LABAYKA YA JAMENEI!
¿Por qué Donald
Trump se equivocó al dejarse llevar por Netanyahu para atacar Irán y asesinar a
su líder espiritual?
Por Dany Smith
Los funerales del líder espiritual del chiismo iraní Alí Jamenei y su familia incluida su pequeña nieta, martirizados por el poder más oscuro y corrupto que hoy trata de mantener el control del mundo, han tenido una dimensión apoteósica a tal grado que fueron relegados de los medios occidentales y en particular, en los países sudamericanos bajo el control de gobiernos pro-sionistas como en Argentina.
El multimillonario
peregrinar de dolientes a la ciudad de Mashad al sur de Teherán podía verse
como una marea humana de color negro con tonos rojos y verdes, símbolos que
destacan al chiismo en momentos de la conmemoración del martirio, no se detuvo
pese a los bombardeos estadounidenses.
Esto fue un shock para el propio Trump quien al ver las imágenes de miles de dolientes dijo “creí que todos lo odiaban”, demostrando una vez más que tan obtuso es el conocimiento de las situaciones que debe atender y lo influenciable que puede ser por los cuentos que fabrican los neoconservadores y sus colegas sionistas de AIPAC.
Si eso no era
suficiente para los psicópatas y autores intelectuales de ese magnicidio, esa
demostración de cercanía y lealtad de las multitudes a uno erudito del Islam se
extendió al propio Iraq donde (pese al régimen títere que lo controla) los
peregrinos bajaron en caravanas de a miles desde Bagdad, Kut, Karbala, Nayaf
hasta Basrah para poder expresar su sentir a quien había sido martirizado junto
a su familia por el enemigo declarado.
Todos aquellos
cerebros en La Casa Blanca y los mismos asesores espirituales neo-sionistas de
Trump quedaron callados (algunos para siempre como Lindsey Graham), mordiéndose
las lenguas y con un gran sabor a frustración al ver que sus criminales
maquinaciones no fueron exitosas…por el contrario, han sido contraproducentes. Toda
la argumentación despectiva contra el propio Jamenei y la investidura de
Ayatolá que muy corrientemente los medios occidentales (y los argentinos
particularmente) mencionaban con desprecio se vio eclipsada por la marea humana
que precedió al ataúd. Hablar por hablar, esa es la representación de la
ignorancia y de la malicia de quienes responden ideológicamente (otros por el
simple pago de unas monedas) a los agresores y es por eso que no podemos
esperar ninguna buena voluntad de su parte.
Esto ha demostrado
la gran ignorancia y la arrogancia de la que están recubiertos estos que se
dicen “cristianos” bajo la denominación de evangelistas y que con sus venenosas
predicas demuestran todo lo contrario. Ni hablemos de los “rabi” (maestros,
muchos de origen Askenazi) quienes hablando del “eterno” como una extensión del
sionismo (como proyecto político) se presentan en nombre del judaísmo avalando
el crimen, la discriminación y toda abominación bajo una inventada supremacía
que -según su torcida teología- les permite robar, abusar y asesinar a
los verdaderos semitas palestinos. Con esto queda claro (incluso a los rabinos
no sionistas) que tanto en unos como en los otros, sus instigaciones y sus
obras no representan las enseñanzas de Dios ni Dios puede avalar todo esto.
Y esa predica
odiosa contra los musulmanes no es nueva. Hace décadas que los charlatanes hacen
de sus espectáculos (como son las iglesias electrónicas), un púlpito para
apoyar las ambiciones sionistas de derruir la mezquita de Al Aqsa para
reconstruir el tercer templo y proferir toda clase de injurias e insultos
contra el último de los libros sagrados como es El Corán. No es casual que
estos mismos sean los que aplauden las masacres que Israel comete contra los
palestinos y congratulado por el martirio de Jamenei y su familia.
Son los mismos que
crearon al pequeño monstruo del terrorismo seudo-islamico generado por las
fábulas de la CIA como fueron Al Qaeda y el Daesh, posibles también por la
ayuda de sus socios sectarios Takfir y Wahabi de las corruptas monarquías del
golfo, para servir a los propósitos estratégicos de ese “Medio Oriente
ampliado” y fraccionado en bloques sectarios maquinado por tipos como Donald
Rumsfeld y el almirante Arthur Cebrowsky y puesto a rodar por la maquinaria de
la inteligencia y el Pentágono, cómplices en la persecución y martirio de
millones de musulmanes durante toda la administración de George Bush y Dick
Cheney pero continuada por Obama y Cía.
Ellos sin saberlo
y tal como lo hicieron con Hassan Nasrallah en Beirut en 2024, han convertido al
Ayatolá Alí Jamenei en el mártir de esta nueva era que sin dudas será parte de
un nuevo capítulo en la historia del Islam en medio de una época convulsa en
una lucha épica contra una potencia en decadencia y su pequeño aliado criminal
Israel quienes como aquellos que en el pasado sembraron el caos y la desgracia
para su propio beneficio.
El martirio de Alí
Jamenei, como el líder de la resistencia contra la opresión es la más clara
simbología de la lucha entre un occidente que usa su riqueza para la opresión contra
el modesto sur global que trata de surgir y crecer por sus medios lejos del
sojuzgamiento y las amenazas de aquel.
Pero hablando con
mayor precisión. Todo esto tiene inspiración y objetivos netamente políticos
provenientes de los llamados “halcones” en Washington, también conocidos como
el “partido de la guerra” y principales responsables junto a sus socios
israelíes, de las guerras que han sacudido y hoy sacuden al Medio Oriente y
Asia occidental.
Este martirio
también ha servido para demostrar el artificio creado en torno a las
rivalidades entre chiitas y sunitas, insuflado por las agencias de inteligencia
CIA, Mossad y el MI6 que fue alimentado durante décadas por esos halcones en
Washington dc y continuamente reeditado (y millonariamente pagado) desde los
medios que responden a sus líneas políticas.
Si Donald Trump
haciendo caso a los consejos de los psicópatas de Pete Hegseth y Marco Rubio
pretendiera apoderarse del estrecho de Ormuz o de alguna de las islas
estratégicas en las cercanías no hay dudas que los marines las últimas palabras
que escucharán antes de caer al suelo será “Labayk Ya Jamenei”.








