viernes, 1 de mayo de 2026

 

UN EMBUSTE EN EL SUR

¿Por qué los supuestos desencuentros entre Donald Trump y Keir Starmer que involucra a las islas Malvinas podrían ser una estratagema para engañar a los cándidos gobernantes argentinos en Buenos Aires?

 

Por Charles H. Slim 

Nunca como en este periodo de la historia política argentina, la causa Malvinas se ha visto tan opacada. Con un gobierno ultra anglófilo y sionista, decididamente sumido a la geopolítica de Washington a tal punto de involucrarse en una guerra que no toca en nada los intereses nacionales, a 44 años de la recuperación de las islas y de todas las aguas circundantes en el atlántico sur, la nueva “filtración” de un supuesto plan para que EEUU interceda en una hipotética entrega de las islas al control argentino huele muy raro.

Aún no sabría decir con precisión que es, pero no dudaría en apostar que esto esconde una gran trampa.

Antes que nada, dejemos bien en claro que la causa Malvinas es sin dudas (y como ninguna otra) una bisagra política en el ideario nacional que aglutina emocional e indistintamente a todo el arco político y social del país y eso lo saben muy bien los británicos. Si bien es cierto que la emoción no alcanza para trazar una geopolítica y estrategias de liberación, es un factor importante que puede canalizarse mediante un gobierno coherente, con una planificación previa, comprometido en su continuidad y alineado a los intereses estratégicos propios. Esta ausencia producto de una casta política entreguista y abyecta, es la que los Kelpers consideran como un mero ruido que ignoran.

Pero esto es Argentina, una país periférico y débil con habitantes adictos a la queja que como dijo alguien el problema es que “esta habitada por argentinos”. Para ser más justos digamos, es un país gobernado desde una ciudad de mentalidad paneuropeista por políticos opacos y corrompibles que nunca han tomado enserio la geopolítica por un simple motivo: Hay muchas complicaciones y poca remuneración.

Es cierto que Argentina no llega ni ahí a ser una potencia emergente para despertar, aunque más no fuese, una mínima inquietud en el Foreign Office británico. Si el problema de esta opacidad argenta fuera la corrupción, crean que ese no es un tema exclusivo de ellos con lo cual no vale como excusa. Sobre ello, en Londres por estos días el escándalo de los nexos de la banda de Epstein con el alto círculo político de Keir Starmer y más precisamente con su embajador en Washington Lord Peter Mandelson empequeñece a las minucias que sacuden al gobierno de Milei. Incluso a tal grado llega la corrupción en el establecimiento británico que muchos otros criminales (como Alistair Campbell) que secundaron a Tony Blair en la invasión a Iraq en 2003 siguen gozando de prestigio en los círculos políticos londinenses.

En lo estrictamente práctico al tema Malvinas, la “filtración” no sería tal y va más allá de la intensión de castigar a Gran Bretaña por no cooperar en la aventura contra Irán, también está dándole una bofetada a la OTAN. Por donde se vea, no cierra para nada. Según las fuentes, la propuesta surgió del congresista Marc Zell, un sionista (notablemente islamófobo) de MAGA que para joder a Londres ha sugerido esta posible entrega de las islas del atlántico sur a los argentinos bajo la condición de establecer una base militar estadounidense para unificar el comando hemisférico (norte-sur) que se sumaría a la base naval de Tierra del Fuego, conformando así los pilares de una verdadera puerta a la Antártida bajo el control exclusivo de EEUU.

La idea cayó a los “Kelpers” como un balde de agua helada y una patada en la entrepierna para el gabinete británico en Londres que ya tiene bastantes problemas para sumarle uno más.   

Para los Milei es música para sus oídos e incluso no molesta en nada a los intereses israelíes que -entre otras- se hayan involucrados en la explotación petrolera. Pero, para el interés nacional argentino esto suena como el truco de la caja con doble fondo que aquí sería triple y con cuchillas filosas.   

Algunos cómicos han referido a la aplicación de la doctrina Monroe olvidando que para la mentalidad estadounidense eso se aplica exclusivamente al territorio de la Unión. Igualmente, sacando estas especulaciones y las acostumbradas y delirantes maniobras discursivas de Donald Trump, la ejecución de esta recuperación de soberanía argentina sobre el archipiélago de las islas no solo es muy posible sino muy conveniente para la geoestrategia de Washington.

Pero esta propuesta de redención estadounidense a la soberanía argentina sobre las islas Malvinas podría tener otros motivos ocultos que se suman al desagrado granjeado por Londres. No perdamos de vista que el gobierno de los hermanitos Milei ha ido más allá del pragmatismo de las relaciones carnales del menemismo de la década de los noventas. En ese plan y a cambio de los desinteresados “beneficios financieros” proveídos por el jefe de la Reserva del Tesoro Scott Bessent (asentidos por Trump) entre otras cuestiones, ha comprometido al estado argentino sumándose a la guerra de EEUU e Israel contra la república Islámica de Irán creyendo que estamos aún en 1991. Aquí surge el gran contrasentido que evidencia la mediocridad de Milei: Puede sacrificar a su gente en una guerra ajena (en favor de los enemigos de Argentina) pero ¿no por la recuperación de las islas Malvinas?

Así mismo estos compromisos no son gratuitos ni menos aún (más allá del mesianismo de Javier Milei) han sido ofrecidos por mera simpatía ideológica. Si bien la fachada del gobierno luce asquerosamente obsecuente y arrastrada, detrás están quienes realmente consideran y toman las decisiones acordes a sus intereses que no son precisamente nacionales.

Supongamos que esto se concretara antes de que hubiera un recambio en La Casa Blanca y la Argentina recuperase en los papeles su soberanía ¿Qué sucedería si Trump es eyectado en un próximo período y cambia radicalmente la línea política en Washington?, ¿Será honrado por la nueva administración la concreción de dicho acuerdo o, reconociendo la estupidez de su predecesor se normalicen las relaciones con Downing Street?

Al final, lo que los hermanitos Milei se tragaron como la gran jugada maestra que compraría al público del campo nacionalista podría terminar en un problema mucho peor ¿Cuál? Con una ocupación británica reforzada con una base estadounidense y la amarga resignación para los argentinos al darse cuenta que fueron doblemente estafados.

miércoles, 29 de abril de 2026

 

CULTURA DE RESISTENCIA

¿Cuál es y de dónde proviene el poder invisible que moviliza las almas de los chiitas y a la política de la república Islámica de Irán que ha puesto límites al corrupto imperio estadounidense?

 

 

Por Alí Al Najafi

Durante la segunda mitad del siglo pasado, en occidente a la par de construir una mitología mediática en rededor del estado de Israel se fue fabricando (deliberadamente) una imagen oscura, tenebrosa y estereotipada sobre el mundo árabe que para finales del mismo y comienzo del nuevo milenio (construcción mediante) se extendió decidida y maliciosamente contra todo el mundo islámico. Si bien eso tenía origen en los intrincados claustros de la política angloestadounidense y en particular de sus agencias de inteligencia, fue la industria del entretenimiento, una intelectualidad deshonesta y los medios los encargados de amplificarla como una verdad ante la opinión pública.

La revolución islámica iraní de 1979 que derrocó al brutal y corrupto régimen pro-sionista del Sha Reza Palevi fue sin dudas un hito trascendental dentro del mundo islámico y una bisagra geopolítica -desagradable- para Washington y Tel Aviv y por ello, constantemente bastardeada. Fue un movimiento nacido de las bases populares del chiismo que nutrió esta novedosa revolución y que paulatinamente se convirtió en un modelo contra los regímenes corruptos y opresores dentro del mundo árabe-islámico (en especial las monarquías) para llegar a hoy como un influyente modelo político-filosófico más allá de las comunidades islámicas.

¿Pero dónde salieron los chiitas y quiénes son? Aclaremos que el Islam como religión abrahámica es indivisible pero como todas las religiones del mismo tronco como el judaísmo y el cristianismo, está nutrida de corrientes de pensamiento e interpretaciones que la enriquecen y que van ampliándose con el paso del tiempo. El término “chía” se asocia a los partidarios de Alí ibn Abi Talib (PB), yerno del Profeta Mahoma (PB) quien a su muerte dio inicio a un conflicto por la sucesión. Esto desató una cadena de tragedias que tendrá como punto cúlmine la batalla de Karbala en el 680 d. C. (hoy Iraq) donde Hussein (PB), hijo de Alí fue martirizado por oponerse a la corrupción y prepotencia del Califato de los Omeyas. A partir de ese episodio y por las circunstancias que lo rodearon (como fue la apatía de los habitantes de Kuffa) nació el chiismo surgido del sacrificio de un musulmán excepcional como Hussein (PB) y a partir de allí, una corriente militante dentro del Islam. Esta es la inspiración que como un fuego que mora en el interior de chiismo y de los chiitas que se aviva en situaciones contemporáneas como las injusticias en la Persia del Sha, las sufridas por los iraquíes bajo la infame ocupación angloestadounidense hasta las soportadas por el Yemen y el Líbano en la década de los setentas y que llegan al presente.

Así el clamor de las banderas rojas y negras declarando “Ya Hussein”, “Ya Alí” cruzo las fronteras.

Esta inspiración afloro apenas tres años después de la revolución de Ruholla Jomeiní en los barrios pobres del sur de Beirut en momentos que la entidad sionista invadía sin problemas el Líbano y los tanques de Ariel Sharon llegan a Beirut sin más oposición que una desorganizada confluencia de grupos armados que apoyaban a la OLP. Aquella inspiración pronto se esparció en todo el sur del Líbano conformando al “Partido de Dios” (Hizb´allah), una barrera de hierro que bajo la consigna “Seguramente el Partido de Dios es el de los que triunfan” (Sura 5:56) inscrita en su bandera, es el decreto poderoso que ha frenado las ambiciones expansionistas de Israel apoyadas por EEUU.

Fue justamente Hizb´allah quien en octubre de 1983, en venganza por la masacre de Sabrá y Chatila (cometida por los falangistas que respondían a Ariel Sharon) obligo a los estadounidenses a irse del Líbano tras una inesperada operación de martirio contra las barracas donde se alojaban junto a tropas francesas. Las 241 bajas de marines estadounidenses fue suficiente para que Ronald Reagan ordenara -para consternación y furia de Tel Aviv- su inmediata salida. En esa decisión Reagan reflejó un criterio propio demostrando que las presiones de Israel (que tuvo hasta el último minuto) no valían ni eran suficientes para derramar más sangre de estadounidenses. A partir de entonces Hizb´allah sería símbolo de cuidado y el inicio de un serio problema estratégico para el expansionismo sionista.

La épica de Hizb´allah distaba mucho de la entonces OLP palestina. Si bien ambos compartían el mismo enemigo, la base ideológica les distinguía. Así mientras la primera se halla nutrida especialmente en el ejemplo del martirio del Iman Hussein (PB) para defender al Líbano, la otra era una organización laica, compuesta por sunitas y cristianos sin los tintes teológicos de aquella dedicada a buscar la liberación de la ocupación israelí.

El componente del martirio como un elemento trascendental en la lucha por la justicia y contra amenazas a la existencia le da al estilo y el final de la vida del chiita una dimensión que el occidental no llega a comprender. Para musulmán en general y el chiita en particular la muerte es el paso a la otra vida sin que ello signifique el desprecio de ella. Bajo esta lógica, los verdaderos chiitas iraquíes se levantaron en 2005 y se unieron en la lucha con la resistencia sunita contra la ocupación angloestadounidense. Más cerca en el tiempo los asesinatos de Qassen Soleimani y Mahdi Al Muhandis en 2020 en Iraq, de Hassan Nasrallah en el Líbano en 2024 y de Alí Khamenei a comienzos del 2026 y todos los civiles que les siguieron, los han transformado en mártires y referentes contemporáneos en el martirologio chiita dignos de ejemplo a seguir asumiendo el compromiso de vengarlos bajo la inspiración del Imán Hussein (PB) (ا حُسَيْن). No es el nihilismo de personalidades egoístas y perversas, tampoco el estado alterado con drogas de esos falsos “yihadistas” (creados por la CIA y el Mossad), ni un determinismo trágico o un fatalismo como tratan de explicarlo algunos. Se trata del reconocimiento vivencial y existencial del ejemplo que significo el martirio del Imán Hussein (PB) ante situaciones de injusticia a las que enfrento en su época y el precio pagado por tratar de hacer prevalecer la justicia. Tampoco es (como los extremistas plantean) una apostasía o ser “Kafr” tratando de sobreponerse a la personalidad del profeta Mahoma (PB). Tanto la Chía como la Suna (Tradición) provienen de la misma casa del profeta, ambos son creyentes y respetan el mandato más importante en los pilares del Islam que es “Dios es único y Mahoma su mensajero”.

Es este componente invisible, de fe y garra que está en cada iraní y cada chiita de la Umma y que hoy detrás cada combatiente en su supuesto desde Sana´a hasta Basora y de allí al estrecho de Ormuz sostienen la férrea defensa de Irán ante un enemigo probadamente traicionero, amoral y descaradamente criminal.

lunes, 27 de abril de 2026

 


EL POSTULANTE GROSSI

¿Por qué la candidatura al puesto de Secretario General de la ONU del actual director de la AIEA es una estafa?

 

Por Javier B. Dal 

Somos testigos privilegiados de un caos global que se ha creado por el abuso constante del poder angloestadounidense y de la impunidad que les ha prestado a sus satélites estratégicos como son el estado de Israel en Asia occidental y la actual Ucrania neonazi en Eurasia. En ese menester las últimas administraciones norteamericanas se han llevado por delante la seguridad y la paz con las consiguientes calamidades que ello trae. En realidad, no es algo nuevo. La crisis que hoy se está registrando a nivel global, proviene del atropello continuo y descarado a la Carta y resoluciones de Naciones Unidas y ello tiene un extenso catálogo de precedentes que muchas veces no parece considerarse. 

Hoy como nunca, incluso mucho más que en la era de la “guerra fría”, el peligro de una escalada nuclear se halla más presente que nunca. Al menos en aquellas épocas existía un Status Quo basado en el terror nuclear estaba limitado entre dos superpotencias y no como actualmente, disperso entre varios actores con potencialidad nuclear para su uso en ciernes. Esta última se potencia aún más por la excepción que se hace con algunos para no ser escrutados en cuanto a su potencial.

Si ha crecido la proliferación del armamento nuclear ello se debe a ese constante atropello por parte de EEUU y sus aliados a las soberanías de los estados que no se quieren sujetar a sus caprichos geopolíticos. Así Iraq, Siria, Libia y Venezuela son los ejemplos más crudos y gráficos de aquello. Claro que el mundo se volvió más inseguro y no por la aparición repentina de farsas como Al Qaeda, ISIS. Jabbat Al Nusra y otros espantajos que ya sabemos fueron creados por ellos mismos.

La AIEA o Agencia Internacional de Energía Atómica es la encargada de velar por la seguridad en el uso y desarrollo en este campo que similar a Naciones Unidas, viene cosechando una credibilidad bastante magullada por ciertos manejos y desmanejos de situaciones que se entremezclan con intereses geopolíticos de ciertos actores y que se han expuesto a la luz pública.

Durante la funesta era de la administración republicana de George H. Bush el trabajo de esta agencia fue cuando menos lamentable y lejos de aplicar una política aséptica de control en el desarrollo de todos los programas nucleares existentes, tomo parte y muy clara en las políticas de La Casa Blanca para desmantelar cualquier iniciativa de desarrollo nuclear que hiciera sombra a Israel. En ese plan fue que tras la guerra contra Iraq en 1991, desmantelo el programa nuclear que los iraquíes venían desarrollando desde la década de los ochentas.

Contemporáneamente a eso, Israel en sus instalaciones nucleares secretas de Dimona ubicadas en el desierto del Negev, los científicos e ingenieros israelíes continuaba (como siguen haciéndolo al presente) desarrollando ojivas militares y otros dispositivos con la misma finalidad sin que la AIEA hubiera movido un dedo para inspeccionar la situación ¿Por qué? Porque así bajaba desde Washington como línea política.

Esa excepcionalidad con el caso israelí no ha cambiado y en las actuales circunstancias eso se presenta muy preocupante. Los recambios de autoridades en la agencia atómica no han significado un recambio en sus políticas. Desde hace unos años bajo la dirección el argentino Rafael Grossi la AIEA ha dejado mucho que desear, en el aspecto operativo de sus funciones dado que, y como los objetivos de la agencia a la que dirige lo exige, debería obrar con imparcialidad y sin sesgos que pongan en dudas su función. Al decir esto ya se advierte que en el caso de Grossi esa no ha sido la regla. 

Durante el año pasado los indicios de que la ilegal y afuncional cooperación de Grossi con los planes geopolíticos de EEUU e Israel quedó muy claro con sus falsas afirmaciones sobre los peligros del programa nuclear iraní sustanciado sobre viejos informes de la inteligencia israelí (2018) volcados en un informe hecho a la medida para justificar la primera agresión en la madrugada del 13 de junio del 2025. Tan alevosa fue la maniobra que para cuando se exponía las conclusiones de Grossi, los aviones israelíes ya estaban atacando Teherán. 

Estaba más que claro que Grossi no se prestaba a esto por simple simpatía ideológica o una remuneración dineraria. Con la mentalidad de esos burócratas que gustan de lucir trajes caros y salir en las tapas de los medios más influyentes de occidente, parecía suficiente y sin dudas que el ofrecimiento de su candidatura a la secretaría de la ONU es parte de esa recompensa para un burócrata como él, después de todo, seguiría siendo muy útil para los intereses de Washington y especialmente de Tel Aviv. 

Actualmente el señor Grossi es presentado como el candidato favorito para el puesto y como suele suceder con argentinos que trascienden sus fronteras, es sobrevalorado en sus reales capacidades de función. De los medios ni hablemos que ya sabemos, solo son una caja de resonancia de la corporación de medios angloestadounidense. En esto poco importa que Juan Gabriel Tokatlian, académico de la Universidad Torcuato di Tella en Buenos Aires haya expresado que “Su experiencia abarca temas de guerra y seguridad” sin especificar el resultado final de su experiencia en el campo de la realidad. Tampoco que medios como Foreign Policy y otros tanques de pensamiento dediquen artículos para resaltar su figura. Mucho menos puede valorarse la venia del propio Javier Milei quien además de apoyar a Grossi por su condescendiente apoyo anti iraní (nacido de su islamofobia y su militancia sionista), responde política e ideológicamente a los mismos amos que desde Washington y Tel Aviv le apoyan en su candidatura.

En conclusión, el argentino Rafael Grossi que descaradamente ha servido como un activo para favorecer los intereses geopolíticos israelíes usando su posición en la AIEA podría ser el nuevo secretario general de una ONU que ya está muy degradada en su credibilidad. No hay duda que si este personaje argentino, tan grotesco como su presidente logra el cargo de secretario general, la poca credibilidad de Naciones Unidas simplemente se hará humo.

viernes, 24 de abril de 2026

 

¿UN AIPAC PARA ARGENTINA?

Considerando la tendencia ideológica de los hermanos Milei y las políticas que vienen tomando para implantarla en la política de estado ¿A cuánto está la Argentina de ser cooptada por el lobby sionista?

Por Yossi Tevi

Por estos días el presidente argentino Javier Milei y un sequito de fervorosos sionistas de su gabinete, estuvieron de visita en Tel Aviv para demostrar que tan disponible se halla para complacer los planes geopolíticos de Israel en Sudamérica. Aquí si es muy real y peligrosa -y parafraseando a Alberto Fernández sobre Rusia- la oferta de “ser la puerta de entrada de Israel” para el continente. Pero incluso más. Al simbólico izamiento de la bandera israelí en el monumento a la bandera en Rosario, ya se están creando los beneficios y poniendo las bases fundacionales de eso en la Patagonia.

Sin dudas Javier Milei demuestra ser el “más sionista del mundo”, tanto que pese a ser un mandatario de un país de mayoría católica ni se le ocurrió visitar (a lo menos por delicadeza) el lugar más sagrado para el cristianismo que se halla en Belén. Obviamente, eso es algo que a la DAIA y los intereses detrás de ellos que enlazan y digitan la geopolítica israelí en el país, no les interesa.

Pero para Milei y su hermana lo único que importaba era encontrarse con Bibi Netanyahu y demostrarle en persona que tan sionistas son y en ese plan afirmar que Irán -sin prueba alguna- fue el responsable de los ataques de 1992 y 1994. Detalles destacados en todo esto son las características del anfitrión, la naturaleza política del estado y las circunstancias de la visita. Así, el entusiasta presidente argentino no se dio por aludido de reunirse con un criminal de guerra y genocida con pedido de captura internacional quien además se halla procesado en casa junto a su esposa por múltiples delitos de estafa. En cuanto a la naturaleza política, Israel es un estado nuclear que ya no esconde sus ambiciones expansionistas reconociendo todo su arco político interno que “no tiene límites definidos” y es bajo esa visión es que ha iniciado la actual guerra contra Irán y el Líbano. Como se puede ver, la gran moralidad o el pretendido cambio moral del que Milei tanto se jacta para su país vociferando eslogan cansinos y vacíos como “las fuerzas del cielo” y “principio de revelación” presuntamente de inspiración teológica judía, solo son para su atribulada cabeza.

Para Israel, los Milei y en particular Javier Milei es la gran oportunidad para incrustar el ideario sionista en el sistema político argentino colándose en la estructura institucional y gubernamental tal como hicieron durante todo el siglo pasado en los EEUU con la creación del Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (AIPAC) y otras organizaciones disfrazadas de apolíticas, desinteresadas y sin fines de lucro; pero en Argentina ¿Es posible?

En Argentina y más puntualmente en la fauna política que se mueve en la ciudad de Buenos Aires (desde donde se controla todo) y donde las lealtades políticas son tan volubles como el clima, no hay una estructura organizada tan amplia y con tantos resortes como existe en Washington DC y New York. La comunidad judía argentina siempre se mantuvo integrada al resto de las comunidades y en particular con la árabe-islámica local, eso claro hasta que (desde los medios y algunos periodistas del menemismo) comenzaron a sembrar la cizaña. Si hay un actor político en la comunidad que ha estado bregando por construir algo similar ese es la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y otras organizaciones sionistas locales quienes ponen por sobre la nación argentina su lealtad al estado de Israel.

Claro que la comparación en el grado de organización entre ambas situaciones es abismal. En los EEUU el poder político-financiero que concentra el lobby sionista de AIPAC fundada en 1953, además de un largo periodo de construcción, cuando encuentra un candidato interesante, no distingue entre demócratas, republicanos o independientes. Todos son cooptados (salvo raros casos) por este polo de influencia pro-israelí que por el poder financiero que ostenta y con el cual impone su agenda externa en el Congreso estadounidense, es sin dudas el objetivo a imitar por los sionistas argentinos. 

Tal como sucedió en los EEUU, el lobby sionista no podría progresar sin la colaboración de los propios cristianos, especialmente los evangelistas y los charlatanes de las iglesias electrónicas que propician la atmosfera para que el sionismo religioso militante, mediante una red que van tejiendo con los sectores financieramente más influyentes pueda progresar y con él, colar una argumentación teo-política que justifique el Apartheid y el genocidio que desde hace casi ochenta años se comete contra la población palestina. 

A partir de los ataques terroristas de 1992 y 1994 -nunca debidamente investigados y mucho menos esclarecidos- la parca y hasta nula actividad sionista local fue incrementándose con el paso de los años con el acompañamiento (y motivación) de la embajada de Israel en Buenos Aires. Poco a poco e instalando con la complicidad de medios sesgados a sospechosos de conveniencia (especialmente musulmanes) y siempre ligados a sus enemigos regionales (OLP, Siria, Irak, Irán y el Líbano), se ha ido alimentando el activismo sionista a un nuevo nivel con la evidente intención de crear un activo polo pro-israelí en todo el cono sur y consecuentemente a ello, arrastrarle para pelear las guerras de este estado.

Así como en EEUU hoy vemos al sionismo revisionista en la cúspide del poder estadounidense con figuras como Lindsey Graham, Pete Hegseth y el mismo Donald Trump (guiados espiritualmente por evangelistas como Paula White Cain y Douglas Wilson) no dejemos de lado los lumpen sionistas que operan desde la política partidaria argentina que van desde la izquierda pasando por el centro hasta la derecha más caustica como la que hoy los Milei representan con ese particular tono sionista. Así dentro de esta colorida fauna local hay especímenes como la charlatana Lilita Carrio con sus pacatas posturas pseudo evangelistas con una sazón sionista que pretende presentarse como “faro moral” de quien sabe qué. En el otro extremo y donde supuestamente se hallaría lo peor del Kirchnerismo y que supuestamente representaría un polo anti imperial, tenemos a un tipo llamado Eduardo Wuado De Pedro quien tras transaccionar con los capitales israelíes de la empresa MEKOROT que tiene como nefasto antecedente, la apropiación y negación del agua potable a los palestinos, le concedió la administración del agua con una presencia preeminente en la Patagonia.

Como señale antes, la DAIA o incluso la Organización Sionista Argentina (OSA) no tienen el nivel de complejidad y organización de la AIPAC estadounidense pero no hay dudas que aspiran a construir algo similar que con el actual gobierno de los Milei se les posibilita como nunca. Sumado a que el estado argentino carece de su propia geopolítica, vaciado de una doctrina nacional y tras abandonar los intereses estratégicos que debería bregar como estado rivereño, con un extenso y muy importante litoral marítimo y con una ocupación extranjera en el atlántico sur, la tarea de cooptarlo para los sionistas solo es una cuestión de tiempo.  

Pero si hay un área que les importe infiltrar y establecerse ese es el llamado “estado profundo”, ese donde yacen los estratos casi anónimos de la burocracia estatal que permanece en el tiempo sin importar los gobiernos que vayan pasando. Quedará para los argentinos de a pie elegir si continúan con la cabeza escondida bajo la tierra o toman el toro por las astas.

miércoles, 22 de abril de 2026

 

NEGOCIANDO A PERDIDA

¿Por qué la administración Trump podría terminar perdiendo más de lo que podría ganar con el reinicio de las hostilidades contra Irán?

 

Por Charles. H. Slim 

El alto al fuego a medias y el planteo iraní de un plan de 10 puntos a cumplirse de forma incondicional para terminar con las hostilidades ha sido la más clara demostración del recule estadounidense y una victoria en toda la línea para Teherán, una patada al hígado para islamófobos de cuño sionista como Laura Loomer y todo el arco de medios que piensan como ella. Pero esto no es una mera sensación o una expresión de deseos. Hay un garante para la integridad iraní que pone a disposición su potencialidad nuclear contra las muy posibles puñaladas traicioneras de Israel y EEUU, en especial si se atreven a usar armas nucleares contra Irán.

Ante la impotencia de no poder ir más allá en lo militar, Trump nuevamente mediante comentarios estridentes y sin sentido busca disfrazar el panorama de cara a sus electores para noviembre próximo pero el problema es, que no le creen. Tras el fracaso por descabezar políticamente a la república Islámica, fracasar en apoderarse del control del estrecho de Ormuz y de esa frustración, también fracasar en tratar de cerrarlo para ahorcar a la economía iraní ha terminado diciendo que ahora estará abierto, pero no gracias a él. Así mismo el daño a la economía y al comercio global (que incluye a la de EEUU) producto de todo esto que desato una crisis energética sin precedentes, recién comienza a impactar.

Solo para tomar en consideración la dimensión de algunas consecuencias que se han causado, se informa que ya son más de 3000 buques los concentrados en las proximidades de la boca del estrecho de Ormuz que no pueden recoger ni transportar sus cargas de crudo, gas y otros derivados (fertilizantes) que son requeridos para sus industrias y sistemas de producción en otros continentes.

Trump sin dudas no es un lector y mucho menos de historia, ya que de serlo sabría que algo similar ocurrió en 1956 con el Canal de Suez que tras cinco meses de bloqueo por el Egipto de Gamal Abdel Nasser terminó por destruir la poca potencialidad monetaria de Gran Bretaña. En aquel entonces también fueron los israelíes quienes empujaron a los británicos a involucrarse en esa aventura. Aquello le llevo de ser la potencia que abastecía de energía a toda Europa a ser el segundón pos colonial que es hoy. De haber sido listo, Trump no se habría dejado empujar por Bibi Netanyahu y el jefe del Mossad a este abismo, salvo (y como muchos sospechan) así fue planeado.

No es necesario que repasemos las continuas y reiteradas inconsecuencias discursivas desde aquel fatídico 28 de febrero. El objetivo planificado por Tel Aviv en conjunto con EEUU fracasó y eso se comprobó acabadamente con el pedido de negociaciones por Washington intermediadas por Pakistán y que más tarde se hicieron extensivas al Líbano tras un acuerdo por diez días arribado el 16 de abril por expresa condición de la representación iraní. Aquí también y para la rabia de Netanyahu quedo en evidencia la crisis de las FDI en el sur del Líbano que necesitaban urgentemente un respiro. Los repetidos fracasos por tratar de capturar la ciudad fronteriza de Bint Jbeil, es el símbolo más destacado de esto. El número de bajas y pérdidas materiales es tan grande que los comandantes sionistas pedían aplazar las operaciones terrestres.

Queda muy claro que la aceptación del alto al fuego por Trump y Netanyahu se basa en la necesidad y la conveniencia, algo que el liderazgo de la resistencia árabe islámica es muy consciente y de lo cual el líder yemení de “Ansar Allah” Abdul Malik Al Huzi hizo referencia en su comunicado del mismo día 16 de Abril. Teherán fue taxativo y firme al plantear que sin un alto al fuego extensivo al Líbano no había trato. Fue así que Netanyahu y su manada de chacales talmúdicos debieron aceptarlo de mala gana. Obviamente ante semejantes oponentes la confianza no existe y se tiene por seguro de que Israel planeará dar una nueva estocada por la espalda.

Cuando Trump tomo conciencia de la derrota política que significaba esto reaccionó declarando que al mismo tiempo que se reabría el tránsito por el estrecho, bloquearía el ingreso y egreso de buques a los puertos iraníes. Según Trump el CENTCOM se haría cargo de ello pero, la realidad comenzó a mostrar que los buques siguieron entrando y saliendo bajo la supervisión de la Guardia Revolucionaria quien según el portavoz del Ministerio de Defensa de Irán, el general de brigada Reza Talai Nik advirtió a EEUU que mantendrían los dedos en el gatillo ante cualquier buque hostil que se acercase a sus costas.

Pero, Trump debía ceder y aunque ante los medios trataría de presentarlo como un triunfo personal (“la décima guerra que resuelve”), el alto al fuego por diez días (que finaliza el 22 de abril) y la apertura del tránsito por el estrecho fue acordado bajo los lineamientos de Teherán. Igualmente, Washington ya anuncio que no terminará con la agresión ya que, visto el fracaso militar comenzará a trabar sanciones económicas secundarias con el fin de buscar la ruina que no lograron las bombas y de esa forma, forzar la reapertura del estrecho. Pero ¿Cuánto tiempo tardarían en hacer efecto estas sanciones? Y la otra pregunta mucho más enigmática sería ¿Harán efecto?

Igualmente y como dice el dicho “lo hecho, hecho está” y los efectos de las decisiones de Trump sin asesoramiento técnico y sin respetar un planeamiento estratégico están a la vista. Como contrapartida, China podría capitalizar muy bien esto con muy buenas posibilidades de que el Yuan reemplace al dólar y pueda ser adoptada como moneda de cambio en el mercado energético global. Si bien esto podría haberse calificado de imposible o una idiotez apenas hace un mes antes de la agresión contra Irán, hoy y gracias a Trump se ve como una posibilidad muy plausible.

En conclusión, pese a que Trump se jacta de ser un negociante, en esta ocasión ha hecho un muy mal negocio y lo peor de todo, cree que con una nueva agresión contra Irán podrá remediarlo.