MANIOBRAS DE
INSTIGACION
Al mismo tiempo
que se hablaba de buena voluntad y esperanzas de paz ante el foro de Naciones
Unidas, muchos nos preguntamos, ¿Quiénes han sido y están siendo responsables
de la inoperancia de este organismo internacional?
Por Charles H. Slim
Mientras tanto la
parodia de la 81º asamblea de Naciones Unidas sigue su curso, en el Mar Báltico
los empleados atlantistas de la Europa oriental en cumplimiento de un plan
diseñado y dirigido por los cerebros en Bruselas y Londres, preparan lo que
será una operación de interceptación, abordaje y captura de los buques rusos
que transiten por dicho espacio marítimo con lo cual desde Moscú ya se están
tomando las contramedidas al respecto.
Antes que nada y
no sería necesario remarcarlo, estas actividades ilegales (piratería) además de
condenables se prevén en el Capítulo VII de la Carta Orgánica.
Los principales
participantes en estos ejercicios son efectivos polacos y de Lituania quienes
están coordinando procedimientos y vías de acción para el caso de que existiera
una agresión de la Federación de Rusia sobre los países Bálticos. Según las
fuentes en Varsovia y Vilna la finalidad de estos ejercicios es prevenir la posible
agresión de ciberataques, operaciones de desinformación y la incursión de
unidades de sabotaje provenientes de la Federación de Rusia que pudieran crear entre
otras contingencias la necesidad de una evacuación masiva de ciudadanos.
Uno de los puntos
de mayor atención es el corredor Suwalki (franja de tierra de unos 100
kilómetros entre Polonia y Lituania) estratégico para acceder a Kaliningrado y
Bielorrusia en donde funcionarios polacos han estado observando y levantando
informes sobre las necesidades y la logística a emplear en el caso de
producirse (según ellos) una situación como la planteada.
Según fuentes
confiables, estas maniobras no son nuevas en la región de Kaliningrado e
incluso han venido siendo parte de un proceder intimidatorio por parte de los
socios de la OTAN desde antes de la guerra en Ucrania. Obviamente desde el
inicio de la Operación Militar Especial en 2022, estos operativos se han
incrementado y magnificado con acciones de piratería contra buques mercantes rusos.
Así vuelos de reconocimiento, patrullaje aeronaval y continuas demostraciones
de fuerza de estos actores en esta región han tratado de presionar a los rusos
para tratar de frustrar sus rutas comerciales y condicionar de ese modo la
libertad de los mares. Los últimos ejercicios de la OTAN en mayo pasado sin
dudas apuntan a eso.
Todo este
despliegue forma parte de una ya extendida campaña de guerra psicológica que la
OTAN apunta a influenciar tanto a los ciudadanos europeos como a los rusos de
una inminente conflagración. En cuanto a los europeos, la amenaza de supuestos
planes rusos de lanzar ataques con drones desde buques mercantes a 200
kilómetros de las costas del mediterráneo sobre Francia, España e Italia forman
parte de informes de la CIA que, casualmente, se filtraron a la prensa.
Obviamente que ni
se filtraron estos informes ni ha sido casual esto, ya que si bien Trump había
prometido (tanto en campaña como en la cumbre de Alaska) mediar en el asunto de
Ucrania lo cierto es que (y más allá de la poca credibilidad de su palabra), el
Establecimiento estadounidense notablemente rusofobo, es la fuente desde donde
surgen las decisiones estratégicas y que por ello ha tenido y sigue teniendo
entre sus planes conspirar contra la integridad y la seguridad estratégica de
la Federación de Rusia.
No nos estamos
enterando de nada nuevo. Cuando vimos a Donald Trump hablar como un sheriff del
lejano oeste ante Naciones Unidas, sabíamos que se trataba de una de sus tantas
grandilocuentes actuaciones más dignas de una parodia de comedia ligera que las
declaraciones de un presidente. Los hechos son más que elocuentes y
demostrativos de esta situación. Los ataques masivos del 19 al 20 de septiembre
con más de 1600 drones lanzados sobre varios colegios electorales y las
viviendas de los presidentes de las comisiones sobre Moscú en momentos que se
desarrollaban las elecciones en la Duma, pusieron en claro el régimen neonazi
lejos está de poder entablar conversación alguna.
La precisión de
los ataques y la guía para dichos drones informan de la utilización de
información de calidad que solo pudo ser provista por inteligencia estratégica
que solamente EEUU puede proveer.
Por supuesto que
estos ataques no habrían sido posibles de ejecutar sin la asistencia del MI6
británico y de la DGSE francesa (entre otras agencias subordinadas) dos de los
directores y coordinadores principales de las operaciones de las FAU quienes
todos al mismo tiempo se hallan controlados…por la CIA.
Incluso y como
respuesta a este atentado terrorista de magnitud, el presidente Putin ordeno
una represalia aplastante sobre Kiev que prácticamente desmantelo la
infraestructura administrativa y de gestión de recursos de las FAU y de su
inteligencia con un gran daño por cierto, sobre las instalaciones de servicios
públicos en especial, la electricidad.
Entre los ataques
de represalia rusos se usaron los drones Geranios 2 y Geranios 3 los cuales no
pueden ser interceptados por los sistemas ucranianos y eso significa, los
provistos por el occidente colectivo. Así a los ucranianos de a pie no les
quedo más que meterse en sus sótanos mientras que algunos más arriesgados podían
ver como los drones caían sin que pudieran ser alcanzados por las baterías de
las FAU.
Por su parte las
voces autorizadas desde Moscú, tanto del propio Vladimir Putin, el canciller
Serguei Lavrov como del portavoz del Kremlin Dimitri Peskov, han sido
terminantes en remarcar que las acciones del occidente colectivo han ido muy
lejos y está claro que lo que buscan es la instigación para que Rusia cometa un
error y por lo que estamos viendo, son los representantes políticos de ese
bloque quienes van camino a cometer uno y muy grande.







