UN BUMERANG
GEOESTRATEGICO
¿Por qué la clara
estrategia estadounidense de empeorar las cosas en Asia Occidental será como un
bumerang para la administración de Trump y para los EEUU?
Por Charles H. Slim
Cuando el Comité del senado convoco al secretario de guerra Pete Hegseth para explicar la catarata de contradicciones, falsedades y afirmaciones vanas que rodean la actual situación bélica en contra de la república Islámica de Irán, no hizo más que profundizar el sin sentido de lo iniciado el 28 de febrero. Adunado a este grotesco y farsante espectáculo de la política estadounidense, el grupo de tareas dirigido por el CENTCOM lanzaba otros ataques contra la infraestructura civil iraní matando en el acto a muchos civiles.
Lo más preocupante
de esto fue que ninguno de los senadores en el recinto cuestionó ¿Por qué
estamos enrollados en una guerra contra Irán? De más esta decir que es por
Israel. Esta claro que la única preocupación que motivo esa audiencia fue que
las cosas no estaban saliendo nada bien para las fuerzas estadounidenses y no
abordando el fondo de la cuestión real como es, una agresión ilegal (denunciada
por el ex director de contraterrorismo Joe Kent) y contraria al derecho
internacional.
Luego de estos
ataques y una catarata de amenazas de Trump, repentinamente ordeno detenerlos, pero,
eso no significaba que cambiara sus intenciones. Nota aparte: China observa silenciosamente
y con mucha atención mientras Corea del Norte también adopta una postura sobre
el tema que Washington ni Tel Aviv ignoran.
Considerando este
marco y a las acostumbradas desagradables sorpresas de Trump y su sequito, no
era de extrañar que su administración iba a mover otras piezas en la región
para escalar aún más y poner las cosas mucho peor. El ataque artero de la
fuerza aérea saudita contra objetivos de la Resistencia Islámica en Iraq, con
la asistencia de los estadounidenses (y seguramente israelíes) ejecutado el 29
de julio pasado, forma parte de esta “estrategia”. Al mismo tiempo nos informa
de una extensión critica del escenario bélico y de sus seguras consecuencias.
Uno de los objetivos atacados fue el cuartel general de las “Brigadas Badr” (Así
lo denunció el secretario general de la Organización Badr, Hadi al-Amiri), que
irónicamente colaboraron con los estadounidenses durante la ocupación para
asesinar a los partidarios de Saddam Hussein y combatir a la resistencia.
Pero, una vez más,
este ataque conjunto no podría haberse producido sin el consentimiento del
nuevo títere (Al Zaidi) en Bagdad. Sumado a esto, los incidentes con drones
contra puertos egipcios -Damietta- y otros atentados aislados en la zona
del Mediterráneo podrían estar siendo cometidos por equipos del Mossad con la
intención de que la escalada se amplié. No olvidemos que para Israel mientras
peor mejor.
Estamos en
presencia de lo que la inteligencia de Ansar Allah ya había previsto al menos
un mes antes, una ofensiva masiva contra todo el eje de la resistencia islámica
y en la cual Riad tendría una participación. Fue por ello que los ataques a los
dos tanqueros sauditas “Encelia” y el “Layla” no fueron casuales ni un acto de
agresión injustificado. Mientras Pete Hegseth y todo el circo legislativo
teatralizaban ante los medios una nada creíble separación de poderes (dado que
todos responden a Israel), el Pentágono y sus mandos operativos en el CENTCOM
seguían con sus agresiones sobre territorio iraní demostrando que todo aquello
era solo una parodia.
Para los tipos que
rodean a Donald Trump y en especial para los cabezas huecas como Hegseth, Rubio
y los actuales comandantes y su Secretario de la Armada (dado que John Phelan
renuncio ante tanta insensatez), la mensura de las consecuencias por sus
propios actos no cuenta, pero si ya comienzan a pesar sobre los intereses
estadounidenses pero aún más sobre la de los propios ciudadanos de a pie,
quienes ven como la crisis económica se agudiza mientras La Casa Blanca
financia sin límites una guerra que no traerá ningún beneficio, salvo para los
intereses de Netanyahu y su estado genocida.
Y es que los ciudadanos
de a pie podrían inquirirle a su gobierno ¿Cuántos billones de dólares más se
van a tirar en las guerras que han abierto en el mundo?
Por esa
motivación, la cual es claramente representativa de los intereses
neoconservadores y sionistas, pero ajena a los intereses del pueblo
estadounidense, la administración Trump ha tratado de presentar como victoria
una situación completamente inversa y que han ido quedando expuestas a la luz
pública.
Entre muchas de
las tonterías que Hegseth se jacto desde la primera hora de la agresión fue
que, los iraníes habían perdido toda su armada, destruido todos sus submarinos
e incluso, que habían borrado su fuerza aérea. Sobre estas afirmaciones, si
tiene razón en el hundimiento de un buque desarmado y en un puerto extranjero
matando a toda su tripulación, un acto que además de vil y pérfido, representa
un crimen de guerra que se añade a la larga lista del historial norteamericano.
Los submarinos iraníes siguen operando y una prueba de ello es el alejamiento
mar adentro de los buques estadounidenses.
Sobre la aviación,
las afirmaciones de Hegseth quedaron repetidamente desmentidas tras varios
ataques aéreos iraníes contra las bases en Qatar, Kuwait y Bahrein. Hegseth
tampoco pudo explicar cómo los misiles iraníes pudieron borrar todas las bases
estadounidenses en el golfo.
Todo esto demuestra
y contrariando al bocón Hegseth, que la armada de EEUU no controla nada ni en
el Mar Rojo, ni en el golfo Pérsico ni en el Mediterráneo y como se ven las
cosas quizá no lo haga en el estrecho de Malaca donde trata de asfixiar las
rutas navales del comercio chino. Como dice el dicho “el pez por la boca muere”
y esto le cabe perfecto al secretario de guerra Pete Hegseth ya que toda la
montaña de mentiras y exageraciones sobre las cuales él y la administración a
la que sirve, llevaron adelante los crímenes que representan la agresión ilegal
contra la república Islámica de Irán, se le volverán en contra y sus efectos no
tardarán de verse en breve.






