GOLPE A LA
INTELIGENCIA
¿Por qué los
argumentos de Donald Trump para atacar a la república Islámica de Irán no se
condicen con los informes de inteligencia?
Por Dany Smith
Mientras los misiles van y vienen causando estragos, otra guerra mucho más sigilosa y sucia se está desandando en las sombras que demuestra un intento por globalizar el conflicto bélico en torno a Irán. El arresto de una red de espías y saboteadores ucranianos en la India y la confirmación sobre la presencia de unos 200 asesores enviados por el régimen neonazi -liderado por el jázaro Zelensky- de Kiev (apoyado por la CIA y el MI6) al golfo para apoyar los esfuerzos contra la república Islámica de Irán, revela quién es quién en esta conflagración y sus probables expectativas.
Pero mientras
estos acontecimientos demuestran una intención por extender el conflicto más
allá de Asia Central y aún más allá (mediante atentados de falsa bandera),
otros ocurren dentro del propio seno del poder estadounidense.
La sorpresiva
renuncia del jefe de contraterrorismo estadounidense Joe Kent, fue quizá para
la administración Trump tan potente y destructiva como el golpe certero de un
misil iraní. La estupefacción y el silencio incomodo fueron las primeras
reacciones en La Casa Blanca. Esto viene a visibilizar y profundizar la
división ya existente dentro del propio circulo de MAGA y que se traduce en una
división dentro del pueblo estadounidense cada vez más consciente y furioso
ante las inconsecuencias de un gobierno que trabaja para los intereses de otros
que no son estadounidenses.
Al parecer Kent no
estaba dispuesto a formar parte de la charada que Donald Trump pretendía seguir
manteniendo para sostener los planes estratégicos del régimen israelí que no
perdamos de vista, fue el iniciador de este conflicto. Fuentes confiables han
confirmado que Netanyahu engaño a La Casa Blanca y en particular al propio
Donald Trump afirmando que Irán representaba un peligro de seguridad para EEUU.
Incluso fuentes israelíes ratifican esto exponiendo la manipulación a la cual Kent
se rehusó a prestarse. Este es el caso de Eran Etzion ex subdirector del
Consejo de Seguridad Nacional y un crítico de la agresión contra Irán quien
señalo que la renuncia de Kent se debió al engaño plantado por Netanyahu que
arrastró a los EEUU a esta guerra. Un día después de la entrevista en el senado
a la enigmática directora de la inteligencia nacional Tulsi Gabbard, tras
prestarse a los interrogatorios ante el comité del senado sus explicaciones
lejos estuvieron de despejar las incógnitas sobre lo ocurrido y dejo muchos
puntos oscuros para su interpretación a conveniencia de los medios.
Durante los
interrogatorios la directora que responde directamente al presidente, es decir
a Donald Trump, no puedo explicar con datos e información fidedigna sobre
cuales eran los fundamentos que justificarían la acción bélica iniciada el 28
de febrero pasado y que se relacionaría con el supuesto avance en el desarrollo
del programa de armas nucleares iraníes.
Quienes conocen a Tulsi
Gabbard saben que es una mujer de personalidad fuerte, determinada y muy
difícil de conmover, pero en la sala de audiencias se la podía ver anímicamente
baja tratando de no perder el control de su ánimo, aunque fiel a su carácter,
no lo expresaba a la vista. No era para menos, Gabbard estaba tratando de
arreglar y de ser posible encubrir las inconsistencias del presidente Trump que
se veían reforzadas con cada día que pasaba y potenciadas por sus
desafortunadas (y hasta estúpidas) declaraciones a la prensa.
Uno de los pasajes
más incisivos de aquella audiencia fue cuando el senador por Virginia Jon
Ossoff le inquirió a Gabbard precisiones por sí o no sobre si era inminente
dicho desarrollo nuclear obteniendo de la directora rodeos y una respuesta no
concluyente. Incluso Gabbard con dificultad trató de justificar su falta de
claridad diciendo que ese asunto no depende directamente de su área y que ello
era más una decisión política pero, según la información que disponía el comité
del senado y que el senador Ossoff le recordó con énfasis, el presidente Trump
para justificar el acompañamiento al ataque israelí invocó un informe de la
comunidad de inteligencia del 1º de marzo que sugería el peligro inminente de
un desarrollo nuclear iraní con fines militares.
Justamente en este
pasaje es donde los argumentos del segundo de Gabbard, el renunciado Kent,
flotaron por toda la sala reforzando los argumentos de su renuncia y dejando a
su vez en evidencia la falta de sustentabilidad en la información que La Casa
Blanca arguyo para meter a los EEUU en una guerra contra la república Islámica
de Irán. Era inevitable no volver en el tiempo veinticuatro años hacia atrás y
recordar las argumentaciones falsas que públicamente dio George W. Bush y su
vice. Dick Cheney y que el entonces Secretario de Estado Collin Powell expuso
ante Naciones Unidas para justificar la invasión a Iraq en 2003 y que también
surgieron de informes de inteligencia falsos.
Por aquel entonces
la instigación israelí y de sus partidarios dentro del propio gobierno federal
era una percepción que incomodaba. Hoy a la vista de todo lo que viene
sucediendo desde el 2023 ya no hay dudas del papel del estado de Israel, de
Benjamín Netanyahu y de sus adláteres del AIPAC en la creación de toda
conflagración. Ahora bien. En cuanto a esta nueva exageración y mentira sobre
un peligro nuclear que no aparece justificado en ningún lado ¿Fue idea de Tulsi
Gabbard adulterar los informes o fue una orden ejecutiva de Donald Trump? Si nos
ponemos a considerar todos los factores que se ven aquí influidos no hay duda
para saber cual es la respuesta correcta.
Es una gran ironía
del destino saber que Tulsi Gabbard, una ex demócrata y firme opositora a las
intervenciones en política exterior terminará sirviendo como fusible político
de una administración para una de las más graves que ha cometido su país
Lo cierto es que
el pueblo norteamericano que ya no confiaba en sus representantes, hoy puede
confirmar su desconfianza hacia su gobierno federal que dijo venir para evitar
guerras y termina creándolas. Al mismo tiempo los lleva a corroborar una vez
más que Donald Trump y su administración además de servir a los propósitos de
intereses de un estado extranjero como Israel, es tan embustera y falta de
escrúpulos como lo ha sido la elite bipartidista que supo criticar.





