UNA CRIMINAL SOLUCION FINAL
¿Qué nos informa
la legislación de un estado ocupante como Israel?
Por Yossi Tevi
Cuando se habla de psicópatas suele hacerse alusión a casos individuales, sujetos aislados dentro de una sociedad determinada, pero ¿Qué sucede cuando es una sociedad un verdadero ente psicopático? Eso es lo que puede decirse de Israel, recurrentemente vendida por la prensa y el mundo del entretenimiento occidental como una “democracia” en el Medio Oriente sin desandar de dónde y cómo surgió.
Damos por bien
conocido el genocidio e infanticidio que Israel de forma sistemática y
deliberada sigue cometiendo sobre la población de la Franja de Gaza.
Como entidad
política surgió en 1948 a costa de apropiarse de una porción del territorio
árabe-palestino mediante una imposición política y militar impulsada por el
Reino Unido y rubricada por la ONU. El proceso para lograrlo duro unos cuarenta
años ya que, desde la fundación del sionismo como ideología (nacionalismo
judío) a finales del siglo XIX (en 1897), células europeas de judíos sionistas
desde comienzos del 1900 fueron poco a poco infiltrándose en Palestina para
ejercitar el activismo y la militancia en las comunidades judías que hasta
entonces convivían con cristianos y musulmanes con el fin de ir empujando a los
árabes de sus tierras.
Pero si bien
aquello ya está muy bien documentado en la historia, aún existe una gigantesca deuda
de sangre y justicia impagable con los palestinos y que tras un largo recorrido
de 78 años de injusticias y bestialidades hoy (potenciado desde 2023) asistimos
a un nuevo escalón de infamia contra su existencia. Si así es. Aquellos que
durante décadas se han victimizado de ser perseguidos y masacrados son desde
aquel entonces, quienes persiguen y masacran a tal grado que han
institucionalizado (impulsada desde ese estado teocrático) esa abominable
práctica.
Por estas horas la
política de limpieza étnica que continua a un nuevo nivel el régimen talmúdico
dirigido por el delincuente de origen polaco Benjamín “Bibi” Mileikowsky
Netanyahu, ha pasado a un nuevo estadio de criminalidad en su más clara versión
de un moderno progromo contra los palestinos. Hoy este estado ha sancionado una
nueva y horrenda ley -surgida de un sistema ilegitimo- que faculta al
Ministerio de “Seguridad” liderado por el demente Itamar Ben Gvir para llevar a
la horca los prisioneros palestinos, un anuncio que quiso festejar con una
botella de Champagne. Pero si bien ya conocemos al personaje Ben Gvir, él no es
el principal protagonista de todo esto. Ben Gvir y partidarios similares solo son
el producto y una herramienta de una sociedad enferma representada por un
estado.
La mayoría de los
judíos israelíes (y sionistas en general) no solo aprueban esta nueva
aberración contra los derechos y la integridad de los palestinos sino que piden
ampliarla. Netanyahu y sus partidarios no son un fenómeno aislado ni mucho
menos, son la encarnación de un ideario colectivo.
Partamos del hecho
que en las prisiones y campos de tortura israelíes hay más de 9300 palestinos entre
ellos unas 66 mujeres y 350 niños que sufren toda clase de abusos, torturas y
hasta el sometimiento para experimentos médicos que los gobiernos y los medios
de occidente hacen que no ven. Son más de nueve mil trescientos casos
individuales que a los israelíes nada les importa y ciertamente tampoco a los
gobiernos occidentales que se llenan la boca de términos como “derechos
humanos”, “legalidad internacional” y otras muchas más inconsistentes. Pese a
lo aberrante y siniestro de este sistema carcelario que responde a un Status
Quo de la misma naturaleza, Naciones Unidas y sus diversas oficinas han sido
estériles en hacer llegar allí y cerciorarse de que se cumplan los principios
rectores del derecho internacional humanitario. Si asesina a funcionarios y
dignatarios de otros estados, queda evidente que todo vale. Esto último queda
muy claro que a Israel nada le interesa cuando acribilla ambulancias, bombardea
hospitales, detiene o simplemente asesina a médicos que tratan de asistir a las
víctimas.
La semana pasada
la Knesset (parlamento) aprobó la ley que faculta la ejecución por la horca a
prisioneros palestinos provenientes de los territorios ocupados de Cizjordania
y con la posibilidad de extenderla a todos los palestinos sin importar su
ubicación. Si vemos con atención el marco que implica esta legislación alguien
que nunca haya leído nada sobre lo que sucede en Palestina y el origen de todo
lo que pasa, preguntaría ¿Quiénes son los palestinos y por qué están presos?
Los palestinos son
los habitantes de origen semita que ya estaban mucho antes de que se impusiera
el moderno estado de Israel. A partir de entonces y de aquel despojo que supuso
los palestinos no han parado con sus reivindicaciones tanto políticas como
armadas y que el estado israelí contesta con la aplicación de una represión brutal
e indefinida y que extiende sobre todos sus estamentos de la vida (cultural,
religioso, social y existencial).
Un punto a
resaltar sobre esto es que, el sistema judicial israelí tiene una tasa del 100%
de condenas en los procesos contra individuos palestinos con lo cual, además
del indudable sesgo que ya tiene todo este sistema y la base de ilegitimo
origen que lo sustenta, la horca es una sentencia segura para cualquier
palestino y aquí nada tiene que ver que sea o no ciudadano israelí como algunos
tratan de discriminar.
En este contexto
en respuesta a la pregunta de por qué están prisioneros los palestinos, veremos
que desde 1948 y de forma constante y progresiva el régimen sionista (impuesto
por judíos europeos askenazi) con el imprescindible apoyo político-financiero y
militar de EEUU y del occidente europeo, se va apropiando con el uso de colonos
importados custodiados por las FDI de sus tierras, cultivos, ganado e incluso
de sus viviendas. Mediante este procedimiento Israel ha destruido aldeas
enteras y desplazado a sus habitantes para convertir esos terrenos en
asentamientos para los colonos.
En muchos de esos
procedimientos, los israelíes han asesinado a los residentes que se resistieron
a abandonar sus propiedades y en la mayor parte de los casos, fueron sacados a
golpes y encerrados en estas prisiones bajo el cargo de terrorismo. Al mismo
tiempo y como estas usurpaciones forman parte de una “política de estado” en el
cual se justifican estos crímenes, la resistencia palestina apelando a su
derecho natural y para resistir estas políticas, vino combatiéndolas con Yasser
Arafat como fundador de la OLP hasta el presente con una organización más
diversificada que compone a la actual resistencia palestina.
Entonces el por
qué son los palestinos los principales huéspedes de este sistema carcelario brutal
y segregacionista que hoy explicita la pena de muerte para ellos, tiene su
respuesta política.





