¡VIVA DONALD!?
¿Hay fundamento en
la Doctrina Monroe para la pretensión de Donald Trump de invadir Cuba?
Por Javier B. Dal
Tras la visita a la
Habana en semanas pasadas del director de la CIA, los rumores sobre un
desacuerdo en las condiciones de Trump para la subsistencia del gobierno de
Díaz Canel al estilo de Caracas (es decir, una mera apariencia) parecen ir
tomando forma según se pueden ver los movimientos navales estadounidenses en
torno a la isla. EL anhelo uniformador de Trump de una “América para los
americanos” va tomando forma y no tiene nada que ver con llamada doctrina
Monroe.
En 1823 el
presidente norteamericano James Monroe estableció como política exterior la
posibilidad de intervenir cuando potencias del otro lado del océano
pretendieran interferir en el continente.
La doctrina Monroe
en su significado político fue una advertencia a las potencias europeas del
siglo XIX para que abandonaran sus ambiciones de anclarse en el continente
americano. Por el contrario, la versión de Trump de esta doctrina implica
simple y llanamente una política exterior de intervencionismo, violación de las
soberanías y colonización, curiosamente lo que el presidente Monroe quería
evitar. En un breve resumen significa: “América para los norteamericanos”.
Aclarado esto y
dejando de lado los incoherentes discursos provenientes de La Casa Blanca para
los medios, los aprestos militares en rededor de la isla y en bases
estadounidenses en la región preocupan.
Como era de
esperar en los medios estadounidenses, de los sectores anti-castristas en
Miami, La Florida y sus seguidistas regionales en especial los argentinos,
despliegan para justificar el posible desenlace una narrativa elaborada sobre
valores como la democracia, los derechos humanos, la libertad y la ruina
económica por la que deben pasar los cubanos acusando al “régimen castrista”
por ello.
No hace falta
tener que recordar que todos estos argumentos fueron usados en el pasado para
concretar verdaderas violaciones a la legislación internacional y que han
terminado en situaciones catastróficas desde todos los ángulos de la existencia
humana. La manipulación psicológica y la extorsión de matar de hambre y sed a
un pueblo entero mediante bloqueos y embargos, han sido en parte un instrumento
de esas políticas dirigidas a someter a los gobiernos que no quieren sujetarse
a los designios políticos y geopolíticos en Washington DC. Testimonio de esto
lo dan los iraquíes, los libios, los sirios, los palestinos (hoy soportando un
lento genocidio por hambre y sed a manos de Israel) y en todo Latinoamérica la
experiencia de su intromisión tampoco ha sido feliz.
Pero sacando a
estos empleados “ad honorem” del Departamento de Estado disfrazados de
catadores de democracias y señaladores de defectos ajenos, son los propios
ciudadanos cubanos quienes deben prestar atención sobre lo que implicará
dejarse cooptar no ya por los EEUU (como estado) sino, por los intereses geoeconómico-financieros
que vienen detrás de un mero monigote a su servicio como es Donald Trump. Solo
para despejar dudas, nadie se crea que si mañana hubiera un recambio en
Washington y volvieran los demócratas cambiará algo esta situación. Recordemos que dentro del “Establecimiento”
hay una verdadera guerra entre republicanos y demócratas no por ideales o la
defensa de la democracia (bien pisoteada y en un canasto de la basura hace
tiempo), sino en representación de los intereses de las grandes corporaciones
financieras (grupos económicos), industria armamentística y tecnológica que
cada uno de ellos están buscando reubicar en el mapa del cambiante poder
global.
Es por ello que
nadie espere que Bill Clinton o su esposa Hillary o el propio Obama cambiarían
esta verdadera distopia a la que la actual administración MAGA ha sumergido al
mundo y que por estas horas busca engullirse a la isla de Cuba. De ser el caso
y cualquiera de ellos, le abrirían las puertas a sus históricos y maculados
benefactores financieros como Goldman Sachs, George Soros y todo el arco
financiero de Wall Street para que inviertan o más bien hagan de la isla, un monumental
y lucrativo parque inmobiliario y también nuevo patio de servicios y compras
sin más expectativas para el cubano con sentido de progreso nacional que ser a
lo sumo, el gerente de una subsidiaria que controlan capitales de aquellos.
Como alguna vez en
la década de los noventas lo anhelaron funcionarios del gobierno menemista en
Argentina, seguramente sus fuerzas armadas serán (doctrinaria y materialmente) desmanteladas,
la inteligencia definitivamente cooptada por la CIA (como ocurre hoy con el
SEBIN en Venezuela) y todo lo vinculado a la seguridad civil bajo control
norteamericano. Aunque con todo derecho a ejercerla y en la legitimidad a
defender su soberanía ante un invasor, la resistencia militar convencional a
una acción estadounidenses sería breve en el tiempo y con un cruento resultado
aún después de aplastada resistencia.
Seguramente y bajo
ese nuevo régimen títere el campo de detención Guantánamo pasará a ser
administrado por cubanos quienes felices con sus nuevos empleos les importará
poco que suceda allí, manteniéndose por supuesto sujetos a las directivas que
bajen desde Washington.
Como vemos la
espada de Damocles pende sobre el sistema y los cuadros políticos cubanos
aunque no se debe ignorar el apoyo y el seguimiento que viene llevando China de
la situación. Prueba de esto último fueron las expresiones del canciller chino Wang
Yi a su par cubano Bruno Rodríguez en la conferencia bilateral llevada a cabo
en New york el 27 de mayo último en la que remarco el respeto a la legalidad
internacional, la soberanía y la independencia de todos los países.
Así mismo, son los
líderes políticos cubanos quienes tienen en sus manos el desenlace de la
situación obviamente limitados por las opciones a las que pueden echar mano y
en última instancia, la voluntad de su pueblo.





