jueves, 14 de marzo de 2019




EN LA MIRA



LIDERAZGO SE BUSCA”

A la crisis económica y social de Argentina se suma la de la representatividad política que pareciera conducir a la búsqueda de un liderazgo fuerte ¿Existe el nacionalismo en la política argentina?


Por Charles H. Slim
La situación en Argentina va camino de estar mucho más complicada con el avance del año, por lo menos así lo pudo advertir un amigo que estuvo de visita hace apenas unos días en la ciudad autónoma de Buenos Aires. Los negocios están vacíos, muchos otros han cerrado  y las calles solo muestran personas con caras molestas y adustas que informan de que la atmosfera está carga de tensión y frustración. Para peor, no parece haber en la pléyade de economistas y políticos que viven de esto y circulan incesantemente por los programas de televisión, uno solo que tenga la solución para semejante situación.

Sintéticamente se puede decir que los argentinos navegan a la deriva.

Desde el ángulo de la visión económica, solo se trataría de un desajuste macro económico que se vincula con las sacudidas de la economía mundial y el resultado de los descalabros de las políticas demagógicas del anterior gobierno Kirchnerista. Otros le agregan la larga historia de populismo encabezado por el peronismo que había venido a lo largo de estos últimos setenta años,  malgastando y pesimamente administrando los recursos del estado nacional. Son estos quienes no quieren que los impuestos se reduzcan ya que, a lo largo de la historia ellos (las tasa e impuestos)  han sido parte de la panacea que nutre la caja del estado la cual a la vez, es el botín que persiguen los partidos que acceden al poder.

Desde el punto de vista político, hay un problema de liderazgo que se combina con una notable mala praxis en el campo económico. Para otro sector de escépticos –que crece día con día- solo es la misma y cancina excusa que todos los gobiernos alegan cuando las cosas se derrumban; y eso, para los argentinos memoriosos y que estudian la historia cíclica de su vida política ha representado siempre el augurio de malos momentos por venir. En esta franja hay un rechazo por la polaridad creada deliberadamente entre Macri y Fernández o, entre Cambiemos y el Peronismo ya que, ambos son caras de una misma moneda.

Como están las cosas no hay partido o coalición política y mucho menos un solo político en éste país, con la capacidad, el carisma y la determinación política para enderezar la trayectoria de esta complicada ruta por donde el gobierno de Macri ha hecho transitar al país.  Cualquier alternativa convencional que provenga del sistema –incluyendo a los movimientos sociales- es solo, una parte del problema y no la solución. Con lo que respecta a Mauricio Macri si alguna vez alguien le creyó, eso ya es historia. 
Pero tampoco hay alguien dentro de la “familia política” que tenga una mejor vista de la sociedad. Como los productos de una góndola en un mercado, todos y cada uno de los políticos que han estado viviendo a expensas de esta llamada “democracia”, están caducos. Es por ello que desde los sectores que controlan realmente la realidad política del país, están reclamando una personalidad fuerte, con carácter y decidida a tomar el toro por las astas sin importar las consecuencias.

Como todos estos sectores operan detrás de bambalinas, ellos se esconden detrás de las sombras de los gobiernos y suelen manifestarse con señales, como suelen ser las versiones informativas, los rumores y los análisis de expertos que los medios convencionales –léase, oficiales- amplifican mediante comentarios y análisis de periodistas a sueldo de las empresas mediáticas.

Así y muy veladamente, desde algunas voces,  vienen sugiriendo los medios adeptos a los lineamientos del gobierno, que no es más que la reverberancia de lo que sale de la embajada de EEUU en Buenos Aires. Las cosas se están saliendo de madres y ahora algunos periodistas invocan veladamente la necesidad de un “nacionalismo” representado por algún dirigente que a lo Bolsonaro, traiga estabilidad a la república.  Incluso es muy probable que añoren en sus adentros, a un dirigente como lo fue Chávez o incluso se conformarían con uno como Maduro que les garantice la estabilidad y el orden en un cada día más inseguro –económico-político-jurídico y físico- e inestable país.  

Claro que, cada uno prefiere a sus corregidores a su propio estilo (y atendiendo a su ideología) entonces veremos como de forma solapada, hay periodistas que invocando la “pura verdad” y manipulando el dolor de la gente común que es presa de las vicisitudes de una sociedad anómica, le sugiere indirectamente a los televidentes que “habría que llamar a los que saben” –en referencia a los expertos en represión israelíes- e insinuando con un descuido simulado, que  un tipo como Netanyahu puede ser la solución para la inseguridad del país o, aquellos que con una elegante mansedumbre se maravillan de Teresa May de Gran Bretaña o Angela Merkel en Alemania, supuestos adalides de la modernidad política europea.
Los candidatos ya asoman desde el mundo del entretenimiento; tal el caso de Marcelo Tinelli, un conductor televisivo con una larga historia de coqueteos e insinuaciones con todos los gobiernos que han pasado y que se resumiría con un “he estado con todos y no soy leal a nadie”. Y son los medios los que están colocándolo en el mercado de los candidatos presidenciales.

El problema es que ellos mismos –los medios y sus avezados periodistas- ayudaron durante décadas a desnacionalizar el pensamiento político que hoy hallan desnutrido, minando hitos históricos propios (como el caso Malvinas) con fines tanto económicos como de obsecuencia política,  volviéndose el mero amplificador de oportunidad, de las políticas de estado de los gobiernos de turno. Hoy podemos ver a estos mismos como, por su ciega obsecuencia al regidor actual (EEUU),  vuelven a caer en el ridículo al haber sostenido que el apagón de Venezuela fue causado por la catastrófica administración del “malvado Maduro” y su “horrorosa revolución bolivariana”, cuando apenas unas horas atrás medios estadounidenses y europeos, e incluso la publicación de un comprometedor mail[1], dejó expuesta la responsabilidad de los mismos de siempre tras dicho atentado.
Incluso con la creación de esta perjudicial situación que privó del servicio electrico a la población venezolana, contrariamente a lo esperado por los conspiradores de Guaidó y sus promotores en Washington (DC), han fortalecido sin quererlo la posición de Nicolás Maduro quien obviamente pese a no ser Hugo César Chávez ha demostrado tener un temple muy difícil de conmover.

Sin lugar a dudas, estos “muñecos de alta voz” –periodistas- han sido una parte importante en la decapitación de la nacionalidad de su país pero también, en la progresión de la mediocridad que corroe a su clase política que solo aspira, a mejorar sus posiciones personales, pero nada más. “Juremos con Gloria morir” como reza el himno argentino, es una estrofa que no forma parte de sus prerrogativas y es por ello que bajo la máscara del pacifismo humanista esa llamada “democracia” (que aquí no es más que una “clientocracia”), prefieren ser esclavos serviles por un plato de comida seguro, que jugársela por un ideario grande como lo tuvo el libertador San Martín. 

En este sentido, escuchar hoy a ciertos periodistas renegar de la historia de su propio país de la cual ellos mismos fueron parte, demuestra el grado de infantilidad e hipocresía en la que aún se halla sumergida la política nacional argentina y ello, obviamente, no es nada bueno en este actual mundo merodeado tanto de lobos negros como de lobos grises, no existiendo nadie dentro de la política internacional que a estas alturas de las circunstancias pueda presentarse como una oveja.


[1] WIKILEAKS. The Global Intelligence Files. “Elections VZ”. https://search.wikileaks.org/gifiles/?viewemailid=218642

martes, 12 de marzo de 2019



EN DEBATE       



“NO DEAL IN HANOI”

¿Por qué fracaso el encuentro entre Trump y Kim Jon Un y quienes lo fomentaron?

Por Charles H. Slim
Se habían creado muchas expectativas en el encuentro que se llevó a cabo entre Donald Trum y Kim Jon Un en la ciudad de Hanoi, Vietnam. Tal vez demasiadas para la conveniencia de los sectores neoconservadores estadounidenses, activos partidarios de la guerra global que requieren para sus maquinaciones de países como Corea del Norte para justificar el costoso mantenimiento de sus letales arsenales nucleares que a su vez, justifican –en una parte- el billonario presupuesto de la defensa.

Era necesario igualmente, realizar alguna movida mediáticamente llamativa para darle cierto aire verosimilitud a las diatribas de Washington sobre sus intenciones por distender la situación de la península coreana.

Para muchos en Washington se trató de un viaje desperdiciado e incluso los mismos coreanos sospechaban lo mismo ¿Es que alguien podía creer que Trump pretendía buscar un acuerdo equilibrado o consensuado?  Además de que el mismo presidente en sí no es quien decide sobre el fondo de estos asuntos, su círculo de influencia poco tiene de conciliador y no tiene ningún interés por arribar a una paz duradera. Con los asesores que actualmente rodean al presidente norteamericano puede quedar en claro una cosa: No hay posibilidad que ello suceda. Si anteriormente los medios se quejaron y parodiaron hasta el hartazgo la figura de Steve Bannon por considerarle un ser maléfico ¿Qué queda para John Bolton y Elliot Abrams? Si cada uno de ellos separados son una calamidad andante, ¿Se imaginan los estadounidenses lo que serán operando juntos?

Desde que estos personajes tomaron su sitial en la administración de Trump, las arbitrariedades y los desastres a nivel global no han parado de sucederse. 

Desde el apoyo incondicional a la declaración de Jerusalén como capital de Israel y la movilización de más equipamiento militar como los sistemas de misiles THAAD en los territorios ocupados palestinos, pasando por el endurecimiento de las sanciones comerciales a Rusia y Venezuela con la implementación de una nueva intentona golpista mediante una “revolución de color”, la reticencia de abandonar Siria y con pretensiones de ampliar su presencia en Iraq, no queda otra conclusión que la de un mal augurio para la paz mundial.

A contraparte de ello, quienes si ven con mucho beneplácito la agudización de estas situaciones son los sectores adherentes al “partido de la guerra” que tienen su representación política en el Congreso norteamericano identificados con los famosos “Lobbies” especialmente aquellos aliados al poder neocon estando a la cabeza de la lista a los denominados “pro-israelíes” que no son más que activos militantes del sionismo. A su vez, ellos son la voz de los intereses de la poderosa industria armamentístico-militar que desde hace décadas, hace multimillonarios negocios con el gobierno federal, firmando contratos para la defensa que se ven respaldados por las “amenazas a la seguridad nacional” que aquellos sectores legislativos plantean ante el Congreso.

Actualmente estos sectores tienen sus tentáculos en la Casa Blanca y ellos están representados por temibles personajes como ser Mike Pompeo, John Bolton y Elliot Abrams para citar a los más destacados.

El tratamiento del asunto “Corea del Norte” no cambia el tenor del abordaje de estos personajes. Sin lugar a dudas que la reunión que se programó con Kim Jon Un fue una idea de John Bolton con la intensión de intimidar a Corea del Norte con una supuesta acción rápida en la península si no desmantelaba sus instalaciones secretas de enriquecimiento de Uranio para misiles.

Recordemos que Pyongyang se había comprometido a desmantelar con la presencia de observadores norteamericanos, sus instalaciones en Yongbyon a cambio del levantamiento de las cinco resoluciones de Naciones Unidas que agreden a la soberanía norcoreana.

Según el actual Secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo, Pyongyang ha estado ocultando actividades de enriquecimiento de Uranio en otras instalaciones de carácter secreto que se ubicarían en Kansong al sudoeste de las afueras de la localidad de Chollima.  Desde esta acusación, Pompeo asegura que dichas instalaciones son mucho más grandes que las reveladas por Pyongyang en donde se produciría mayor cantidad del elemento radiactivo. Esto puso en evidencia la continua intromisión de la inteligencia estadounidense sobre los asuntos internos de un país soberano como es el caso del desarrollo de la defensa. Igualmente, pese a las amenazas, Kim Jon Un no se dejó intimidar y concluyeron rápidamente las conversaciones.

Queda claro que Washington no puede doblegar tan fácilmente a los coreanos y menos aún utilizar métodos sucios como es el sabotaje para tratar de perjudicar la existencia del gobierno de Pyongyang, tal como lo hicieron contra Venezuela. No hay dudas que una maniobra como la vista contra la infraestructura eléctrica venezolana unos días atrás con el sabotaje del sistema nacional eléctrico, en parte llevado a cabo por un ataque cibernético y otra directamente en las plantas, es muy difícil de ejecutar con impunidad contra de Corea del norte.

En este sentido y con el fracaso de la cumbre de Hanoi a los asesores del Departamento de Defensa y del Departamento de Estado norteamericano no les quedan dudas de que no pueden seguir cometiendo gazapos y movimientos erróneos dado que, eso además de contraproducente para sus propósitos y que minan la poca credibilidad política de EEUU ante los ojos del mundo, no impresiona a Kim Jon Un ni a su gobierno que a la vita de los acontecimientos actuales, están harto convencidos que sin una capacidad disuasiva no podrían estar negociando.

lunes, 11 de marzo de 2019



EN LA MIRA        




“TIERRA DE NADIE ARGENTINO”

El escándalo por el pedido de coimas por parte de altos funcionarios de la justicia y agentes al servicio del gobierno argentino a empresarios privados trata de ser silenciado para que no salgan a la luz otras inconvenientes incumbencias externas


Por Pepe Beru
Una novela tragicómica se está desarrollando en el Cono sur y más precisamente en la república Argentina, si es que le queda algo de esa res publicae que sus políticos se jactan de defender. Hay una compulsa que recién ha comenzado y es nada menos, que la revelación de algo que ya venía ocurriendo desde hace décadas y que se refiere a una lucha entre mafias enquistadas en los más altos niveles del estado argentino que -no era de extrañar- responden a intereses ajenos al interés público nacional.

Hay en este contexto, una lucha de poder entre facciones políticas que responden cada una por su lado, a intereses contrapuestos que gravitan y rivalizan por acceder al poder en las próximas elecciones. Y no hay dudas de que ella se origina en la descomposición de la administración de justicia federal y del aparato de inteligencia (ex SIDE) que ya desmantelada en épocas de Menem, sufrió las últimas purgas con el gobierno Kirchnerista para terminar con el ascenso de Cambiemos, en un colador definitivamente controlado por las agencias predilectas del presidente Macri.

Ello propicio el movimiento y la libre operatividad de las agencias estadounidenses e israelíes en asuntos internos de la nación llegando a operar dentro de las fuerzas policiales federales y provinciales. Para algunos, la causa de los cuadernos es uno de esos asuntos internos y es ahí donde comienza parte de esta tragedia.

El centro de la novela pasa por un protagonista central y ese es el abogado Marcelo D´Alessio, un supuesto abogado experto en narcotráfico y seguridad empleado por el Ministerio de Seguridad a cargo de Patricia Bullrich, que tras haber sido pillado en grabaciones indiscretas y tras un aparatoso allanamiento en sus oficinas termino detenido implicando subsiguientemente a reconocidos periodistas, funcionarios del gobierno y destapando las archiconocidas interferencia de las embajadas de EEUU y de Israel en los asuntos   políticos internos de la nación.

Al parecer este supuesto experto no era tal sino más bien, un agente encubierto de la inteligencia norteamericana con estrechos nexos israelíes operando dentro del país. Con esto, la cercanía a la ministra Bullrich no es casual. El origen de D´Alessio expone la íntima conexión existente con la familia Macri y por supuesto su gobierno. En sus actividades contaba con la asistencia de una serie de periodistas –los cuales deben estar en la nómina de pago de estas agencias-  y de la colaboración del gobierno nacional argentino que recordemos, mantiene una afinidad ideológica cercana con el poder neoconservador estadounidense y el sionismo que actúa descaradamente y desde hace mucho tiempo desde la embajada de Israel en Buenos Aires. 

A todo ello hay que agregar la presunta complicidad del fiscal federal Carlos Stornelli y del periodista capitalino Alejandro Fantino en los negocios sucios de recaudación mediante el pedido de coimas que llevaban adelante contra empresarios privados.  Esto ha creado un ambiente enrarecido en donde las acusaciones cruzadas y los descargos surcan el espectro político y comunicacional tratando de evitar quedar manchados por una verdad que a la altura de las circunstancias no puede ocultarse. Argentina parece haberse convertido en el campo de batalla de mafias que operan para –y por-agencias externas.

En esta compulsa entran algunos sectores de la inteligencia nacional, funcionarios públicos y claro, periodistas. Pero quien se ve más complicado en toda esta trama es el periodista Daniel Santoro quien según algunos, puede llegar a ser detenido lo que levantado una polvareda entre parte del gremio que ha salido a cubrirlo.

Más allá de los argumentos tendientes a descalificar estas pesquisas que varios periodistas de algunos medios claramente alineados a la ideología del gobierno y en especial con los intereses foráneos detrás de aquel, hay al parecer sustancia bastante como para que ello haya despertad la curiosidad de la Cámara de diputados de la nación para qué y más precisamente desde la Comisión de Libertad de Expresión, se convoque al juez a cargo de las investigaciones (el juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla) quien expondrá en una audiencia a desarrollarse el 13 y 14 de marzo del corriente, los entretelones y las implicancias del funcionario judicial Carlos Stornelli y sus conexiones con altos estratos del gobierno de Cambiemos en la red de espionaje ilegal.

Esto a su vez pone sobre el tapete una realidad subterránea que preocupa y mucho desde larga data, o así debería de haberlo tenido en cuenta el mismo gobierno argentino que con ello demuestra, la total vulneración de la seguridad nacional que por lo visto se halla en manos de otras agencias externas que no son precisamente aliadas de los intereses del país ¿Se acuerdan de la extraña muerte de la mediática Natacha Jaitt? En el allanamiento del estudio de D´Alessio se halló entre muchos otros, un archivo titulado “Operación Jaitt”. No olviden que ella unos meses antes, en un conocido programa de la noche, denunció un entramado de pederastia, drogas y el involucramiento de servicios de inteligencia a los cuales, ella habría prestado apoyo.

Las revelaciones de Jaitt incomodaron tanto a los comensales de aquella mesa, que la misma presentadora –históricamente acomodaticia al poder de turno- prácticamente se arrodillo implorando clemencia por lo ocurrido ¿Pero a quiénes rogaba por su perdón? Aunque la muerte de Jaitt no sorprende en el submundo en el que se movía –que se vincula a los círculos de los servicios-, el modo de concretarla no parece tener una explicación y ello podría deberse –más allá de su promiscua vida- a que ella pudo ser envenenada por una sofisticada sustancia química utilizada –en varias oportunidades-por una agencia de inteligencia en particular –y no precisamente argentina- que se caracteriza por asesinar de este modo sin dejar rastros.

Es por ello que todo lo relacionado con esta muerte, pasa por el lado morboso y mediático sin que se analice éste negro bajo fondo que lo rodea.

Ello a su vez lleva a preguntarse ¿Quiénes manejan el aparato de inteligencia del estado argentino? Las pistas son inequívocas y ello ha desatado un escándalo de proporciones que deja al gobierno argentino en un sitial muy difícil de sostener, justamente en momentos que la economía toma caminos muy complejos  con una escalada del dólar –que solo es el prolegómeno de lo que vendrá- agudizando la situación socio económica de una población abúlica y ciclotímica que ya parece harta de las promesas incumplidas de Cambiemos y sus aliados radicales. En este sentido, algunos personeros del anterior gobierno ya están proponiendo disolver la AFI como si ello fuera el remedio para sanear el verdadero estado de “desinteligencia interior” existente.

Igualmente existe una franja de personas dentro de la población que se halla muy al tanto de estos entuertos geopolíticos y no se tragara con facilidad propuestas tan altisonantes. Desde hace unos años hasta esta parte, el interés por este tipo de temas –anteriormente rehuidos por los medios y nada atrayentes para el argentino medio- ha ido creciendo gracias  a esclarecedoras exposiciones y producción de material referente de autores como Adrián Salbuchi, Carlos Escudé y Pedro Brieger, que cada uno desde sus posiciones ideológicas, han aportado y siguen aportando al conocimiento de esta ineludible realidad internacional.

Como el saber es poder, el gobierno reaccionó inmediatamente y desde varios frentes se pusieron en marcha maniobras distractivas para desviar la atención de la opinión pública.  Para tratar de frenar el escandalo no tardó en reaccionar “Lilita” Carrió quien con su consabido lenguaje seudo místico (señeramente sionista), señaló que se trataba de una maniobra –supuestamente de los Kirchneristas- para embarrar la cancha por las investigaciones de los cuadernos. Ello es posible, pero eso no basta para tapar esta ratonera.

El problema se centra en la figura de aquel seudo abogado, quien al parecer en el allanamiento se le encontró, además de abundante material documental, sofisticado armamento de procedencia israelí y estadounidense que claramente, no está a la mano de cualquiera. Cómo mínimo ello señalaría la existencia de una conexión con la misma agencia de inteligencia israelí “Mossad” o de alguna de sus células locales compuestas por Sayan dedicadas a las actividades de espionaje y sabotaje dentro de países objetivo.  Si este seudo abogado se hallaba dotado de estos elementos y operando con la notoria impunidad –gracias al apoyo del gobierno- en la que quedo en evidencia, refleja la actividad ilegal de agencias de inteligencia extranjeras vulnerando ilegalmente la soberanía territorial y política del estado argentino. Entonces habrá que preguntarse ¿Quién autorizó a D´Alessio a tender redes de informantes?  y de ser cierto, ¿Ello confirma su pertenencia a agencias como el Mossad israelí?; y esto fuera cierto ¿Qué es lo que están haciendo los israelíes en Argentina?

miércoles, 6 de marzo de 2019


EN LA MIRA




“PASAR AL PLAN B”

El fracaso por derrocar al legitimo gobierno venezolano ha obligado a Washington y sus arietes a pasar a una nueva peligrosa etapa ¿Primara la legalidad internacional?



Por Charles H. Slim
Alguien en el Pentágono en medio de una reunión para tratar el “asunto Venezuela” tras el fracaso del “23F”  murmuró, “debemos pasar al plan B” como un claro indicio que todo está muy bien pensado para desbancar a Nicolás Maduro y disolver definitivamente a la revolución bolivariana. Sus principales mentores de ello son el asesor de seguridad nacional John Bolton y el especialista en operaciones subversivas el sionista Elliott Abrams. Una vez más, la intromisión ilegítima de la política exterior norteamericana se pone en marcha para alterar las realidades de otras soberanías sin considerar los daños que ello conlleva.
Más allá de las repetidas excusas que plantean los partidarios de la política de Washington, entre ellos el gobierno argentino, no parecen advertir que su impulsión, además de no tener nada de democráticas, son llevadas adelante mediante procederes criminales y que –como los hemos visto en Iraq, Libia y Siria- son a expensas de mucho sufrimiento y muerte.

A la par de ello, da pábulo de risas (y de preocupación) los esfuerzos de algunos medios argentinos tratando de presentar a Juan Guaidó –un elemento reclutado por la CIA- como un “presidente” legítimo y hasta diríamos, rodeado de una mística heroica que ni ellos mismos se creen. En su discursiva seudo analítica cargada de propaganda con rumores nunca chequeados, se hallan ausentes los conceptos de la “no injerencia” y el “respeto a la ley internacional”, obviando claro las amenazas del senador estadounidense Marco Rubio y el intento de asesinato perpetrado contra Maduro unos meses antes, siguiendo las mismas tácticas manipuladoras de sus colegas anglosajones.  Hay en estos sectores del periodismo argento, un notorio sesgo neoconservador que se alinea muy bien con el neoconservadurismo estadounidense –aunque ellos se autodenominen como liberales-  que apoya e impulsa, junto al sionismo, la desestabilización y el fraccionamiento de estados soberanos. Todo esto claro, por cuestiones de negocios y nada más. Aquí en Venezuela el botín es el petróleo, el oro y el control geoestratégico de la cuenca del Orinoco.

Afortunadamente durante el transcurso de los últimos 25 años hasta esta parte las cosas han cambiado bastante y ya no se le puede vender a la opinión pública cualquier embuste editorial. Hoy día y en especial los jóvenes vienen con un sentido crítico y agudo que al revisar la historia contemporánea pueden advertir en situaciones como la vista en torno a Venezuela, ya fueron impulsadas con metodologías similares en otras latitudes por los mismos que actualmente fomentan la intervención.

La mecánica es la misma. No hay diferencia en su implementación salvo, por los matices de los países que son objeto de estas “intervenciones democráticas”. Y más allá de los verdaderos objetivos que estas agresiones esconden, es el proceder lo que identifica, la ilegalidad conspirativa de quienes planifican, participan y ejecutan este tipo de situaciones.  

Por estos momentos, oscuros planes se tejen para el país caribeño tras el fracaso de político-mediático del arribista Juan Guaidó, quien se halla de gira en busca de apoyo para dar solidez a lo que ya no puede ocultarse y ello es, una invasión a Venezuela.  Informes de testigos en las zonas fronterizas, especialmente con Colombia dan la pauta de todo esto. Fuerzas especiales estadounidenses  se hallan en plenas operaciones en los bordes del lado colombiano y seguramente también brasilero, sin descartar para nada la participación de fuerzas especiales británicas –y muy probablemente de otros aliados- llegadas secretamente a Guayana.
Bolton & Abrams

Ahora bien. Estos son los directores y coordinadores de las posibles acciones a desplegar sobre Venezuela pero se hace imperioso utilizar un frente armado de origen latino para darle un pretendido aire de legitimidad a la incursión militar que se plantea. En resumidas cuentas, tal como lo hicieron en el norte de África se requiere de “carne de cañón” local  para allanar el camino a los estadounidenses hasta Caracas. En ese plan ya vienen trabajando desde hace años los militares y la inteligencia estadounidense.

Como EEUU no puede arriesgarse a una guerra como la de Iraq, buscara artimañas para crear una situación conflictiva entre Colombia y Venezuela o incluso también con Brasil a los fines de argumentar ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el justificativo de la agresión a los fines de buscar una resolución que les permita encabezar una “Coalición” –como lo confeso el mismo John Bolton- enmarcada en el capítulo VII de la Carta orgánica. En este sentido, algunos en la Casa Rosada estrechamente relacionados con Washington ya especulan que Mauricio Macri participaría con gusto en este plan aportando personal militar del ejército argentino.
Además como lo señalan algunos analistas, una invasión clásica es improbable, por lo cual es seguro de que no se usaran tanques pesados como los “Abrahms” ni vehículos anfibios que desembarquen tropas y vehículos en las playas caribeñas. El riesgo es muy alto para este tipo de despliegue. 
Los movimientos navales que realiza EEUU en el litoral marítimo venezolano y sus ejercicios con aviones embarcados en el portaaviones “USS Abraham Lincoln”  son claramente una maniobra de distracción para mantener la atención fuera de la vista de las verdaderas puertas de ingreso que son nada menos que por la selva. Es en este sentido que los tres peligros para integridad de Venezuela están precisamente en Colombia, Brasil y Guyana.

Sin dudas que el río Orinoco es una ruta (aunque muy intrincada) de acceso estratégico para adentrarse sigilosamente al centro del país y está claro que las fuerzas especiales estadounidenses y de sus colegas encubiertos pueden llegar a usarla para infiltrarse y anular algunos puntos militares estratégicos como ser centrales de energía eléctrica, comunicaciones y en especial, sistemas de defensa antiaérea de origen ruso y chino camuflados entre la selva. Esto a su vez representaría una “bolsa de novedades” o más bien una “caja de sorpresas” que traería a mal traer a los intrusos y es que, las características de la selva amazónica con el aditamento de la presencia de posibles unidades especiales rusas, propicia un escenario muy difícil de sortear.

Es por ello que se requiere de la colaboración de conocedores y lugareños del territorio venezolano para que orienten a las fuerzas especiales y a sus unidades irregulares compuestas por mercenarios y desertores venezolanos –seguramente financiadas con el dinero robado a las cuentas bancarias de Venezuela-, que sin lugar a dudas se vienen adiestrando –mucho antes de que Guaidó saliera a la luz- en campamentos clandestinos en las selvas de Colombia y seguramente en alguno oculto en la espesura selvática del Brasil. Lo llamativo de todo esto había sido la pasividad de la OEA o más bien su notorio silencio ante todas estas maniobras que claramente –como los falsos positivos del 23 de febrero- constituyen preparativos para acciones agresivas (que violan los preceptos de la Carta orgánica de la ONU) que ya han venido llevándose a cabo de forma encubierta por potencias extranjeras bien identificadas y que denunciadas continuamente por Caracas, cayeron en saco roto.

Sin lugar a dudas que el apoyo político y diplomático de Rusia da un marco superlativamente diferente al que debió afrontar Iraq en 2003 y Libia en 2010, estando Moscú actualmente en mejor posición al momento de la agresión contra Siria. En este sentido el Kremlin ha sentado claramente su posición y ha dejado en claro que no tolerara los juegos de cambio de régimen, demostrando en el concierto internacional y ante el foro de Naciones Unidas que no será fácil para EEUU, maniobrar con argucias para obtener resoluciones a gusto de sus pretensiones.

lunes, 4 de marzo de 2019



VETERANOS DE AYER



“SIN MANDATO”

Tres pautas técnico históricas del por qué no hubo un mandato de paz tras la crisis del Golfo Pérsico 1990-1991



Por Charles H. Slim
Hace unas semanas que había recibido la contestación de un mail enviado por finales del año pasado a un abogado que desde hace un tiempo se halla en la investigación de las circunstancias que llevaron a la intervención de la Argentina en la crisis y guerra del Golfo Pérsico desarrolladas entre 1990 y 1991. Según me ha escrito, hoy se halla embarcado en un proceso judicial que ha iniciado a instancias por dilucidar la situación de uno de los por entonces tripulantes del destructor “ARA Alte. Brown”.  Puntualmente su trabajo se centra en determinar cuáles fueron las implicancias de la participación armada de la misión naval argentina destinada el 25 de septiembre de 1990 –apenas comenzada la crisis un mes antes- a la zona de operaciones situada en el Golfo Pérsico.

Según me comenta en un extenso texto plagado de citas legales y documentales de carácter histórico, los argumentos gubernamentales para renegar de la situación de aquella misión son claramente lábiles y es una cuestión de la voluntad de los mismos participes para que ellos (esos argumentos) caigan en favor de sus derechos al debido reconocimiento que han venido según su punto de vista, siendo injustamente negados durante ya casi treinta años.

Según se explaya éste, los antecedentes facticos que describen la ubicación, rutas y tareas de las dotaciones navales en aquellos momentos son contestes a un estado de “pre guerra” –termino muy usado actualmente en el derecho Internacional Público-, incluso en momentos previos a desatarse el conflicto. Estaba claro que la situación se iba deteriorando en forma consecutiva y terminaría en una conflagración armada. Ante esto, el gobierno del entonces presidente Carlos Menem advertidos de esta situación y del vacío legislativo para que dos de sus buques de guerra partieran y permanecieran operando en aguas internacionales en vísperas de un posible estallido armado, creo una serie de discusiones entre sus asesores que a la vista de los hechos y la historia, malinterpretaron el alcance de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, haciéndoles creer que con ellas bastarían para justificar su presencia.

La primera pauta que nos marca para entender por qué esta participación no fue una “misión de paz”, está dada por el simple motivo de que el Consejo de Seguridad nunca expidió ningún mandato como instrumento jurídico que obligara en el marco de la organización, a que Argentina aportara ayuda para separar a los contendores (que dicho sea de paso, no se habían trabado en lucha hasta el 17 de enero de 1991).  Como acto jurídico, el mandato no surge en forma explícita de la Carta orgánica y más bien subyace del entendimiento que haga el Consejo de Seguridad de cada situación particular que se presente.  En este sentido, las interpretaciones que hacen sus miembros tienen un apoyo en el entendimiento armónico del Capítulo VI (arreglo de controversias), VII (intervención posterior al conflicto)  y VIII (participación de entidades no estatales) del cuerpo orgánico sin dejar de señalar que, sus determinaciones adolecen de un fuerte contenido subjetivo en la articulación de sus decisiones finales.  Teniendo a la vista esta estructura legislativa que sirve para fundamentar  un mandato, queda muy en claro que el gobierno argentino de entonces no recibió de Naciones Unidas la orden de intervenir.  Lo que sí hizo el gobierno de su país fue, ante pedido expreso y por cancillería, de prestar –ante la formal solicitud- su colaboración para ayudar al Reino de Kuwait, en el marco de las resoluciones que se recuerdan, no son vinculantes (no obligatorias).
Lancha argentina de la misión ONUCA

Una de esas resoluciones es la 678 sancionada el 29 de noviembre de 1990 por la cual se “autorizó a los Estados miembros a que utilizaran todos los medios necesarios” para conseguir la “liberación de Kuwait”. Como se lee, una redacción bastante abierta que dejó al antojo de los interpretes  de los gobiernos que protagonizaron la decisión política de intervenir en la crisis, entender lo que más les conviniera y así por ejemplo extendieron su interpretación para más tarde fundar la resolución 1441 para justificar la irreverente invasión del 2003.  Como puede verse, no hubo en esta resolución ni en ninguna de las sancionadas en el período previo a desatarse el conflicto (el 16 de enero de 1991), mandatos o el establecimiento expreso de una misión de paz dado que (por una cuestión lógica), para ello debería primero haberse desatado una guerra y luego allí, remitir un contingente bajo bandera de Naciones Unidas para separar a las partes. En el caso de la crisis que surgió de la entrada de Iraq a territorio kuwaití, no hubo posibilidad de llegar a establecer dicho mecanismo ya que en apenas unas horas, las fuerzas iraquíes tomaron el emirato y simplemente los kuwaitíes habían desaparecido por lo cual, no había a quien separar.

De allí vamos a la segunda pauta. En este sentido el profesional nos recuerda que, desde el momento que la misión naval argentina llego a la zona, paso a ser parte de la primera fase de las operaciones de custodia y defensa del litoral marítimo de Arabia Saudita y de los Emiratos Árabes Unidos denominada “Escudo del Desierto”, enmarcadas en el temor de que Iraq lanzara una ofensiva para extenderse hacia el sur. La misma se desarrolló dentro de un área que se denominó “Teatro de Operaciones” comandada por las Fuerzas Armadas de los EEUU en todo lo que respectaba a las operaciones aéreas y marítimas  y las de Arabia Saudita y otros países árabes e islámicos en lo referente a las operaciones de tierra (esto obviamente hasta el comienzo de la segunda fase). En ningún momento hubo oficiales o representantes u observadores de Naciones Unidas en ese lugar simplemente, porque dicha organización no participaba en las operaciones.

Ahora bien, es aquí donde nos señala tres pautas para determinar cabalmente por qué no existió un mandato. Primero que todo, la zarpada de la misión naval compuesta por un destructor (ARA Ate. Brown) y una corbeta (ARA Spiro) lo hicieron con su equipamiento de guerra completo e incluso, fueron reabastecidos de pertrechos en el camino. En este sentido nos recuerda, que de haber existido un mandato de la ONU –como recurrentemente alegaban desde su gobierno- esos busques no habrían podido salir y participar con esas características operativas sin cumplir con los requisitos básicos que una misión de paz requiere.
Lancha argentina de la misión ONUCA

En la etapa de la crisis del Golfo que temporalmente abarco desde el 2 de agosto de 1990  hasta el 16 de enero de 1991, hubo un estado  “pre-bélico” y el objetivo trazado para las naciones que se unirían a la convocatoria de formar una “Coalición multinacional”, estaba en formar parte de una planificación militar destinada primeramente a  doblegar al adversario que estaba representado en la república árabe de Iraq. En este sentido, durante toda esa etapa y bajo la denominación clave “Operación Escudo del Desierto” se comenzaron a implementar las primeras medidas hostiles que fueron increyendo a medida que iba pasando el tiempo. Una de ellas fue el bloqueo de los puertos y rutas comerciales iraquíes, actividad que la misión argentina cumplió con destacado mérito junto a la armada de otros treinta un países.

En este sentido, indica que según la estrategia trazada por el entonces Comando Central de Operaciones USCENTCOM y sus respectivos comandos NAVCENT y CENTAF encabezado por los EEUU, era –entre una larga lista de objetivos- estrangular la capacidad de abastecimiento y sostén económico comercial de Iraq, objetivo que como se pudo comprobar se cumplió exitosamente.

Como nos señala, en todo este despliegue y de los antecedentes fácticos que se recopilan de aquellas operaciones militares, no se halla un solo rastro de la participación de Naciones Unidas, requisito mínimo para pretender la existencia de un presumido mandato.

Para dejar en claro ello pasa a darnos la tercera pauta, exponiendo un evento que sucedió casi al mismo tiempo de esta crisis y en el cual la Argentina participaba bajo los auspicios de Naciones Unidas en cumplimiento sí, de un mandato de paz que se dio en el Golfo de Fonseca situado en centro América (ONUCA). En este caso, dos lanchas patrulleras argentinas clase “Dabur” (de origen israelí), con una reducida tripulación fueron remitidas entre 1990 a 1992 a la zona de conflicto en misión de mantenimiento de paz con el fin de separar a los contendientes y evitar nuevos choques armados.  
Para llevar adelante esta misión y como requisitos de dicha determinación las lanchas fueron desprovistas de su armamento, pintadas de blanco con la leyenda “Naciones Unidas” en sus cascos  y solo tenían como misión el patrullaje y control visual ante posibles incursiones de las facciones guerrilleras que operaban en la zona.

Otro dato importante que señala es que ambas lanchas enarbolaban en sus operaciones la bandera de Naciones Unidas y sus dotaciones cambiaron sus gorras con insignia de la prefectura naval argentina por las conocidas boinas azules, color representativo de la organización internacional.

Por el contrario en la caso de la “crisis” y posterior “guerra” en el Golfo Pérsico, nada de ello ocurrió. No hubo desarme de los buques, ni retiro de las insignias de guerra, ni cambios en la indumentaria de los tripulantes de ambos navíos, ni la presencia de algún observador de la organización internacional a bordo de alguno de los buques y mucho menos, el arriado de la bandera de guerra nacional por la de Naciones Unidas. Por el contrario, los tripulantes de las naves apenas salieron rumbo al Medio Oriente y durante toda la travesía, se ocuparon en tareas de adiestramiento para el combate, pruebas de tiro y de preparación de los diversos armamentos a bordo.

Estas notables diferencias que resaltan a las claras aún para el lego en el conocimiento de la extensa legislación internacional,  marcan  notables pautas jurídicas que vienen a informar y a identificar con una clara precisión, cuáles fueron las reales incumbencias y proporción de la intervención de la misión naval argentina en aquellas particulares circunstancias que no hay que perder de vista, culminaron con una catastrófica guerra y de la cual ésta misión naval, participó activamente.