QUEBRANDO EL
DERECHO INTERNACIONAL
La nueva
interceptación y agresión israelí contra la flotilla Global humanitaria que iba
rumbo a Gaza habla mucho de la “comunidad internacional” ¿Demuestra el
definitivo quiebre en el respeto a la ley internacional?
Por Javier B. Dal
Claramente hemos
superado aquella estrecha y obtusa visión del término terrorismo muy viciada
del terror rojo comunista de la época, pese a que por estos días los medios
corporativos en occidente (especialmente en Buenos Aires) tratan de seguir
argumentándola.
Desde que surgió
el concepto de “terrorismo de estado”, no hay dudas que quienes se apoyan en
esta táctica fueron maniobrando para escapar a las responsabilidades. Con el
paso de las décadas la subcontratación de mano de obra para los trabajos sucios
y el uso de “proxys” fue siendo la norma general para las operaciones de las
agencias de inteligencia especialmente del Mossad. Antes aclaremos algo: Los
actos de terror no se resumen solo a los atentados con explosivos por grupos de
una filiación política, religiosa o étnica determinada. También abarcan a los
que organizadamente se llevan adelante desde un estado determinado.
No hay dudas, bajo
la cobertura del estado, los perpetradores cuentan con un grado de organización
altamente ventajoso, un alcance ilimitado en recursos y una cobertura que una
organización irregular no tiene.
El caso del estado
de Israel es paradigmático en esto. Pese a la claridad y las incontables
pruebas que documentan el ejercicio del terrorismo de estado muy bien
organizado usado tanto dentro (mediante detenciones arbitrarias, torturas y la
impulsión de un genocidio contra la población palestina) como fuera de sus
dominios (incluso más allá de Oriente Medio), es un tópico históricamente muy
incómodo de abordar. En aquellos años, ocultar una operación de secuestro,
asesinato, el derribo de un avión de pasajeros o voladura de un edificio (haciéndolo
parecer obra de algún grupo irregular) era algo que los medios angloestadounidenses
facilitaban a Tel Aviv. Incluso si agentes israelíes habían sido pillados con
las manos en la masa a lo sumo y para los medios se esgrimía el lacónico “Sin
comentarios”.
Pero desde aquel
26 de febrero de 1993 con el fallido (o controlado) intento por demoler las
torres Gemelas y ya con su éxito en septiembre de 2001, las preguntas sobre
muchas incoherencias e inconsistencias que el gobierno intentaba tapar con sus argumentos
en una investigación llena de agujeros, el público comenzó a tomar dimensión de
qué significaba el terrorismo y quiénes realmente lo gestionaban de acuerdo a
sus intereses.
Entre la noche del
29 al 30 de abril último, mientras la flotilla Global “Sumud” que se dirigía a
tratar de romper el bloqueo israelí-estadounidense para entregar un cargamento
de ayuda humanitaria a la asediada Gaza, fue inesperadamente atacada y abordada
por fuerzas israelíes en aguas internacionales e incluso dentro de las
jurisdiccionales griegas. No es el ataque en si lo que sorprende ya que lo han
hecho anteriormente, sino el lugar donde lo hicieron. No dejemos pasar que
incluso los propios 175 tripulantes de la flotilla (quienes fueron secuestrados
y trasladados a punta de fusil) eran conscientes de estar infiltrados por
agentes del Mossad encargados de informar la situación abordo.
Según los
representantes de la misión humanitaria que se hallaban en los barcos,
comenzaron a informar en línea que en la noche del 29 de abril, cuando se
hallaban en proximidades de la isla de Creta tras la interferencia de sus
radios con advertencias de dar la vuelta, habían comenzado a ser asediados por
Drones operados por unidades israelíes muy próximas. A partir de allí las
preguntas ¿Qué hacían fuerzas israelíes a más de 2000 kilómetros de sus bases?
No es algo nuevo
que Israel por medio del Mossad y de sus proxys lleve adelante operaciones
sucias en otros estados; la historia esta llena de ejemplos sobre eso. Durante
la misión pasada, por el mes de septiembre del 2025 células israelíes operando
en el Magreb usando drones llevaron adelante atentados contra los buques que se
hallaban en Túnez. El tema en esta ocasión es que, aquí son fuerzas militares regulares
del estado israelí operando en el extranjero con lo cual además de la abierta violación
al derecho internacional humanitario se suma la intrusión ilegal y furtiva en
aguas territoriales de un tercer estado como es el griego.
Una vez más, el
actuar israelí para infringir terror contra los activistas humanitarios malogró
la entrega de toneladas de ayuda para los hambrientos pobladores palestinos.
Pero, en este caso son las FDI, un ejército regular) operando en aguas
internacionales y jurisdiccionales de un estado soberano con lo cual: ¿Qué hay
de la ley internacional?, ¿Qué hay de las directivas de la CONVEMAR, ¿Qué
implicancias tuvo el gobierno griego en esto?
Parece trillado
señalar estos gravísimos atropellos a la legalidad internacional y la ya nada
sospechosa opacidad con la que son abordados por los organismos internacionales
de aplicación. Pero si los ciudadanos del mundo no tomamos consciencia de esto
cualquiera y en cualquier momento podría ser la próxima víctima del accionar
impúdico de los agentes de un estado acostumbrado a justificarse en el
ejercicio del terrorismo.




