DEFENSA NAVAL DE
CUARTA GENERACION
¿Cuáles son las
verdaderas causas del repliegue estadounidense de Asia Occidental?
Donald…elecciones en noviembre!
Por Charles H. Slim
Y mientras las fuerzas estadounidenses se siguen moviendo y reubicando en Europa para tratar de contrarestar el desatinado plan de derruir a la república Islámica de Irán, en el teatro de operaciones del estrecho de Ormuz nuevas novedades tecnológicas han salido a la luz y no para satisfacción de los estadounidenses precisamente. Cuando los iraníes capturan un submarino, vuelven chatarra a varios helicópteros “Black Hawk” y aviones “A-10” estacionados en Jordania, y un portaaviones y su escolta deben poner sus motores a toda máquina y maniobrar para eludir misiles hay algo que no esta bien.
El teatro de
operaciones está cambiando de manera rápida y dramática tanto para los
estadounidenses como para sus instigadores, los israelíes.
Las respuestas de
las CGRI a los ataques estadounidenses contra los petroleros iraníes no solo
han demostrado la potencialidad de los recursos con los que cuentan sino
también, el severo daño que le causaran a los especuladores y a las compañías
petroleras que cotizan en el mercado del petróleo de Wall Street que ya no
puede ocultarse ante la opinión pública.
Esta reacción contractiva
del mercado esta muy ligada a estos acontecimientos que recordemos surgieron de
las pésimas medidas políticas tomadas por Donald Trump y su colega de aventuras
Bibi Netanyahu secundadas obviamente por todo el arco de neoconservadores y
sionistas que dominan la política exterior estadounidense. Ambos además de ser
los instigadores e iniciadores de la crisis que se cierne sobre toda la región
y que parece ir en aumento por la determinación de Teherán, estaría tomando un
curso inesperado y para nada deseado por los principales responsables en
Washington y Tel Aviv.
En este marco la
armada y en particular sus portaaviones que podían anclarse en las costas de
una nación y con total impunidad hostigarla hasta arruinarla o invadirla, ahora
está en fuga y nada menos que con el enemigo más determinado del mundo islámico.
Una sorpresa desagradable para los comandantes estadounidenses y sus asesores
ha asomado en el horizonte que ha obligado a tomar nuevas y desesperadas
medidas de contingencia. La situación actual de la Armada en el golfo es
desesperante. Las bases de Kuwait, de EAU y Qatar son un recuerdo de lo que alguna
vez fueron y Jordania se ha convertido en el final de la línea para replegar
sus aviones y helicópteros que aún no han sido destruidos. La base naval de
Bahrein está inhabilitada y pasara mucho tiempo si los estadounidenses
pretendieran reactivarla. No solo los daños causados hacen muy difícil que esto
suceda ya que ante cualquier movimiento en este sentido simplemente están a
tiro de estos avanzados misiles iraníes. Si hoy intentaran atracar algún destructor
en alguna de las derruidas radas de estas instalaciones, sería volado en
pedazos.
La aparición de un nuevo misil naval en el escenario (y que estaría siendo guiado por IA) parece avalar esto y el obligado movimiento a toda máquina del grupo de tareas estadounidenses más lejos de la boca del estrecho lo ratifica a pesar que al jefe del CENTCOM y al Pentágono no les guste ello. De este modo las CGRI y al servicio de la república Islámica de Irán se anotan un nuevo punto en lo que hace al éxito en la defensa de su soberanía sin que ello signifique que sus enemigos no detengan sus agresiones.
EL ataque contra
el portaaviones “USS George Washington” y sus fragatas escolta ha sido el punto
de inflexión para los comandantes del grupo de tareas quienes se hallan en los
límites soportables del estrés. Lejos de algún viso de calma, el estrecho es un
lugar de alta actividad militar en la cual hay un duelo entre el arma aeronaval
estadounidense y las defensas aeronavales iraníes. Según los reportes de las
CGRI dos destructores estadounidenses fueron impactados y tras lo cual huyeron
mar adentro dejando uno de ellos grandes columnas de humo negro. Si bien no se
ha comprobado el golpe de alguno de estos misiles sobre cada uno de estos
objetivos, hay claras evidencias que por sus características, velocidad, maniobrabilidad
y llegada tienen una guía electro-óptica que permite una dirección segura y
certera al blanco. Algunas fuentes anónimas en Washington han dejado entrever
que la amenaza de esos misiles reviste una importancia a considerar por los
estamentos políticos o más precisamente, por el presidente Trump.
Al parecer la
Armada estadounidense debe lidiar con una nueva variante de misil antibuque
dotado de un sofisticado sistema de guía óptica que le permite desarrollar un
amplio nivel de maniobrabilidad en tiempo real que no permite predecir la
trayectoria para su interceptación confundiendo a los operadores abordo.
No hay dudas que
los comandantes estadounidenses no esperaban esto y si bien en el Mar Rojo
experimentaron la amarga pericia de los yemeníes usando sus viejos misiles
balísticos de la era soviética contra sus navíos dotados de los más modernos
sistemas multicapa, en el actual escenario si ya venía siendo muy difícil, la
aparición de este nuevo vector antibuque lo pone todo de cabeza. No por casualidad
los asesores de seguridad e inteligencia de La Casa Blanca han estado señalando
a la ayuda rusa y china en esta novedad.
Las posibilidades
de esta cooperación tecnológica no serían de extrañar y Washington y en
especial Donald Trump no puede decir nada al respecto ¿Por qué? Porque además
de tomarse en solfa lo acordado con Moscú en Anchorage y las supuestas buenas
intenciones hacia Pekín por el asunto de Taiwán, su administración no termina
con esa mala costumbre de hacer del doble rasero una política exterior.







