viernes, 5 de junio de 2026

 

DESBARATANDO TRUCOS SUCIOS

¿Por qué y quiénes serían los responsables de un fracaso en las negociaciones entre Irán y EEUU?

 

 

Por Dany Smith

Las escaramuzas que tuvieron lugar la semana pasada en la entrada del estrecho de Ormuz no se originaron por lo informado por La Casa Blanca y mucho menos por el CENTCOM. Justo en momentos que se reestablecían las conversaciones en las cuales la representación iraní estaba dispuesta a no ceder a las pretensiones de su contraparte, una maniobra sigilosa de un grupo de ataque de la marina estadounidense en conjunto con apoyo aéreo, trato de incursionar en las aguas iraníes lazando un sorpresivo ataque contra un sistema de radar de misiles antibuque costero en la localidad de Sirik y dos lanchas rápidas de las CGRI.

Según las fuentes iraníes, el grupo de tareas estadounidense operando en las afueras de la entrada del estrecho coordino el ataque aéreo de aparatos provenientes de las bases aéreas en Kuwait y Bahrein a quienes Teherán devolvió gentilezas. Al mismo tiempo las defensas antiaéreas del CGRI derribaron otro costoso dron de inteligencia MQ-1 “Predator” estadounidense-israelí que merodeaba en el espacio aéreo de Qeshm, en el puerto de Bandar Abbas.

Mientras la administración en Washington trato de bajarle entidad a los hechos, Teherán no solo aborto un golpe artero sino que además ha comprobado que solo el mantenimiento de una postura firme podrá conjurar nuevos intentos por traicionar las negociaciones. Y es que se sabe las discrepancias surgidas entre Bibi Netanyahu y el propio Trump (supuestamente tras una llamada telefónica) luego de las monstruosas masacres cometidas con los bombardeos sobre el sur del Líbano y en especial contra la histórica ciudad de Tiro, han urgido al mandatario norteamericano a buscar un golpe rápido. Para Teherán esta campaña de agresión sionista debe tener un final si Washington pretende negociar con éxito un “memorándum de entendimiento”. En ese sentido y como uno de los puntos innegociables, Israel debe cesar las agresiones y retirarse inmediatamente del sur del Líbano. Es posible que así como Teherán reclama compensaciones por los daños, el gobierno libanés (y eso habrá que verlo) haga lo mismo con Tel Aviv.

Como se puede ver, el factor “israelí” es preponderante para que se pueda arribar a una solución duradera, pero al mismo tiempo este es un factor altamente tóxico para el entendimiento.

Si bien son fuerzas militares estadounidenses las que conforman el grueso que amenazan a la integridad y la seguridad estratégica de Irán, las decisiones políticas y hasta operativas se toman en Tel Aviv.

Los ataques perpetrados por EEUU sin dudas buscaban una ventaja mal habida, pero fracaso. Una vez más, la reacción puntual y rápida de las CGRI frustro estos planes aunque ello no significa que los agresores no lo intenten nuevamente.

Con estas demostraciones los iraníes justifican su falta de confianza en la contra parte estadounidense. Igualmente, los precedentes históricos sobre este proceder ahondan esta desconfianza. No hay que olvidar los compromisos asumidos por Obama en julio de 2015 para llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear iraní y el repentino abandono de los mismos en mayo de 2018 por Donald Trump. Principal instigador en fomentar el abandono del pacto fue Benjamín Netanyahu y sus partidarios dentro de Washington quienes de forma persistente presionaron a congresistas y funcionarios del ejecutivo para crear el relato falso del “peligro de la bomba iraní”.

El último capítulo de toda esta instigación se dio el 3 de febrero con el trapero ataque israelí-estadounidense contra Irán que aspiraba a descabezar políticamente al país, desorganizarlo y a controlarlo con una administración títere (como sucedió con Iraq) que le permitiera entrar caminando y apoderarse de los conocimientos alcanzados en el programa nuclear.  

Contrario a lo esperado y contra todas las previsiones en occidente, Teherán demostró que no solo era posible sino, imperioso demostrarle a sus enemigos (y que Moscú tomo nota), que no saldrían impunes si agredían y violentaban su territorio. Para Teherán “las líneas rojas se respetan” caso contrario aténganse a las consecuencias. Fue así como los misiles hipersónicos iraníes le dieron un duro escarmiento que Netanyahu y sus jerarcas talmúdicos quienes aún no pueden explicar a sus aterrorizados y descontentos ciudadanos, porque sus sistemas antimisiles (Cúpula de Hierro, Arrow y la cobertura estadounidense) no podían hacer nada.

Así, a cada golpe de los agresores Teherán devolverá el doble tal como ya lo ha demostrado.

De lo anterior también se desprende el ejercicio de un derecho básico que no necesita estar escrito en un tratado internacional o reconocido por Naciones Unidas (mucho menos por su poca fiabilidad) y ese es el de la defensa ante las agresiones externas. Se hace esta aclaración que surge del mero uso de la lógica común, dado el acostumbrado servicio parcial que prestan los medios y el mundo del entretenimiento de occidente, en especial en EEUU  (Bari Weiss, Ben Shapiro entre muchos otros), muy influenciados por el ideario sionista, costumbristamente dirigidos a ocultar o deformar los hechos en beneficio de Israel. Igualmente los iraníes (al igual que los palestinos, los yemeníes y los iraquíes) nunca han esperado nada en contrario.

Además de ponerle una raya a las agresiones anglosionistas, los iraníes han demostrado la importancia estratégica de construir y mantener una política y una geopolítica extendida en el tiempo acorde a sus intereses y fiel a principios de una doctrina fundada sobre la revolución islámica de 1979. Como consecuencia de esto, también han sido perseverantes, previsores y coherentes al diseñar una estrategia que contemplaba una esperada agresión como las que sufrió en junio 2025 y febrero de éste año, fabricando y desarrollando a su vez sus propios sistemas armamentísticos (en especial de misiles) y no depender de tecnologías (en especial informática) provenientes de occidente.

 

 

miércoles, 3 de junio de 2026

 

DESNUCLEARIZANDO LATINOAMERICA

¿Por qué es tan importante para EEUU mantener el monopolio del desarrollo nuclear en el continente?

 

Por Javier B. Dal

Desde que Einstein hizo famosa su teoría de la relatividad y en algún sentido facilito el desarrollo de la energía nuclear y que los EEUU usaron para fabricar y usarla como arma devastadora (Hiroshima y Nagasaki 1945), la carrera de los países por lograr dicha capacidad no se ha detenido desde entonces. Pero hay regiones del mundo como Latinoamérica (Tratado de Tlatelolco de 1967) que se han declarado libres del desarrollo nuclear con fines militares, pero como siempre sucede, ello ha estado impulsado o mejor dicho presionado (a través de la OIEA) por la democracia de Washington.

No hay que explicar mucho las razones de los norteamericanos. Ellos han querido mantener el monopolio de la disuasión nuclear y pese a que no lo han logrado a nivel global (y que trataron de hacerlo con Irán) aunque más no sea, lograrlo en su propio patio trasero es un consuelo.

Uno de los países sudamericanos que fue punta en plantear el desarrollo y proyección del uso de la energía atómica fue Argentina aún antes de Brasil, pese a que también en la década de los setentas ambicionaba adquirir una capacidad nuclear con fines militares. Argentina estuvo mucho antes interesado en el desarrollo nuclear. Incluso en el comienzo de la década de los años cincuenta del siglo pasado, el gobierno de Juan Domingo Perón bajo el asesoramiento del físico austriaco Ronald Richter ya especulaba con el desarrollo de un programa nuclear propio que de haber prosperado incluiría la capacidad militar. Esto para Washington, pero muy especialmente para Londres era intolerable, con lo cual -sin dudas- fue otro de los argumentos que consideraron para apoyar su derrocamiento en 1955.

Igualmente, y más allá de estos condicionamientos en su historia política, la Argentina ha optado por el uso pacífico del átomo aun cuando clandestinamente entre 1963 y 1964 (durante el gobierno radical de Arturo Illia) junto a Francia (contra la negativa de John F. Kennedy) presto en secreto colaboración al desarrollo nuclear del estado de Israel, de carácter secreto que lo uso para el enriquecimiento de Uranio y con ello crear un programa de armas que actualmente le proporciona en sus arsenales un estimativo de 500 ojivas listas para su uso en su mayoría, montados en los silos a bordo de los cinco submarinos con los que cuenta.

Incluso, los avances nucleares a los que habían llegado tanto los argentinos como los brasileros se veían peligrosamente potenciados con desarrollos de programas de misiles balísticos propios que posibilitarían su ingreso al selecto club de las potencias nucleares. Una de las preocupaciones que rondaba en Washington era la fusión estratégica que podrían haber concretado argentinos y brasileros que les habría convertido en una potencia regional que sin dudas rivalizaría con EEUU. Fue así como tanto el programa nuclear paralelo brasilero iniciado en Cachimbo (continuado en Arama) y como los desarrollos argentinos en el área -enriquecimiento de Uranio-, sumado al del misil Cóndor I y II, hacían aquello una probabilidad muy concreta y de proyección global mucho más en el marco del MERCOSUR.

Pero los temores angloestadounidenses se apaciguaron con la entrega de los gobiernos neoliberales en la década de los noventas de Color de Melo y Menem quienes resignaron sus desarrollos científicos en beneficio de Washington DC. 

Pero como dicen los chinos “la historia es una rueda” y en algún sentido los acontecimientos retornan obviamente acomodados a los nuevos tiempos y circunstancias. Justamente estas últimas se enmarcan en la redirección y estrechamiento de la insidiosa política exterior estadounidense sobre todo el continente con la nada reveladora intención de controlarlo geopolíticamente y extraerle todas las ventajas posibles. En breves líneas, (y en lo que institucional se trata) un atraso en toda la regla.

Este intervencionismo tan descarado y vulgar (del cual fuimos testigos en Venezuela) nos retrotrae a las etapas previas a que existiera la actual OEA y ni que decir de la maleable OIEA dependiente de la ONU que igualmente vale decirlo, poco sirven para la cuestión.

Entre todas las ventajas que Washington ha logrado sacarle a Venezuela tras el arreglado secuestro del presidente Maduro y su esposa en la madruga del 3 de enero pasado sin dudas esta la toma del control de su infraestructura de investigaciones y desarrollo nuclear, especialmente de la administración de la Dirección de Energía Atómica (DEA) que como es de sospechar, no podrá investigar ni desarrollarse en el área sin el visto bueno de las administraciones norteamericanas.

Si bien es cierto que las instalaciones del reactor RV-1 de donde se retiraron los 13,5 kilos de uranio estaba inactivo desde 1991, las posibilidades de que se reiniciara con nuevas inversiones y asesoramiento posiblemente rusas y chinas debieron haber preocupado a Washington. 

Según fuentes confiables, el mismo Hugo Chávez era contrario a desarrollar un programa nuclear con fines militares aun sabiendo de la potencialidad estratégica que le brindaría a su país y para lo cual podía acceder a una cooperación muy tentadora de la Federación de Rusia. Al mismo tiempo era consciente de que los enemigos de la Revolución venezolana (que contaban con esas capacidades) una vez agotadas todas las opciones convencionales, podrían imponerle un ultimátum nuclear. Este era un tema que solía tocar con el presidente iraní Mahmmud Ahmadineyahd cuando tuvieron sus encuentros bilaterales tanto en Caracas como en Teherán.

A pesar de esto, las preocupaciones angloestadounidenses de un desarrollo nuclear de punta y con ramificaciones militares en la región se centraron en Argentina y un poco menos en Brasil. Las razones de ello trasuntaban por el potencial existente en recursos humanos que podían ser explotados por el surgimiento de gobiernos nacionalistas reacios a cooperar con Washington. Más allá del Departamento de Estado norteamericano y del Pentágono, las preocupaciones más serias e insistentes provenían (en lo referente a la Argentina) y en algún sentido continúan proviniendo desde Londres dado que mantener a la Argentina incapaz de potencializarse es un objetivo estratégico.

Más allá de todo esto y como se ven las cosas, Washington ni Londres deben preocuparse.

martes, 2 de junio de 2026

 

GEOPOLITICAL INTERCONNECTIONS

What links mass criminals, and who are their backers?

 

By Sidney Hey 

The speed and sheer volume with which events unfold today could pose an obstacle to reporting them; at least, that was the case in the last century. But nowadays, the marvels of technology offered by the internet provide a level of immediacy that is extremely useful for the man in the street, yet terrifyingly inconvenient for vested interests and government authorities. What a major newspaper or news network in Washington and New York could once edit to suit the government’s wishes (particularly in the US) is now very difficult to do, unless they resort – and when it suits them – to new tools such as AI.

At the same time, this speed allows us to notice and then delve deeper into the interconnection that exists between many of these events – seemingly unconnected – thus enabling critical thinking of our own regarding what is really, or at least intuitively, happening.

The treacherous and criminal missile attack on 28 February against the girls’ school in the Iranian town of Minab was far from a mistake. The 178 little girls who lost their lives were the victims of a deliberate crime. Investigations confirmed that the US launched two follow-up strikes to finish off the target, knowing full well that there was no military installation there. A few weeks ago, a Lebanese girl and her father were injured by an Israeli airstrike in southern Lebanon. The girl lay dead and her father was wounded. When the rescue team arrived to assist them, they were treacherously attacked by the Israelis killing them all.

These two inhuman acts, which resulted in these two horrific scenes, though set in different contexts, reveal a continuity that identifies a pattern of behaviour, underpinned by a policy that exposes a mindset and a highly arbitrary view of the value of human life. In short, it is clear evidence of a necrophilic mindset.

The terrorist attack launched by Ukrainian neo-Nazis using drones on 22 May against the school in Starobelsk, Luhansk, also reveals this same malignant and amoral linearity of an enemy that appears to possess the same genes. Using the same sadistic tactic as in the other two crimes we have cited, the neo-Nazis repeatedly and viciously attacked the school whilst there were still young teenagers in the rubble crying out to be rescued. The total death toll from this terrorist attack stood at 21 students.

As can be seen, these are three cases that appear unrelated due to geographical distance, the specific circumstances underlying their conflicts, and the apparent ideologies each claims to uphold. Yet whilst these conflicts have distinct and unique historical roots, those behind the scenes fuelling these necrophilic perpetrators recur with striking consistency across all three scenarios.

But who might be the patrons and benefactors of these ruthless actors?

Both the Americans and the Europeans have been providing (out of sympathy or convenience) these criminal actors with costly and ongoing material and financial support, without which they could not sustain themselves over time. In the first case, both Democratic and Republican administrations, as well as the current MAGA administration, and in the second, NATO and countries such as Britain, France and Germany provide – through various channels and in certain areas – both the Kiev regime and that of Tel Aviv with everything necessary to enable them to harm not just the combatants but the populations of their opponents.  With regard to the latter, there is also a notable difference in military potential and sophistication; yet it could be said that both possess a great capacity for resilience and moral strength which the former lack.

Both the Russian Federation (and by this we mean all Russian citizens) and the Islamic Republic of Iran (as the current representative of the Islamic resistance and of all honourable Muslims) find themselves under siege – and not by chance – by the tactics, sanctions and disinformation policies emanating from the very same Western actors who share this hatred of the East.

This line of reasoning reveals a deep division within the human population that transcends nationalities, religious affiliations and even ideologies. The Anglo-Zionist bloc brings together not only Americans and Israelis, but is backed by supporters of other nationalities, both Jewish and non-Jewish (particularly evangelicals), who support and actively promote aggression against the Arab-Islamic world, which denounces the occupation and ongoing genocide in Palestine. Added to this is also Russophobia and Sinophobia amongst some of these figures, who cannot act (openly) as they do against Muslims because doing so would bring serious consequences.    

There is another major objective that unites these sectors, and that is to stoke the war and keep it going indefinitely. What are the reasons for this?  Leaving aside the purely commercial motives linked to the sale of arms, consultancy and comprehensive defence programmes, along with all their advances in AI, there are far-reaching strategic objectives that define these inhumane policies and which are clearly imbued with a messianic supremacism.

 

 

domingo, 31 de mayo de 2026

 

LOS SIMULADORES

¿Qué es lo que realmente podría haber detrás del incidente del bolso colocado en la Cámara de Apelaciones de CABA y cuál podría ser su vinculación geopolítica?

 

Por Charles H. Slim 

El miércoles 27 de mayo pasado en horas de la mañana, las radios y los informativos de la ciudad autónoma de Buenos Aires comenzaron a informar sobre la aparición de un bolso sospechoso en el ingreso de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de calle Viamonte 1145 en plena capital porteña. Para darle mayor espectacularidad, la noticia describía que el bolso tenía inscripciones en árabe, presumiendo a los posibles responsables.

Una cámara de vigilancia interna al acceso del edificio capto con claridad a un hombre delgado, con un abrigo negro y que aparentaba ser bastante joven que llegó y dejó sin titubeos el bolso en la entrada para retirarse caminando sin más. Ello dio lugar a una fundada sospecha de que fuera la colocación de una bomba y por ello se dio intervención al escuadrón antibombas de la ciudad que terminó corroborando que el contenido no se correspondía con un explosivo real.

No falto mucho para que las sospechas y la ya conocida tónica arabofoba e islamófoba de algunos informadores que se alojan en las corporaciones de medios hicieran sus ya conocidas especulaciones -sin pruebas certeras- casi siempre demostrativas en algunos casos de su ignorancia, pero en algunos otros una deliberada mala fe. Pero a pesar de comprobarse la falsa alarma, el despliegue de ese acto con el contenido simbólico que iba acompañado y su difusión cumplió con el objetivo planeado ¿Cuál? Poner bajo sospecha a toda una comunidad.

Una vez más hay que recalcar la pasividad crítica de una parte de la masa poblacional argentina que vive más preocupada de sus circunstancialidad personal y local, explica en algún sentido la inmediata credulidad (de cada vez menos por suerte) a lo que dicen estos “informadores”.

Sobre el objetivo que se buscó con esta acción ciertamente ha sido la de conmover la tranquilidad pública y pre constituir un chivo expiatorio que responda por ello. Igualmente esto no nos está diciendo la finalidad verdadera y quiénes realmente están detrás de la conmoción buscada. Con esto se descarta un mal chiste.

Según se informó el Ministerio público fiscal abrió una causa penal en la cual se deben realizar las correspondientes indagaciones a los fines por determinar precisamente lo que aquí preguntamos. Pero sabiendo el estado de la justicia en este país y su opaca funcionalidad (ligada al poder político de turno), los argentinos no deberían esperar que se esclarezcan las cosas o peor aún, que se les venda un embuste.

En este marco de ignorancia y una administración de justicia tiempista, se cuelan los intereses oportunistas en búsqueda de establecer una atmósfera que puede ser política, ideológica, económica o social en la que puedan moverse libremente. En este caso se deduce una intencionalidad geopolítica. En síntesis, es muy probable que esto sea una operación psicológica montada por una agencia para condicionar a la opinión pública de un hecho que aún no ocurre. Sobre estas operaciones hay una larga historia. En la mañana de septiembre de 2001 una hora después de haberse producido los ataques en New York y Pensilvania, los medios comenzaron a informar que habían hallado un automóvil en las inmediaciones que tenía un Corán en su interior como si ello fuera una prueba irrefutable de quienes habían participado en los ataques.

Al mismo tiempo y en esa misma mañana, pero del otro lado del río Hudson en New Jersey, la policía descubrió una camioneta de una supuesta empresa de mudanzas y a sus supuestos empleados que en realidad eran agentes israelíes y el arresto de otros supuestos estudiantes (también israelíes) quienes fueron descubiertos por los vecinos cuando festejaban felices la caída de las torres. Como era de esperar, el gobierno federal tapo el asunto y bajo el mayor silencio mediático repatrio a estos buenos muchachos a Israel. La secuencia de lo que vino luego explicaría tan extraña “información”.

El extraño ataque criminal de enero en 2015 contra la revista francesa Charlie Hebdo, dos hombres armados con fusiles AK-47 enmascarados, vestidos de negro e incluso con guantes además de exhibirse en plena calle, se esforzaron en gritar bien fuerte “Allah Hu Akbar” (Dios el Grande) para que no hubiera dudas de su presunta filiación islámica en momentos que el ISIS era el gran justificante de las intervenciones angloestadounidenses en Iraq y Siria.  

En Uruguay unos meses después de aquello, la embajada de Israel, como parte de su estrategia de difuminar sospechas y desconfianza contra los musulmanes, radiaba constantemente alertas sobre supuestas amenazas de grupos terroristas operando en la región, en especial en la Triple Frontera. Casualmente, unos meses después del incidente en París (junio 2015) en cercanías de la torre donde se encuentra la embajada en Montevideo, apareció una caja que simulaba ser un explosivo y que inmediatamente acusaron sin la menor coherencia ni pruebas a supuestos grupos ligados al ISIS, Al Qaeda y/o Hesbollah. Para fastidio de Tel Aviv se descubrió por una cámara de seguridad de la zona que la caja había sido plantada por un funcionario de seguridad (Shin Bet) de la embajada. Sobre el Shin Bet, es la agencia de inteligencia interior israelí a cargo (además de la supresión y tortura de palestinos) de la seguridad en sus legaciones y embajadas, la misma que estaba en el bombazo a la embajada en Buenos Aires en 1992. Es por eso que lo ocurrido el 27 de mayo pasado tiene un olor muy raro y mucho más con los actos persecutorios contra la comunidad musulmana en Buenos Aires.

Estas maniobras que parecen inocuas o incluso cuando son descubiertos sus autores disfrazadas como supuestos métodos de verificar la respuesta de las autoridades locales, son claramente operaciones de manipulación que podrían preceder a otra acción de carácter violento (falsa bandera) y es entonces de que el poder político argentino se ponga sus pantalones y atienda con seriedad estas señales que podrían significar que el gobierno ha dejado entrar al lobo en el gallinero.

viernes, 29 de mayo de 2026

 

¡VIVA DONALD!?

¿Hay fundamento en la Doctrina Monroe para la pretensión de Donald Trump de invadir Cuba?

 

Por Javier B. Dal 

Tras la visita a la Habana en semanas pasadas del director de la CIA, los rumores sobre un desacuerdo en las condiciones de Trump para la subsistencia del gobierno de Díaz Canel al estilo de Caracas (es decir, una mera apariencia) parecen ir tomando forma según se pueden ver los movimientos navales estadounidenses en torno a la isla. EL anhelo uniformador de Trump de una “América para los americanos” va tomando forma y no tiene nada que ver con llamada doctrina Monroe.

En 1823 el presidente norteamericano James Monroe estableció como política exterior la posibilidad de intervenir cuando potencias del otro lado del océano pretendieran interferir en el continente.

La doctrina Monroe en su significado político fue una advertencia a las potencias europeas del siglo XIX para que abandonaran sus ambiciones de anclarse en el continente americano. Por el contrario, la versión de Trump de esta doctrina implica simple y llanamente una política exterior de intervencionismo, violación de las soberanías y colonización, curiosamente lo que el presidente Monroe quería evitar. En un breve resumen significa: “América para los norteamericanos”.

Aclarado esto y dejando de lado los incoherentes discursos provenientes de La Casa Blanca para los medios, los aprestos militares en rededor de la isla y en bases estadounidenses en la región preocupan.

Como era de esperar en los medios estadounidenses, de los sectores anti-castristas en Miami, La Florida y sus seguidistas regionales en especial los argentinos, despliegan para justificar el posible desenlace una narrativa elaborada sobre valores como la democracia, los derechos humanos, la libertad y la ruina económica por la que deben pasar los cubanos acusando al “régimen castrista” por ello.

No hace falta tener que recordar que todos estos argumentos fueron usados en el pasado para concretar verdaderas violaciones a la legislación internacional y que han terminado en situaciones catastróficas desde todos los ángulos de la existencia humana. La manipulación psicológica y la extorsión de matar de hambre y sed a un pueblo entero mediante bloqueos y embargos, han sido en parte un instrumento de esas políticas dirigidas a someter a los gobiernos que no quieren sujetarse a los designios políticos y geopolíticos en Washington DC. Testimonio de esto lo dan los iraquíes, los libios, los sirios, los palestinos (hoy soportando un lento genocidio por hambre y sed a manos de Israel) y en todo Latinoamérica la experiencia de su intromisión tampoco ha sido feliz.

Pero sacando a estos empleados “ad honorem” del Departamento de Estado disfrazados de catadores de democracias y señaladores de defectos ajenos, son los propios ciudadanos cubanos quienes deben prestar atención sobre lo que implicará dejarse cooptar no ya por los EEUU (como estado) sino, por los intereses geoeconómico-financieros que vienen detrás de un mero monigote a su servicio como es Donald Trump. Solo para despejar dudas, nadie se crea que si mañana hubiera un recambio en Washington y volvieran los demócratas cambiará algo esta situación.  Recordemos que dentro del “Establecimiento” hay una verdadera guerra entre republicanos y demócratas no por ideales o la defensa de la democracia (bien pisoteada y en un canasto de la basura hace tiempo), sino en representación de los intereses de las grandes corporaciones financieras (grupos económicos), industria armamentística y tecnológica que cada uno de ellos están buscando reubicar en el mapa del cambiante poder global.

Es por ello que nadie espere que Bill Clinton o su esposa Hillary o el propio Obama cambiarían esta verdadera distopia a la que la actual administración MAGA ha sumergido al mundo y que por estas horas busca engullirse a la isla de Cuba. De ser el caso y cualquiera de ellos, le abrirían las puertas a sus históricos y maculados benefactores financieros como Goldman Sachs, George Soros y todo el arco financiero de Wall Street para que inviertan o más bien hagan de la isla, un monumental y lucrativo parque inmobiliario y también nuevo patio de servicios y compras sin más expectativas para el cubano con sentido de progreso nacional que ser a lo sumo, el gerente de una subsidiaria que controlan capitales de aquellos.

Como alguna vez en la década de los noventas lo anhelaron funcionarios del gobierno menemista en Argentina, seguramente sus fuerzas armadas serán (doctrinaria y materialmente) desmanteladas, la inteligencia definitivamente cooptada por la CIA (como ocurre hoy con el SEBIN en Venezuela) y todo lo vinculado a la seguridad civil bajo control norteamericano. Aunque con todo derecho a ejercerla y en la legitimidad a defender su soberanía ante un invasor, la resistencia militar convencional a una acción estadounidenses sería breve en el tiempo y con un cruento resultado aún después de aplastada resistencia.

Seguramente y bajo ese nuevo régimen títere el campo de detención Guantánamo pasará a ser administrado por cubanos quienes felices con sus nuevos empleos les importará poco que suceda allí, manteniéndose por supuesto sujetos a las directivas que bajen desde Washington.

Como vemos la espada de Damocles pende sobre el sistema y los cuadros políticos cubanos aunque no se debe ignorar el apoyo y el seguimiento que viene llevando China de la situación. Prueba de esto último fueron las expresiones del canciller chino Wang Yi a su par cubano Bruno Rodríguez en la conferencia bilateral llevada a cabo en New york el 27 de mayo último en la que remarco el respeto a la legalidad internacional, la soberanía y la independencia de todos los países. 

Así mismo, son los líderes políticos cubanos quienes tienen en sus manos el desenlace de la situación obviamente limitados por las opciones a las que pueden echar mano y en última instancia, la voluntad de su pueblo.