jueves, 7 de mayo de 2026

 

OPERACIÓN FASTIDIAR

¿Qué finalidad persiguen los últimos y constantes ataques terroristas ucranianos sobre el territorio ruso?

 

Por Javier B. Dal 

En proximidad de celebrarse el 9 de mayo próximo un nuevo aniversario de la Gran guerra Patria en la plaza Roja de Moscú, los ataques terroristas del régimen neonazi de Kiev se han incrementado en cantidad y osadía. Estas acciones no son simples atentados impulsados por un fanatismo ciego que buscan dañar a ciudadanos rusos, esto es parte de la guerra hibrida que Volodymyr Zelensky y sus patrocinadores occidentales vienen mejorando desde que Trump descalabro a la OTAN.

La oleada de estos ataques terroristas pone en evidencia una desesperación en Zelensky, y motivos sobran para ello.

La guerra de agresión contra Irán ha tapado momentáneamente la situación en Ucrania pero eso no significa que los problemas para la junta neonazi se hayan resuelto. Ante todo, las desinteligencias con Washington parecen estar acorde con la desquiciada y controvertida personalidad del presidente Trump quien recordemos, había prometido establecer la paz en 24 horas de asumido el cargo.

Como eso no sucedió y tras escandalosas discusiones con el jazaro gorrón, debió tratar con el presidente ruso Vladimir Putin quien sin dudas conoce muy bien de que se trata el asunto y de la poca fiabilidad de sus contrapartes.

La situación de los ucranianos sobre el terreno es crítica. Desde el mes de marzo los certeros golpes contra la infraestructura energética y de transporte sobre Kiev, Novovolynsk, Chernihiv y Sumy ha complicado la vida de los ciudadanos quienes ya están hartos de la guerra. Al mismo tiempo los ataques precisos con drones FPV contra cuarteles del SBU van degradando los cuadros de la inteligencia de régimen.

Obviamente esto no hace feliz al pequeño “führer” jazaro quien ya acumulaba furia por los recortes a la ayuda dineraria aprobados por el Congreso y la negativa de Donald Trump al envío de los Tomahawk como un mensaje tácito a la aceptación de un acuerdo para la entrega paulatina del Donbass.

Es por ello que Zelensky parece decidido a fastidiar al unísono tanto a Moscú como a Washington intentando desesperadamente retrasar aquella situación ¿Por qué? Porque caso contrario, los sectores ultranacionalistas y los neonazis banderistas que lo colocaron en el poder lo colgaran en la plaza Maidan junto a su elegante mujer como sucedió allá lejos con el Duce Mussolini y su amante.

Para eso necesita continuar la guerra, necesita crear una narrativa confrontativa que lo sostenga en el poder. En ese plan a finales del mes de marzo Zelensky declaro que Rusia le había dado dos meses para retirarse del Donbass o de lo contrario entrarían por la fuerza, algo que negaron en Moscú. Al mismo tiempo declaro que “Estados Unidos había condicionado las garantías de seguridad a la retirada de Ucrania del Donbass”, a lo que el secretario de estado Marco Rubio desmintió tajantemente. Pero si bien eso sirve para inflamar los ánimos de los extremistas ucranianos y ganar un poco más de tiempo, no es suficiente y como dijo el general argentino Juan Domino Perón “mejor que decir, es hacer”.

Queda muy claro que este hacer manifestado en una campaña intensiva de atentados no es un emprendimiento solitario ni ausente de costes. Las células y equipos de ataque ucranianos reciben apoyo material y logístico para cada atentado. Los drones y la provisión de cobertura informática para guiarlos no son autóctonos de Ucrania. Detrás del SBU y de la inteligencia militar (GUR) desde antes del inicio de la operación especial están los muchachos británicos del MI6 y sus colaboradores polacos, lituanos etcetc, muy comprometidos en apoyar a Zelensky siempre y cuando se mantenga en la línea de continuar la guerra para ya no ganarla sino, mantenerla que garantice un caos permanente que debilite política-militar y económicamente a la Federación de Rusia.

Esta estrategia sucia contra la Federación de Rusia que las administraciones en Washington (por sobre todo la de Joe Biden) aprobaban con su participación, en apariencias podría estar cambiando con la actual ya que (y más allá de las inconsistencias en Trump) han emitido una nueva política de combate al terrorismo que pone en el centro de observación a Europa. Si esto es real, las acciones terroristas de los neonazis ucranianos con el apoyo de las agencias de inteligencia atlantistas entrarían dentro de este marco reprochable.

Justamente entre los señalamientos se menciona a que la OTAN no puede servir como centro de reclutamiento y apoyo logístico para terroristas dejando en evidencia su histórico protagonismo en esos menesteres (GLADIO). Tal vez lo irónico de esta “nueva estrategia” estadounidense sea que Washington no menciona nada de su oscuro protagonismo en la creación, desarrollo y apoyo de programas subversivos y de terrorismo tanto para usar contra Rusia (la CIA y los Banderistas ucranianos) como para otras regiones del mundo como es, el Medio Oriente (Al Qaeda, ISIS, MAK, Jabbat Al Nusrah etctect).  

Hasta tanto esta nueva estrategia (supongamos) se ponga en marcha, el Kremlin para garantizar la seguridad en el desarrollo de los desfiles del 9 de mayo, al alto al fuego anunciado junto a una advertencia a Kiev, ha desplegado sus batallones antidrones de guerra radioeléctrica bajo un protocolo de seguridad extrema entre los que se encuentra, la suspensión del internet en todo el territorio por el término de 24 horas a fin de no favorecer la operatividad de drones kamikaze.

 

 

miércoles, 6 de mayo de 2026

 

PALANTIR Y MILEI

¿Cuáles podrían ser los motivos de la llegada de esta corporación de la industria tecnológica bélica a la Argentina?

 

Por Charles H. Slim 

La tecnocracia belicista ha llegado a la Argentina y eso no es para dejarlo pasar. El arribo a Buenos Aires de Alex Karp CEO y co-fundador de PALANTIR no es una señal de buenos augurios ni para la Argentina ni para la región; si para el vendedor de la casona Barrio Parque en la capital, empresarios y funcionarios del área de seguridad que usufructuarán con los contratos que puedan cerrarse. Al parecer el gobierno hiper reaccionario de los hermanos Milei ha convertido al país en el nido de toda clase de pájaros oscuros de la misma pluma. Pero ¿Qué podría unir a Javier Milei y su gobierno filo-sionista con el Alex Karp?

Si ponemos a estos personajes en perspectiva veremos que en apariencias hay un choque irreconciliable en cuanto a la filosofía política de cada uno, al menos en apariencias. PALANTIR es nada menos que una poderosa corporación desarrolladora de armas, sistemas de guerra electrónica y guerra cognitiva, vigilancia y dispositivos novedosos para eliminar personas. Javier Milei se pregona como un converso al judaísmo y en ese sentido, imbuido de alguna clase de moralidad religiosa que no concuerda con una elaboradora de máquinas de la muerte. Pero, si consideramos las simpatías de Javier Milei por Israel y sus eficaces sistemas intervención, vigilancia y espionaje electrónica (invadiendo la intimidad global) y del uso de la IA en la operatividad de sus sistemas de armas para asesinar en masa a los civiles en Gaza, Cizjordania y el Líbano podemos entender la simpatía mutua.

Se dice que Karp es un seguidor, un cultor de la filosofía de Habermas y como tal, sus desarrollos tecnológicos apuntan a consolidar a la “seguridad” como la base del desarrollo económico de una democracia. Obviamente el entrecomillado de la palabra seguridad no es casual, ya que somos testigos de cómo en nombre de esa palabra -desde finales del siglo pasado hasta comienzos del actual- se ha creado una billonaria industria policiaca-militar necesaria, ante la sospechosa y ya advertida aparición de situaciones de inseguridad y caos en ciertas regiones del globo que (casualmente y bajo ciertas doctrinas)[1] beneficiaron la intervención de los estadounidenses. El negocio del señor Karp no es más que la modernización de la industria de la seguridad privada de mercenarios como BLACKWATER, Xe, Titan Security Europe, G4S, UCP Secure entre muchas otras tan tristemente recordadas por los iraquíes, afganos, libios, palestinos y todo aquel país que los ha soportado y siguen soportado.

Incluso esta corporación es la que provee sistemas de seguimiento y herramientas de IA para los infames grupos de ICE en los EEUU para literalmente cazar inmigrantes. Al mismo tiempo ofrece programas predictivos de comportamiento social y posibles desarrollos de conflictos como paso previo a su neutralización (entiéndase arresto o eliminación física).

PALANTIR se presenta como un sofisticado solucionador en estos temas, especialmente con el desarrollo de IA para la toma de decisiones automatizadas, como las empleadas por Israel para bombardear casa por casa la franja de Gaza bajo supuestos cálculos automatizados que dirigían sus obuses y misiles a donde supuestamente estaban combatientes de “Hamas”. La misma toma de decisiones que tomo la armada estadounidense cuando lanzo sus tres ataques con misiles crucero Tomahawk contra el colegio de niñas en Minab, Irán. 

Ahora con la llegada a la Argentina ¿Acaso el gobierno de los hermanitos Milei pretenden insertar estas sofisticadas herramientas dentro del marco de la defensa y seguridad del país? Y para el caso que así fuese ¿En beneficio de quién? Esta última cuestión es la sazón de la evidente destrucción de los cuadros de las fuerzas armadas que prácticamente se hallan en una situación ruinosa y que dejémoslo bien claro, es un objetivo político deliberado que ha venido siendo trabajado desde 1983 y que tiene como benefactores últimos a los intereses geoestratégicos británicos en el atlántico sur.

Entonces y considerando esto último, la inserción de estas tecnologías invasivas y que se complementan con herramientas bélicas de alta sofisticación, se puede deducir que no son precisamente para el mejoramiento de la defensa del país sino quizá (tal vez), para crear un andamiaje tecnológico represivo para proteger los intereses de quienes sostienen al gobierno de los Milei.

No es algo nuevo que un poco de esta tecnología ya se emplea por los bancos para medir los campos biométricos de sus clientes bajo el supuesto beneficio de la seguridad e identificación instantánea. Sobre esta particular herramienta cabría recordar que fue insertada y empleada por los batallones de inteligencia norteamericanos tras la ocupación de Afganistán e Iraq (denominada HIIDE)[2] para conformar un censo que (además de una identificación certera) posibilitaba a las fuerzas de ocupación recopilar vastas bases de datos para determinar quiénes -a partir de los rasgos y señas faciales- podían ser un peligro para su presencia y en ese caso, tener precisiones de su ubicación para arrestarlos o eliminarlos.

Obviamente que esta corporación no ofrece sus productos por altruismo o en interés de la “libertad”, la “democracia” o la “seguridad para los derechos humanos”. Como toda corporación es un negocio y Palantir es un negocio multimillonario y sus productos no son para cualquier cliente. Si los Milei se hallan en tratativas con su CEO y atendiendo a la cantinela “no hay plata” y que va dejando un tendal en la vida económica de los argentinos ¿Pretende Milei incorporar sus tecnologías en la seguridad (SIDE) y en las fuerzas armadas?, y de ser así ¿De dónde saldrá el dinero para pagar los costosos productos de esta corporación? Aquí para develar esta incógnita se debe aplicar el principio de “seguir el dinero para ver quien se beneficia”.

Palantir es una creación de una mente nihilista y en ello va el desprecio por el otro. La sistematización de la vida y de la muerte es sin dudas el tema central de esta corporación, una de las más importantes en el abastecimiento de tecnologías bélicas y software de IA al Pentágono y también a Israel. Bajo el concepto de eficiencia, ofrece una visión ultramoderna y extremista del liberalismo que bajo una tecnocracia elitista, pretende clasificar a los seres humanos como si fuésemos productos con etiquetas en una estantería.

 

 



[1] Doctrina Rumsfeld-Cebrowski que se resume en la creación de un caos controlado mediante ciertos agentes para que facilitara la intervención estadounidense

[2] Handheld Interagency Identity Detection Equipment

martes, 5 de mayo de 2026

 

DAR POR TERMINADO NADA

Fracasados todos los intentos de Trump por ganar tiempo y dar un nuevo golpe artero ¿Estamos en vísperas de un reinicio de las hostilidades en el Golfo Pérsico?

 

Por Dany Smith

A
l día de hoy y pese a que Donald Trump haya anunciado que daba por terminadas las hostilidades con Irán y tras las escandalosas contradicciones del psicópata encargado de la defensa Pete Hegseth ante los interrogatorios en el Congreso, los continuos movimientos navales, el traslado de tropas y la concentración de aviones en bases cercanas especialmente en Israel nos pone en contexto de lo que realmente planean en Washington. Era esperable que los medios en occidente se mantuvieran silenciosos sobre estos preparativos y sobre la cruenta agresión que Tel Aviv sigue arremetiendo contra el Líbano.

Quienes más interesados en estar al pendiente de los engaños y gazapos de Trump y Cía son los iraníes y en ese plan no han bajado la guardia ni se han dormido en los laureles. Mientras el canciller Araghachi sigue impulsando contactos y negociaciones para darle un final de paz, la mala fe de la administración norteamericana es palpable. Pero incluso todo el arco de la resistencia árabe-islámica en toda la región se ha estado preparando para una potencial nueva agresión a gran escala que involucraría una intervención terrestre del enemigo. Desde el Yemen hasta Iraq y el Líbano los combatientes están en alerta. Lo deseable por el gobierno en Teherán sería que no hubiera ningún nuevo ataque, pero son conscientes (y las estadísticas así lo demuestra) de que EEUU suele borrar con el codo lo que ha escrito con la mano. Pero la razón más poderosa para no bajar la guardia es…Israel que continua con su agresión sobre el sur del Líbano que hasta el momento solo Hesbolá la está entorpeciendo con gran pericia mientras el gobierno libanés está siendo presionado desde Washington para volverse contra la resistencia.

No hay dudas que Tel Aviv se mueve de acuerdo a sus propios planes mientras que la intervención estadounidense operaría como un simple respaldo a los mismos aun cuando ni siquiera (los propios funcionarios norteamericanos) estén al tanto de las reales incumbencias de dichos planes. 

Por lo pronto la flota estadounidense que trata inútilmente de bloquear el tránsito y atajar a los buques que entran y salen del estrecho de Ormuz no solo ha demostrado tener problemas para concretar esa misión sino que a las varias fallas técnicas en algunas de sus unidades se suma la vulnerabilidad -pese al sistema AEGIS- a los misiles de las unidades navales del CGRI. Tomando en consideración esto que no son buenas señales para el público norteamericano, se hace muy urgente crear una narrativa hollywoodense tendiente a levantar la moral. Esto a cuento de las declaraciones publicadas el lunes 4 de mayo por el jefe del CENTCOM el almirante Brand Cooper afirmando que se había producido una batalla naval hundiendo varias lanchas iraníes, situación que fue desmentida desde Teherán.

Ciertamente ni el CENTCOM ni el propio Cooper aportaron pruebas de esa afirmación, algo que no importa para el conglomerado de medios que lo difunden como una certeza.

Ese mismo día las CGRI informaron que lanzaron dos misiles antibuque contra un destructor estadounidense que había querido atravesar la zona del estrecho. Según las fuentes iraníes el buque de guerra estadounidense hizo caso omiso a las continuas advertencias por radio y en una maniobra por intentar cruzar por la zona de prohibición, fue golpeado exitosamente por dos misiles que lo obligaron a cambiar su curso y abandonar el lugar con daños advertibles en la cubierta. Teherán cumplió con su palabra cuando advirtió que cualquier intento de atravesar el estrecho sin el permiso de las autoridades iraníes enfrentaría a una acción rápida y decisiva. Como era de esperar tanto el CENTCOM como Washington lo desmintieron.

Lo cierto y más allá de estas discusiones las señales parecen apuntar a una inminente acción estadounidense-israelí que podría implicar el uso de armamento nuclear táctico.

Esto último vuelve a poner en consideración la peligrosidad en las posibles decisiones del presidente Donald Trump en torno a cómo resolver el conflicto. Igualmente y más allá de sus continuos contrasentidos entre lo que dice y lo que ordena hacer, los actores más importantes de la región tienen su mirada puesta en la evolución de los eventos. Así China no solo es un fuerte actor geopolítico bregando por contactos diplomáticos, también es un potencial actor militar dispuesto a proteger sus intereses económicos en Irán.

Rusia también esta observando con mucha atención la situación e incluso (no lo olvidemos) hubo una charla telefónica entre Trump y Putin que podría haber sido el comienzo de tratativas paralelas y secretas para un truque geopolítico.

domingo, 3 de mayo de 2026

 

DA RUSSIA'S MOMENT

Iranian efforts to give substance to the peace talks have reached Moscow. What might the Russian Federation gain by supporting its Asian neighbour?

 

By Sidney Hey 

The news of Moscow’s intervention in the critical situation in the Strait of Hormuz was predictable, almost a matter of strategic logic. The arrival of Iranian Foreign Minister Abbas Araghchi in St Petersburg and his visit to the Kremlin to meet with President Vladimir Putin has been a crucial step towards laying the foundations for a settlement that will bring an end to the war initiated by Israel and the US.

Araghchi began a tour of Oman, continuing on to Pakistan, with his final and most important destination being the Russian Federation, with the sole aim of finding a diplomatic solution, demonstrating the Islamic Republic’s commitment to peace over the irrational and immoral warmongering of Washington and the Zionist entity. Undoubtedly, this facilitates bilateral talks and opens an alternative channel of dialogue to the one that has been attempted with the Americans and their wayward president.

For Tehran, this is a new diplomatic victory that reinforces the one achieved on the battlefield and further strengthens the strategic relations established with Russia. There is no doubt as to who stands on the side of legality and who does not. An aggressor can never be considered legitimate in their actions precisely because of the nature of those actions. In the case of Israel and the US in the role of aggressors, this is very clear. The aims they sought with their treacherous attack are far from justified and are, in fact, the clearest example of what constitutes aggression in its fullest sense.

Araghchi’s visit not only opens up new possibilities for Iran, but also provides significant and highly interesting insights into tactical and strategic manoeuvres involving the use of missiles in a real-world theatre of operations. It is true that the Russians already have four years of their own experience against NATO in Ukraine, but there is one striking fact that stands out in the war in the Persian Gulf: the US is the direct aggressor.

As has been the case for the past fifty years, the strategy of communications control accompanying the attacking forces has not been absent from the aggression against Iran. Even the Islamophobic and anti-Iranian narrative is quite long-standing; to be precise, it dates back to February 1979. The Western media, led by the Americans, have since played a despicable and villainous role in creating narratives to deliberately deceive their audiences, with an aim far removed from altruism, objectivity and, of course, the truth. We saw it used against Iraq in 1990 and 2003 to justify the invasion and occupation; we saw it used against Afghanistan in 2001 to explain the intrusion and the ill-fated 20-year occupation; they used it against Gaddafi in Libya in 2011 to remove him and destroy his country; we have seen them furiously imaginative against Russia since 2022, when, following continuous provocations by NATO, the Russians were forced to enter Ukraine to protect the Russian-speaking inhabitants of the Donbass; and likewise in many other situations where it was necessary to cover for the small but highly damaging state of Israel. Fortunately, this web of lies is unravelling in tandem with the rise of American power.

The military asymmetry between the Islamic Republic and the US is more than striking, but this does not daunt the government in Tehran or the Iranian people themselves, and that is something Moscow would do well to grasp, however trivial it may seem. In a war, it is not only the power of weapons and lethality that counts. Moral superiority is essential to keep a people standing in the face of a combination of insults, sanctions and direct aggression. Continuing with the theme of asymmetry, this is also evident between the Iranian and Russian forces, which makes it highly pertinent for Moscow to draw closer to this neighbour, which today faces none other than the great global destabiliser and covert sponsor of the neo-Nazi regime in Kiev.

Of course, it is in the Russian Federation’s interest to stabilise the Middle East, all the more so when attacks could affect its security. We saw this with the Israeli attack on the port on the Caspian Sea, in which Russian assets were involved. Likewise, Vladimir Putin does not lose sight of the geopolitical complexity of the Turkic region, characterised by the tangled web of relations (particularly military ones) with Tel Aviv, with Azerbaijan as the key player. 

Tehran is also imparting a very valuable lesson to the world, but especially to regional players such as Russia, namely that red lines must be respected, even by the US. Indeed, following the treacherous attack on 28 February which led to the cowardly murders of the little girls in Minab, the sinking of the unarmed vessel ‘IRIS Dena’ in the port of Sri Lanka, and the assassination attempt on the spiritual leader Ali Khamenei the government, the armed forces and the Iranian people united in a determination that has resulted in thwarting and repelling the Israeli-American attempt to install a puppet regime and seize control of the Strait of Hormuz. This is no small feat for a nation that has endured for decades all manner of trade sanctions, clandestine subversive operations and terrorist attacks sponsored by Israel and the US. The Iranians have learnt a great deal from all this and have incorporated it into their own resilience.

Indeed, at some point the Russians are keen to take note of many of these lessons, but there is one that undoubtedly stands out, and that is the use of tactics and strategies in naval combat and coastal defence based on the concept of asymmetry, something not seen for decades. This work has demonstrated the effectiveness of employing electronic warfare technology and surface-to-air and surface-to-surface missiles, which went beyond merely thwarting the enemy. It has also been shown how the Iranians have exploited the strategic advantage of controlling the strait to hold back aggressors and force the world’s most powerful fleet to remain more than 600 miles from the coast for fear of being sunk.

The Russian navy has its own experience in the Black Sea and, whilst it has a fleet and naval aviation capable of handling a similar challenge, it has certainly not faced the level of aggression that the Iranians have encountered and, most importantly, they have prevailed despite the assumptions made by many in the Pentagon.

That is why it should come as no surprise to anyone that Donald Trump picked up the phone to call Vladimir Putin in search of a trick or some formula that would allow the former to extricate himself from the hostilities as soon as possible with some guarantee, whilst representing for Putin an opportunity to reposition the Federation in Western Asia.

 

 

 

 

 

sábado, 2 de mayo de 2026


QUEBRANDO EL DERECHO INTERNACIONAL

La nueva interceptación y agresión israelí contra la flotilla Global humanitaria que iba rumbo a Gaza habla mucho de la “comunidad internacional” ¿Demuestra el definitivo quiebre en el respeto a la ley internacional?

 

Por Javier B. Dal

D
urante la segunda parte del siglo XX y específicamente en las tres últimas décadas, en plena “guerra fría” el auge del terrorismo en el marco de una lucha clandestina entre las organizaciones palestinas (OLP y otras) y el Mossad israelí junto a sus socios occidentales, hicieron de Europa el teatro de operaciones central para la disputa. Desde entonces y como era costumbre, los medios resaltaban la violencia de unos y en alguna medida maquillaban a de los otros. En rasgos generales, el terrorismo y sus consecuencias era una cosa de los árabes y de nadie más.

Claramente hemos superado aquella estrecha y obtusa visión del término terrorismo muy viciada del terror rojo comunista de la época, pese a que por estos días los medios corporativos en occidente (especialmente en Buenos Aires) tratan de seguir argumentándola.

Desde que surgió el concepto de “terrorismo de estado”, no hay dudas que quienes se apoyan en esta táctica fueron maniobrando para escapar a las responsabilidades. Con el paso de las décadas la subcontratación de mano de obra para los trabajos sucios y el uso de “proxys” fue siendo la norma general para las operaciones de las agencias de inteligencia especialmente del Mossad. Antes aclaremos algo: Los actos de terror no se resumen solo a los atentados con explosivos por grupos de una filiación política, religiosa o étnica determinada. También abarcan a los que organizadamente se llevan adelante desde un estado determinado.

No hay dudas, bajo la cobertura del estado, los perpetradores cuentan con un grado de organización altamente ventajoso, un alcance ilimitado en recursos y una cobertura que una organización irregular no tiene. 

El caso del estado de Israel es paradigmático en esto. Pese a la claridad y las incontables pruebas que documentan el ejercicio del terrorismo de estado muy bien organizado usado tanto dentro (mediante detenciones arbitrarias, torturas y la impulsión de un genocidio contra la población palestina) como fuera de sus dominios (incluso más allá de Oriente Medio), es un tópico históricamente muy incómodo de abordar. En aquellos años, ocultar una operación de secuestro, asesinato, el derribo de un avión de pasajeros o voladura de un edificio (haciéndolo parecer obra de algún grupo irregular) era algo que los medios angloestadounidenses facilitaban a Tel Aviv. Incluso si agentes israelíes habían sido pillados con las manos en la masa a lo sumo y para los medios se esgrimía el lacónico “Sin comentarios”.

Pero desde aquel 26 de febrero de 1993 con el fallido (o controlado) intento por demoler las torres Gemelas y ya con su éxito en septiembre de 2001, las preguntas sobre muchas incoherencias e inconsistencias que el gobierno intentaba tapar con sus argumentos en una investigación llena de agujeros, el público comenzó a tomar dimensión de qué significaba el terrorismo y quiénes realmente lo gestionaban de acuerdo a sus intereses.  

Entre la noche del 29 al 30 de abril último, mientras la flotilla Global “Sumud” que se dirigía a tratar de romper el bloqueo israelí-estadounidense para entregar un cargamento de ayuda humanitaria a la asediada Gaza, fue inesperadamente atacada y abordada por fuerzas israelíes en aguas internacionales e incluso dentro de las jurisdiccionales griegas. No es el ataque en si lo que sorprende ya que lo han hecho anteriormente, sino el lugar donde lo hicieron. No dejemos pasar que incluso los propios 175 tripulantes de la flotilla (quienes fueron secuestrados y trasladados a punta de fusil) eran conscientes de estar infiltrados por agentes del Mossad encargados de informar la situación abordo.

Según los representantes de la misión humanitaria que se hallaban en los barcos, comenzaron a informar en línea que en la noche del 29 de abril, cuando se hallaban en proximidades de la isla de Creta tras la interferencia de sus radios con advertencias de dar la vuelta, habían comenzado a ser asediados por Drones operados por unidades israelíes muy próximas. A partir de allí las preguntas ¿Qué hacían fuerzas israelíes a más de 2000 kilómetros de sus bases?

No es algo nuevo que Israel por medio del Mossad y de sus proxys lleve adelante operaciones sucias en otros estados; la historia esta llena de ejemplos sobre eso. Durante la misión pasada, por el mes de septiembre del 2025 células israelíes operando en el Magreb usando drones llevaron adelante atentados contra los buques que se hallaban en Túnez. El tema en esta ocasión es que, aquí son fuerzas militares regulares del estado israelí operando en el extranjero con lo cual además de la abierta violación al derecho internacional humanitario se suma la intrusión ilegal y furtiva en aguas territoriales de un tercer estado como es el griego.

Una vez más, el actuar israelí para infringir terror contra los activistas humanitarios malogró la entrega de toneladas de ayuda para los hambrientos pobladores palestinos. Pero, en este caso son las FDI, un ejército regular) operando en aguas internacionales y jurisdiccionales de un estado soberano con lo cual: ¿Qué hay de la ley internacional?, ¿Qué hay de las directivas de la CONVEMAR, ¿Qué implicancias tuvo el gobierno griego en esto?

Parece trillado señalar estos gravísimos atropellos a la legalidad internacional y la ya nada sospechosa opacidad con la que son abordados por los organismos internacionales de aplicación. Pero si los ciudadanos del mundo no tomamos consciencia de esto cualquiera y en cualquier momento podría ser la próxima víctima del accionar impúdico de los agentes de un estado acostumbrado a justificarse en el ejercicio del terrorismo.