donaciones que se giran desde Sinagogas en Brooklin y otras ciudades que están destinados a financiar las operaciones de la gente de Sharbaf. Esta misma medida ha sido imitada por la mayoría de los gobiernos de la Unión Europea y no sabemos si desde el gobierno argentino se ha tomado la misma medida con cuentas similares en el país, con lo cual habrá que ver cuál es la reacción de estos sectores.