EL INHUMANO ASEDIO
A GAZA
¿Qué dice el
gobierno argentino y los medios que le sustentan a uno de los crímenes más
atroces de lo que va del siglo? Dicotomías de una batalla cultural tendenciosa
Por Javier B. Dal
En la historia de
la humanidad, el ensañamiento y la crueldad han sido una constante pero, se
suponía que el avance del tiempo, la educación y el crecimiento de la
conciencia tras horrendos ejemplos de barbarie que nos ha dejado el siglo XX y que
supieron ser la plataforma argumentativa inspiradora determinante para la
fundación de Naciones Unidas, evitaría repeticiones e incluso, la producción de
situaciones mucho más graves que aquellas experiencias.
Irónicamente,
apenas se funda Naciones Unidas (1945) tres años después, en Palestina
comenzaría un proceso sangriento que se extiende hasta nuestros días.
Hoy la Franja de
Gaza es el escenario de lo más tenebroso y horrendo que un ser humano puede
hacerle a otro ser humano sin distinguir entre géneros ni edades. Es cierto,
también está la crisis humanitaria en Sudán tan horrible como la que sufren los
palestinos, pero hay una diferencia crucial: El verdugo en Gaza y en toda la
Palestina ocupada es un estado que se ha pintado como la cuna de la moral
occidental y goza de impunidad para cometer sus atrocidades. El asedio que
implica la privación de alimentos y de cualquier ayuda para sustentar la vida,
ha sobrepasado los 1000 días con lo cual supera con creces a las horrendas
experiencias en Stalingrado en 1943, Falujah y Basora durante la invasión a
Iraq en 2003. Lo más perturbador de esto es que la mayoría de los ciudadanos
judíos israelíes apoyan esta limpieza étnica aun cuando una buena parte de
ellos, son originarios de Europa occidental (como Netanyahu de origen polaco),
oriental y Norteamérica. El colmo de la ironía es que son estos quienes hablan
de moral y de una supremacía por ser “el pueblo elegido”.
Esa moralina hoy
tiene refugio en Buenos Aires, gracias a los vientos de un gobierno sionista
que no dirá nada de la demolición sistemática de las ciudades, los múltiples y
variados crímenes de guerra, el genocidio y el más que comprobado progromo que
se practica a diario dentro de su propia tierra contra la población palestina y
que el propio relator especial de Naciones Unidas ha denunciado hace poco.
Muy imaginativos
para tejer narrativas sesgadas y estigmatizantes contra estos sectores y contra
sus simpatizantes, rehúyen de hablar de toda porquería que ha estado surgiendo
del pozo séptico de la política y geopolítica vinculada a Israel y el mandamás
Netanyahu. Menos aún sobre crímenes dentro de EEUU que se vinculan con los
sionistas como fue el asesinato de Charlie Kirk, un simpatizante de Trump que
tras criticar su postura hacia Israel fue convenientemente asesinado. Ni
hablemos de Jeffrey Epstein y su papel como nexo del Mossad en la red de
prostitución infantil para consumidores VIP (políticos, empresarios -entre
ellos Donald Trump-, financistas, artistas etcetc) para luego usarla como
chantaje. A ningún periodista alquilado por la embajada de Israel y sus entes
políticos como la DAIA se les va a despertar curiosidad por esto.
Pero las aberraciones y los crímenes no solo son contra los palestinos, los árabes y musulmanes. Hace décadas que Israel viene cometiendo toda clase crímenes que les ha costado la vida a ciudadanos de muchos países que se han congraciado con la causa palestina. El ejemplo último lo vimos con la interdicción, abordaje pirata y secuestro de más de 200 tripulantes de la flotilla humanitaria “SUMUD”, una acción ilegal realizada por las FDI dentro de aguas internacionales que puso en el centro de atención mundial lo que representa Israel, pero ¿Qué dijeron en estos medios en Buenos Aires? Nada.
En Argentina las
cosas se manejan con mucha discreción y eso es algo que a los sionistas les
viene muy bien ya que, el ocultamiento y el engaño es parte de su operar.
Parte de esos
propagandistas surgen de los medios y el entrenamiento en Argentina pero para
ser más justos y precisos, de las empresas muy ligadas a intereses políticos
oficialistas en la ciudad de Buenos Aires (CABA), históricos y fieles exponentes
a la narrativa pro-Israel. En estos claustros sionistas olvídense de una mirada
neutral o análisis fríos; solo basta escuchar a sus editorialistas para
entenderlo. Tan claro y descarado es su exposición que hasta ponían banderitas
israelíes en los escritorios de algunos medios en los que ciertos periodistas
se asemejaban más a un vocero de Tel Aviv que a un informativo argentino. A
propósito ¿Por qué las sacaron?
Casualmente (o no
tanto), todos estos además de islamófobos son notorios rusofobos y xinofobos una
postura coincidente (causalmente) con los sectores neoconservadores en
Washington y los conservadores en Londres.
Precisamente y en esa tónica, sustentan la campaña de judeización de la Palestina ocupada y para ello atacan a las comunidades musulmanes y cristianas con la finalidad de borrar todo rastro de la identidad del pueblo palestino. Incluso han profanado y arrasado con topadoras cementerios en Jerusalén para convertirlos en terrenos para judíos llegados desde occidente. En ese plan, utilizan a matones que el estado (con la cooperación de sus agencias y enlaces externos) trae de otros países a los que bajo la denominación de “colonos” se encargan de atacar aldeas, hogares, iglesias y mezquitas para hacerle a los palestinos la vida lo más miserable posible. A pesar de las ampulosas pruebas y documentos que se filtran por otros medios (que no son los que controla los Mass Media occidental), en los medios porteños (de Buenos Aires) hay un total silencio -salvo excepciones como Canal26- que no es otra cosa, que la demostración del sesgo y la narrativa a la que responden.
La agresión contra
la población palestina nunca se ha detenido. Además de continuar con el bloqueo
de comida y del agua no hay ningún alto al fuego al presente y testimonio de
ello son las masacres en Gaza y en especial contra niños cometidas por los
bombardeos de las FDI contra campamentos (carpas) indefensos y el despliegue mediante
drones de explosivos camuflados como juguetes para niños.
Por estos días se
ha desatado una gran discusión sobre si Argentina es racista o no. El final del
circo que significo el mundial de fútbol en EEUU echo a la medida del
anfitrión, fue el marco para estos señalamientos y aquí, una vez más, estos
mismos medios y sus comentaristas editorialistas sionistas han tratado de
ralear el fondo de la cuestión ¿Por qué? Porque justamente, el señalamiento no
pasa por si hay o no jugadores negros en la selección; el hecho pasa por la
lealtad del gobierno de Milei al régimen sionista y con ello, todos sus
crímenes.









