martes, 6 de abril de 2021

 

“COMPLICACIONES DEMOCRATICAS”

Biden hizo gala de ser la renovación para la política exterior estadounidense pero ¿Dónde están en la práctica las políticas que lo demuestren?


Por Charles H. Slim

Para los pobladores sirios del noreste en "Hasaka" y de toda la zona fronteriza con Iraq, el cambio de presidente en la Casa Blanca no ha significado nada. Tal como lo había hecho Donald Trump e incluso sus predecesores, Joe Biden sigue jugando con la vida y los bienes de los sirios e iraquíes con el continuo despliegue y accionar ilegal de sus tropas en la región. Sumado a esto, la aplicación impiadosa de sanciones comerciales contra Damasco solo está causando aflicción y miseria en la población como una forma de crear la presión interior que termine por estallar contra su gobierno. En este contexto y vistas las acostumbradas tácticas sucias de persuasión -del cual participan el Stablishment financiero de Wall Street- ¿Dónde está la tan proclamada democracia, las tan esgrimidas Resoluciones de Naciones Unidas y el respeto por la libertad y los derechos humanos?

Pese a estas execrables prácticas que hacen sufrir y matan a civiles sirios, el pueblo árabe no ha doblado la rodilla y sigue firme sosteniendo a su gobierno. A cualquier sirio que camina por las calles de Damasco le queda claro quiénes son los responsables de la desgracia que se ven inmersos. Causa irritación el cinismo de Washington cuando se pavonean con discursos sobre el respeto a los derechos humanos y por debajo, solapados por la oscuridad, actúan con total indiscriminación y sin contemplaciones con los civiles.

No es necesario tener que fundar estas nuevas incongruencias ya que vimos como en febrero pasado los aviones norteamericanos lanzaron un ataque sobre las milicias populares iraquíes que combaten a los terroristas que son entrenados por aliados de Washington. Evidentemente los comandantes estadounidenses no actuaron por su cuenta. El presidente Joe Biden había firmado una orden ejecutiva unas horas antes que autorizaba la acción ¿Qué sucedió con los cambios de una nueva era?  Desde la Casa Blanca y el Departamento de Estado recurrentemente justifican estas agresiones contra la soberanía de Siria e Iraq con lavadas excusas que ciertamente ya no engañan a nadie y es que no es posible decirle al público que sus tropas están combatiendo al terrorismo ya que, ello es una inconsecuencia terminológica que se refiere a una herramienta de guerra y no a una entidad.

El Estado Islámico (ISIS) fue la excusa perfecta, una entidad seudo-islamica que vino dar los fundamentos políticos y operativos para instaurar ante la opinión pública el bulo rotulado como “lucha contra el terrorismo” que dio a su vez, nacimiento a un fabuloso negocio de inversiones de empresas y corporaciones privadas vinculadas a la Seguridad y Defensa. Fue así como esta farsa armada por las agencias de inteligencia occidentales y sus pares regionales (árabes, israelí y turca) pudieron apoderarse de las zonas productivas de gas y petróleo para robarlo y tráficarlo por camiones cisterna que pasaban con total impunidad a suelo turco y de allí a puertos en el Mediterráneo como son Iskenderun, Ceyhan y Dortyol. Cuando -por la intervención de la Fuerza Aeroespacial rusa- se descubrió este escándalo el Departamento de Estado trato de tirar sus implicancias por la ventana y habló de que con ello los “terroristas” financiaban sus operaciones; pero eso no se lo trago nadie.

Vehículos blindados en Hasaka

Pero no solo la financiación con la venta de petróleo robado es importante para la operatividad de estas bandas de mercenarios. Alimentar a sus combatientes es uno de los problemas a resolver en toda campaña bélica y que aquí no iba a dejar de serlo. Es por eso que hace una semana se reportaron movimientos de camiones repletos de granos escoltados por vehículos acorazados estadounidenses que cruzaban al Kurdistán iraquí por el puesto fronterizo de “Semalka”.

Hace tiempo que se reportaban movimientos similares. Incluso de acciones arbitrarias de las tropas estadounidenses en la región que profundiza el ya pre existente odio de los pobladores a su presencia.

Sin dudas una cara más de la escandalosa e ilegal injerencia de Washington en Siria y el resto de la región. A la comprobada protección a los remanentes del “Daesh” que aún controlan -por acuerdos entre norteamericanos, turcos y kurdos- algunos pozos petroleros en el noroeste de la región, se ha venido comprobando el zaqueo por parte de las tropas estadounidenses y de sus bandas proxies de silos y depósitos de granos de cereales de los pobladores para ser transportados a sitios desconocidos. Con ello, los intrusos que solo encuentran límites ante la presencia de tropas rusas, contribuyen con la crisis y la carestía que la guerra provoca y que lleva a que la escasez de productos básicos sea otro factor de sufrimiento para la población civil siria.

Dos semanas atrás fuentes locales en la aldea siria “Al Talou” reportaban que una docena de camiones militares con chapa identificatoria estadounidense, estaban vaciando los silos de los campos pese a la oposición de sus propietarios. Se creyó que ese cargamento iba a ser llevado a sus posiciones en “Hasaka”. El 26 de marzo pasado se reporto desde la localidad “Al-Malikiyah”, que había pasado un convoy de unos 18 camiones cargados con granos con rumbo a la frontera con Iraq. Más tarde se confirmó que ese convoy atravezó la frontera con rumbo a la región autonómica del Kurdistán iraquí.

Estos hechos que no son más que acciones vandalicas y criminales llevadas adelante por unidades militares estadounidenses que con el apoyo de grupos kurdos como el Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) -una denominación meramente decorativa-, han sido acusadas entre otras cuestiones de asesinar a pobladores que no se someten a sus ordenes e incluso de secuestrar a muchos otros de los cuales al día de hoy en algunos casos no se sabe su paradero. Los allanamientos sorpresivos de estas milicias contra los hogares de familias árabes no distan en nada en las que realizaban los mismos estadounidenses en Iraq en tiempos de la ocupación o las que llevaba adelante el “Daesh” o “Jabbat Al Nusrah” cuando asaltaban las aldeas para  llevarse a sus moradores para asesinarlos o usarlos como conejillos en sus siniestras escenificaciones videograbadas colgadas en “YouTube” de aparentes ataques químicos para posteriormente acusar al gobierno de Damasco. 

Sobre esto no se sabe tampoco si Naciones Unidas tomara alguna intervención dado que es más que claro que hay una situación de agresión constante y violación flagrante de la soberanía de un estado y de los derechos humanos de sus habitantes.

Tampoco se ha conocido reacción alguna del presidente Joe Biden quien ha sido presentado por el arco mediático occidental como el “moderado” y restaurador de las libertades, aunque cierto hay que dejar en claro, ello es solo una pantomima más a la que Washington tiene acostumbrado al mundo. La geopolítica norteamericana para Oriente Medio no se verá alterada -no mientras exista el interés sionista-, no a lo menos en lo que refiere a Siria, por lo que habrá que seguir esperando más violencia e inestabilidad que Washington usará para justificar su estancia.

Es sabido que las autoridades kurdas -además de aliadas de Tel Aviv- colaboran (en un amplio espectro del término) con los estadounidenses y ello mantiene tensas las relaciones con las milicias populares iraquíes quienes además de luchar contra los remanentes del Daesh que siguen operando gracias a la cooperación que reciben desde sectores que no son controlados por Bagdad y Damasco, buscan expulsar a las tropas estadounidenses. Precisamente en días pasados se dieron varios episodios contra las tropas estadounidenses que dan testimonio de la voluntad de la resistencia iraquí que (como sucedió durante la ocupación) esta siendo combatida por las autoridades colaboracionistas de Bagdad.

El regreso de los ataques con IED (Dispositivos Explosivos Improvisados) en las carreteras iraquíes que se suman a los ataques con morteros y cohetes contra bases y puestos militares estadounidenses, es una reacción a las continuas agresiones occidentales y de sus aliados israelíes, pero también el preludio de malas cosas por venir. Los oficiales veteranos sin dudas no olvidan como en los días de ocupación la resistencia les convirtió su estancia en un infierno que terminó causando además de la muerte de muchos de sus camaradas, muchísimos lisiados físicos y mentales que luego pasaron al olvido de un estado que se considera democrático pero que en lo que hace a su comportamiento, no es más que un totalitarismo imperialista con disfraz liberal.