jueves, 2 de febrero de 2017

EN LA MIRA     




“LOS HUEVOS DE LA SERPIENTE”

Como algunos gobiernos están cooptando ideológicamente a las fuerzas de seguridad y militares argentinas con claras intensiones geopolíticas




Por Pepe Beru
Son casi incontables las veces que en los informativos y en las ruedas de opinologos que pueblan los programas de televisión que se trasmiten desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se escucha como se debate histéricamente sin nunca llegar a nada sobre la “inseguridad” y en muchos casos se han invocado a los expertos en ese campo para que aporten soluciones o fórmulas que terminen con este flagelo.

Para colmo de males, en dichos circos mediáticos no se toca ni someramente las causas reales que están propiciando una avalancha de situaciones de inseguridad que sin lugar a dudas, están siendo explotadas por otros sectores que ven en éste florecimiento de la actividad criminal –de todos los niveles y grados- , un negocio rentable que puede llegar a mutar y a expander sus intereses más allá de lo meramente policial.  Resumiendo, lo que menos se toca es sobre seguridad.

Si vemos el enfoque del aumento de la violencia criminal a un nivel escalar, la misma revela tener un crecimiento sostenido en todo Latino América y que se marca muy claramente  en  la situación de Argentina que durante los últimos 20 años ha venido creciendo en forma sostenida y sin que ningún gobierno acertara con la solución, tal como lo dejan entrever algunos “papers” (http://www.pensamientopenal.com.ar/doctrina/44745-extension-del-sentimiento-inseguridad-america-latina )
israelies entrenando niños 

No hay que ser muy brillante para darse cuenta de que a situación económica del país ha empeorado ayudando a la proliferación de la inseguridad, aunque los macro números cierren redondos para los banqueros y los grandes empresarios. Hasta allí nada nuevo bajo el sol. Desde un cuarto de siglo para acá, la situación de la inseguridad ha ido a la par de la corrupción política que además fue descendiendo en forma asombrosa desde los altos pináculos del poder hasta llegar a instalarse en los más sombríos rincones de las administraciones públicas más olvidadas del país. Y si a ello le agregamos la costumbrista corrupción en amplias franjas de las fuerzas policiales –especialmente en las bonaerenses-, toleradas por todas las administraciones pasadas y raleadas por un sistema judicial cómplice y/o participe en este Status Quo, se puede intuir que a las mafias generadas con ésta enrarecida atmosfera, se fue sembrando el camino con la semilla de la violencia inspirada tanto en la impunidad como en la incredulidad  en el funcionamiento de una justicia recta.

Algunos deliberadamente pusieron el ojo sobre y solo sobre las fuerzas policiales –dejando de lado a responsables políticos-, que mediante purgas, exoneraciones y todo tipo de limpiezas  administrativas con trasfondo político, solo diezmaron la capacidad investigativa de la fuerza, dejando impolutos a los más peligroso e importantes sectores judiciales que usaban (y siguen usando) a la policía como herramienta de sus asuntos espurios.  Ante esta descomposición institucional, los sectores pudientes hace tiempo que han optado por contratar “agencias de seguridad privadas” que van desde las de meros vigiladores con linterna hasta aquellas más sofisticadas que como “Kroll Group” –que a los nexos con la CIA y la SIDE, tenía algún vínculo con el fiscal Nisman- proveen servicios especiales.

De este modo, las fuerzas de seguridad públicas pasaron a ser superadas por éste tipo de agencias que además de manejar una amplia variedad de recursos, e influencias políticas, cuentan con el más importante de todos: el dinero.

Los doce años de la “década ganada” solo acentúo este descalabro. Fuerzas policiales sin autoridad, sin apoyo político y con fracasadas intensiones de politizarlas bajo la égida de la “Campora”  logro que el delito pudiera ascender rápidamente a un sitial que obviamente el gobierno negaría hablando de “sensaciones”.  Para colmo de males, crearon más cuerpos policiales –policías comunales- que más que paliar la situación de inseguridad, sirvió para cubrir la creciente desocupación del anterior gobierno provincial de Daniel Scioli.

Pero desde que el gobierno del “globo amarillo” llego al poder, el tema de la seguridad y  la lucha contra la corrupción pareció  rodar con bastante rapidez aunque,  se fueron viendo con seria preocupación cómo, bajo esta excusa, se estrechaban los lazos con peligrosos socios de algunos gobiernos extranjeros, que aprovechando los nuevos aires políticos tras la desastrosa gestión de Fernández y con la excusa de brindar “asesoramiento y servicios en seguridad” decidieron desembarcar masivamente en el país.

Y cuando hablamos de esos “peligrosos socios” no nos referimos a los sindicados como los tan vilipendiados “sostenedores del terrorismo” –a quienes les gusta señalar a Irán- o del populismo bolivariano con la firma de Chávez que a tan mal traer trajo a las administraciones neocon estadounidenses y sus colegas sionistas alrededor del mundo –entre ellos a los argentinos-.  Estos eran los mismos que continuamente instalaban en los medios, la falsa idea de que “Hesbollah” había montado bases de entrenamiento en Venezuela  (http://www.infobae.com/america/mundo/2016/10/15/la-alianza-venezuela-iran-y-sus-lazos-con-el-narcoterrorismo/)  y en la Triple Frontera con el siniestro objetivo de atentar en la región, argumentos supuestamente sostenidos por “informes de inteligencia”, proveídos por  las hoy muy discutidas agencias como la CIA y el Mossad, ambas con negros y extensos antecedentes sobre violaciones a los derechos humanos en la región (http://www.veteranstoday.com/2017/01/28/israels-shadowy-role-in-guatemalas-dirty-war/ ).

Luego se pudo conocer que estos infundios, acompañados por comentarios de intelectuales, análisis de periodistas y medios argentinos,  buscaban la intervención directa de Washington en la región con el consabido pretexto de la “guerra preventiva” contra el terrorismo, instalando además esa odiosa tendencia  islamofoba que tanto campea por Europa y EEUU. Como vemos, la política foránea se mezcla muy peligrosamente con la criminalidad doméstica algo que además de ser malicioso, no debería de asombrar a nadie.

Hoy ellos ya están dentro y han puesto en marcha sus planes políticos para que el gobierno de Macri encare, bajo un argumento real, la lucha contra el narcotráfico con todos sus recursos, entre ellos, a las FFAA algo que es desaconsejable por la triste historia del país. A la par de estos esfuerzos “oficiales”, se están multiplicando los ex policías, soldados y oficiales en retiro que están siendo reclutados por agencias de “servicios de seguridad privada” que casualmente, se hallan en la misma línea política de quienes buscan insertar a las FFAA en roles de seguridad interior.
mercenarios latinos en Bagdad 

De esta manera tenemos por un lado a las gestiones de Washington que trata por intermedio de su embajada en Buenos Aires, que Argentina se una a las estrategias operativas del “Comando sur” y de ese modo, reciba los beneficios del equipamiento, asesoramiento y capacitación de las fuerzas militares regulares. Por otro lado, tenemos a las agencias de seguridad privadas israelíes como la “Security and Intelligence Advising”  (SIA) que fue introducida por el gobernador tucumano José Alperovich para entrenar a su policía o la “O.F.I. KAPAP” (http://www.kapapcombatives.com.ar/  ) que con la autorización del Ministerio de seguridad de la pcia de Buenos Aires y con el argumento de que instruyen lo que se conoce como “SISTEMAS ISRAELIES” , han montado sus programas de reclutamiento y entrenamiento en suelo argentino y que con su sede central en La Plata, que está captando gran cantidad de personal capacitado para  prepararlos y entrenarlos en tácticas similares a las utilizadas por los “contratistas civiles” de la infame empresa de seguridad privada BLACKWATER en Iraq y que hoy siguen operando en Yemen.

Por último no hay que olvidar que fueron agencias de este tipo y por contrato con el gobierno estadounidense, las que llevaron adelante –y seguramente continúan haciéndolo- todo tipo de tareas sucias como secuestros, torturas, asesinatos encubiertos y atentados disfrazándolos como si lo hubiesen ejecutado grupos locales tanto en Iraq como en Afganistán siendo siempre sus blancos predilectos, la población civil. Entonces habrá que preguntarse ¿Qué preparan estos grupos de “servicios de seguridad” en la Argentina? ¿Se hallan acaso en sintonía con los planes oficiales de Washington para el país?