CONFUNDIENDO LA
CONFUSIÓN
¿Cuáles fueron los
motivos del papelón de la visita del presidente Milei en el colegio ORT?
Por Javier B. Dal
La visita y disertación
del presidente Javier Milei en un reconocido colegio judío de la capital ha servido
para que los argentinos vayan poniéndose los pantalones largos y empiecen a ver
las cosas tal como son y no como se las narran los sectores con intereses
creados en rededor de este gobierno. El problema no es que un presidente visite
un colegio y exprese sus ideas ante los alumnos, sino que haga proselitismo
seudo-religioso con un claro sesgo tendencioso que se enmarca en una
orientación geopolítica muy clara y para peor, de un estado criminal.
Característico de
una personalidad arrebatada con un notable problema de exaltación nerviosa que
lo vuelve descontroladamente verborrágico, era previsible que (como se dice en
Argentina) se le soltara la cadena y mezclara los colores para terminar con una
pintarrajeada que salpico a muchos. Los primeros en buscar despegarse de esta
situación fueron algunos miembros académicos y algunos padres de la
colectividad judía quienes vieron como inapropiado el tenor y contenido de su
discurso, más parecido al adoctrinamiento ligado a sus convicciones personales
que a un mensaje integrador.
No hay dudas que
toda la perorata sobre el “marxismo” y su vinculación con el “satanismo” y la
figura del “demonio”, son tan anacrónicas como extrañas a la teología judía que
pretende representar desde su autoproclamado sitial de ser “el más sionista del
mundo”. Y es aquí que algunos académicos
(por no decir, uno solo) fue quien y con muchísima prudencia hizo énfasis públicamente
en la desubicada ponencia y la motivación de su presentación bajo el título “Ética
como política de estado”.
Siguiendo con
ello, como bien dijo este académico, si bien el colegio recibe con mucho
entusiasmo la presencia de un presidente y en el presente caso fue invitado por
sus autoridades, la visita de Milei no fue una idea exclusiva de ellos. Al
parecer habían sido obligados a desarrollar este evento y sus insistentes
promotores provenían de la dirección de nada menos que la DAIA.
No es de extrañar
esto ya que este organismo además de ser la representación política de la
comunidad judía en la Argentina, ha quedado en evidencia su adhesión a la geopolítica
del estado de Israel y su activa promoción de la misma en el actual gobierno,
algo que cambia las cosas de una manera radical. Y eso es algo que no muchos comparten dentro
de esta misma comunidad y tienen muchos argumentos para ello, en especial si
miramos al pasado con dirigencias corruptas muy ligadas a los negociados con
sectores de la política local como se vio en la época del menemismo con Rubén
Beraja y los nada claros (y aún no esclarecidos) atentados en Buenos Aires.
Pero en las actuales
circunstancias y en las somos testigos de las horrendas violaciones a los
derechos humanos que las FDI cometen en Gaza, Cizjordania, el Líbano y ahora en
Siria, no hacen más que disgustar a muchos judíos que se sienten utilizados por
el estado de Israel para sus finalidades geopolíticas.
En esto es donde
la comunidad tiene una interna que se extiende alrededor de todas las comunidades
alrededor del mundo y que se refiere a usar la identidad confesional y
religiosa de todos los judíos como parte inescindible del sionismo y por ello,
su incondicional defensa del estado de Israel y de todas sus políticas. Son
estas últimas especialmente en los últimos años y mucho más en la actual
situación del genocidio que se comete contra la población palestina en Gaza,
los pogromos contra los palestinos de toda Cizjordania y Jerusalén y el
expansionismo que las FDI están llevando a cabo sobre los territorios árabes
vecinos, las discusiones y las disidencias dentro de esta comunidad se han
vuelto cada vez más profundas y difíciles de armonizar en un discurso
pretendidamente monolítico.
Causalmente y ante
la disparatada presentación de Milei, las voces críticas de algunos padres de
alumnos pertenecientes a la comunidad, con mucha prudencia a la que acostumbran
comunicarse (para no decir miedo) y tras largos rodeos dialecticos cargados de
ambigüedades y evasivas, terminaron soltando la verdadera causa por la que el
señor presidente fue al colegio. Según algunos testimonios, fue el presidente
de la DAIA Mauro Berenstein quien impuso a los directivos del colegio la
presencia del presidente Milei obviamente sin esperar que terminara envuelta en
el escándalo que ha trascendido.
Obviamente que Berenstein
no esperaba que su presidente favorito (el más sionista del mundo) embarrara la
situación como lo hizo y lo pusiera en evidencia ante su propia comunidad. Una
vez más Milei pone en evidencia un serio problema en el manejo de sus formas
pero también, en la articulación de las ideas. Las referencias utilizadas en el
discurso de Milei sumadas a sus arengas contra los periodistas no hicieron más
que horrorizar a las autoridades del colegio y a un sector de su alumnado
quienes ya tienen bastante de cara a la opinión pública con las barrabasadas
que comete el estado de Israel en la Palestina ocupada.
Es allí donde una
vez más, Milei, un discípulo de la secta judía Jabad Lubavitch que intenta
mezclar sus convicciones religiosas personales con la política nacional y la
geopolítica del estado de Israel y que no es una infantilidad, sino una táctica
discursiva muy peligrosa, buscaba crear un nexo de simpatía con esos jóvenes. Tratando
de presentarse como el presidente argentino y sionista, confundiendo la
identidad judía con una ideología (sionismo), pretendía mostrarse luchando
contra un ideario gaseoso e inexistente como el Comunismo y el Marxismo cuando
en realidad los verdaderos enemigos de la humanidad brillan por su notoriedad. Justamente
y en muestra de su inconsecuencia él es un servil a estos últimos estableciendo
con ellos, nexos que supuestamente van a beneficiar al país.
Su orgullo ignorante
parece confundir el ser un estudioso de la Torá con ser admirador de Bibi Netanyahu
y de las políticas que implemente su estado. Incluso seguramente trato de mostrarse como un
pequeño Netanyahu ante una audiencia que si bien en sur mayoría pueden ser
judíos no significa que compartan las obras y las fechorías de este criminal
buscado por la justicia internacional.






