LEGALIDAD
INTERNACIONAL O SISTEMA DE REGLAS
La hora de la
verdad ha llegado ¿Cuál es el mal menor?
Por Charles H. Slim
Aunque el título parezca una redundancia, no lo es. Hasta hace unas tres décadas y media se podía decir que regía la legalidad internacional apoyada sobre el cumplimiento de la Carta orgánica de Naciones Unidas eso hasta que EEUU impulso la primera guerra del golfo en 1991. Progresivamente esa legalidad se ha ido deteriorando para llegar al presente en el cual, se puede decir que dicha legalidad ya no existe ¿Quiénes son los principales responsables de ello?
Hace rato que
desde Washington se ha tratado de moldear el entendimiento de la ley internacional
a conveniencia de sus intereses, pero ha sido Donald Trump quien directamente y
sin más rodeos ha pateado el tablero y -literalmente- ha tirado la Carta
orgánica de Naciones Unidas por el excusado.
Las agresiones,
las guerras y la escandalosa operación de secuestro del presidente venezolano
Nicolás Maduro y su esposa en enero pasado dan por terminada la legalidad
internacional. Si puedes asesinar pescadores caribeños bajo acusaciones sin
pruebas, intrusar en la soberanía de un estado, reconocer que tus agencias
operan maliciosamente en otros dañando bienes y asesinando personas mediante
acciones terroristas ¿Qué es lo que puede esperarse?
Ante todo, no nos
justifiquemos con exclamaciones vacuas. La típica que suele oírse entre los
políticos de otros países diciendo “Qué podemos hacer contra EEUU, es mejor ir
a favor de la corriente”, es la clara demostración de la mediocridad con la
cual se han conducido en estas décadas.
Vivimos un mundo
que se dirige a una verdadera distopia y no es una exageración. Si mandatarios
como Trump actúan como capo mafia y se vanaglorian de ello, algo no anda bien. El
asesinato político que incluye a mandatarios de otros estados, su secuestro
bajo descaradas mentiras, la agresión, la extorsión, la práctica de la tortura
y el genocidio no debería ocurrir en un mundo regido por la ley ¿y quién ha
sido el precursor de todo esto? Todos lo sabemos, pero ya es hora de ir
confirmándolo y dejar los rodeos que acostumbran las corporaciones de medios.
EEUU ha sido el
principal contribuyente con esta degradación y no comenzó con Trump. Podríamos
retroceder hasta 1950 con Corea o incluso a Vietnam en los 60´s y 70´s con
maquiavélicos tipos como Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski para hallar el
germen de esta maldad. Ellos tuvieron mucho que ver -ciertamente- pero
quienes fueron más allá poniendo en práctica sus maquinaciones y sembrando el
caos como parte de una ambiciosa estrategia global muy bien planificada para el
presente siglo fueron los sectores neoconservadores y sus aliados sionistas,
algo que vimos con el nunca explicado episodio del 11/S y las oprobiosas secuelas
que aquello trajo.
Aquella legalidad
establecida en 1945 tras el final de la gran guerra con el establecimiento de
Naciones Unidas, suponía hacer de la paz la regla y la búsqueda del
entendimiento entre las naciones para evitar la agresión. Pero a poco de
aquello, comenzamos a ver “excepciones”, odiosas e injustificadas a la regla.
Mientras el colonialismo europeo retrocedía, uno nuevo nacía -con el apoyo
de EEUU y Europa- bajo la vista gorda de Naciones Unidas en las tierras de
Palestina con la imposición de un estado judío en 1948 (por judíos askenazis) y
a partir de allí seguiría con sus arbitrariedades.
En resumen y tras
continuas situaciones a las que no ha sabido (o no ha podido) pacificar y en
las que ya dejo demostrada la falta de un poder real del secretariado general
para hacer valer la Carta, al descredito ante la opinión global por situaciones
escandalosamente irredentas (que han beneficiado a EEUU y socios) se une la
política agresiva de Trump quien ha decidido quitarle recursos financieros para
su función.
Hoy esa legalidad
ya no existe y Washington busca reemplazarla con el sistema basado en reglas,
de ideología liberal favorable a sus intereses geopolíticos lo cuales, como ya
es una realidad, se han acortado a un tercio de la totalidad del globo
representado sobre un control de todo el continente americano. Igualmente, este
plan no solo es un capricho de un mandatario ególatra y fanfarrón; detrás están
las manos de sus asesores especialmente Rubio, Waltz y Kushner (quienes a su
vez están muy comprometidos con Netanyahu) muy determinados a no desperdiciar
el momento para al menos, construir una barricada geopolítica contra sus
adversarios globales.
La disyuntiva ante
la que se haya el mundo es clara: Legalidad bajo el sistema de Naciones Unidas
o volcarse a la elucubración norteamericana denominada Junta de Paz.
No hay dudas que
la Junta de Paz que presenta Donald Trump con tanta pompa es la confirmación
del final de Naciones Unidas y a la vez, un agujero por donde Washington
tratara de horadar a los BRICS y el multilateralismo que buscan establecer. No
hay dudas que el bloque ya cayó en cuentas de estos objetivos y haya desatado
un estado deliberativo permanente entre sus miembros. Quizá sea por ello que la
Federación de Rusia, China y Bielorrusia hayan asentido formar parte de este
engendro para no perder pisada y hacer como dice el refrán “ten a tus amigos
cerca pero más cerca ten a tus enemigos”.





