viernes, 25 de febrero de 2022

 

“DESBANDE EN MASA”

Cuando jugar con un oso desata su furia. Por qué Washington y Londres han perdido la pulseada por Ucrania

 

Por Charles H. Slim

Las consecuencias de jugar con Rusia están a la vista. El gobierno de Kiev tiro demasiado del hilo creyendo que EEUU y la OTAN le iban a respaldar en el terreno. Las exclamaciones de Biden, Johnson y el Secretario de la OTAN no fueron precisamente un respaldo político a la posición de Volodymyr Zelensky sino más bien, el aporte a la extensa cadena de provocaciones, ninguneos y humillaciones que dio lugar a la tensiones que han terminado por desencadenar la intervención militar de Rusia.

Diez minutos antes de las 6:00 horas de la mañana (Rusia) y las fuerzas rusas lanzaron un ataque devastador contra todas unidades de artillería ucranianas que venían bombardeando a Donetsk y Lugansk mientras al mismo tiempo, extendían sus ataques con misiles y la fuerza aérea a toda la infraestructura militar del país. Tan solo en dos horas de operaciones, el Comando y Control de las Fuerzas Armadas de Ucrania había sido descabezado y toda su fuerza aérea sacada fuera de combate. En el edificio de la Guardia Nacional donde se hallaban varios asesores angloestadounidenses ya nadie respondía los teléfonos.

Por el contrario para los habitantes ruso parlantes del Donbass, fue el alivio ver como un milagro como sus sitiadores fueron rápidamente anulados y muchos de ellos rindiéndose sin remedio. Volodymyr Zelensky su gabinete se hicieron humo y nadie sabía su paradero. La situación del país se podía describir en un “sálvese quien pueda”.

Apenas unos días antes de que el presidente Putin ordenara una operación militar para frenar los bombardeos del ejercito ucraniano sobre la región del Donbass, los medios en occidente y en particular los subalternos medios sudamericanos (especialmente de Argentina) que solo levantan y replican lo que dicen en el norte, solo se avocaban a rumiar al pie de la letra la versión de Washington sin tocar siquiera un ápice las intenciones que La Casa Blanca buscaba con su injerencia en Ucrania. Mucho menos, hacer referencia a la OTAN con su largo historial de agresiones y su desenfrenada carrera por extenderse a las puertas de Rusia.

Mientras algunos medios acudían a la táctica lacrimógena y victimista para despertar empatía con Ucrania, otros con corresponsalía en Londres lanzaban bravatas dando cuenta de que Londres le había proporcionado a los soldados leales a Kiev, asesores militares para el uso de misiles anti carro de última generación entre el ellos el FGM-148 “Javelin” como garantía de freno contra un intento de avance de los tanques rusos. A pesar de estas bravuconadas y de estos recursos militares no se ha sabido de una efectividad gravitante para detener a los tanques rusos. Tal vez, parte de ello se deba a que tan pronto se inicio el ataque, gran parte de los efectivos ucranianos abandonaron sus posiciones dejando en ellas, a estos misiles intactos.

Pero los medios occidentales debían proseguir con su función de crear un relato maniqueo, infantil y falsificado de “buenos y malos”.

Como parte de todo ese circo desinformativo con una notoria tendencia rusofoba, en ningún momento estos medios hicieron pie en el fondo de la cuestión (el avance de la OTAN) relativizando el asunto al simple slogan de la “invasión rusa” elaborado principalmente por medios como CNN y la BBC. El reduccionismo simplón es incontestable y solo demuestra a grandes rasgos la baja calidad en el conocimiento de la región y parcialidad de los informadores. Y es entendible que así lo hagan ya que, son simples serviles (y bien pagados) desinformadores pro-occidentales (EEUU, Gran Bretaña y la UE).

A la par de las acciones rusas estos medios occidentales comenzaron con su propia operación de engaño e intoxicación informativa tratando de confundir a la opinión pública global. Algunos ejemplos de ello fueron las alegaciones de que tenían pruebas de que tanques rusos estaban pasando por la frontera norte con Bielorusia e incluso teatralizando supuestos bombardeos indiscriminados sobre Kiev. Lo cierto era que los misiles lanzados por Rusia habían destruido los puntos militares estratégicos y de comunicaciones terrestres, navales y aéreos incluyendo por supuesto, al aeropuerto a las afueras de la capital.

Zelensky y sus funcionarios creyeron que (instigados y envalentonados por Washington y Londres) podrían seguir jugando al gato y al ratón con Moscú, dilatando las conversaciones mientras sus tropas el 18 de febrero comenzaban a bombardear a discreción las aldeas de la región oriental y sus equipos de mercenarios (con implicancia de personal británico) plantaban bombas para recrear una atmosfera de terror sobre los civiles. Pero tal vez lo que más irrito a Moscú, fue la fabricación de ese supuesto ataque a un jardín de infantes del lado bajo control de Kiev que de las fotografías que se presentaron como pruebas de la “agresión de los separatistas”, saltaba a la vista su falsedad por las inverosímiles y crasas fallas en simular un impacto de obús sobre una estructura (como ver los vidrios intactos de las ventanas de esa pared supuestamente impactada).

Mientras el gobierno de Kiev decía una cosa las tropas ucranianas seguían bombardeando a Lugansk y Donetsk y claro, ni Washington y la UE decían nada, por el contrario, apoyaban estas agresiones descontextualizando la situación. El gobierno ruso se cansó de llamar a las conversaciones para atender el tema central de todo esto que no es otro, que frenar la intensión de la OTAN de instalarse en Ucrania.

Según fuentes confiables, por estas horas Kiev se halla virtualmente sitiada, el ejército regular ucraniano esta desbandado y lo único que queda al sur son los “Batallones para militares Azov” de extracción filonazi que desde hace años vienen siendo armados y asesorados por militares norteamericanos y británicos.

Es de esperar que cumplidos los objetivos de la operación militar anunciada por el presidente Putin y firmado un acuerdo sobre las condiciones a tratar en Minsk, las tropas rusas se retiren a sus bases en Rusia sin dejar claro desprotegidas las repúblicas de Lugansk y Donetsk.

Lo real es que más allá de la calificación de “invasión” que se le da a la acción rusa y el aprovechamiento mediático que Washington y la OTAN hacen de todo esto para reforzar las sanciones comerciales y financieras, para Rusia es sin dudas un mal menor ante lo que habría significado el ingreso de Ucrania a la Alianza Atlántica. Zelensky y su gabinete sabían que estaban provocando a Moscú pero terminaron cayendo en el mismo error que han caído otros que han escuchado los cantos de sirena angloestadounidenses y ahora deberán afrontar las consecuencias. Si EEUU o sus socios británicos lograban su propósito e instalaban una base con misiles estratégicos como los que ya tienen desplegados en Polonia y los países bálticos la seguridad estratégica y el futuro de Rusia como nación estaban en serio riesgo.

miércoles, 23 de febrero de 2022

 

“DIRTY GAMES IN SIGHT”

Moscow's announcement to recognize the independence of the Donetsk and Lugansk Republics has left Washington and the EU undaunted, who see it as even more difficult to carry out their plans for Ukraine. Given this, how far will they dare to go to achieve their goals?

 

By Valentin “Komar” Khrabry

It is very clear that Washington and London do not want stability or peace in the Ukraine mess and in that plan, they are not in the least interested in dragging the EU into a calamitous war against Russia in order to deny the security demands made through Moscow. Once again, the lack of empathy, unscrupulosity and opportunism of the Anglo-Saxons for creating war scenarios far from their homes are evident.

So far, Russia has managed to keep NATO at bay in its attempt to penetrate Ukraine and also the Kiev government in its attempt to reoccupy the Donbass region, the jewel in Washington's plans to entrench itself at Russia's gates. With the announcement by President Vladimir Putin to recognize the independence of Donetsk and Lugansk, a new status is born that legally involves Russia and with it, the commitments to ensure the integrity and security of both entities. This is like a card game in which one draws an “ace” and to the surprise of the opponent, that one also has an "ace" to match.

According to some reliable sources, the attempts of special groups and other irregulars to generate incidents along the line of contact failed and failures in communications and electronic surveillance systems have even been registered in several Ukrainian military units as a result of some interference of unknown origin.

The same would have been experienced by the navigation systems, weapons and airborne devices of the ships of the US Navy and their British colleagues that swarm the Black Sea, only that they maintain a closed silence so as not to create panic among the allies of the NATO.

But the levels of confrontation could go down to other darker and not pleasant levels that will have the same Ukrainian citizens as their favorite target of their operations. We are referring to the use of terrorism as a tactical and dramatic tool to try to counterbalance the political position of the contenders before public opinion and in particular to seek legitimacy for an open intervention by NATO now, with the signature of the United Nations.

With these dirty deployments, it was intended to compromise the security of the residents of Donbass and once plunged into chaos, the regular troops of Kiev would enter practically on foot. But Putin's political maneuvering has changed the landscape and from now on, the perpetration of terrorist attacks within this region will be interpreted as aggression against the Russian population. With this, the message is loud and clear for those who use these tactics.

Those who have proven to be using this tool are the Americans and their British partners, exposed to the point of exhaustion in their pseudo-jihadist lies in Iraq, Syria, Afghanistan and also in Libya. It has been precisely in Syria where the Russian troops have been able to learn a lot from the dirty tactics of these mercenaries disguised as local rebels who, imposing a supposed radical Islamism on the military, only sought to cover the indirect intervention of their constituents in Washington.

On the Eurasian stage, the operating mask is Slavic nationalism.

Do not think that because the setting differs from the arid deserts of the Middle East, these terror experts will not operate in the humidity, fog and snow of Ukraine. Those same ones today dress in civilian clothes, militating within ultra-nationalist cells such as “Right Sector” or wearing the uniforms of the Ukrainian army who, intermingled with the unsuspecting locals, crouched waiting for orders to start operating.

As they did in post-occupation Iraq, the snake of terror nested within the very government structure the invaders helped build.

But these elements have already been working behind the Donbass lines, setting up mines, booby-trapping roads and bridges, seeking to sow terror among the residents of Lugansk and Donetsk. In recent days, with the beginning of the bombing by the Ukrainian Forces, these “groups of assassins” have tried to penetrate deep into the Donbass with the clear intention of settling behind the front and even with possible attempts to penetrate Russian territory.

In recent days the situation has worsened. The bombardments have intensified and the pressure from the Ukrainian army has increased inclemently, but it has also not been able to break the will to resist the militiamen. Morale is high and they do not doubt their legitimate right to defend their land and their customs rooted in Slavic traditions that have nothing to do with the pro-European Union westernization that the illegitimate government in Kiev intends to impose. Likewise, the militias have decided to protect the civilian population by evacuating it to Russian territory.

In the meantime, and while Moscow intensifies its diplomatic efforts to seat its American counterparts at a table for serious talks to deal with the proposal of December 17, 2021, the military forces and their human and electronic intelligence are attentive to the movements of these terrorist cells that They seek to create an incident with a strong impact that will be broadcast by the Anglo-Saxon media correspondents who are currently accompanying the Ukrainian forces.

Faced with this evidence and without being able to hide, NATO has already confirmed its involvement with advisers and weapons, so Russia could not do anything.

 

 

domingo, 20 de febrero de 2022

 

“EL ENGAÑO DEL ENGAÑO”

Cuando una mentira es tan grande y evidente es cuestión de tiempo para que se caiga por su peso

 

Por Charles H. Slim

El notorio fracaso de Washington por crear un incidente para que Rusia salte a la contienda ha desesperado al “partido de la guerra” y en especial a los neoconservadores que dirigen el Departamento de Estado. Sin dudas, las agencias de inteligencia de occidente y sus colaboradores en Ucrania fracasaron en crear la situación que provocara a los rusos, pero eso no significa que sus esfuerzos hayan terminado.

Aclaremos que si estas acusaciones se hubieran dirigido contra un país sin las capacidades y la fortaleza militar con las que cuenta Rusia, es muy seguro que estas “predicciones” se habrían cumplido de forma irremisible y hoy veríamos por los medios una guerra en progreso.

Pero se les han quemado los papeles a los anglosajones y ello requiere de otras y urgentes tácticas. Los anuncios del Secretario de estado Anthony Blinken ante el Consejo de Seguridad dejan lugar a una serie de preocupaciones y llaman a no perder de vista la evolución de los acontecimientos. Sus afirmaciones sobre que Rusia prepara un ataque de bandera falsa con armas químicas en Kiev, han encendido las alarmas sobre lo que ello podría llegar a ocasionar ¿Acaso eso sería posible? Las experiencias en Siria, dejaron en claro que Washington y sus socios británicos cuentan con gente muy mala y sin el menor escrúpulo para crear y escenificar situaciones siniestras contra civiles inocentes ¿Recuerdan el incidente de “Al Gouta” en 2013?

La advertida presencia de especialistas en fabricar estos eventos en Ucrania justifica estas preocupaciones y los que deberían realmente estar preocupados por esto deberían ser el mismo presidente Zelensky y su administración.

Mientras tanto, en los altos niveles de la diplomacia las presiones y los tironeos entre los miembros más importantes de la OTAN complican aún más los planes de Washington. La fracasada visita a Moscú del presidente francés Emanuel Macron impostando el papel de mediador de buena voluntad y la compleja posición del primer ministro alemán Olaf Scholtz presionado por las instigaciones de La Casa Blanca para involucrarse militarmente y la necesidad de mantener el abastecimiento de gas que proviene de Rusia afectan sin dudas a la cohesión de la organización atlántica.

También existen dudas entre los miembros de los países de la Europa del este como Hungría que no está dispuesta a romper sus fructíferas relaciones comerciales y tecnológicas con Rusia por una guerra que no tiene sustento jurídico pero que en el fondo (y entre otras cuestiones) ayudaría a reflotar las situaciones políticas internas de Boris Johnson y Joe Biden.

Precisamente, cada uno de los miembros de estos países sabe que más allá de la poca o mucha cercanía que tengan con la administración de Vladimir Putin, hay un trasfondo en el discurso de Washington que no convence y ese es el referido a los argumentos por los cuales Kiev no quiere cumplir con los Acuerdos de Minsk en especial el segundo.

Así desde el presidente húngaro Viktor Orban quien tiene una relación de amistad con Vladimir Putin hasta el pragmático mandatario polaco Andrzej Duda ven que hay un principio de razonabilidad que no se está contemplando en el asunto. Si bien cada uno de ellos lo mira desde su ángulo lo cierto es que advierten que la situación no se presenta tan llana como lo muestran en Washington y Londres. Todos ellos en grados diversos saben que Rusia no tiene interés en invadir Ucrania como lo han vaticinado desde occidente, reconociendo en el fondo de que se trata de una exageración maliciosa parte de la guerra psicológica para demonizar a Rusia.

En este sentido el papel de los medios anglosajones (y sus repetidoras) es lamentable. No ha bastado con deformar los hechos, insultar al mandatario ruso y mucho menos, esgrimir historias claramente rusofobas de épocas pretéritas y personajes siniestros como el senador norteamericano Joseph Mc Carthy. La mera difusión de infundios y mentiras ha superado todas las barreras de la ética y la buena fe blanqueando de cara al público su histórico el papel de “quinta columna” que los medios han jugado en las campañas bélicas y justificando las intervenciones disfrazadas de golpes de estado o simples revoluciones.

El engaño es una de las estrategias centrales de la guerra. EEUU, Gran Bretaña y su estado tapón en Oriente Israel, lo han usado hasta el hartazgo. No solo se busca engañar al “enemigo” con esto, sino a toda la opinión pública que ya ignora lo que sucede en otras latitudes, aprovechan esta ignorancia para venderles una realidad fabricada a medida del Departamento de Estado, del Pentágono y claro, de la misma Casa Blanca.

Los engaños más cercanos en el tiempo como los orquestados contra Libia, Iraq, Afganistán y Siria están aún a la vista y esperan una revisión exhaustiva de lo que realmente significo para la vida de millones de personas, el accionar mendaz y malicioso de la Corporación mediática angloestadounidense. El daño causado no es poco y mucho menos puede pasárselo de largo en las consideraciones de lo que podría causar en Eurasia si se les presta atención a estos infundios y no se los exponen a la luz del día como lo que son, falsificadores de la realidad.

A simple vista se puede intuir que las cosas no han salido como los neoconservadores norteamericanos y sus socios británicos esperaban. Apretar un poco por aquí, difundir información falsa y amedrentar a la opinión publica con una imagen falsa de lo que realmente esta ocurriendo en Eurasia sería suficiente para que el camino de la OTAN a Ucrania se viera allanado. Pero para fortuna de Rusia y de los mismos ucranianos, estos enjuagues no han cuajado pero como siempre repetimos, no significa que no sigan intentándolo.