jueves, 9 de abril de 2020



“UN FRENTE JUDICIAL”
¿Por qué una demanda judicial de un bufete de abogados norteamericanos ante la Corte Penal Internacional sería una maniobra política deliberada?

Por Charles H. Slim
Tan pronto se conoció el brote del Coronavirus en la provincia de Hubei, China, los medios estadounidenses en particular CNN, la FOXNEWS y sus repetidoras europeas y sudamericanas (especialmente argentinas) no repararon en afirmar que esto era una cuestión estrictamente china y por ende, responsable de cada una de las consecuencias que dicho brote causaría sobre las poblaciones autóctonas y foráneas.

El sensacionalismo informativo  ha sido la pauta constante en la transmisión de lo que ha estado ocurriendo desde aquel momento y cabe aclarar que esto no nació con las llamadas “fake news” que Donald Trump puso en voga para desacreditar ataques a su persona o a su gestión, para nada. Las principales falsedades y noticias armadas a la medida de –en algunos casos- del gobierno federal y de las las grandes corporaciones trasnacionales que tienen tanto o más poder que el gobierno, surgen de las grandes cadenas noticiosas que se encolumnan detrás de los grandes Conglomerados de medios como el COMCAST, TIME WARNER entre muchos más.

Durante décadas jugaron el papel de los reveladores de la realidad y lo peor de todo, de formadores de opinión. A tal punto llegaron a influir en los asuntos públicos que fueron actores clave en la ejecución de grandes latrocinios y crímenes en masa alrededor del globo. Tanto en una como en la otra función, sus actividades  estuvieron (y siguen estando) sustentados por fabulosas inversiones privadas que terminaron conformando, fabricas de verdad a pedido.

Los embustes históricos son épicos y en todos han cooperado los medios para mantenerlos como veridictos durante varias décadas. Desde la invasión norteamericana a Panamá en 1989 pasando por lo sucedido el 11 de septiembre de 2001 y las brutales invasiones sobre Afganistán e Iraq en 2001 y 2003 respectivamente los medios fueron la quinta columna de las fuerzas militares y la fuente de difusión masiva de los argumentos políticos para sustentar y luego maquillar estos verdaderos crímenes de lesa humanidad.

La aparición a lo largo de las dos últimas décadas de fuentes alternativas e independientes  de información –posibilitadas por el internet- que dieron origen a opiniones diversas y contrarias al uniformismo informativo e intelectual pro-estadounidense y anglosajon, le dieron una estocada a la credibilidad y el negocio empresarial de la información sobre el cual se apoyan los gobiernos con grandes intereses geopolíticos y hegemonistas. 
Hoy por hoy, en Argentina hay una profunda crisis en la industria televisiva que revela que la gente ya no tiene interés por encender su televisión para ver programas nada atrayentes y noticieros nada creibles.  

Actualmente en medio de la crisis de la pandemia del Coronavirus, estos medios pretenden retomar aquel rol de fuentes veridictas arrojando la indiscutible verdad sobre supuestas teorías sobre el origen del brote de COVID-19  en Wuhan en China. Esto viene a cuento de la última novedad surgida sobre la intención de un Bufete de abogados neoyorkinos encabezado por el abogado Larry Klayman y asociados que invoncado el ESTATUTO DE ROMA –el mismo que Washington no reconoce-, ha entablado una demanda ante la Corte Penal Internacional por 20 billones de dólares contra el gobierno de la república Popular China aseverando en su pretensión que fue este país asiático el responsable de la actual situación pandémica a nivel mundial. Los argumentos centrales de la demanda rondan en la aseveración de que China habría sido el desarrollador de éste virus en los laboratorios de Virología en Wuhan como un “arma biológica” del cual habría perdido el control.  Estas acusaciones se aclaró se basaron en “un análisis experto” que afirman que el virus “se filtro de una instalación china de armas biológicas”.

Larry Klayman abogado
Klayman y sus socios incluso van más allá y proponen una investigación sobre la posible dispersión intensional de este COVID-19 como factor (en forma arrojadiza) desencadenante de la actual pandemia.  

Si bien la demanda de Klayman es decididamente firme en sus aseveraciones y convicciones, la tesis que sostiene sobre el origen de la enfermedad y su expansión global se apega muy convenientemente al relato mediático conservador angloestadounidense el cual a su vez (con algunos matices), se asemeja a las declaraciones del Departamento de Estado dejando de lado –obviamente- cualquier implicancia o parte del gobierno federal de su país.

Klayman y sus socios parecen querer ignorar la realidad geopolítica y militar de su propio país, como desarrollador y almacenador de armamento biológico utilizando incluso a otros países (Tiblisi, Georgia) para crear cepas más letales y peligrosas para la salud de la población. Los antecedentes de uso de éste tipo de armamento se encuentran en la historia contemporánea y han escapado escandalosamente a la justicia internacional.

Pero pese a que la demanda de este bufete norteamericano pretende (muy convenientemente) direccionar las culpas y responsabilidades solamente sobre China, los elementos e informaciones sobre algo totalmente diferente han estado saliendo a la luz en las últimas horas destrozando las pretensiones de su demanda.  

En las últimas horas se conoció la existencia de unos informes vehiculizados por correos electrónicos de un agente consular y comercial llamado Peter Navarro quien por finales del mes de enero y febrero habría enviado unos memorándum que fueron distribuidos a travez del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) a toda la administración federal de Donald Trump advirtiendo del peligro que amenazaba la llegada de esta enfermedad a los EEUU. Por lo que se puede intuir, Navarro tenía alguna certeza de que ese virus tenía una llegada inminente, pese a las distancias entre ambas naciones.

Según una parte del documento enviado también al correo personal del mismo Trump, advertía: “Esta falta de protección eleva el riesgo de que el coronavirus se convierta en una pandemia en toda regla, poniendo en peligro la vida de millones de estadounidenses”. Pese a que Trump tomo a la ligera la advertencia sus asesores no lo habrían tomado del mismo modo, concluyendo alguno de ellos que “el coronavirus tenía el potencial  de matar a cientos de miles de estadounidenses y descarrilar la economía de EE. UU”. Al parecer los mismos asesores de Trump estaban bien al tanto de la expansividad de este virus, arrojando legítimas sospechas de que sabían de antemano lo que ocurriría.

El tenor de los documentos, dejaban entrever una seria advertencia sobre una potencial catástrofe humanitaria dentro de las fronteras de EEUU. 
Igualmente y a pesar de lo sorprendente y puntual de las advertencias en estos memorándum, varios funcionarios leales al presidente Trump como el cirujano general Jerome Adams, niegan haber recibido y visto esa información. Lo curioso de estos documentos es la falta de un contexto cierto y detallado sobre el origen de la amenaza y el por qué de esta advertencia  ¿Acaso se trato de un aviso sobre una posible retaliación china por una operación negra de EEUU descubierta en Wuhan?  Klayman parece no haber considerado la lucha intestina entre EEUU y China que elementos como estos apuntan a esta otra tesis.

La demanda planteada se asemeja (en cuanto al marco fáctico) a la delirante decisión de un tribunal neoyorkino que sentencio a la republica Islamica de Irán a pagar una inmdemnizacion de 6000 millones de dólares a  las victimas del 11/S alegando que el país islámico es un “patrocinador del terrorismo” y por tal motivo, fue el responsable de los eventos de aquel día. 
Una incongruencia total. Sin dudas, dicha sentencia además de una aberración jurídica es una incoherencia absoluta ya que parte claramente de prejuicios religiosos y políticos –impulsada desde sectores neocon y los Lobbies sionistas- que demuestra la supina ignorancia del tribunal en la consideración y valoración de los hechos, de las pruebas y de los actores involucrados en aquella oportunidad.

Como contra parte no se ha visto que ninguna causa haya sido promovida con éxito contra EEUU por sus incontables crímenes de guerra y de lesa humanidad llevando a que las nuevas generaciones abocadas a la carrera del derecho internacional se estén preguntando ¿Justicia para todos?

Por mediados de marzo fuentes estadounidenses comenzaron a difundir una inusual información referente a una situación ocurrida en el “Fort Detrik” una base militar ubicada en Maryland donde se encuentran instalaciones de laboratorios Microbianos y de guerra Biologica que a mediados del mes de junio de 2019 debio ser cerrado y todo su personal aislado por un brote infeccioso desconocido que por sus síntomas se asimila en sus síntomas al Coronavirus.  Sobre esto, ni el Departamento de Estado, el Pentágono y mucho menos la Casa Blanca han dicho una palabra y a su vez rompe el esquema lógico de la demanda de Klayman con una sola preguna ¿Quién fue primero, el huevo o la gallina?

Existe una gran incertidumbre acerca de las actividades del Laboratorio Microbiano del Ejército de EE.UU. (Fort Detrick) respecto a la propagación del coronavirus, denominado COVID-19, lo que ha llevado a los ciudadanos a pedir una aclaración de sus actividades”, escribió el sábado el periódico oficial del Partido Comunista de China (PCCh), “People's Daily”.

Tampoco parece haber tomado en consideración las aseveraciones y notables predicciones de la Fundación GATES que desde hace años viene anunciando las consecuencias –entre ellas las económicas y financieras- de un escenario pandémico global y que tuvo su  tope en la simulación realizada a puertas cerradas y con la presencia de representantes de organizaciones privadas y de la CIA en 2019, donde se vaticino una situación casi calcada a lo que actualmente esta sucediendo a nivel global. 
No olvidar que entre algunas consideraciones de Bill Gates para combatir la actual crisis pandémica esta la de cerrar las empresas y actividades por tres meses para frenar la propagación del virus como mejor alternativa tanto desde el punto de vista económico como de la salud pero ¿Quiénes salen beneficiados con esta medida?

Sin lugar a dudas que el mismo Bill Gates puede ser otro buen testigo de cargo en este proceso judicial si es que realmente prospera y hay interés en Klayman para determinar quiénes son realmente los responsables de lo que está ocurriendo.

Como se puede ver y aunque la aparente preocupación que se vierte en la demanda, al bufete de abogados estadounidense se le han escapado estos pequeños detalles que rompen el esquema de hechos que argumentan la exclusiva responsabilidad de China en lo que esta ocurriendo. Si Klayman y asociados están tan interesados por las responsabilidades de esta calamidad, habría que mirar también que está sucediendo en casa.




sábado, 4 de abril de 2020


"COVID-19 ¿UNA PANTALLA GEOPOLITICA?"
Queda claro que la actual pandemia destrozara la economía global que hemos conocido, pero ello ¿Esta siendo usufructuado por los poderes centrales para profundizar sus planes geopolíticos?


Por Charles H. Slim

El título de éste articulo no quiere decir que el virus no sea una alarmante realidad aunque, pareciera haber esfuerzos para desviar la atención de su verdadero origen. Pero la puesta en marcha de algunos acontencimientos en torno a ciertos países orquestados casualmente por EEUU, aprovechando la psicosis creada por la Corporación de medios y sus repetidoras alrededor del globo, pareciera reflejar que se está utilizando la crisis pandémica para cubrir el desarrollo de varias operaciones militares que tienen un notorio fin geopolítico y estratégico.

Cuando la mayoría de la gente en el hemisferio occidental esta siendo bombardeada dia y noche con noticias e informes catastrofistas –ampliamente exagerados- sobre el incremento de victimas del COVID-19, otros están sufriendo además de esta pandemia, planes de agresión inminente y otros ya vienen sufriendo la agresión directa y brutal sin cuartel que no puede ser visualizada masivamente por el acaparamiento deliberado del espectro informativo.

No hay nada de “conspiranoia” como Washington y sus adeptos de los medios y sus periodistas alrededor del globo tratan de alegar cada vez que la elite anglosajona quiere tapar la realidad. Esa táctica fue la usada por George W. Bush y sus funcionarios cuando fueron enfrentados con sus falsedades y mentiras lanzadas desde 2002 sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Iraq y las pruebas irrefutables de que sus fuerzas (en 2004) estaban llevando a cabo torturas, violaciones y ejecuciones en Abu-Graib y otra veintena de campos de concentración y torturas ocultos en Iraq y muchos otros más alrededor del mundo.   

Hay varios factores que están jugando para movilizar estos planes y uno de ellos es el peligro que corre “la reelección de Trump”. Y es que la actual situación de la Pandemia ha sido como un tiro por la culata para su administración. El pilar fuerte de su plataforma electoral la economía y el empleo pleno que logro mantener por 113 meses consecutivos, producto de esta crisis se ido al garete, tras el duro golpe a la productividad de la nación.

Mientras la bolsa de Wall Street reacciona con alternadas caídas espasmódicas producto de la especulación y la caída del precio del petróleo, el desempleo se ha disparado a niveles críticos registrando solo en el mes de marzo más  de 700.000  empleos perdidos y unos 10 millones de solicitudes para el cobro del seguro por desempleo (un cheque de 1200 dolares).

Aun falta que se elaboren los informes sobre sobre hasta donde llegara el desempleo en el mes de abril, lo que ya esta dando pautas aproximativas del impacto sobre el mercado laboral norteamericano. Se calcula que en este mes del abril llegara a los 15 millones algo  que se publicara recién en el mes de mayo.

Para colmo del desastre, el Departamento del Tesoro ha comenzado a imprimir billetes hasta alcanzar dos billones dólares con la intensión de financiar a los mismos bancos que en parte, fueron parte del actual ecatombe financiera.

Sumado a esto, tras el menosprecio de Trump a la peligrosidad de la pandemia  que causo una avalancha de infectados por el COVID-19 dentro de los EEUU, incrementada en forma apocalíptica en ciudades populosas como New York y San Francisco que ha causado hasta hoy 8000 muertos, ha desatado una lluvia de críticas que obviamente son capitalizadas por la oposición. Al parecer algo no fue bien calculado o tal vez, fue orquestado deliberadamente para que Trump fuera el “cabeza de turco” para desterrar a tan odiado inquilino de la Casa Blanca y al mismo tiempo tapar a los verdaderos beneficiarios de esta calamidad. Nadie se olvide lo que esto esta causando a la economía global.

¿Quién es el gran culpable de este desastre económico y sanitario estadounidense? Todos obviamente gritan al unisono “Donald Trump” ya que fue el presidente norteamericano quien desde un primer momento desprecio el riesgo de mantener a la población sin un control epidemiológico responsable ¿Pero por qué creen que tomo esta peligrosa determinación? Las respuestas podrían ser dos: Una se rumbea por lado de que el chivo expiatorio para culpar de este brote era China y cuanta mayor cantidad de infectados se produjera, mejor para Washington, La otra es simplemente: “un gasto innecesario”.

En apoyo a la primera respuesta, se lanzaron a rodar todo tipo de argumentaciones provenientes de diversos sectores de la política y los medios. Las que echo a rodar el Secretario de Estado Mike Pompeo refieren a una culpabilidad exclusiva de China afirmando que la actual situación se debe  al “virus de o la infección china”. Otros son tan delirantes que nacidos de su obsecuencia suenan poco creibles. Uno de ellos es el difundido por el conductor televisivo peruano de Jaime Bayly –muy aplaudido por los liberaloides argentinos- quien con su acostumbrada verborragia afirmo que China era responsable de todo esto y que alli los muertos se contaban por millones y sus cuerpos estaban siendo incinerados para hacerlos desaparecer. La descripción es la de un verdadero holocausto chino, acusando al gobierno de Pekin de ser inhumano y criminal pero ¿Hay pruebas de ello?

Lo habíamos dicho antes, cuando Trump puso a su vice  el fanático sionista Mike Pence al frente del Comité de Emergencia por el Coronavirus quien con el apoyo del Lobbie sionista estadounidense, sus activos de las iglesias evangelistas y otras corrientes cristianas neosionistas, comenzaron a predicar que este virus era “un castigo divino”.  De ser cierta esta última tesis, EEUU parece haber incurrido en las preferencias de las iras del “señor” ya que los últimos números de infectados en New York solamente, hacen palidecer las contabilizadas en China. Por supuesto que los medios argentinos nada van a comentar estos entretelones mesiánicos de la realidad política estadounidense que tiene un alcance global.

Pero todo éste circo de “aislamiento” tiene otro propósito que en los últimos días ha venido quedando expuesto.

Los hechos son evidentes. Mientras EEUU y sus aliados británicos e israelies elaboran y llevan adelante planes para generar nuevas guerras que fastidiaran a miles de personas, Cuba ofrece su colaboración a los países que se ven azotados por este virus dándole un valor agregado a su política externa y a la comunidad internacional. Cuando se dio a conocer que Cuba le había proporcionado a China un medicamento (Interferon) que demostró ser eficaz para combatir la infección elaborado por sus propios virólogos, no faltaron los ninguneos y las descalificaciones de los medios y periodistas anglófilos y sionistas que operan desde Argentina.    

Asimismo estos mismos sectores hacen la vista gorda a las acciones que en forma paralela EEUU y sus aliados, llevan adelante contra la soberanía y las poblaciones de otros países. El anuncio del Departamento de Justicia de EEUU de poner una recompensa a la cabeza del presidente venezolano Nicolás Maduro y los inmediatos movimientos militares que se están llevando a cabo en torno a Venezuela son la prueba de ello.  Las acusaciones fueron respaldadas por informes de inteligencia y avaladas por los prejuiciosos comentarios el Secretario de Estado Mike Pompeo del Departamento de Estado y por Mark Spert del Departamento de Defensa dejando en evidencia, la clara tendencia política que sustenta aquellas acusaciones.

Bajo la excusa de la supuesta lucha contra las drogas y anunciando que para ello cuenta con el apoyo de 22 naciones, Trump y su administración ordeno duplicar la presencia militar en el Caribe y centrando sus objetivos en torno a Venezuela. Recordemos que Colombia es la base de operaciones de las tropas norteamericanas en la región y sede de la OTAN para el hemisferio. Todo apunta a un posible intento de invasión.

Por otra parte y en la misma sintonía, sus aliados británicos también aportan sus propios esfuerzos a la campaña estadounidense en el Caribe remitiendo unidades navales mientras al mismo tiempo, comienzan a tomar las riendas en el Medio Oriente con la finalidad de –además de continuar con la agresión contra Yemen- conducir los esfuerzos por consolidar el “caos controlado” que EEUU ha instalado en la región.

Otros que continúan y profundizan sus ya acostumbradas y brutales operaciones son los israelíes. Por supuesto que esto tampoco es mostrado por los medios convencionales argentinos y mucho menos debatido por sus insipidos “periodistas” e “investigadores”. Aprovechando la masiva cobertura mediatica que silencia todo lo inconveniente, Tel Aviv lanzo varios ataques aéreos sobre Gaza agravando aún más la desesperante situación de los palestinos que allí sobreviven quienes también sufren en medio de las privaciones que les causa el aislamiento militar, la posibilidad del contagio del COVID-19. Al mismo tiempo continúan las arbitrariedades sobre la población árabe de Cizjordania y Jerusalem donde las apropiaciones y las demoliciones de casas palestinas se llevan a cabo con la complacencia de los colonos judíos quienes traídos por Israel desde varias regiones del mundo, se apropiaran de los terrenos palestinos.

Con esto podemos ver que más allá de los beneficiarios financieros y económicos que se ocultan detrás de esta pandemia, estos actores internacionales no se quedan atrás y aprovechan la ocasión para concretar sus planes. Tal vez sean meros oportunistas o tal vez, sean parte de esta tragedia ¿Qué es lo que cree usted?

martes, 31 de marzo de 2020



“ESTADO DE INCERTIDUMBRE”
Cuáles serán a partir de ahora los lineamientos del gobierno y de toda la clase política argentina para sacar al país de la crítica situación socio-económica en la que se encuentra


Por Javier B. Dal
Buenos Aires vacía y bajo control policial
 El anuncio realizado por el presidente Alberto Fernández de extender la cuarentena por quince días más, ha puesto en discusión varios temás que exceden el interés general orientado a proteger la salud pública. Cabe señalar que en el gobierno nacional nadie aún sabe bien qué es lo que hay detrás de esta Pandemia aunque en realidad es seguro que nadie quiere averiguarlo.  Apelando a un tono calmado y con un lenguaje llano, el presidente argentino además de alegar una supuesta satisfacción por el éxito del aislamiento impuesto, trato de justificarlo con la mención de cifras de presuntos infectados, el castigo inferido a los trasgresores de la cuarentena impuesta y felicitando el esfuerzo de los funcionarios del estado.

Entre los “esfuerzos” de su gobierno –cabe mencionarlo- esta la gestión para la adquisición de equipos de respiradores y camas poniendo al frente de la empresa a nada menos que a su actual pareja Fabiola Yañez (quien esta al frente de la Fundación Banco de la Nación)  quien para tal fin, administraría un cuantioso fondo con el cual financiará estas compras pero habría que preguntarse  ¿Quién controlara lo que se recaude y lo que realmente se gaste?

Con el objetivo de planchar la curva de infectados y refiriendo al “modelo argentino” sobre las medidas de prevención adoptadas, Fernández  trató de justificar el estado de quietud productiva al que se ha sometido a un país económicamente arruinado y el cual una vez terminado el aislamiento, se verá inmerso en un mundo que además de haber cambiado superlativamente, ha entrado en recesión, tal como lo anunció la Directora del FMI Kristalina Georgieva.

En este sentido, las soluciones para tratar de paliar las necesidades económicas de cada uno de los ciudadanos que se hallan parados merecen  un cuestionamiento ¿Qué clase de solución habrá más allá de subvenciones dinerarias para un sector determinado de la población?  El otorgamiento de 10.000 pesos para un número no determinado de trabajadores informales de las categorías más bajas del tributo plantea al mismo tiempo varios interrogantes a saber: ¿Cómo se financiara esto y cómo se determinaran la realidad de las situaciones de cada uno de esos solicitantes y qué ocurrirá con los profesionales liberales quienes sometidos a la misma situación no pueden facturar? En el trasfondo de esta medida no hay más que pura demagogia y conveniencia política para evitar que explote una bomba social de los sectores más comprometidos del conourbano bonaerense.

A nivel nacional las demandas que circulan por las redes sociales (Twitter y Whatsupp) para que la clase política –en la que se incluye al mismo presidente- sacrifiquen parte de sus abultadas ganancias como lo hace el resto de la población han desatado serias preocupaciones en el gobierno donde hay funcionarios municipales que descaradamente llegan a ganar 500.000 pesos al mes.

Para muchos estas medidas de aislamiento además de exageradas e irrazonables son un ensayo de arresto domiciliario masivo que responde a los intereses globales que han creado este brote.

Si consideramos el dato planteado por la directora del FMI y le agregamos el anunciado impacto que generará en la Unión Europea al cual el economista danés Poul Thomsen[1] calificó como “muy severo” ¿Qué puede esperarle a la ya critica situación económica de Argentina?

Paralelo al discurso, la realidad demuestra la catastrófica situación adqusitiva de la población que además de verse sometida a este aislamiento que le impide obtener el sustento, se ve condicionada por la manipulación de los precios de los alimentos que inmediatamente después de los anuncios subieron más de un 10%. Así la carne y las verduras, alimentos de consumo básicos de la población han sufrido alzas que hacen más difícil la situación.

Más allá del descontracturado discurso de Fernández y de los mensajes velados enviados a los empresarios para que no despidan a sus trabajadores, su gobierno no ha podido convencer en cuanto hace a la capacidad de reactivación de la economía. En ningún momento se hablo de la suspensión del pago de los impuestos y obligaciones que deberán ser afrontados por todos los ciudadanos que no han estado percibiendo ganancias por la instauración de la cuarentena. Este punto ha sido un hueco negro en su discurso que no tiene una respuesta fácil.

Queda en claro que el estado argentino no funciona como debiera o si lo esta haciendo, lo hace en forma bastante reducida. Si el país ya venía con una extensa –y muy conocida- crisis de infraestructra  para atender en una situación de normalidad ¿Puede ser creíble que pueda controlar una situación extraordinaria como la que actualmente tiene que vivir el país? La respuesta no puede ser otra que una gran duda sobre esa posibilidad salvo que se estén utilizando recursos extraordinarios para sostener la situación pero, ¿De dónde el gobierno está sacando esos recursos? Este planteo surge y se ahonda entre otras cosas ante la imposibilidad de una gran parte de la población por pagar sus impuestos ¿Acaso el presidente hizo referencia este inconveniente?

¿Hasta cuando podrá el gobierno sostener esta situación sin consecuencias sociales y tal vez de estallidos insurrecionales?

Pese a los controles polciales, al terror infundido desde los medios que entre otras cuestiones creo una red de delatores sociales que ya lleva 30.000 ciudadanos entre procesados y detenidos por violar el aislamiento, ello no sería suficiente. Algunas fuentes han revelado que el gobierno estaría preparando un control masivo de todos sus ciudadanos mediante la implementación  de softwares informaticos de espionaje para rastrear la geolocalización de cada uno de los celulares operativos en CABA como en las principales ciudades del país. La viabilidad de esta medida es cierta ya que más allá de que Fernández comparta gobierno con una alianza “progresista” eso no afectará las actividades de este tipo. Aunque los medios locales plantean el asunto como una novedad que solo ha implementado el gobierno “totalitario de China”, esta tecnología invasiva ya venía siendo utilizada por EEUU e Israel.

Estos mismos medios y periodistas que difaman de continuo y hasta el escarnio a países como China, Rusia y obviamente a los gobiernos árabes-islamicos acusándoles de practicas autoritarias y otras falacias de la propaganda hollywoodense, últimamente están sugiriendo las ventajas y beneficios de un control semejante haciéndose los desentendidos del espionaje electrónico británico e israelí que durante años se ha llevado sobre las comunicaciones de todas las reparticiones estatales y sobre la población argentina que durante el gobierno de Macri, se asentaron cómodamente en el país.

Igualmente y más allá del control y el terror informativo que el gobierno necesita para demostrar que juega bien el juego ¿Hasta cuando cree que podrá mantener éste estado de incertidumbre?


[1] Sitio oficial del economista Poul Thomsen https://blogs.imf.org/bloggers/poul-m-thomsen/

sábado, 28 de marzo de 2020


“AUTORIDAD DESAUTORIZADA
¿Cómo el gobierno argentino ante la pandemia del Coronavirus puede hacer cumplir la ley en una sociedad anomica?

Por Javier B. Dal
Cómo reconstruir un elemento tan básico y primordial para gobernar como es la autoridad política cuando durante décadas quienes hoy gobiernan,  han cooperado en destruirla de forma continua  e inconsciente. 

Eso es lo que hoy esta vislumbrándose en el gobierno del socialdemócrata de Alberto Fernandez, un estado sin poder  ante la imposición de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) y una sociedad fragmentada por la ignorancia en parte, por las interminables rencillas sectoriales e ideológicas y por la desidia de la misma clase política en ejercer el poder público estadual lo que a su vez ha sido en parte, impulsora del desencuentro y la anomia de la sociedad argentina.

¿Qué es la autoridad? Según la definición más común es la facultad o el derecho de mandar, esto al menos en la teoría ¿Pero cuál es la realidad en Argentina?

El gobierno argentino fue tomado desprevenido por una situación inedita como lo es una pandemia dejando en evidencia la improvisación y la falta de planificación para atender semejante realidad. Ningún presidente había pasado por una situación semejante y mucho menos se preparo para su manejo. Igualmente ello no excusa la improvisación y el menosprecio a lo que ocurre fuera de las fronteras. Muestra de ello fue ignorar lo que ocurrían en China. El mismo ministro de salud Ginés González minimizo en su momento la expansividad del COVID-19 demostrando su absoluto desconocimiento sobre lo que esta ocurriendo en el mundo. Pero ¿Acaso es el único culpable de esto?

Obviamente no. La ligereza del ministro de salud dejó entrever el absoluto desconocimiento de toda la comunidad política sobre la dinámica geopolítica global que involucra un enfrentamiento entre EEUU y China[1] que a  su vez involucra una peligrosa realidad como es la industria armamentística de la guerra bacteriológica que se desarrollo al amparo del silencio de los medios.  Al ministro (como a todo el arco político argentino) le basto la incipiente explicación de la OMS y nada más. Pero la misma agencia internacional cambiaría al poco tiempo sus argumentos y haciéndolos suyos aquellos que hablan del origen natural de la enfermedad, sugirió protocolos bastante discutidos por muchos virólogos quien por contradecir la “verdad oficial”, serían ninguneados por los medios. 

Pero ¿Cómo el gobierno y el estado argentino pueden estar un paso atrás de estos temas estratégicos tan sensibles para la defensa de sus intereses y su  población? La salud pública es un interés estratégico para cualquier país. Las décadas precedentes reflejan el desprecio y el abandono por el desarrollo propio del campo tecnológico y científico tanto para el uso civil como para la defensa militar. La actual situación tomo a la Argentina sin un sistema de emergencias para catástrofes, sin personal capacitado y con Fuerzas Armadas desmembradas y desactualizadas (Sin equipos de guerra NBQ).

Ante esto y para no ser menos –copiando a Francia-, el presidente ordeno una cuarentena que además de frenar la poca actividad económica que ya existía, esta tratando de limitar la libertad individual algo que encontró una clara resistencia en parte de la población. Ante esta demostración de desobediencia producto de la ausencia de autoridad y sobrepasadas las fuerzas del orden para hacer cumplir sus directivas, con la ayuda de los medios y de sus  obsecuentes periodistas, Fernández trata de amedrentar a quienes no obedezcan con aplicarles “la fuerza” como una forma de compensar todas las falencias propias acumuladas por años.

De este modo Fernández tratando de impostar severidad y resolución en el carácter, trata de paliar la falta de autoridad y las carencias materiales para afrontar la situación. Y es que años de desmanejos financieros y pésimas asignaciones vaciaron las arcas del estado para atender temas intrascendentes. De este modo fondos que podrían haber sido destinados a la investigación y desarrollo científico y la defensa que conllevaría a crear estructuras de prevención ante situaciones similares, terminaron perdiéndose en el camino y en el bolsillo de funcionarios corruptos y compensaciones de dudosa legitmidad.

El argumento mediatico de “estar en una guerra” que por estos días se difunde con notable inquistoriedad por las empresas de noticias (y sus obsecuentes monigotes de la pantalla), llama a preguntarse ¿Guerra contra quién? ¿Puede catalogarse como un estado de guerra la aparición y difusión de un virus? Y de aceptar esta curiosa calificación ¿Qué clase de guerra es? La respuesta es tan compremetedora y peligrosa que el gobierno argentino de conocerla, jamás se atrevería a mencionarla.

Por el contrario los Establishment de los centros de poder global saben muy bien de que se trata y pese a que los medios convencionales tratan de ocultar a toda costa el origen de esta pandemia con insultantes teorías gastronómicas –además de racistas- con claros intereses geopolíticos, las personas del común han aprendido a pensar por si mismas. Quizá calificar a la presente situación como un “estado de guerra”, representa una descripción  muy conveniente para que el estado y en particular el gobierno pueda motivar a sus fuerzas de seguridad a ejercer todo su poder de control sobre la población, pero ello igualmente no alcanza para convencer.  

No son pocos los que critican esta inflación informativa y el sobredimensionamiento sobre la peligrosidad del COVID-19.  El profesor frances Didier Roult ha criticado la medida de la cuarentena  calificándola como ineficiente y anticuada. Si Roult esta en lo cierto ¿Por qué adoptar una medida que destruirá la economía global?  Hay mucho en juego y no son precisamente la vida de los habitantes o el tan blandido “interés general”. El meganegocio de las farmacéuticas y laboratorios para elaborar una vacuna[2] es el trasfondo que se mueve detrás de toda la psicosis que se alimenta desde la Corporacion occidental de medios.

A contrario sensu en La Casa Rosada poco o nada se supo y aún no sabe sobre que es lo que realmente esta ocurriendo. Igualmente y adoptando la versión mediática de una enfermedad de brote expontaneo y origen natural, el gobierno de Fernández trata de ejercer el control total sobre la población con muchas dificultades para ser obedecido ¿Las razones de ello? La falta de credibilidad en la clase política a la que pertenece, la desconfianza en instituciones como la administración de justicia altamente desprestigiada y el desgastado respeto a las autoridades policiales que el gobierno kirchnerista al que perteneció ayudo a crear.

Sin información certera de lo que sucedía y mucho menos, recursos para contrastar la información proporcionada desde afuera, el gobierno debio aceptar la versión “amarilla” mayormente difundida por los medios anglosajones que señalaba como culpable de este virus a “una sopa de murciélago” de China o como lo llamo en algun momento el Departamento de Estado norteamericano “el virus de Wuhan”.

Más allá de cualquier análisis y sin la posibilidad de la producción de información critica propia de lo que realmente origina todo esto y sin la independencia política para hacerlo, los argentinos con gobiernos vacíos de autoridad deberán seguir marchando detrás de las consecuencias de causas en las que nada tenían que ver.
 


[1] RED VOLTAIRE. Org. “Propaganda y preguntas sin respuesta sobre el origen ‎del Covid-19‎”. Publicado el 25 de marzo de 2020. https://www.voltairenet.org/article209548.html
[2] Globalresearch.ca. “COVID-19 - La lucha por una cura: una estafa gigantesca de Western Pharma”, https://www.globalresearch.ca/covid-19-fight-cure-western-pharma-rip-off/5707360