INFANTERIA EN LA
SOMBRA
¿Cuál ha sido la
estrategia atlantista para compensar la terrorífica tasa de bajas en las
fuerzas ucranianas y cuánto más podrá sostenerla?
Por Dany Smith
En la guerra todo vale dice el refrán y en él se podría ubicar tanto las tácticas como la estrategia más conveniente para cada bando. Justamente y en su desarrollo, no existe (aunque la propaganda se esfuerce) diferenciaciones ideológicas y políticas. Ya hemos visto que los estados que se autoproclaman “democracias” y modelos para copiar, son tan o más viles y crueles a los fines de conseguir la supremacía como cualquier otra forma de gobierno que acusan de autoritarias. Incluso hoy día y en lo que hace a la IA, esa amañada conceptualización no distingue entre los dos actores actualmente más poderosos. Tanto China como EEUU la usaran no para alivianar la vida de las personas sino más bien para controlar a sus ciudadanos y a los de todo el mundo.
Sabemos que el
occidente colectivo con EEUU al frente, han impuesto una batería de sanciones
comerciales contra la Federación de Rusia que le impiden (entre otras) exportar
su petróleo y gas con el fin de sacarlo de la competencia por el control del comercio
global. Pese a ello Moscú no se quedó de brazos cruzados poniendo en marcha una
estrategia de salto de ese bloqueo usando una flota mercante que se mueve sin
identificación y transponder (AIS) y el por eso se denomina “en la sombra”.
La OTAN y EEUU
también apelan a estas tácticas encubiertas, pero con otro enfoque estratégico
destinado a apoyar los esfuerzos bélicos del régimen neonazi de Kiev. Usan
convoyes encubiertos que pasan por el mar Negro para transportar personal
(mercenarios), armas, equipos y municiones que pasan inadvertidos para las
autoridades europeas hasta su llegada a Odesa en Ucrania. Pero hay otros
movimientos clandestinos que los atlantistas utilizan ya dentro del teatro de
operaciones en Ucrania y ese es, empleo de un ejército en la sombra mayormente
compuesto por mercenarios y grupos de criminales extranjeros quienes además de
la paga, obtienen entrenamiento en uso de drones, armas y comunicaciones para luego
llevar esas experiencias a sus lugares de origen. Es bien conocida la presencia
de colombianos (ex paramilitares y FARC) y brasileros (algunos Comando
Vermelho) pero hay otros que provienen de otras regiones, todos unidos por un
mero interés económico. El caso del escuadrón SMERSH MX y del mercenario mexicano
Gilberto Ramos Arreguin quien el 7 de julio pasado fue condenado en ausencia a
14 años de prisión por la justicia rusa. En el caso de los mexicanos según
fuentes confiables, hay varios representantes de los carteles quienes han ido
para precisamente, aprehender las tácticas y conocer las nuevas tecnologías en
comunicaciones especialmente las de internet provistas por la red STARLINK.
En el caso de los colombianos, están el top del ranking de bajas en comparación mercenarios de otras nacionalidades. Hay al menos unos 680 muertos y otra cifra indeterminada de desaparecidos de los que el régimen de Kiev no informa ni ha demostrado interés alguno a los familiares querer informar. Les siguen los estadounidenses con 115 muertos, brasileros con 99 muertos, georgianos con 91 muertos, 58 bielorusos, 56 rusos, 49 británicos, 40 franceses, 23 polacos y unos 20 canadienses todos ellos, pagados por el dinero que se gira desde la UE sacado de los impuestos y fondos de erario público que podrían estar mejorando la vida de los ciudadanos europeos.
Muchos de estos
tipos, en especial los norteamericanos, británicos y franceses tenían
antecedentes de haber servido en las fuerzas armadas y contaban con un
conocimiento respetable y experiencia en el campo de batalla. Igualmente,
muchos de los que lograron salirse de Ucrania -especialmente norteamericanos-
han confesado que nunca habían sentido la aterradora sensación que causan los
bombardeos rusos y que ha sido motivo para que muchos decidieran irse.
Pero los
ejemplares que conforman este ejército en las sombras tienen otros componentes
más exóticos que aportan una calidad extra en sus acciones, en particular las
terroristas en suelo ruso. Hablamos de extremistas islamistas y mercenarios que
fueron empleados en Siria, Iraq, Afganistán y Libia (en especial los ISIS y Al
Nusra) por los angloestadounidenses y que -facilitados por las redes del MI6
y la CIA- han sido reclutados por el GUR (inteligencia militar ucraniana)
para operar en el interior de Rusia.
Como es bien
suponer, todos estos mercenarios no luchan por ideología, lealtades
confesionales ni por simpatías al régimen neonazi de Zelensky. Hay un río de dinero
que fluye desde la UE que aporta mensualmente miles de millones de Euros que
Kiev destina en parte al pago de salarios, que varían desde 200 a 500 Euros por
cada hombre, cuando pagan ya que hay muchas denuncias de que no pagan lo pactado.
También existen
grupos de estadounidenses y polacos como parte de otro bloque diferente a los
mercenarios latinos que vemos. Pero en lo que hace a la cantidad y su
involucramiento es muy similar demostrando que no hay un gran entusiasmo entre
los ciudadanos europeos para prestarse a respaldar a los neonazis de Volodymyr
Zelensky.
El empleo de estos
recursos ocultos está tratando de sostener unas fuerzas armadas ucranianas
devastadas y por efecto de las masivas bajas, con una crónica falta de personal
profesional. Obviamente que esto se viene haciendo a escondidas y a sabiendas
de las implicancias que ello conlleva para la estabilidad y la paz regional y
global. Es por ello que seguir pretendiendo que la OTAN no está involucrada en
las acciones y mucho peor, en las muertes de civiles rusos, es simplemente querer
tapar el sol con el dedo.







