martes, 9 de junio de 2026

 

LABORATORIOS DEL FIN DEL MUNDO

¿Qué podría significar el repentino silencio mediatico informativo sobre los brotes virales de Hantavirus y Ébola?

 

Por Charles H. Slim 

Hace no más de un mes atrás, las informaciones sobre alarmantes brotes de un virus que supuestamente comenzó a bordo de un crucero proveniente de Argentina y al mismo tiempo un descontrolado brote de Ébola en África parecía ir en un rampante crecimiento. De repente y de un tiempo hasta esta parte aquella masiva usina de temor paro sus emisiones y la noticia dejo de ocupar la centralidad ¿Qué es lo que pudo suceder?

Lo último que se supo de esta marea de terror informativo hablaba de una repentina y asombrosa disminución de casos de ébola en el Congo y Uganda, principales centros de una seguidilla de misteriosos rebrotes que se vinieron produciendo desde hace quince años hasta esta parte. Incluso en las últimas horas, la propia OMS ha bajado el nivel de alarma refiriéndose a una notable caída de casos.

Pero para quienes desde hace décadas investigan estos temas, estos brotes, especialmente los de Hantavirus y un ébola repotenciado (cepa Bundibugyo) están más allá de una explicación sobre una evolución (mutación) natural. La manipulación de ciertas manos es quien origina estos engendros. Es a partir de aquí que entramos en un tema muy complejo y peligroso vinculado a la industria armamentística global donde los intereses se cruzan y se vuelven difusos por el secretismo oscuro del que se rodea.

Para algunos estos brotes se enmarcan dentro de una compleja y siniestra estrategia planificada por las agencias de inteligencia estadounidenses y atlantistas con la estrecha y siempre presente cooperación de activos privados como la Fundación Melina & Bill Gates, la Fundación John Hopkins, el cartel farmacéutico y la corporación de medios que se encargan de crear la narrativa masiva ajustada a lo planificado desde el gobierno. Igualmente, estas incumbencias no serían tan lineales y simples.

Recordemos que estos mismos actores fueron los protagonistas del despliegue y justificación de la pandemia de Coronavirus en 2019 que implico la reclusión poblacional mundial bajo políticas gubernamentales y recomendaciones dirigidas por el asesoramiento directo de “expertos” de todo el campo médico. Uno de los principales fue Anthony Fauci quien con una larga experiencia durante la administración de George W. Bush en el campo del desarrollo de la guerra biológica, como director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas   y asesor de salud durante el primer mandato de Donald Trump y Joe Biden respectivamente, ha estado bajo investigación por nada más ni nada menos que ser parte de esta gran estafa y el negocio de las vacunas con serias consecuencias para miles de personas.

Justamente, Joe Biden antes de finalizar su mandato emitió una orden ejecutiva de “clemencia” para Fauci que pretendía absolverle de cualquier responsabilidad durante aquel período.   

Tampoco debemos olvidar la muy sospechada circunstancialidad en la que se declaró aquella pandemia y el falseado origen acusado a un murciélago o un pangolín. En este sentido, la comprobada investigación y desarrollo de armas biológicas en los laboratorios de Fort Detrick en Maryland, donde meses antes de todo aquello se produjo un brote infeccioso en sus instalaciones que obligo a su cierre preventivo y aislamiento del personal algunos de los cuales, unos meses después fueron a participar a las olimpiadas militares en Wuhan, China ¿Casualidad?

Lo que se desarrollaba en Detrick no era una experiencia aislada. La rama de guerra biológica de las fuerzas armadas estadounidenses que poco se hablaba, abarca una red de laboratorios militares e instalaciones complementarias alrededor del mundo (incluido China), donde el Pentágono, la CIA y laboratorios privados financian las investigaciones ultra secretas para perfeccionar estas pestes y convertirlas en armas de destrucción masiva (ADM).

El tema cobró mayor complejidad y embarazo para Washington cuando las tropas rusas, en el marco de la Operación Militar Especial hallaron en territorio ucraniano, una red de instalaciones donde se desarrollaban virus o más bien, se creaban mutaciones de enfermedades y virus para volverlos más resistentes a los antibióticos con un eminente fin militar.

Sobre aquello, los equipos de especialistas rusos que catearon minuciosamente cada una de esas instalaciones recopilando abundante material probatorio entre el que se hallan documentos donde se evidencia la participación protagónica de elementos estadounidenses y en particular de la CIA quienes obviamente, no estaban trabajando por el bien de la salud pública de los ucranianos. Por el contrario, Moscú interpreto de forma muy seria y lógica una amenaza estratégica altamente peligrosa para la salud de todos los habitantes de la Federación de Rusia y de forma inmediata dio cuenta de ello a Naciones Unidas.

Si bien podría decirse que es la CIA quien lleva el bastón de todo esto, solo es en parte cierto. Hay muchos indicios de que hay fracturas y secciones que representan diversos intereses muchos de los cuales, son irreconciliables. Es por ello que dicha agencia, hoy no es una entidad unificada y monolítica que obedece a un director. En el tema de los laboratorios secretos y las indagaciones sobre las implicancias de la CIA ha causado un movimiento telúrico dentro del estado profundo -especialmente entre agencias- que ya ha causado bajas en las altas esferas.

La repentina y no explicada salida de la directora de la Dirección Nacional de Inteligencia Tulsi Gabbard, sin dudas no fue voluntaria sino obligada por sectores oscurantistas de la comunidad de inteligencia, molesta con su determinación a llegar hasta el fondo sobre toda la red de laboratorios secretos de guerra biológica que el Pentágono y la CIA mantienen aún tanto dentro de EEUU como alrededor de mundo. No olvidemos que las oficinas de Gabbard fueron objeto de una redada y allanamiento policial a instancias de una presentación judicial de la CIA para extraer documentos del edificio.

Gabbard se ha ido y seguramente sus asesores más cercanos también han sido descartados pero el peligro de esta red de laboratorios sigue latente ¿Serán investigados por el sucesor de Gabbard?

  

 

 

domingo, 7 de junio de 2026

 

STRATEGIC FILTER

Why is it that the Zionist bases discovered on Iraqi territory come as no surprise, and why are they unlikely to be the only ones, and why does this point to the dire state of the country in the face of Zionist infiltration?

 

By Ali Al Najafi

Two months ago, a group of shepherds stumbled upon a strange installation by chance in a desert area north of Anbar and southwest of Najaf. After investigating, it was determined that the intruders were of Israeli origin. In mid-May, similar installations were discovered again. The discovery was preceded by other witnesses who saw them first and were killed by personnel at those facilities. The attempt to silence the presence of these intruders failed, and as soon as the Ministry of Interior (MOI) وزارة الداخلية العراقية was notified, the news spread like wildfire and soon reached the ears of Moqawamma representatives, who wasted no time in conducting a reconnaissance of the area.

This is not the first time the Zionists have infiltrated Iraqi territory. At the height of the occupation, the resistance discovered a base on the outskirts of Haditha where Israelis and Americans were operating. Also, at that time Mossad members were present and participating in torture sessions inside Abu Ghraib complex, and right in the heart of Baghdad, operating cells to plant bombs in mosques and markets specially in Shiite neighborhoods.

The discovery served as a stark reminder of the structural fracture and state of weakness —deliberately imposed— on the Republic of Iraq, as well as the utter defenselessness into which it has been driven by government officials. As evidence of this reality, it was confirmed that there were at least two bases with Israeli personnel and equipment that had been established several months ago to operate against Iran. The existence of these bases does not mean that there are not now others that are much better concealed, or even bases of the AMAN military intelligence and the Mossad set up right under the noses of the ineffective and corrupt government services in the heart of Baghdad.

In reality, ever since the americans and their british partners invaded the country in 2003, the israelis were able to enter (and, among other dirty deeds) to weave their own networks of informants in a country that was bleeding to death, where recruiting angry citizens thirsty for revenge against Saddam and desperate in the face of an uncertain future made it very easy for these teams to buy people’s allegiance for about two hundred dollars. In those dark days under occupation, when death walked calmly through the streets, Israeli cells settled comfortably into apartments in Baghdad to coordinate various terrorist attacks and assassinations, and even had the audacity to attempt to do so in Karbala and Basra as a demonstration of their complete lack of scruples and any sense of morality.  Since then, Kurdistan has become their refuge, and the Israeli and American bases there have been the target of continuous attacks by the right-wing and hardline legendary groups as Kataib Hezbollah Brigades and Harakat Al Nujaba. 

Today, there are no distinctions between Shiites and Sunnis regarding the country’s widespread corruption, which allows criminal mafias of all kinds to operate unhindered. That is why many of them also realize that, despite who Saddam Hussein and the Baath Party were, this did not happen during his rule. However, the establishment of a political system co-opted and controlled from Washington and then shared with the Iranians has led to the degradation of the leadership ranks—not to mention public officials—turning Iraq into an empty shell where, due to the influence of criminal mafias, anything can happen. 

Here, the placement of Shiite parties to control strategic sectors (security, the armed forces, and intelligence) has served the interests of the United States and Iran, but never those of the Iraqis. Added to this, corruption, abuses, and brutality stemming from sectarian policies have served to maintain this controlled, yet low-intensity chaos that keeps the population divided. Given this, it was inevitable that the Israelis who make use of those elements swarming amid the chaos would take advantage of the situation to make their own moves. The door is open, and the enemy holds the key.

It wasn’t necessary for the Americans to be aware of these enclaves. It is well known that Tel Aviv uses the Americans for its own ends and has, on many occasions, even gone over their heads to achieve its goals.

The truth is that (and beyond what has been said), the Zionists did not reach the desert near the holy city of Najaf without a set of circumstances that allowed them to do so. Since the groups affiliated with “Al Q`aida” (created by the CIA) arrived in Damascus in 2024 and the brutal regime of Mohammad Al Jolani, supported by Washington, took hold, the Israelis, in addition to seizing large swaths of Syrian territory, have created open routes (land and air) to the east that allow them to cross a porous border with Iraq, including the one bordering Saudi Arabia.

But beyond this explanation, how could they have possibly transported tons of material—enough to even build airstrips? The answer is neither mysterious nor anything of the sort, and it is implicit in what was stated above. There is a combination of factors that have facilitated this situation, and the U.S. is the key player in it.

In both Iraq and Syria, it was the Americans who, after years of covertly establishing and implementing a dirty war strategy rooted in the doctrine of controlled chaos—through the creation and infiltration of pseudo-Islamic fronts such as the criminal groups “Islamic State” (Daesh), “Jabhat al-Nusra” (funded by Saudi Arabia and Qatar), and their latest poisonous offshoot “Hayat Tahrir al-Sham” (HTS) true perpetrators of shirk by serving the evil and deceptive purposes of the enemy tore societies apart and destroyed infrastructure and systems in each of these countries. 

It is the sum of all these calamities, both external and internal, that has turned Iraq today into a veritable sieve, a platform serving the most sworn enemies of the Islamic cause in order to keep the Islamic Republic of Iran within striking distance.

 

 

 

 

viernes, 5 de junio de 2026

 

DESBARATANDO TRUCOS SUCIOS

¿Por qué y quiénes serían los responsables de un fracaso en las negociaciones entre Irán y EEUU?

 

 

Por Dany Smith

Las escaramuzas que tuvieron lugar la semana pasada en la entrada del estrecho de Ormuz no se originaron por lo informado por La Casa Blanca y mucho menos por el CENTCOM. Justo en momentos que se reestablecían las conversaciones en las cuales la representación iraní estaba dispuesta a no ceder a las pretensiones de su contraparte, una maniobra sigilosa de un grupo de ataque de la marina estadounidense en conjunto con apoyo aéreo, trato de incursionar en las aguas iraníes lazando un sorpresivo ataque contra un sistema de radar de misiles antibuque costero en la localidad de Sirik y dos lanchas rápidas de las CGRI.

Según las fuentes iraníes, el grupo de tareas estadounidense operando en las afueras de la entrada del estrecho coordino el ataque aéreo de aparatos provenientes de las bases aéreas en Kuwait y Bahrein a quienes Teherán devolvió gentilezas. Al mismo tiempo las defensas antiaéreas del CGRI derribaron otro costoso dron de inteligencia MQ-1 “Predator” estadounidense-israelí que merodeaba en el espacio aéreo de Qeshm, en el puerto de Bandar Abbas.

Mientras la administración en Washington trato de bajarle entidad a los hechos, Teherán no solo aborto un golpe artero sino que además ha comprobado que solo el mantenimiento de una postura firme podrá conjurar nuevos intentos por traicionar las negociaciones. Y es que se sabe las discrepancias surgidas entre Bibi Netanyahu y el propio Trump (supuestamente tras una llamada telefónica) luego de las monstruosas masacres cometidas con los bombardeos sobre el sur del Líbano y en especial contra la histórica ciudad de Tiro, han urgido al mandatario norteamericano a buscar un golpe rápido. Para Teherán esta campaña de agresión sionista debe tener un final si Washington pretende negociar con éxito un “memorándum de entendimiento”. En ese sentido y como uno de los puntos innegociables, Israel debe cesar las agresiones y retirarse inmediatamente del sur del Líbano. Es posible que así como Teherán reclama compensaciones por los daños, el gobierno libanés (y eso habrá que verlo) haga lo mismo con Tel Aviv.

Como se puede ver, el factor “israelí” es preponderante para que se pueda arribar a una solución duradera, pero al mismo tiempo este es un factor altamente tóxico para el entendimiento.

Si bien son fuerzas militares estadounidenses las que conforman el grueso que amenazan a la integridad y la seguridad estratégica de Irán, las decisiones políticas y hasta operativas se toman en Tel Aviv.

Los ataques perpetrados por EEUU sin dudas buscaban una ventaja mal habida, pero fracaso. Una vez más, la reacción puntual y rápida de las CGRI frustro estos planes aunque ello no significa que los agresores no lo intenten nuevamente.

Con estas demostraciones los iraníes justifican su falta de confianza en la contra parte estadounidense. Igualmente, los precedentes históricos sobre este proceder ahondan esta desconfianza. No hay que olvidar los compromisos asumidos por Obama en julio de 2015 para llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear iraní y el repentino abandono de los mismos en mayo de 2018 por Donald Trump. Principal instigador en fomentar el abandono del pacto fue Benjamín Netanyahu y sus partidarios dentro de Washington quienes de forma persistente presionaron a congresistas y funcionarios del ejecutivo para crear el relato falso del “peligro de la bomba iraní”.

El último capítulo de toda esta instigación se dio el 3 de febrero con el trapero ataque israelí-estadounidense contra Irán que aspiraba a descabezar políticamente al país, desorganizarlo y a controlarlo con una administración títere (como sucedió con Iraq) que le permitiera entrar caminando y apoderarse de los conocimientos alcanzados en el programa nuclear.  

Contrario a lo esperado y contra todas las previsiones en occidente, Teherán demostró que no solo era posible sino, imperioso demostrarle a sus enemigos (y que Moscú tomo nota), que no saldrían impunes si agredían y violentaban su territorio. Para Teherán “las líneas rojas se respetan” caso contrario aténganse a las consecuencias. Fue así como los misiles hipersónicos iraníes le dieron un duro escarmiento que Netanyahu y sus jerarcas talmúdicos quienes aún no pueden explicar a sus aterrorizados y descontentos ciudadanos, porque sus sistemas antimisiles (Cúpula de Hierro, Arrow y la cobertura estadounidense) no podían hacer nada.

Así, a cada golpe de los agresores Teherán devolverá el doble tal como ya lo ha demostrado.

De lo anterior también se desprende el ejercicio de un derecho básico que no necesita estar escrito en un tratado internacional o reconocido por Naciones Unidas (mucho menos por su poca fiabilidad) y ese es el de la defensa ante las agresiones externas. Se hace esta aclaración que surge del mero uso de la lógica común, dado el acostumbrado servicio parcial que prestan los medios y el mundo del entretenimiento de occidente, en especial en EEUU  (Bari Weiss, Ben Shapiro entre muchos otros), muy influenciados por el ideario sionista, costumbristamente dirigidos a ocultar o deformar los hechos en beneficio de Israel. Igualmente los iraníes (al igual que los palestinos, los yemeníes y los iraquíes) nunca han esperado nada en contrario.

Además de ponerle una raya a las agresiones anglosionistas, los iraníes han demostrado la importancia estratégica de construir y mantener una política y una geopolítica extendida en el tiempo acorde a sus intereses y fiel a principios de una doctrina fundada sobre la revolución islámica de 1979. Como consecuencia de esto, también han sido perseverantes, previsores y coherentes al diseñar una estrategia que contemplaba una esperada agresión como las que sufrió en junio 2025 y febrero de éste año, fabricando y desarrollando a su vez sus propios sistemas armamentísticos (en especial de misiles) y no depender de tecnologías (en especial informática) provenientes de occidente.

 

 

miércoles, 3 de junio de 2026

 

DESNUCLEARIZANDO LATINOAMERICA

¿Por qué es tan importante para EEUU mantener el monopolio del desarrollo nuclear en el continente?

 

Por Javier B. Dal

Desde que Einstein hizo famosa su teoría de la relatividad y en algún sentido facilito el desarrollo de la energía nuclear y que los EEUU usaron para fabricar y usarla como arma devastadora (Hiroshima y Nagasaki 1945), la carrera de los países por lograr dicha capacidad no se ha detenido desde entonces. Pero hay regiones del mundo como Latinoamérica (Tratado de Tlatelolco de 1967) que se han declarado libres del desarrollo nuclear con fines militares, pero como siempre sucede, ello ha estado impulsado o mejor dicho presionado (a través de la OIEA) por la democracia de Washington.

No hay que explicar mucho las razones de los norteamericanos. Ellos han querido mantener el monopolio de la disuasión nuclear y pese a que no lo han logrado a nivel global (y que trataron de hacerlo con Irán) aunque más no sea, lograrlo en su propio patio trasero es un consuelo.

Uno de los países sudamericanos que fue punta en plantear el desarrollo y proyección del uso de la energía atómica fue Argentina aún antes de Brasil, pese a que también en la década de los setentas ambicionaba adquirir una capacidad nuclear con fines militares. Argentina estuvo mucho antes interesado en el desarrollo nuclear. Incluso en el comienzo de la década de los años cincuenta del siglo pasado, el gobierno de Juan Domingo Perón bajo el asesoramiento del físico austriaco Ronald Richter ya especulaba con el desarrollo de un programa nuclear propio que de haber prosperado incluiría la capacidad militar. Esto para Washington, pero muy especialmente para Londres era intolerable, con lo cual -sin dudas- fue otro de los argumentos que consideraron para apoyar su derrocamiento en 1955.

Igualmente, y más allá de estos condicionamientos en su historia política, la Argentina ha optado por el uso pacífico del átomo aun cuando clandestinamente entre 1963 y 1964 (durante el gobierno radical de Arturo Illia) junto a Francia (contra la negativa de John F. Kennedy) presto en secreto colaboración al desarrollo nuclear del estado de Israel, de carácter secreto que lo uso para el enriquecimiento de Uranio y con ello crear un programa de armas que actualmente le proporciona en sus arsenales un estimativo de 500 ojivas listas para su uso en su mayoría, montados en los silos a bordo de los cinco submarinos con los que cuenta.

Incluso, los avances nucleares a los que habían llegado tanto los argentinos como los brasileros se veían peligrosamente potenciados con desarrollos de programas de misiles balísticos propios que posibilitarían su ingreso al selecto club de las potencias nucleares. Una de las preocupaciones que rondaba en Washington era la fusión estratégica que podrían haber concretado argentinos y brasileros que les habría convertido en una potencia regional que sin dudas rivalizaría con EEUU. Fue así como tanto el programa nuclear paralelo brasilero iniciado en Cachimbo (continuado en Arama) y como los desarrollos argentinos en el área -enriquecimiento de Uranio-, sumado al del misil Cóndor I y II, hacían aquello una probabilidad muy concreta y de proyección global mucho más en el marco del MERCOSUR.

Pero los temores angloestadounidenses se apaciguaron con la entrega de los gobiernos neoliberales en la década de los noventas de Color de Melo y Menem quienes resignaron sus desarrollos científicos en beneficio de Washington DC. 

Pero como dicen los chinos “la historia es una rueda” y en algún sentido los acontecimientos retornan obviamente acomodados a los nuevos tiempos y circunstancias. Justamente estas últimas se enmarcan en la redirección y estrechamiento de la insidiosa política exterior estadounidense sobre todo el continente con la nada reveladora intención de controlarlo geopolíticamente y extraerle todas las ventajas posibles. En breves líneas, (y en lo que institucional se trata) un atraso en toda la regla.

Este intervencionismo tan descarado y vulgar (del cual fuimos testigos en Venezuela) nos retrotrae a las etapas previas a que existiera la actual OEA y ni que decir de la maleable OIEA dependiente de la ONU que igualmente vale decirlo, poco sirven para la cuestión.

Entre todas las ventajas que Washington ha logrado sacarle a Venezuela tras el arreglado secuestro del presidente Maduro y su esposa en la madruga del 3 de enero pasado sin dudas esta la toma del control de su infraestructura de investigaciones y desarrollo nuclear, especialmente de la administración de la Dirección de Energía Atómica (DEA) que como es de sospechar, no podrá investigar ni desarrollarse en el área sin el visto bueno de las administraciones norteamericanas.

Si bien es cierto que las instalaciones del reactor RV-1 de donde se retiraron los 13,5 kilos de uranio estaba inactivo desde 1991, las posibilidades de que se reiniciara con nuevas inversiones y asesoramiento posiblemente rusas y chinas debieron haber preocupado a Washington. 

Según fuentes confiables, el mismo Hugo Chávez era contrario a desarrollar un programa nuclear con fines militares aun sabiendo de la potencialidad estratégica que le brindaría a su país y para lo cual podía acceder a una cooperación muy tentadora de la Federación de Rusia. Al mismo tiempo era consciente de que los enemigos de la Revolución venezolana (que contaban con esas capacidades) una vez agotadas todas las opciones convencionales, podrían imponerle un ultimátum nuclear. Este era un tema que solía tocar con el presidente iraní Mahmmud Ahmadineyahd cuando tuvieron sus encuentros bilaterales tanto en Caracas como en Teherán.

A pesar de esto, las preocupaciones angloestadounidenses de un desarrollo nuclear de punta y con ramificaciones militares en la región se centraron en Argentina y un poco menos en Brasil. Las razones de ello trasuntaban por el potencial existente en recursos humanos que podían ser explotados por el surgimiento de gobiernos nacionalistas reacios a cooperar con Washington. Más allá del Departamento de Estado norteamericano y del Pentágono, las preocupaciones más serias e insistentes provenían (en lo referente a la Argentina) y en algún sentido continúan proviniendo desde Londres dado que mantener a la Argentina incapaz de potencializarse es un objetivo estratégico.

Más allá de todo esto y como se ven las cosas, Washington ni Londres deben preocuparse.

martes, 2 de junio de 2026

 

GEOPOLITICAL INTERCONNECTIONS

What links mass criminals, and who are their backers?

 

By Sidney Hey 

The speed and sheer volume with which events unfold today could pose an obstacle to reporting them; at least, that was the case in the last century. But nowadays, the marvels of technology offered by the internet provide a level of immediacy that is extremely useful for the man in the street, yet terrifyingly inconvenient for vested interests and government authorities. What a major newspaper or news network in Washington and New York could once edit to suit the government’s wishes (particularly in the US) is now very difficult to do, unless they resort – and when it suits them – to new tools such as AI.

At the same time, this speed allows us to notice and then delve deeper into the interconnection that exists between many of these events – seemingly unconnected – thus enabling critical thinking of our own regarding what is really, or at least intuitively, happening.

The treacherous and criminal missile attack on 28 February against the girls’ school in the Iranian town of Minab was far from a mistake. The 178 little girls who lost their lives were the victims of a deliberate crime. Investigations confirmed that the US launched two follow-up strikes to finish off the target, knowing full well that there was no military installation there. A few weeks ago, a Lebanese girl and her father were injured by an Israeli airstrike in southern Lebanon. The girl lay dead and her father was wounded. When the rescue team arrived to assist them, they were treacherously attacked by the Israelis killing them all.

These two inhuman acts, which resulted in these two horrific scenes, though set in different contexts, reveal a continuity that identifies a pattern of behaviour, underpinned by a policy that exposes a mindset and a highly arbitrary view of the value of human life. In short, it is clear evidence of a necrophilic mindset.

The terrorist attack launched by Ukrainian neo-Nazis using drones on 22 May against the school in Starobelsk, Luhansk, also reveals this same malignant and amoral linearity of an enemy that appears to possess the same genes. Using the same sadistic tactic as in the other two crimes we have cited, the neo-Nazis repeatedly and viciously attacked the school whilst there were still young teenagers in the rubble crying out to be rescued. The total death toll from this terrorist attack stood at 21 students.

As can be seen, these are three cases that appear unrelated due to geographical distance, the specific circumstances underlying their conflicts, and the apparent ideologies each claims to uphold. Yet whilst these conflicts have distinct and unique historical roots, those behind the scenes fuelling these necrophilic perpetrators recur with striking consistency across all three scenarios.

But who might be the patrons and benefactors of these ruthless actors?

Both the Americans and the Europeans have been providing (out of sympathy or convenience) these criminal actors with costly and ongoing material and financial support, without which they could not sustain themselves over time. In the first case, both Democratic and Republican administrations, as well as the current MAGA administration, and in the second, NATO and countries such as Britain, France and Germany provide – through various channels and in certain areas – both the Kiev regime and that of Tel Aviv with everything necessary to enable them to harm not just the combatants but the populations of their opponents.  With regard to the latter, there is also a notable difference in military potential and sophistication; yet it could be said that both possess a great capacity for resilience and moral strength which the former lack.

Both the Russian Federation (and by this we mean all Russian citizens) and the Islamic Republic of Iran (as the current representative of the Islamic resistance and of all honourable Muslims) find themselves under siege – and not by chance – by the tactics, sanctions and disinformation policies emanating from the very same Western actors who share this hatred of the East.

This line of reasoning reveals a deep division within the human population that transcends nationalities, religious affiliations and even ideologies. The Anglo-Zionist bloc brings together not only Americans and Israelis, but is backed by supporters of other nationalities, both Jewish and non-Jewish (particularly evangelicals), who support and actively promote aggression against the Arab-Islamic world, which denounces the occupation and ongoing genocide in Palestine. Added to this is also Russophobia and Sinophobia amongst some of these figures, who cannot act (openly) as they do against Muslims because doing so would bring serious consequences.    

There is another major objective that unites these sectors, and that is to stoke the war and keep it going indefinitely. What are the reasons for this?  Leaving aside the purely commercial motives linked to the sale of arms, consultancy and comprehensive defence programmes, along with all their advances in AI, there are far-reaching strategic objectives that define these inhumane policies and which are clearly imbued with a messianic supremacism.