domingo, 30 de octubre de 2016

ILM-MIDDLE EAST



“INTOXICANDO LA HISTORIA”


Como el sionismo trata de remozar la historia para argumentar la ocupación de Palestina



Por Horace Husseini

En la Guerra y el amor, todo vale dice el dicho, pero en la larga y sangrienta historia que tiene lugar en las tierras de Palestina esto ha ido demasiado lejos como para poder tolerar este descriptivo refrán.  Mucha agua ha pasado bajo el puente y mucho se ha escrito para tratar de maquillar la catástrofe del pueblo palestino que dicho sea de paso, muchos intelectuales pretender desconocer su existencia. Tal como reza un viejo axioma, La mentira y la verdad no pueden vivir en paz  reflejando sin ningún tipo de dudas, lo que viene ocurriendo en la vida político-social y humano desde antes de 1948 en Palestina. La fecha nos refiere al establecimiento forzado y mediante negociaciones secretas entre las potencias vencedoras de la segunda guerra mundial y del influyente movimiento sionista con particular cuña en Londres, del llamado Estado de Israel, el cual para los ortodoxos religiosos se  trata de la materialización de una promesa bíblica, para los sionistas (de la derecha y de la izquierda) –con fuente inspiradora en Teodoro Herzl- la concreción del ente político con ínfulas expansivas a costa de los “primitivos habitantes árabes” y para otros tantos una aspiración que puede concretarse en cualquier otro lugar de la tierra.

Sean de una o de otra tendencia, a todos ellos les importó un rábano la existencia de pobladores nativos y auténticamente semitas –árabes-palestinos-  ocupando aquellas tierras del viejo Canaan y que hoy conocemos como Palestina. Las ambiciones mezcladas con  la determinación  que forzadamente aprendieron de la persecución de la Alemania nazi y de la Unión soviética stalinista les dio el suficiente empuje para llevar adelante la empresa tan anhelada como la de instaurar un estado propio.  Y aquí no tuvo nada que ver Dios. Para lograr sus propósitos el movimiento sionista acudió a tácticas tan bien calculadas como despiadadas y mediante un crudo pragmatismo aporto ingentes recursos dinerarios para mover influencias y obtener el apoyo político que sin dudas se vio agilizado tras el fin de la segunda guerra y la corroboración de la existencia de Campos de exterminio en donde se asesinaron a millones de personas entre los cuales había ciudadanos judíos.

Con esta tragedia humana y que no fue exclusiva de los judíos europeos, fue utilizada hasta el escarnio para dar el zarpazo sobre Palestina, para lo cual los contactos sionistas lograron obtener compromisos de ayuda de todo tipo en Washington y Londres especialmente, pero también recibieron una importante ayuda de países el este como la ex Yugoslavia del Mariscal Tito de donde lograron obtener gran cantidad de armas ligeras y explosivos para armar a grupos sionistas como el “Hagana”, “Stern” y las “Palmach” que mediante tácticas de terror, fueron haciendo lugar –limpiando terrenos- para los judíos que llegarían de Europa.  Si así fue, el uso de la fuerza con un ilimitado apoyo de EEUU y de la Europa de pos-guerra, fueron los factores determinantes para poder  imponerse sobre los pobladores de aquel territorio. Estos grupos sionistas y menos aún sus jerarcas políticos como Ben Gurión  les pidieron permiso a los habitantes nativos y menos aún, ofrecieron algún tipo de negociación para la adquisición de la tierra.  Al parecer creyeron que podían instalarse a costa de las tierras y los bienes palestinos sin que considerar que aquellos reaccionarían a semejantes intensiones.

Para cuando vieron que esos escuálidos hombres del desierto no se doblaban ante sus pretensiones ni tenían miedo por luchar, los sionistas sacaron sus puñales y arremetieron sin dudas. Ante eso, el protectorado británico al tratar de mediar en el asunto simplemente fue atacado como un enemigo más lo que causó varios choques y discusiones  entre los intereses sionistas representados por la familia Rothschild y el Commonwealth con sede en Londres.

El final de la primera guerra mundial fue sin dudas determinante para que el movimiento sionista que bregaba larga e incesantemente por intermedio del ministro de Relaciones exteriores británico Arthur Balfour, impulsara ante la Corona Británica los beneficios de apoyar a tomar las tierras de Canaan –Palestina- bajo el fundamento de que ellas eran parte de la llamada tierra prometida.  La derrota del Imperio Germano en 1918 que arrastró a su aliado otomano, fue la bisagra para que el movimiento sionista comenzara a horadar con mayor rapidez los lazos que existían en el mundo árabe y descabezar la amenaza que simbolizaba el “Califato” Otomano para sus planes.  Aunque esa Turquía al comienzo colaboró con los planes de establecer un esbozo de estado judío, pronto se opto por sacrificarlo para  deshacer las conexiones entre Estambul y la región del Medio Oriente. Sin lugar a dudas, que la nada causal aparición del movimiento  republicano y laico de los “Jóvenes turcos”  encabezado por Mustafa Kemal Ataturk, representó la piedra de toque para darle el certificado de defunción al estado Teocrático musulmán y con ello, el camino libre para ingresar judíos masivamente a los territorios de Palestina bíblica.

La aversión por esos modestos habitantes de piel cobriza –semitas de pura cepa- fue casi inmediata.  Los rubios y blancos judíos alemanes, polacos y checos no tenían nada que ver con estos gentiles del desierto con modestas pero milenarias costumbres. Los que se rasgaban de continuo las vestiduras sobre una pertenencia semítica que les hizo blanco del odio racista de la Alemania nazi, demostraron ser tan viles y bestiales como sus verdugos. Los verdaderos semitas de estos parajes, como son los árabes de la región vieron en estos europeos de piel blanca y ojos claros una  peligrosa amenaza y para cuando pudieron advertir sus solapadas intensiones fue muy tarde.  Aquellos que llegaron a reclamar la “tierra prometida” salieron de la Europa de pos-guerra, luego claro, de casi dos décadas de activismo terrorista de las células sionistas que operaron despiadadamente contra el protectorado británico de Palestina y los pobladores árabes que estorbaban a sus planes. 

En ningún momento aquella pintoresca epopeya del barco “Exodo”  que fue detenido por la real marina británica en 1947 en las costas de Haifa y que fue muy dramatizada por Hollywood y los medios anglosajones, fue lo que se pretendía pintar.  Ni los judíos europeos askenazi trajeron beneficios a los pobladores árabes ni el sionismo es sinónimo de judaísmo.

Pareciera que a la altura de la historia y con los crasos antecedentes existentes sobre lo que Israel ha llevado adelante y sigue acometiendo contra la población palestina con los argumentos de defenderse del terrorismo, los intelectuales de aquella ideología y sus partidarios creen que pueden seguir engañando a la opinión pública.  Para tratar de convencer a extraños y ajenos, los sionistas han echado mano a todo tipo de argumentos con los cuales tratar de explicar la instauración del estado en medio de un territorio árabe y las continuas acciones para extender sus dominios a costa de sus vecinos.

Desde la concepción mesiánica de una supuesta “elección divina”  que se vio potenciada por la calamidad del Holocausto, pasando por las visiones más pragmáticas de la simple conquista político-militar hasta los extremos de un derecho indiscutible que se sostiene a base de  puño de hierro,  el intelectualismo judío y no judío adherente al iderario sionista, ha tratado de exponer algún tipo de título para que sin más excusas que la del holocausto,  llegaran a tierras ajenas a fomentar la violencia y traer la muerte en todas sus formas.

A la vista de tantas tendencias  argumentativas con el unificado fin de fundamentar las políticas de un estado Teocrático como el de Israel, se hace necesario tener que refrescar los hechos puntuales de la historia que marcaron la llegada de los primeros judíos europeos a las tierras de Palestina  allá por la década de los veinte y treinta del siglo XX para convivir como un vecino más con los árabes camelleros y beduinos de la árida región.  Pero aunque sería injusto generalizar –y claramente lo sigue siendo- muchos de aquellos judíos europeos que aparentemente buscaban un lugar en el mundo para sus vidas, traían bajo sus mangas otras intensiones y en pro de ellas comenzarían a operar sigilosamente.

Pero más allá de esta reseña ligera, desde 1948 en adelante no ha parado el derramamiento de sangre y aunque durante la mayor parte de la segunda parte del siglo XX, Israel gozo del encubrimiento mediático y del maquillaje propagandístico de las corporaciones mediáticas pagadas por sus insondables recursos,  la llegada del nuevo siglo trajo en forma casi ininterrumpida y en tiempo real la ventilación de la cruda verdad de lo que Israel hacía contra la población palestina.

Actualmente vemos varios rimbombantes ejemplos de esta ideología racista. El caso de la actriz y escritora norteamericana  Bayim Bilik reavivó en las últimas semanas, la discusión sobre qué significa ser sionista.  Laureada por sus logros de un doctorado en neurociencia Bailik no dudo en dar su apoyo a las políticas de Israel contra Gaza y los palestinos en general. ¿Y eso a quién le importa? El punto no es la persona sino la capacidad que representa, ya que tras haberse diplomado como una neurocientifica –lo que revela su asombroso conocimiento y gran inteligencia- ello no se condice con su ausencia de comprensión o empatía  ante el dolor ajeno. Para los sionistas el dolor que importa es el de los pares los demás, son Goyen.

Con los méritos de los doctorados, sus notables exponentes en el campo científico, académico y de la tecnología, tratan de cubrir la falta de humanidad para con los no judíos. Este es uno de los síntomas del sionista promedio, “su gran conocimiento” que muchos suelen poner –y por muy buen dinero- al servicio de la muerte.

Tras meritos intelectuales como los de Bailik se escudan muchos otros sionistas alrededor del mundo para justificar las atrocidades de Israel, casi siempre apuntando a la inferioridad de los palestinos para reducirlos a lo que usualmente suelen calificarlos como ratas.  En sus mentes retorcidas y claramente racistas, esos “moros, negros o ratas” molestan a los planes divinos o cosas por el estilo, que al igual que los dementes del “Daesh”, seguramente no tienen el agrado de Dios.  Pero como actualmente no se puede esconder por mucho tiempo un crimen sin que éste salga a la luz de la opinión pública –y mucho menos cuando es continuado y masivo- éste sector político del mundo judío se las ha visto en figurillas para explicar lo inexplicable (v. http://www.ain.com.ar/nota.php?nota=13959 ).

Por medio de ese conocimiento o de sus talentos, algunos tratan descaradamente de argumentar los beneficios del expansionismo israelí (http://www.veteranstoday.com/2016/10/25/actress-and-neuroscientist-mayim-bialik-is-a-zionist-whore/).  “En Israel están los mejores médicos y más prestigiosos hospitales” , con los médicos que se hartan de practicar con los heridos y las lesiones que causan los militares israelíes a la población palestina; o también, “hemos llevado el agua  potable donde antes no había, hemos creado  jardines verdes en medio del desierto”, si arrebatándoselo a los verdaderos dueños y en muchos casos a costa de su vida o un muy escuchado argumento a lo largo de estos años al decir que “los kibutz son el modelo de la vida comunitaria” a donde los judíos de otras partes llegan a experimentar  sus vivencias sin explicar obviamente que ese “kibutz” está asentado sobre una tierra arrebatada.

Para lograr sostener toda esta incuria contra la población palestina y cubrir los incontables crímenes que Israel hubo ordenado para ejecutar no solo en los países árabes sino también en varios lugares del mundo, el sector mediático y corporativo ha visto su meca de la propaganda en las películas y series  de Hoolywood, donde el tema del conflicto entre israelíes y palestinos se enfoca desde la victmización de Israel o del “villano” árabe.  Desde el 2001 y especialmente desde el 2010 en adelante, la generación espontanea de grupos seudo-jihadistas que asolan a los países árabes e islámicos, ha redundado en un curioso beneficio a los sectores de la ultraderecha que con Netanyahu y Lieberman a la cabeza,  han expresado con notable descaro que “destruir al Estado Islámico sería un error” ya que –según sus embustera postura-, el gran enemigo “de occidente” –léase de Tel Aviv- es Irán. Si se profundiza más, éstas confesadas inconsecuencias podrían descalabrar el discurso  monocorde de estos sectores y alentar a un revisionismo que no quieren los sionistas.  

Dentro del intelectualismo argentino Marcos Sagunis es uno de los referentes del sionismo que además de menospreciar a los palestinos tildándoles de que “se hacen los pobrecitos”,  ha sido expuesto como un descarado desinformador.  Su brillantez con la pluma se equipara a su desprecio por los verdaderos semitas de Palestina, quienes son pasto cotidiano de las tácticas sofisticas y dañinas de un gobierno impiadoso e inhumano que ha demostrado con creces que se halla más allá de la ley internacional.  A pesar de su truculento pasado de chupamedias que lo vincula a él y al sionismo nacional con la Junta militar de 1976, se lo suele ver soberbio ante periodistas o conductores comedidos del circo mediático que ni en mil años se atreverían a señalarle estas incongruencias. Y aunque personajes como éste traten de argumentar algún grado de  “santidad” en las acciones de Tel Aviv los antecedentes que reúne en su historia no se condicen con algo semejante, menos aún, reducir el sufrimiento a la calidad de exclusividad de un solo pueblo  (http://artepolitica.com/comunidad/las-metiras-de-marcos-aguinis/

Lejos de los intentos de mantener al sionismo como una mera entelequia del intelectualismo, éste ha demostrado que no solo es real sino también un actor  muy influyente.  Su poder económico es proporcionalmente similar o aún superior al político, pudiendo ser un factor determinante para la elección de un determinado candidato a la presidencia como acostumbradamente sucede en los EEUU.  Sus metas hoy por hoy son la de seguir apoyando  la apropiación ilegal de territorios árabes, el crecimiento de asentamientos (colonias) en territorios palestinos y fomentar la inmigración de judíos para contrarestar la demografía árabe. Para lograr estos siniestros propósitos no han escatimando en recursos inmorales y arbitrarios que han despertado la conciencia de muchos judíos en y fuera de Israel que están haciendo oír sus voces por cuantos foros les oigan (v. http://www.sinpermiso.info/textos/israel-por-que-he-hablado-en-naciones-unidas-contra-la-ocupacion ).

A mediados de mayo del 2015, llegaron a Buenos Aires los principales jerarcas del sionismo estadounidense quienes  encabezados por Malcom Hoenlin se reunieron  con los principales exponentes de la comunidad judía local, disertaron sobre las amenazas que enfrentan ante la toma de conciencia por parte de la opinión pública mundial sobre lo que está ocurriendo internamente tanto en Israel como en Palestina. Con un mensaje motivador, los visitantes  les dijeron que “no estaban solos” y les apoyarían en todo lo que hace a las actividades del movimiento político especialmente, en la tarea por concretar materializar una acusación formal y firme contra Teherán (v. http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/05/05/argentina-lideres-sionistas-de-eeuu-visitan-buenos-aires-en-una-gira-de-caracter-injerencista/ ) .

  


lunes, 24 de octubre de 2016

EN LA MIRA




“NADA DE SOBERANIA”

Improvisación, falta de vocación política y subalternidad en el gobierno argentino son los ingredientes para que Londres no se preocupe




Por Pepe Beru
Se dice que nadie vuelve del ridículo, pero en el caso del discurso de Mauricio Macri ante Naciones Unidas sobre la soberanía de las islas Malvinas y demás islas que conforman el archipiélago del Atlántico sur, este dicho hay que multiplicarlo por diez.  Al parecer el mandatario se creyó que una charla informal con la representante británica en los pasillos  detrás de la tarima de Naciones Unidas, sería un pagaré en blanco para que Macri lo llenara con  un precio que Londres jamás aceptaría pagar.  Aunque cueste creerlo, el presidente de Argentina sufre de candidez aguda.

Sin dudas esto es una muestra más de la crédula personalidad del empresario argentino que, notoriamente, demuestra una calidad humana transparente pero torpemente crédula para los negocios de la alta política. Y si no, ¿Cómo pudo creerse un simple comentario de la ministra británica Theresa May de que, seguramente para no caer antipática,  tendrían una charla ligera sobre la soberanía de aquellas islas.  Incluso esto desató la burla de los Kelpers, quienes prácticamente se retorcieron de la risa al escuchar el discurso de Macri ante la ONU. Pareciera irreal la credulidad del presidente argentino lo que lo vuelve muy vulnerable a posibles embustes orquestados tanto internamente como desde el exterior  y que seguramente se urden actualmente en su rededor.

Se sabe que más allá de que el presidente tiene a cargo la administración general del país y entre los temas que maneja, está la política exterior,  no está exento de un ejército de asesores y colaboradores –los cuales además de  muy bien remunerados- que deben orientarlo en los temas que hacen a las decisiones que el mandatario debe tomar. Si así no fuese, la gobernabilidad sería simplemente imposible.

Y es que cada palabra que un presidente profiere, tiene un peso específico que involucra a todos los habitantes del país que representa. Si como en este caso tomáramos enserio la postura del mandatario argentino, se hace evidente que o lo asesoran mal por una clara incapacidad de su entorno o lo hacen deliberadamente.

Esto demuestra que aún hoy, sigue habiendo un alto grado de improvisación en el gobierno argentino que, no hay que dejar de señalarlo, se haya infiltrado por elementos que responden a los intereses de Londres.  En este sentido Argentina no escapa a la excepción a ser espiado por los centros de poder mundial y mucho menos, cuando tiene el honroso lugar de ser un enemigo histórico a las pretensiones que han venido tratando de instaurar desde la creación del estado argento, aunque ello pretenda ser “desmitificado” por aquellos sectores anglófilos del país.  Y que quede claro que esto no es ninguna bravata patriotera o un pasquín de izquierda; lejos de ello, la historia argentina tiene suficientes antecedentes propios que respaldan su ideario independentista sin la necesidad de las ideologías importadas de Europa que a la altura de la historia han quedado demostradas como falsas y vacías.

¿Pero por qué hacemos toda esta perolata?  Como no hacerla cuando el Reino Unido con su acostumbrado y arraigado idioma de señales, le dice a Buenos Aires que hará ejercicios militares en las aguas australes le guste o no le guste, a lo cual se sumaron las jactancias de los Kelpers quienes claramente henchidos de arrogancia y con la seguridad de que tienen el culo bien protegido, se dan el lujo de tomarle el pelo al gobierno de Macri y a su triste cancillería que tiene respuestas más para un círculo literario que para la lucha política de altura.

Tal como están las cosas se puede ver con meridiana claridad, como el gobierno argentino carece de fuerza política y lo peor aún, de convicción para reivindicar con al menos una pizca de dignidad e inteligencia los derechos irrenunciables del país ante el resurgido “Imperio Británico” tras su separación de la Unión Europea.  Incluso podemos ver con soberana indignación como algunos medios “nacionales”  y algunos periodistas de esos mismos medios, argumentan descaradamente los derechos que tendrían los británicos a maniobrar de semejante forma (http://www.clarin.com/politica/Gobierno-Londres-maniobras-militares-Malvinas_0_1668433286.html )

Algunos casos son tan  claros y evidentes que solo basta que cada uno escuche y saque sus conclusiones (  https://www.youtube.com/watch?v=ekHLVd53WLI ) Las argumentaciones son tan similares a las que los sionistas despliegan sobre el “problema palestino” en sus ampulosas notas, editoriales y vendidos libros, que  deja bien a las claras quienes están de un lado y quienes del otro, explicitando una semejanza inconveniente –y que ningún intelectual argentino se atreve a señalar- entre la causa Malvinas y la de Palestina. 

Pero más allá de estas obviedades, pareciera que la Casa Rosada no se ha dado cuenta que hay una guerra en proceso de escalar a peligrosos niveles y en donde el mundo todo –incluyendo a la Argentina- y en la cual el Reino de Gran Bretaña es parte de una de los bandos para lo cual, ese bando liderado por la OTAN tiene su base estratégica en Mount Pleasant desde donde junto a la 4º flota de los Estados Unidos del Comando sur, controlarían el establecimiento de un teatro de operaciones en el Atlántico sur para desplegar una estrategia propia que no tendrá en consideración a los limites ni menos aún los  intereses argentinos.

Sobre el incremento de las operaciones estadounidenses en la región, no debemos olvidar que el presidente Mauricio Macri recibió con entendible agrado, las señales de Washington enderezadas a participar en varias áreas de la vida política nacional una de ellas, la instalación de bases militares en la Patagonia a cambio de rearmar a las destartaladas Fuerzas Armadas algo que la embajada británica en Buenos Aires y el Foreing Office siguen con meticulosa atención.

Hay desde esta perspectiva una larga historia de abandono de la administración política en Buenos Aires de los altos asuntos referentes a la política exterior vinculada a sus nexos con la política estratégica del país. Es que sin ésta última no puede existir la entidad política que se conoce como un estado soberano. La agenda política de un país no puede solo reducirse a las áreas económico-comerciales como lo han pretendido impertinentemente varios sectores dentro del país que incluso son los que hacen lobbie para influir “con quién sí y con quién no” debería la Argentina tratar. Pero a la casta política que de costumbre ocupa los puestos administrativos del gobierno –y sin distinciones- ven en esta materia algo así como una pesadez o una constante postergación en tomar el toro por las astas y encaminar al país por una dirección determinada.  Cada casta de estos seudo-representantes de la voluntad popular, suele salirse de la tangente para, entre gallos y medias noches,  arreglar las cosas mientras duren sus periodos y como dijo Luis XV “Después de mi, el diluvio”.

Claro que en esto hay una alta responsabilidad de los mismos ciudadanos que bajo aquella característica costumbre por excusarse alegando que “no tienen tiempo” o “son cosas de los políticos”, dichas castas políticas partidocráticas arreglan y sacan fabulosos beneficios personales a costa de espinosos temas como es el de la protección y defensa de la soberanía de sus intereses. Como botón de muestra solo veamos lo que Buenos Aires vino tolerando y ocultando lo referente a lo que Chile realizaba en territorio sanjuanino durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (v. http://www.infobae.com/politica/2016/06/15/una-empresa-chilena-creo-un-megabasurero-de-residuos-mineros-en-suelo-argentino/)   Con este panorama podemos predecir que Londres no tendrá problemas en seguir marcando la agenda de política exterior de La Rosada, aunque en realidad tampoco los tuvo durante los doce años de gobierno de falso nacionalismo K.


Como suelen decir los británicos desde sus gloriosas épocas de la rapiña pirata inaugurada allá por el año 1500 ac y de la boca de alguno de sus más destacados exponentes como fue el Almirante John Hawkins,  todos tienen un precio y en el caso de los gobernantes argentinos, la mayoría de las veces suele ser muy barato.    

sábado, 22 de octubre de 2016

EN LA MIRA




“ADVERTENCIA RUSA”

Ante la actual situación de Rusia como potencia emergente hasta dónde llegara la pulseada entre Washington y Moscú por la situación en Siria?





Por Charles H. Slim
Lavrov y Kerry irreconciliables
De este lado del globo nada o casi nada se sabe de lo que realmente ocurre en lo referente a la guerra que se está devorando a Siria en particular y al Medio Oriente en general  y menos aún, cuáles son los verdaderos intereses que se están jugando a cada momento y que se posicionan detrás de los dos grandes actores geopolíticos más importantes del momento: EEUU y Rusia. A pesar de que las bombas y los misiles caen desde hace dos décadas y media sobre las cabezas de las familias árabes de la región, lo poderes centrales en Washington y Londres que impulsaban –y sigue haciéndolo- no encontraban poder alguno que pudiera ponerles un freno para detener sus juegos de dominación. Incluso  para el 2010 llegaron al paroxismo de la impunidad al montar ante vista de los gobiernos árabes del norte de África y con la descarada ayuda de los medios masivos de información, esas falsas revoluciones que culminaron en mayor miseria y muerte para los pobladores, pero en muy buenos negocios para los países interventores de la OTAN.

Apenas cinco años atrás Rusia y China se abstuvieron de intervenir y dejaron que la OTAN con el beneplácito del Consejo de Seguridad, invadieran y destrozaran a la Libia de Mohammar Al Gadafi llevándola a la ruina y su separación en regiones tribales. Fue en esos días que la entonces secretaria de estado Hillary Clinton, demostró sus talentos para reunir, coordinar movilizar la ayuda suficiente para que –con la supervisión de las respectivas agencias federales- se prepararan los diversos grupos “jihadistas” que en unos meses desembarcarían en Siria. Desde Washington los miembros del Departamento de Estado, el Pentágono y claro la CIA pronosticaron erróneamente que podrían replicar estos mismos planes sobre Siria y desde allí con un Iraq absolutamente entregado, lanzarse sobre la República Islámica de Irán. Esto nos pone en evidencia algo irónico y hasta casi épico ya que, el plan trazado por el Departamento de Estado y sus aliados –especialmente sauditas, qataríes e  israelíes- para derrocar los gobiernos laicos y nacionalistas árabes para reemplazarlos por los partidarios Takfir de la Hermandad Musulmana se enfrentarían con el “Irán islámico de la Chía”.
Misiles rusos en alerta

Pero las maquiabelicas predicciones y esperanzas de Washington se vinieron abajo apenas llegado el 2012 cuando Moscú comenzó a intervenir diplomáticamente con el gobierno de Damasco para llegar a septiembre del 2015 cuando el presidente Vladimir Putin, tras haber evaluado que la situación no daba para más, tomo la decisión de  intervenir en forma decisiva y frontal contra lo que los medios pintaban como la “guerra contra el terror”.  Allí los generales del Pentágono pudieron comprobar con estupor que el poderío de la Federación rusa era una amenaza real y más precisa de la que los jactanciosos políticos y encargados de la inteligencia en Washington solían burlarse en sus reuniones a puertas cerras del comité del senado.

Igualmente, sigue habiendo algún grado de superioridad militar de EEUU pero que se ve equilibrado por la cantidad y calidad de escándalos en los que se ha venido viendo envuelto causando un desbalance en la imagen política que es muy difícil de arreglar.  Mientras Washington discursaba sobre sus esfuerzos por combatir al terror, las informaciones de filtraciones dentro de su propio sistema revelaron una verdad escandalosa y que muy pronto paso a tener estado público masivo cuando Rusia entra en escena y revela que el llamado “Estado Islámico”  era algo así como un monigote que pese a los supuestos ataques aéreos de la Coalición internacional, permanecía asombrosamente indemne.

Fue sin lugar a dudas, una muy mala pasada para la Casa Blanca que se empezaran a conocer las mecánicas sucias con las que se manejaba todo el asunto en Siria e Iraq, sindicando como los principales responsables de estás impúdicas revelaciones a la aviación rusa que además de cortar todas las vías de suministro al “ISIS” y sus aliados que cruzaban tranquilamente desde el sur de Turquía,  desmadró en tan solo dos semanas de bombardeos, a los centros de comando que tenían los mercenarios en Latakia, Hama, Daraa, Damasco y todo el norte del país.  
Tropas de EEUU llegando a Jordania

Asimismo fue la aviación rusa y en tan solo un mes que acabó con las rutas de tráfico del petróleo que se robaban estas bandas mercenarias de Deir Ezzor en Siria y del norte de Iraq, en éste último caso con la anuencia y cooperación de los kurdos del Clan Barzani.

Pero eso solo no fue el motivo para enfurecer a los norteamericanos; en esos ataques aéreos rusos muchos de los asesores de la CIA y del Pentágono que trabajaban encubiertos con los grupos de mercenarios que recibían entrenamiento, armas y cobertura en suelo turco, terminaron muertos o incluso desaparecieron agregando más nervios a los responsables de la inteligencia ante futuras y reveladoras filtraciones por parte de alguno de estos agentes perdidos.

Como venganza la embajada rusa recibió un ataque en pleno Damasco y enseguida el Kremlin no dudo en conectarlo con células operativas que se hallan bajo el comando de la CIA. Pese a ello Rusia redoblo sus esfuerzos y continuo trabajando con el gobierno de Bashar Al Assad para estrechar aún más la cooperación humanitaria, política y militar lo que llevó a desatar las preocupaciones del tercero en discordia –y sabido actor en las sombras- Tel Aviv, quien de la voz de Benjamín Netanyahu trató en vano de amedrentar a un Vladimir Putin que lejos de sentirse amenazado dejo en claro que si cruzaba la línea roja, sus fuerzas sabrían como responder. Esto era a cuento de las variadas operaciones que Israel había llevado adelante –entre ellas bombardeos sobre Damasco en 2013- que amparados en la sorpresa y aprovechándose en la noche y de la baja calidad de los viejos sistemas antiaéreos sirios, pretendía desconocer con sus característicos comunicados ambiguos.  Sin dudas lo que colmo la paciencia de Putin fue el derribo en noviembre del 2015 del avión SU-24 por parte de dos F-16 turcos que –según la inteligencia de las Fuerzas aeroespaciales de la Federación Rusa- además de haberlo derribado dentro del espacio aéreo sirio fueron dirigidos al blanco por un avión de guerra electrónica estadounidense AWACS que tenía su base en Arabia Saudita. 

Más allá de la pérdida aparato y de la mojada de oreja que represento para la Federación Rusa, Vladimir Putin aprovecho el incidente para volverlo personal y prometer a la familia de los pilotos muertos, que sus vidas no habrían sido cobradas en vano.
S-300 rusos vigilantes en Siria

Pero eso se terminó cuando Putin ordenó el traslado de sus sistemas antiaéreos S-300 y los radares de alerta temprana que coordinan en tiempo real, una red de defensa antiaérea que cubre casi el 80 % del territorio (v. https://actualidad.rt.com/actualidad/220562-alcance-s400-s300-siria-rusia-eeuu ). Ante esto no solo preocupo a Washington sino también a Tel Aviv que ante semejantes equipos en el país árabe, vería imposibilitado realizar golpes aéreos furtivos.  Fue así como por un lado los sirios han logrado conjurar los planes de EEUU y sus aliados y por otro, empujar a las bandas mercenarias a los límites de las fronteras con Turquía y Jordania, dos de los grandes colaboradores estratégicos en todo el drama que vive el pueblo sirio.

Claramente frustrados y echando mano a todo tipo de trucos el comando de la Coalición Internacional liderada por EEUU ha tratado de montar escenarios para que la aviación rusa apareciese como responsable de ciertos ataques sobre las poblaciones civiles, especialmente en Alepo (v. https://www.rt.com/usa/361939-kerry-russia-war-crimes/)  . Con episodios como el ocurrido en Qibani en septiembre o el presunto ataque aéreo ruso sobre el campamento de Al Rusheid que se ubica entre Siria y Jordania en julio pasado, Washington ha tratado de usufructuarlo en el campo diplomático para tratar de desacreditar a sus socios rusos y agregar más cargos al gobierno de Al Assad para argumentar una posible intervención militar directa contra Damasco.

Recordemos también que tras el deliberado y cruento ataque aéreo sobre el ejército sirio en Dier Ezzor, quedo claro que EEUU estaba de un lado y ese es el de los grupos armados como el “ISIS” que casualmente tras dicho ataque, ayudo a que esta franquicia pudiera salir de su asedio. Tras ese episodio, el escándalo quedo servido en bandeja. Para salir del paso, la Casa Blanca y el Departamento de estado dieron al traste con los acuerdos con Moscú dejando abierta la puerta a una intervención directa contra Damasco.

Desde hace dos semanas que los medios estadounidenses como el The Washington Post, han venido siendo la caja de resonancia de estos planes entre los que se encontrarían, el bombardeo de aeródromos y bases aéreas sirias con el fin de impedir vuelos militares buscando con ello, degradar la capacidad de las fuerzas armadas árabes sirias en beneficio de las bandas mercenarias. Obviamente que esto se ve seriamente obstaculizado por un pequeño detalle: Rusia y China.  Igualmente las señales son preocupantes ya que, los estadounidenses han venido ensayando con sus artefactos nucleares tácticos B-61 y las bombas termobáricas rompebunkers (v. http://desarrolloydefensa.blogspot.com.ar/2008/04/bomba-termobrica.html ) en sus polígonos de tiro en Nevada. Igualmente y ante esta determinación, Rusia no ha escatimado en advertencias sobe las consecuencias sobre aventurase por agredir a Siria.


La situación en Alepo es el centro de esta pulseada y ha desatado una batalla de nervios a nivel diplomático en la que los altos jerarcas de ambas partes, se han dedicado elegantes advertencias sobre lo que podría llegarle a suceder a uno u otro, si se atreven a agredir a sus unidades o atentar contra el desarrollo de sus operaciones. Tal como lo ha dejado entrever ambas partes, todo puede suceder si alguno da un paso en falso con la intensión de agredir a Siria.

jueves, 20 de octubre de 2016

EN DEBATE


“CRIMEN (IM)PERFECTO”

Cuál ha sido el papel de Naciones Unidas ante la dantesca realidad que se vive en el Medio Oriente en la que EEUU y sus aliados son grandes responsables ?




Por Charles H. Slim
Si hay algo que la historia contemporánea no podrá explicar será sin lugar a dudas, los genocidios silenciosos que amparados por supuestos actos “legales” de dudosa imparcialidad y una estructura mediática apoyada en intereses financieros occidentales, han desatado una cadena de consecuencias que no se detendrán con artificiosos documentales de historia o incluso, amenazando con la cárcel a los que buscan la revisión minuciosa de los hechos que los poderes centrales tratan de esconder bajo el tapete de la historia.
¿Qué hay de la justicia si las medidas legales o las resoluciones que aplican órganos dependientes de un actor poderoso, están hechas a medida de y solo de los intereses de éste?  Obviamente el valor justicia no solo no estará presente sino que será despreciado por una estructura semejante, que solo expedirá como una copiadora automática, resoluciones predeterminadas y en las cuales solo hay lugar para la firma de los responsables de refrendarlas; y obviamente, ni se les ocurra que ese órgano pueda denunciar y menos aún sancionar a dicho actor. ¿A qué les hacer recordar este mecanismo corrupto? Sin más rodeos, nos referimos a Naciones Unidas que hace tiempo han dejado sus funciones o más bien abandonado los objetivos iniciales –si es que realmente los tuvo-  que propendía a la resolución de los problemas internacionales en un marco de respeto y de un trato de igualdad.

A la vista de los acontecimientos de estos últimos 25 años para acá, la funcionalidad del foro de Naciones Unidas está repleta de contrasentidos, incongruencias y lo peor de todo, de complicidades que han causado grandes tragedias humanas que siguen estando en la primera fila de la lista de vigencia. El escándalo que inauguró con un descaro casi obsceno este cuesta abajo del órgano internacional fue sin lugar a dudas la aplicación de las sanciones contra Iraq en 1990, que pese al repliegue de sus fuerzas desde Kuwait, siguieron con absoluta crudeza y comprobada saña hasta que EEUU y sus aliados decidieron que tomarían la ley por su cuenta invadiendo al país árabe en 2003.

Aquella acción representó para Tel Aviv una epopeya para el recuerdo dado que el Iraq bajo el gobierno nacionalista árabe de Saddam Hussein había sido una de las preocupaciones más causticas dentro del mundo árabe,  especialmente en lo referente a  poder desplegar con relativa impunidad –entre otras- sus políticas segregacionistas y de latrocinio continuado contra los territorios de la jurisdicción palestina. Iraq era el centro del mundo árabe y pese a la mala prensa que comenzó a recibir desde 1990, era una potencia cultural y política que (además de tener el tema palestino dentro de sus cátedras de enseñanza) se equiparaba en su potencialidad militar.  Ante esto, sabían muy bien que Iraq no sería derrotada con una guerra convencional y para ello comenzaron a instigar planes y fórmulas que debilitaran primero a la población con la intensión de crear el colapso interior; fue allí que nacen las sanciones económicas como arma.

Para llevar esos planes adelante, se comenzaron a gestionar la aplicación de las sanciones económicas no ya para castigar a un estado por las violaciones a la ley internacional sino más bien, como una forma de presión constante e insoportable contra los países que se negaban al diseño de poder geopolítico unipolar que –como en el caso de Iraq- combinado con una agresión militar discrecional, podría haber resultado en la disolución del país en apenas unos meses. Pero a pesar del sufrimiento causado y tras bambalinas haber alimentado una insurrección promovida por la CIA y sus socios desde Turquía para que los kurdos encabezaran las tareas insurgentes por tratar de desbancar a Saddam Hussein, no solo fracasaron sino que también Iraq se mantuvo integro. 

Ante este panorama los intereses que empujaban estas sanciones económicas bregaron por aumentarlas y para ello no escatimaron recursos para difundir por todos los medios, la necesidad de mantener el embargo económico si ello era conducente para derrocar a Saddam Hussein usando pretextos varios que en la realidad de los hechos nunca fueron comprobados. Desde los funcionarios estables de la administración de George H. Bush (entre ellos a la detestable Madeleine Albrigth)  pasando por los lobistas pro-israelíes del Congreso todos empujaron con tesón y sin pausa para que las sanciones que habían sido impuestas en el marco de aquella invasión de agosto de 1990 continuaran en el tiempo sin importarles las consecuencias.
niña iraquí a los pies de su padre
asesinado por tropas de EEUU

Como olvidar sino, las insidias de Netanyahu y el Partido Likud que secundado por los sionistas de la ultraderecha laica y religiosa israelí y sus nexos en Washington y la Unión Europea vaticinaban con gran entusiasmo las bondades de derrocar a Saddam Hussein (1).

En aquellas jornadas se vio como los representantes de las potencias interesadas en “castigar” al país árabe, además de comprar las voluntades de otros miembros de la sala demostraban que no tenían las mismas ínfulas para tratar y menos aún la misma voluntad para condenar con la misma severidad, las masacres que llevaba adelante el estado de Israel contra los pobladores palestinos.  Las miradas a otro lado no estaban fundadas en las simpatías de aquellos que por los mediatizados  argumentos que presentan de continuo  -y hoy ya sin tanto impacto-  como los “pobres judíos que tenían tan pesada carga histórica en sus espaldas” y a los cuales no se les podía reclamar nada; lejos de eso. El dinero compra cualquier voluntad y solo así Tel Aviv –y con el ineludible apoyo del sionismo intelectual- ha venido esquivando con soltura el tratamiento y sanción de sus más espantosos crímenes contra la humanidad que dicho sea de paso, continúan sin que tiemble ningún medio.

Y allí no terminaron las señales de ese desprecio por lo árabe y lo islámico; por el contrario, era el comienzo de lo que vendría. Tras la comprobación de la muerte de más de 500.000 niños iraquíes (2) por efecto de aquel insufrible embargo apoyado por miembros obsecuentes al poder unilateral de Washington y que vieron refrendado por una batería de resoluciones diseñadas para los intereses de Washington, vino una etapa tan o más infame que aquella larga jornada de trece años seguidos de angustias, hambrunas y carestía de medicamentos por el cerco de occidente; era necesario rematar al pueblo iraquí y para ello había que meter los pies en las arenas de su territorio sin pedir ningún tipo de permiso y pasando por alto todas las normas del derecho internacional, implementar una verdadera guerra sucia, demostrando que eran nada más ni nada menos que los dueños del circo llamado ONU.

Durante trece años de embargo (1990 a 2003) y una alternada campaña de bombardeos aéreos sin que las defensas antiaéreas iraquíes pudieran hacer algo, los “aliados” causaron estragos en amplias zonas urbanas  que fue propiciado por el establecimiento de aquella artificiosa herramienta llamada “zona de exclusión aérea”, una maquinación administrativa diseñada por EEUU e implementada por el Consejo de Seguridad para poder hostigar impunemente tanto a Iraq como a Bosnia Herzegovina en 1993 y que veríamos con escandalosa impunidad repetir en Libia en 2010 (Cf. Res. UN 1973)

Aquella invasión en 2003 fue uno de los crímenes internacionales que encerró a una mixtura de otros crímenes que fueron cometidos por los invasores estadounidenses y británicos (3) puertas adentro de aquel pueblo y que fue vergonzosamente raleado por Naciones Unidas.

Tomando todo ese contexto y la clara visión sesgada con la que aquel organismo internacional demostró reglar situaciones con una detestable discriminación, a la distancia y con tantas arbitrariedades constatadas en los últimos 25 años podemos asegurar que dicho foro transformo a las resoluciones del Consejo de Seguridad y a las sanciones que de ellas se desprenden, en verdaderas armas de destrucción masiva que a diferencia de las que matan en forma instantánea, los embargos, el bloqueo y las restricciones económicas lo hacen lenta y dolorosamente.


Si nos ponemos a estudiar la etimología de la palabra sanción veremos que ella es ni más ni menos que una “pena” establecida y aplicada por alguien que ha infringido la ley. Ahora bien,  si vemos lo que en su significado es la pena, veremos que se trata de una medida represiva que impone un “estado” como reacción frente a la comisión de un delito. Desde el ángulo estrictamente jurídico-político  estas definiciones nos revelan una gran incongruencia y ella es que, Naciones Unidas o la ONU no es un “estado” por el cual pueda arrogarse la facultad de sancionar y aplicar medidas represivas y menos aún cuando ellas han demostrado ser arbitrariamente desmedidas, sesgadas e ilógicas.

Siguiendo con estas disquisiciones veremos que una misma entidad (ONU) legisla, sanciona y en cierta medida aplica las llamadas sanciones económicas  que curiosamente nunca tocan a los miembros que ocupan los sillones de ese “juez ejecutor” como es el Consejo de Seguridad.  En esto denotamos un gran falencia y es que, claramente no existe lo que en los órganos de la justicia de cualquier país se conoce como el principio de impartialidad o de neutralidad. A la vista de la realidad ello no denota ninguna novedad –y menos aún para quienes sufren por estas iniquidades- pero es necesario que se lo remarque para que esta funcionalidad disfuncional (para la justicia real)  no sea normalizada por las nuevas generaciones que comienzan a tomar interés y protagonismo en el campo de la política.

Se supone que la aplicación de la Carta de Naciones Unidas es para todos los estados adherentes por igual y no con matices o diferentes criterios según convenga a los actores o intereses en danza.  Sin dudas la organización hace tiempo que se ha corrompido y solo es una gran estructura elefantoide que sirve para cubrir puestos con muy buenos sueldos, pagar favores políticos (no pregunten cómo), actuar como que sirve para algo, en fin, solo sirve para “legalizar” las troperías de los miembros influyentes del “concierto internacional”, tapando sus suciedades con otros crímenes (que por supuesto ocurren) cometidos por pequeños e insignificantes países que si se escarba un poco, encontraremos los rastros del involucramiento de algún que otro de éstos “amigos influyentes”. El uso y abuso de las sanciones económicas  como un arma silenciosa para eliminar la disidencia internacional ha dejado demasiadas consecuencias como para que puedan considerarse como el crimen perfecto.  A la pregunta de “por qué”  existen crímenes como los que se cometen en Palestina, Iraq, Siria, Libia, Afganistán –y la lista sigue- sin que se haga nada por detenerlos solo hay que entender el dicho que dice: Dime quién te paga y te diré a quién sirves.

Fuentes:

1-      “Cuando Netanyahu elogiaba las ventajas de la invasión a Irak”. http://www.guerraeterna.com/cuando-netanyahu-elogiaba-las-ventajas-de-la-invasion-de-irak/   

2-      “Las víctimas del embargo”. http://elpais.com/diario/1996/01/26/internacional/822610823_850215.html