sábado, 16 de mayo de 2026

 

MENSAJE EN UN MISIL

¿Cómo interpretar el anuncio del presidente ruso Vladimir Putin sobre el éxito de las pruebas del misil pesado Sarmat?

 

Por Javier B. Dal

En la geopolítica hay varias formas de enviar un mensaje a los rivales. Algunas son discretas y mesuradas casi siempre por vía diplomática, otras por discursos encendidos pero vacíos de sustancia como sucede en Argentina y otros si bien conllevan también un discurso van acompañado de material sustancial que hace al mensaje alto y claro. En esta última clasificación entraría el anuncio del presidente ruso Vladimir Putin del 12 de mayo pasado sobre las exitosas pruebas del misil pesado intercontinental RS-28 SARMAT que próximamente entrara en servicio en la unidad Uzhur.

Nada ocurre por casualidad y mucho menos en geopolítica. El anuncio de Putin que vino acompañado de imágenes del lanzamiento del portentoso misil de 35 metros de largo y con capacidad de transportar catorce ojivas nucleares sobre un blanco a más de 35.000 kilómetros de distancia (con un margen de error de 150 metros) y de imposible interceptación parece un mensaje sutil pero intenso para Trump que llegaba a Pekín para entrevistarse con Xi Jinping. 

No es azaroso el momento en el cual se producen estas pruebas y mucho menos el anuncio del presidente ruso. Ese mismo 12 de mayo mientras Trump arribaba a Pekín, Vladimir Putin anunciaba el éxito de las pruebas. Tanto Trump como Xi tienen mucho que atender a esto, obviamente con un sentido diferente para cada uno de ellos.

Para Donald Trump y el Establishment en Washington dc esto representa una advertencia muy clara y gráfica que se traduciría en: Un intento por crear una amenaza similar como la que vemos contra Irán, la respuesta será devastadora. Los motivos que tiene Moscú para hacerlo están ampliamente fundados no solo por el papel que han jugado en el desencadenamiento de la actual guerra en Ucrania (que incluye las acciones terroristas en territorio ruso) sino también por las continuas baterías de sanciones económicas contra empresas, bancos y personas físicas de origen ruso y los actos de piratería que vienen cometiendo los buques de la armada estadunidense contra la flota rusa en la sombra.

Obviamente y por descontado que este mensaje es también dirigido a los personeros de la OTAN en Bruselas (en particular a Kaja Kallas y Mark Rutte) y muy especialmente a miembros como son Gran Bretaña y Francia muy implicados en prestar apoyo a los neonazis ucranianos quienes al mismo tiempo están cooperando con las filiales de “Al Qaeda” en Mali, África. Con respecto a estos últimos actores europeos la advertencia supone agregarles un potente lastre a sus ya complicadas realidades internas, signadas por graves problemas domésticos tanto para Keir Starmer como para el galo Emanuel Macron.

El anuncio de las pruebas con este misil implica una advertencia muy seria y que EEUU no puede ignorar más allá de las bravuconadas de su encargado de la defensa Pete Hegseth y del propio Trump. Como bien se advierte las circunstancias en las que se halla el país y en las cuales fue su propia administración quien las ha creado, lo condicionan seriamente a ser muy cauto y dejar de lado la fanfarronería para enviar mensajes a sus homólogos y en particular a Vladimir Putin.

Es cierto que Trump es un viejo taimado animal político y como dice el refrán ya no aprende mañas nuevas (y creo que no quiere aprender nada) y mucho menos creemos que a estas alturas vaya a adquirir el don de la franqueza y la honorabilidad que provienen de una conducta educada y gentil. Tal como su socio israelí Bibi Netanyahu, Trump solo respeta el dialecto de la violencia, el cinismo prepotente y el ultimátum como herramientas de dialogo con un oponente. En ese sentido implica un claro mensaje subliminal para que no cometa el error de buscar poner a China en contra de la Federación o convertirla en una mera moneda de cambio para concretar algún negocio en común. En resumen, el mensaje para Trump y su administración de psicópatas grafica una posibilidad muy cierta de que seguir por el camino de los dobles raseros y jugarretas sucias, Rusia podría llevarles el holocausto nuclear a su propio territorio en solo diez minutos.

Para China y en particular la Xi Jinping, el mensaje es diferente y no pasa por una severa advertencia como si lo es para los socios occidentales. Este sería más bien una invitación para que su vecino considere más allá de sus intereses que pueda tener con EEUU, que hay un socio con una fuerza estratégica determinante no solo para defender su seguridad estratégica sino también disponible para desplegarla en beneficio mutuo. En esto se incluye la disposición de Moscú para que se mantenga la beneficiosa cooperación estratégica que han logrado tejer durante estos años y como un respaldo tácito de la Federación de Rusia ante las probables amenazas que (más allá de los dichos de Trump) siguen operando en torno a Taiwán.

 

viernes, 15 de mayo de 2026

 

ESTRATEGIA DE LA DECAPITACION

¿Qué significa y cuál es la finalidad buscada por Washington en la ejecución de este tipo de estrategias y dónde está la legalidad en ello?

 

Por Dany Smith

No hace falta decir que en Washington hay una total ausencia de cordura y del necesario estado deliberativo para tomar decisiones razonables. La cacería de inmigrantes con los grupos de ICE y el avance de un estado policiaco digital sobre el pensamiento ordenados y digitados desde el poder ya escandaliza a los propios estadounidenses. Si ahora nos centramos en la política exterior existe la misma carencia potenciada con la sumisión a Israel y ni hablemos del respeto por algún rasgo democrático y menos aún legal en los procederes. Seamos sinceros, Donald Trump no es el originador de estas políticas draconianas y sanguinarias más dignas de la mafia que de un estado, al menos que pretenda decirse democrático. La matriz que lo controla terminará por hundirlo definitivamente.

La decapitación la hemos visto como una táctica de terror usada por grupos como “Al Qaeda” y el “ISIS” pero, ya sabemos quiénes crearon a estos. Sus creadores le han dado un rango de estrategia.   

La llamada estrategia de decapitación no es algo nuevo en EEUU. Su aplicación viene desde 1945 y que tras el fiasco en Venezuela (donde todo fue arreglado), la ejecutaron brutalmente -calcando lo hecho en 2024 en el Líbano por Israel-, pero sin éxito contra el gobierno de la república Islámica de Irán. Según esperan las administraciones que la utilizan (especialmente las neoconservadoras), eliminando los liderazgos de un enemigo se destruye toda la organización y se la reemplaza con una amistosa pero las estadísticas demuestran todo lo contrario. Uno de los casos contemporáneos más claros fue la invasión de Iraq en 2003 que implico una carnicería para reemplazar a Saddam Hussein y colocar un régimen adicto que administrara para ellos la ocupación. El resultado de esta experiencia, un país arruinado convertido en un estado fallido, desgarrado internamente y hoy parte del eje de la resistencia árabe-islámica.

Esta táctica que no difiere en nada con el accionar criminal de asesinos privados, los norteamericanos la usan desde hace décadas para asesinar a líderes de cárteles de droga, de la industria armamentística y de grupos extremistas que no responden a sus órdenes, en los últimos tiempos la han estado implementando sin corta piza para eliminar a líderes políticos, militares y mandatarios. La equiparación entre simples criminales de un cartel de droga con mandatarios de otros estados (indeseables por su ideología o religión) además de injustificable es ciertamente inaceptable.

Incluso los estadounidenses van un paso más allá de esta flagrante ilegalidad cuando sin la menor prueba, bombardean lanchas de pescadores caribeños bajo el cargo inverificable de ser narcotraficantes ¿Cuál ha sido el juez de circuito que ha ordenado las ejecuciones?

Esa linealidad en tratar de equiparar a simples criminales con líderes políticos que rechazan la injerencia estadounidense en sus países, es un artificio que lo presentan ante la opinión pública como una normalidad. Irónicamente y a la vista de gravísimos delitos como son los crímenes de guerra, el genocidio y la limpieza étnica esos mismos medios no tienen empacho en realizar entrevistas a criminales con pedido de captura internacional como lo es Benjamín “Mileikowsky” Netanyahu. 

Precisamente la tarea por crear justificaciones y narrativas que expliquen esta aberración pasa por los medios corporativos, caja de resonancia obligada de las políticas que cada administración en Washington busca desplegar para manipular a las masas que aún les den algo de credibilidad.

Precursor de esta política sucia sin dudas es el estado de Israel quien mediante sus asesinatos selectivos (sin importar los medios y los daños colaterales) ha tratado de erradicar a los líderes de la resistencia palestina y con eso las reivindicaciones políticas de la población. Sobre esto, Israel ha sido (vale recalcarlo también) el precursor en la planificación y asesinato de líderes políticos y de mandatarios extranjeros con sus ataques al Líbano, Siria, Dubai y por supuesto, su extensa participación en atentados terroristas dentro de Irán.

Las conclusiones de un resultado adverso y calamitoso en el uso de esta estrategia lo revelan los estudios de investigadores como Alexander Downes de la Universidad George Washington quien en un trabajo titulado “Éxito Catastrófico” y de Ben Denison del Instituto Cato concluyen que esto termina siendo contraproducente tanto para los países intervenidos como para lo esperado por Washington.

En ese plan, las administraciones en Washington se han envalentonado a tal punto que las líneas rojas que en alguna época se respetaron como no tocar a altos dignatarios, jefes militares y mucho menos a mandatarios, en las últimas administraciones se han esforzado por demostrar que pueden violarlas y pisotearlas a plena luz del día sin la menor preocupación por la legalidad. En algunos casos lo hacen de forma abierta y otras como de costumbre de forma encubierta mediante las operaciones de la CIA y sus aliados alrededor del globo.

Esa política abusiva, criminal y mafiosa halló un inesperado freno con Irán, guste no les guste a los oídos de los fervientes sionistas en La Casa Blanca y el Establishment norteamericano.

 

 

 

miércoles, 13 de mayo de 2026

 

LA PELIGROSA VERDAD

Así como el 11/S en 2001 fue la excusa para fomentar el temor y la fobia contra el islam sunita ¿Cuál fue el plan para crear lo mismo contra el islam chiita con centro en Irán?

 

Por Charles H. Slim

No importa cuánto tiempo pase ni todo lo que hagan para tapar la verdad, tarde o temprano sale a la luz. Eso no significa dejar de reconocer a quienes arriesgando su propia vida y la de sus familias han sacado a la luz verdades oscuras y grandes mentiras de narrativas falaces puestas a rodar por gobiernos supuestamente transparentes. Así hombres como Kurt Sonnenfeld, Julian Assange, Eduard Snowden, Chelsea Manning y muchos otros de los que no conocemos, han echado algo de luz ante los abusos criminales que en nombre de la seguridad nacional van más allá de los intereses creados de una administración determinada.

Las actuales circunstancias bélicas en torno a la ilegal agresión contra la república Islámica de Irán se vinculan mucho con aquel axioma. Washington había estado años buscando la oportunidad para lanzarse sobre el país persa, pero no lo hacía por un interés de seguridad nacional o de una amenaza real a su política exterior. El gran interesado -como era de suponer- que instigaba tras bambalinas era y sigue siendo Israel.

Afortunadamente al presente y tras resistir la embestida artera del 28 de febrero pasado, las autoridades iraníes tras mantenerse firmes y posteriormente hacerlo ante las amenazas e intentos de extorsión de la administración Trump, han tomado la determinación de no ceder a los 10 puntos propuestos entre los que se halla, controlar de forma efectiva y decidida el estrecho de Ormuz.

Obviamente todos esos intentos fracasaron, pero uno de ellos, quizá uno de una magnitud similar a la actual agresión ocurrido casi veinte años antes, fue obstruido por la inesperada denuncia de una funcionaria que se hallaba en el centro del poder neocon en Washington.

Fue allá por mediados del 2006 en pleno de la segunda administración neocon a cargo de George W. Bush y Dick Cheney y en momentos que lidiaban con la resistencia a la ocupación en Iraq, los neoconservadores partidarios de la guerra conectados con Bibi Netanyahu y la elite israelí (por intermedio de AIPAC) tenían planes para dar el próximo paso y ese era, derrocar a la revolución islámica en Teherán. Para ello había que justificar un golpe directo, un ataque terrorista espectacular (al estilo 11/S) y para ello la Quinta flota anclada en Bahrein y la base aérea Al Udeid en Qatar serian indispensables para esos planes.

Gwenyth Todd con 42 años era por entonces una exitosa asesora de seguridad nacional en Washington y su extensa currícula descollaba por haber servido tanto para la administración demócrata de Bill Clinton para luego trabajar para la neoconservadora de Bush-Cheney. Como erudita en su campo, el sentido agudo y capacidad de análisis eran parte de su diario vivir. En momentos que estaba trabajando como asesora para la Quinta flota en Bahrein tropezó con un complot urdido por un grupo de almirantes obviamente, planificado y políticamente autorizado por los neocon.

Según se sabía en Washington, los neoconservadores constantemente buscaban influenciar a los almirantes que estaban a cargo de la Quinta flota para que buscaran una oportunidad para darle una lección a Teherán. La llegada en 2007 del vicealmirante Kevin J. Cosgriff para hacerse cargo de la flota trajo consigo la posibilidad de materializar los planes neocon que implícitamente involucraba a los israelíes. En su extenso historial contaba el haber sido parte de la Agencia de Inteligencia de la Defensa y de haber estado a cargo como director de la Sala de Situaciones de la Casa Blanca durante la administración Clinton.

Sumado a esto, Cosgriff contaba con el apoyo del almirante William J. “Fox” Fallon quien por aquel entonces era el jefe del CENTCOM y como simpatizante neoconservador, muy dispuesto a posibilitar una elucubración que provocara a una reacción contra Teherán. Aclaremos que Todd y algunos almirantes que respaldaron su posición eran tan pro-israelíes como los propios burócratas neoconservadores que por entonces capitaneaba George W. Bush, solo que la diferencia era que unos no buscaban una guerra con Irán y los otros sí. 

Según denunciaría Todd se preparaba la ejecución de una operación entre las que se barajó incitar una respuesta iraní con la incursión de una fragata por el canal “Shatt Al Arab” (para lo cual, contarían con la anuencia del régimen títere iraquí), hasta ingresar -sin aviso- un grupo de ataque con tres portaaviones por el estrecho de Ormuz o directamente una de falsa bandera contra las instalaciones de la base naval de Bahrein para aparentar un presunto ataque iraní. En dicho atentado morirían muchos efectivos y una parte de las instalaciones se verían seriamente dañadas, como un justificativo de peso para sostener las acusaciones contra Teherán. Esta última posibilidad se asemejaría curiosamente a los eventos del 11/S.

Todd entendió que semejantes planes iban a incendiar la región, aunque realmente no se sabe si hubo un apoyo de sectores políticos en Washington que la impulsaron a tal determinación.

La presentación que Todd curso por los canales administrativos gubernamentales, al ser advertida por los complotadores (tanto estadounidenses como israelíes) fue decididamente lo que obligó a cancelar los planes y obviamente, sentencio a la funcionaria a una esperable acción de retaliación en su contra. Si bien la ex asesora obro con la ley en la mano y apelando a una honestidad política que como de costumbre los neoconservadores y sus socios israelíes aborrecen, fue catalogada como mínimo de traidora y de manera tácita condenada de por vida a cuidarse de la “irá democrática”.

Desde entonces Todd debió refugiarse y permanecer en Australia donde debió reiniciar su vida sin que ello le libre de peligros para su integridad física ya que Washington ha pedido su captura por intermedio del FBI.

Esta situación nunca fue conocida en Argentina simplemente porque los medios acatan con fidelidad lo que la embajada de Avenida Colombia al 4000 les baja como editorial, nos informa de la extendida gestación en los planes de agresión contra Irán y la intrincada maquinación para que (como paso con Iraq y Afganistán) aparecieran como culpables de algo que no habían hecho. De no haber estado Todd, seguramente habríamos sido testigos de un complot similar al orquestado en 2001.

 

domingo, 10 de mayo de 2026

 

REFLEXIONES LOGICAS

El alineamiento del gobierno argentino con EEUU e Israel ¿Abre la posibilidad de una participación en la guerra del estrecho de Ormuz? Y así fuese ¿Con qué justificativo legal?, ¿Está la Armada a la altura de las actuales amenazas navales?

 

Por Dr. Carlos Castia

Ya han pasado 36 años de aquella zarpada del grupo de tareas 88.1 (GT-88) rumbo a las lejanas aguas del Golfo Pérsico cuando en el marco de la crisis por la invasión iraquí al emirato de Kuwait, el gobierno argentino decidió tomar parte de la Coalición Multinacional Aliada organizada por los EEUU con el fin anticipado de una intervención bélica. Los hechos plasmados en la historia dan cuenta de una de las guerras más terribles de finales del siglo XX y el germen de la constante inestabilidad en la región.

En la propia Argentina el tema sigue siendo muy desconocido e incluso en los propios claustros de la Armada, una experiencia desaprovechada como sucedió con lo aprendido en 1982 tras la guerra de Malvinas contra los británicos y sus aliados de la OTAN. Hoy ante la nueva guerra en la puerta de entrada de aquel golfo, es decir en el estrecho de Ormuz y ante la posición geopolítica que adopta el gobierno argentino, se hace necesario detenerse y hacer varias consideraciones antes de involucrar nuevamente al estado argentino.

Ante todo, el poder ejecutivo necesita la autorización del Congreso para involucrar fuerzas militares en una guerra[1] y con mucha más razón una que no tiene relación con los intereses de la nación.

En 1990 las circunstancias geopolíticas eran muy particulares. También lo eran los avances tecnológicos armamentísticos y lo más importante, el estado operativo de las fuerzas armadas argentinas era muy limitado por el escarnio político interno y las restricciones impuestas desde Londres. En ese orden, ante la inminente caída de la URSS[2], EEUU asumía el papel de superpotencia hegemónica, contando con un amplio abanico de recursos militares pero no suficientes para cubrir todo el teatro de operaciones. Fue en ese papel de “relleno” que el destructor “ARA Almirante Brown” (MEKO 360 H2) y la corbeta “ARA Spiro” (MEKO 140), junto a otras naciones tomaron intervención[3] y con éxito en las operaciones “Escudo del desierto”[4] y “Tormenta del Desierto”[5]. 

Afortunadamente el grupo regreso intacto pese a los peligros que se presentaron como potenciales amenazas letales sin que al presente se les haya reconocido a sus tripulantes la veteranía por esas acciones.

Aquello que se presentó como una forma de insertar al país en el concierto internacional, hoy parece volver a repetirse pero atención, las circunstancias son notablemente muy diferentes. Esta observación viene a cuento del posicionamiento geopolítico adoptado por Buenos Aires en torno la agresión contra la república Islámica de Irán y de apoyo incondicional a Israel.

Como se sabe, aquí Naciones Unidas no interviene y aunque lo hiciere de poco valdría. Incluso más, EEUU e Israel han actuado en violación la propia carta orgánica y de la ley internacional.

El desarrollo y consecuencias para la armada estadunidense en casi dos meses de hostilidades contra Irán han estado convenientemente fuera de los medios y eso no es una casualidad. Muchos de los eventos han sido puntillosamente censurados por el Pentágono (entre ellas las bajas) pero visibles ante la resistencia y primacía de las defensas navales de Irán. Tanto el secretario de defensa Pete Hegseth como el jefe del Estado Mayor Conjunto el general Dan Caine han estado siendo evasivos en revelar o incluso desmentir situaciones que revelan aquella situación. Las bajas y daños son reales y considerables. En este sentido el gobierno argentino debería ser consciente y responsable en sus posibles decisiones de involucrar a una misión naval o aeronaval en el “Proyecto Libertad” de Trump.

Apenas hace unos días una fragata estadounidense que adentrándose en las aguas del estrecho, trato de agredir a un carguero iraní fue obligada a retirarse luego de ser impactada con dos misiles antibuque. Pese a las desmentidas de Washington otras fuentes confirmaron el hecho. Pero la cadena de episodios similares que se fueron acumulando desde la agresión ilegal del 28 de febrero pasado han puesto en evidencia que hay un balance de fuerzas que Irán ha logrado imponer por un desarrollo y empleo de sistemas antibuque propios de altísima precisión y el aprovechamiento inteligente de la topografía de su terreno para volverse invisible o dificultando la respuesta de los estadunidenses e israelíes.

El ejemplo más claro y trascendente fue el duro ataque al portaaviones “USS Abraham Lincoln” (CVN 72) ocurrido en la segunda semana de marzo que lo obligo a retirarse a puertos indios en el Indico para reparaciones. La magnitud de los daños y con solo considerar la posibilidad de haber sido atacado el mismo centro de mando demuestra la capacidad, alcance y letalidad de los armamentos navales con los que cuenta Irán.

Un navío de las características de un portaaviones y pese a la cuantía de sus modernos sistemas de defensa multicapa a los que se debe sumar la protección que le ofrecen las fragatas y destructores que lo escoltaban, pudo ser vulnerable a los misiles y drones de las CGRI, nos informa de la complejidad y letalidad del armamento en danza. Según se sabe, los buques argentinos disponibles siguen siendo los mismos de aquel entonces ¿Qué le puede esperar a una corbeta multipropósito clase MEKO 140[6] o a un destructor clase MEKO 360[7] argentino si se aventurase a provocar a las defensas navales iraníes?

Para saber eso habría que verificar si los sistemas informáticos y de guerra electrónica de estos viejos modelos han sido actualizados. Incluso cabe muy pertinente la pregunta ¿Cuentan con sistemas AEGIS[8] o alguno similar[9]?  Estas cuestiones no son menores, por el contrario, responden a una visión responsable y alejada de la improvisación con la que actúan los políticos.

En cuanto a lo jurídico aún hay un gran vacío legal sobre estas misiones, pese a la experiencia de la Tormenta del Desierto. Así al presente, no hay ninguna ley que trate puntualmente la situación de misiones semejantes, la de los tripulantes y el estatus que tendrían en las operaciones bélicas extraterritoriales[10]. Con ello, los hombres y mujeres que pudieran ser enviados a un escenario como vemos actualmente en el estrecho de Ormuz o cualquier otro, están en un virtual limbo que, sea a su regreso indemnes o tras haber sufrido daños y bajas, el estado nacional no les reconocerá derecho alguno pese a que genéricamente surgen de los tratados internacionales[11].

 

 



[1] Conforme lo dispone el artículo 75 incs. 25 y 28 de la Constitución nacioonal

[2] Si bien la Unión Soviética como país deja de existir en diciembre de 1991, paso por un estadio de descomposición progresiva que comienza a acelerarse en 1989 y con una atomización total representada con levantamientos, protestas y movimientos independentistas que anularon cualquier posibilidad de ejercer un contrapeso geopolítico como el que había jugado durante la Guerra fría. 

[3] Erróneamente se suele mencionar que la participación se dio en el marco de un mandato respaldado por resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU confundiendo la naturaleza y el desenlace de toda de la misión. Consultando con los registros de los mandatos históricos del Departamento de Mantenimiento de Paz de la ONU no figura la “Crisis/Guerra” de 1990/1991.

[4] Tras zarpar en septiembre el G.T.88 y tras arribar a principios de noviembre de 1990, fueron subordinados a la cadena de mando de la Coalición Aliada con sede en Riad, Arabia Saudita. Bajo dicho comando se le dio la designación ALFIL 1 cumpliendo tareas de defensa del reino saudita en el marco de la Operación Escudo del Desierto.

[5] Al cumplirse el ultimátum el 16 de enero de 1991 el grupo ALFIL 1 lejos de retirarse y tras la autorización del congreso continuó operando ya en el marco bélico de la Operación del Desierto.

[6] La Armada Argentina cuenta con seis de estas unidades que suele denominarse como “Clase Espora”. https://es.wikipedia.org/wiki/MEKO_140

[7] Esta es la denominación de las fragatas construidas por Alemania Occidental a mediados de la década de los 70s. https://es.wikipedia.org/wiki/MEKO_360

[8] Se trata del sistema integrado de combate desarrollado por la Lockheed Martin, montado en buques de guerra contra amenazas múltiples, tanto aéreas como de misiles que va modernizándose con el paso de los años. https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_combate_Aegis 

[9] Como podría ser el ARROW 3 israelí, el SCOMBA español, el S-400 Triunf o el KORTIK M estos dos de origen ruso.

[10] Este término exceptúa a las misiones de paz de los Cascos Azules de Naciones Unidas que se hallan enmarcadas en mandatos ordenados por resoluciones tanto de la Asamblea general, del Consejo de Seguridad como de cualquier órgano subsidiario.  

[11] Conforme al entendimiento armónico de los artículos 31 y 75 inc. 22 de la Constitución nacional referentes al derecho de gentes, las convenciones y protocolos internacionales sobre situaciones de guerra y los derechos reconocidos a sus participantes que son vigentes y operativos desde la reforma de 1994. 

jueves, 7 de mayo de 2026

 

OPERACIÓN FASTIDIAR

¿Qué finalidad persiguen los últimos y constantes ataques terroristas ucranianos sobre el territorio ruso?

 

Por Javier B. Dal 

En proximidad de celebrarse el 9 de mayo próximo un nuevo aniversario de la Gran guerra Patria en la plaza Roja de Moscú, los ataques terroristas del régimen neonazi de Kiev se han incrementado en cantidad y osadía. Estas acciones no son simples atentados impulsados por un fanatismo ciego que buscan dañar a ciudadanos rusos, esto es parte de la guerra hibrida que Volodymyr Zelensky y sus patrocinadores occidentales vienen mejorando desde que Trump descalabro a la OTAN.

La oleada de estos ataques terroristas pone en evidencia una desesperación en Zelensky, y motivos sobran para ello.

La guerra de agresión contra Irán ha tapado momentáneamente la situación en Ucrania pero eso no significa que los problemas para la junta neonazi se hayan resuelto. Ante todo, las desinteligencias con Washington parecen estar acorde con la desquiciada y controvertida personalidad del presidente Trump quien recordemos, había prometido establecer la paz en 24 horas de asumido el cargo.

Como eso no sucedió y tras escandalosas discusiones con el jazaro gorrón, debió tratar con el presidente ruso Vladimir Putin quien sin dudas conoce muy bien de que se trata el asunto y de la poca fiabilidad de sus contrapartes.

La situación de los ucranianos sobre el terreno es crítica. Desde el mes de marzo los certeros golpes contra la infraestructura energética y de transporte sobre Kiev, Novovolynsk, Chernihiv y Sumy ha complicado la vida de los ciudadanos quienes ya están hartos de la guerra. Al mismo tiempo los ataques precisos con drones FPV contra cuarteles del SBU van degradando los cuadros de la inteligencia de régimen.

Obviamente esto no hace feliz al pequeño “führer” jazaro quien ya acumulaba furia por los recortes a la ayuda dineraria aprobados por el Congreso y la negativa de Donald Trump al envío de los Tomahawk como un mensaje tácito a la aceptación de un acuerdo para la entrega paulatina del Donbass.

Es por ello que Zelensky parece decidido a fastidiar al unísono tanto a Moscú como a Washington intentando desesperadamente retrasar aquella situación ¿Por qué? Porque caso contrario, los sectores ultranacionalistas y los neonazis banderistas que lo colocaron en el poder lo colgaran en la plaza Maidan junto a su elegante mujer como sucedió allá lejos con el Duce Mussolini y su amante.

Para eso necesita continuar la guerra, necesita crear una narrativa confrontativa que lo sostenga en el poder. En ese plan a finales del mes de marzo Zelensky declaro que Rusia le había dado dos meses para retirarse del Donbass o de lo contrario entrarían por la fuerza, algo que negaron en Moscú. Al mismo tiempo declaro que “Estados Unidos había condicionado las garantías de seguridad a la retirada de Ucrania del Donbass”, a lo que el secretario de estado Marco Rubio desmintió tajantemente. Pero si bien eso sirve para inflamar los ánimos de los extremistas ucranianos y ganar un poco más de tiempo, no es suficiente y como dijo el general argentino Juan Domino Perón “mejor que decir, es hacer”.

Queda muy claro que este hacer manifestado en una campaña intensiva de atentados no es un emprendimiento solitario ni ausente de costes. Las células y equipos de ataque ucranianos reciben apoyo material y logístico para cada atentado. Los drones y la provisión de cobertura informática para guiarlos no son autóctonos de Ucrania. Detrás del SBU y de la inteligencia militar (GUR) desde antes del inicio de la operación especial están los muchachos británicos del MI6 y sus colaboradores polacos, lituanos etcetc, muy comprometidos en apoyar a Zelensky siempre y cuando se mantenga en la línea de continuar la guerra para ya no ganarla sino, mantenerla que garantice un caos permanente que debilite política-militar y económicamente a la Federación de Rusia.

Esta estrategia sucia contra la Federación de Rusia que las administraciones en Washington (por sobre todo la de Joe Biden) aprobaban con su participación, en apariencias podría estar cambiando con la actual ya que (y más allá de las inconsistencias en Trump) han emitido una nueva política de combate al terrorismo que pone en el centro de observación a Europa. Si esto es real, las acciones terroristas de los neonazis ucranianos con el apoyo de las agencias de inteligencia atlantistas entrarían dentro de este marco reprochable.

Justamente entre los señalamientos se menciona a que la OTAN no puede servir como centro de reclutamiento y apoyo logístico para terroristas dejando en evidencia su histórico protagonismo en esos menesteres (GLADIO). Tal vez lo irónico de esta “nueva estrategia” estadounidense sea que Washington no menciona nada de su oscuro protagonismo en la creación, desarrollo y apoyo de programas subversivos y de terrorismo tanto para usar contra Rusia (la CIA y los Banderistas ucranianos) como para otras regiones del mundo como es, el Medio Oriente (Al Qaeda, ISIS, MAK, Jabbat Al Nusrah etctect).  

Hasta tanto esta nueva estrategia (supongamos) se ponga en marcha, el Kremlin para garantizar la seguridad en el desarrollo de los desfiles del 9 de mayo, al alto al fuego anunciado junto a una advertencia a Kiev, ha desplegado sus batallones antidrones de guerra radioeléctrica bajo un protocolo de seguridad extrema entre los que se encuentra, la suspensión del internet en todo el territorio por el término de 24 horas a fin de no favorecer la operatividad de drones kamikaze.