DEMOCRACIAS OPACAS
Y LIBERTARIOS DE PAPEL
¿De qué van las
democracias libertarias?
Por Javier B. Dal
No hay duda, estamos frente a un cambio de era y pronto veremos la caída de quienes bajo el influjo del exclusivismo, ha deformado el significado real de la palabra democracia. Junto a ellos y como fruto de las inconsecuencias de aquellos también veremos caer las máscaras de quienes bajo la denominación libertaria solo han demostrado ser un ropaje llamativo para disfrazar viejas practicas de la política más rancia.
El presidente
Donald Trump es quien encendió la mecha para este cambio y que ya ha comenzado
a implosionar dentro de su propia casa. Las libertades básicas (como la de
movimiento) y las garantías más elementales (órdenes de cateo por un juez y la
de informar)[1]
se han convertido en la excepción no solo para los “foráneos” sino también para
los propios norteamericanos, siendo la arbitrariedad y los abusos mortales a
manos del Servicio de inmigración y Control de aduanas (ICE) y del Homeland Security
(HSD) actuaciones imposibles de maquillar. La fábula de un Trump libertario que
cambiaría las cosas era solo eso, una fábula.
Esa forma brutal hoy muy admirada por algunos, es la que ha comenzado a exportarse al resto del continente siendo Argentina el más obediente alumno en tomarla. Justamente, donde supuestamente gobierna un libertario se vienen implementando reformas (en el área de inteligencia, seguridad y defensa) de un olor muy rancio contrarias a la libertad individual y más que reaccionarias, entonces ¿Dónde esta el libertarismo?
Javier Milei quien
hace poco dijo en Davos “Maquiavelo ha muerto” se presenta como un libertario
pero sus medidas de gobierno y sus puntos de vista sobre los derechos humanos son
muy contestes a la ultraderecha likudista a la que Trump es adepto. Y aquí no
confundimos su devoción religiosa por el judaísmo y sus estudios de la Torá,
solo señalamos su alineamiento político a la ideología sionista de la
ultraderecha extremista que hoy gobierna Israel. Siguiendo con esto algún
partidario del libertarismo argentino (si es que existe) se ha preguntado ¿Qué
tienen que ver el libertarismo y el sionismo?
Ahí esta la médula
del asunto: Un eje sionista global atravesando gobiernos como el de EEUU y
Argentina que valiéndose de actores como Trump y Milei busca consolidar sus
propios fines geopolíticos.
Las guerras que ha
iniciado Trump y la que pretendería iniciar no son para “llevar la democracia y
la libertad” como alegaban los hipócritas que le precedieron; al menos ha
demostrado ser honestamente intelectual al mostrar la verdadera cara del Estado
profundo al que responde. Vivir de los recursos y bienes ajenos ha sido en
buena parte el objetivo estratégico de Washington y para ello fabricaron los
enemigos de oportunidad. Ello implicó acuerdos oscuros, complots y negociados
por fuera de la ley y del Congreso llevando paso a paso a que sean las
corporaciones privadas (y ciertos Lobbies pro-israelíes como AIPAC) quienes
tracen la política exterior de la Unión.
Pero aunque Trump
es un incondicional de Netanyahu y sus matones talmúdicos, sabe que no puede
estirar tanto sus recursos sin el riesgo de comprometer de forma catastrófica a
los EEUU, porque sépanlo si no lo han notado, sus maniobras discursivas demuestran
una notable contracción geopolítica no una expansión.
Justamente, esa
contracción de fuerzas se refleja en una sociedad más represiva y controlada,
donde hace años la policía, las cámaras de vigilancia y los micrófonos en las
calles ya no bastan para asegurar obediencia. Los estadounidenses son cada día
más pobres y el paro laboral se ha hecho parte de sus vidas volviéndoles más
contestarios contra el gobierno. Trump ha dado el paso que sus antecesores no
querían dar poniendo en práctica políticas represivas más explicitas y crudas basadas
en el segregacionismo indudablemente importadas de Israel. No hay régimen más
opresor y con tantas décadas de ejercicio y mejoramiento de toda clase de técnicas
represivas sobre una persona que Israel ¿Y cómo lo ha logrado? Usando a los
palestinos como sus cobayos. El día que se abran las prisiones y se hallen los
archivos de la Shin Bet, los archivos médicos de las sesiones de torturas y de
sus organismos de seguridad y penitenciaria habrá mucho trabajo para la
justicia.
EEUU también posee
su largo historial de brutalidad y arbitrariedad en su propia casa y sobre
otros pueblos y Trump con sus agresiones solo lo está ratificando a la luz del
día. Esa misma arbitrariedad es la que utiliza en sus políticas comerciales
basadas en la coerción, el chantaje y la amenaza, despreciando a los
propietarios de otras latitudes para beneficiarse a sí mismo. A eso, su
política inmigración que conjuga las formas más brutales contra los inmigrantes
acechándoles y capturándolos para enviarlos a campos de concentración como
Guantánamo, sin respetar incluso sus vidas ¿Qué clase de libertario es ese? Pero
si hay algo que demuestra que Trump jamás ha sido un libertario es su
pretensión de apropiarse no ya de EEUU sino del continente demostrando con ello
un carácter tiránico y con rasgos colectivistas como el comunismo que él y su
caniche faldero Milei dicen odiar.
A propósito de
esto último, se ha filtrado que el gobierno de Milei habría acordado con
Washington receptar contingentes de inmigrantes que ICE captura para que sean
alojados en el país sin precisarse aún si al llegar se les reconocerá su
libertad o serán alojados en complejos que emulen los campos de concentración
que los estadounidenses tanto han utilizado contra los musulmanes hasta la
década pasada. En resumen de cuentas, se trataría de cooperar en una siniestra
política de reubicación de ciudadanos estadounidenses -menos Marco Rubio- indeseables
por su origen, etnia y religión.
A estas alturas
seguimos preguntando ¿Dónde están la democracia y el libertarismo?
[1]
Hoy muy discutido por la persecución gubernamental contra periodistas que
publiquen la verdad de los hechos como el caso de Don Lemon y Georgia Fort
quienes Trump busca procesar por haber informado sobre el asesinato del
enfermero a manos del ICE.






