LAS BALAS DE LA PAZ
¿Cuál es la
naturaleza política del plan de paz elucubrado por Trump y Cía?
Por Charles H. Slim
Una vez más, somos testigos de la obsecuencia y la irreverencia del secretario de Naciones Unidas al expresarse con satisfacción de la burlesca propuesta de Donald Trump para la situación de los habitantes palestinos de la franja de Gaza. El mandatario que más ataques ha ordenado contra otros países, habla de paz. Nuevamente, no podemos calificar esta postura sino como un sarcasmo, una broma negra para los pisoteados derechos humanos de una población que con la complicidad de EEUU, ha sido sometida a un infame genocidio y que sigue siendo el blanco de los ataques israelíes y de sus colonos extremistas.
Y si la broma no
era lo suficientemente hilarante, la cumbre de Davos con la presencia de Trump
y el soporífero discurso de su mascota sionista sudamericana el “Javo” Milei,
debió darle el remate a tanta irreverencia.
Donald Trump y su
círculo neocon (infiltrado por los sionistas) han impuesto una fórmula de “paz”
(pergeñada con Netanyahu) que como ya se intuye, no toma en cuenta a los
palestinos. Esto no hace más que repetir el histórico círculo vicioso en el que
Washington pretendiendo ser imparcial juega al mismo tiempo como juez y parte.
Entrando en
situación, Donald Trump anunció la creación de un “Consejo para la Paz”
destinado según dice, para lugares en conflicto como el que sacude en la Franja
de Gaza. El solo mencionar esta situación ya debería descartarse su seriedad
dada la abierta complicidad con Israel y la probada finalidad negocial que se
busca con el vaciamiento de la franja para el desarrollo de grandes negocios
inmobiliarios construyendo playas privadas con complejos hoteleros y turísticos
que explotarán los israelíes, todo ello claro, sobre los más de seiscientos mil
civiles asesinados por los bombarderos y muchos miles aún permanecen bajo
toneladas de escombros no removidos. Y si a eso le sumamos la promoción y apoyo
de acciones terroristas en Irán donde no es un secreto la participación de la
CIA y el Mossad en el asesinato de civiles, incluyendo niños como Melina Asadi,
de 3 años asesinada en Kermanshah ¿De qué diablos puede hablar Trump cuando sus
propias milicias ICE asesinan a sus ciudadanos?
Pero así están las
cosas, al menos hasta que equilibre la geopolítica. Esta iniciativa prevé estar
integrada por ciertas figuras políticas bastante discutibles por sus
antecedentes como el caso del ex primer ministro británico Anthony Blair, quien
además de llevar sobre si las implicancias del informe “Chilcot”, estuvo
complicado con los negociados y el fraude en una iniciativa similar para Iraq.
En esta iniciativa
en la cual quienes pretendan unirse deben abonar 1000 millones de dólares,
sugiere un disimulado reemplazo de Naciones Unidas que, si lo vemos en los
hechos no sería nada preocupante dado que se ha vuelto un organismo realmente inútil
y meramente burocrático. Igualmente, semejante elucubración no tiene nada de lo
positivo que se pretender hacerlo ver. Se trata de un armado a medida de su
personalidad ególatra y megalómana que simbólicamente refleja su fustigación por
las rumiaciones de una Asamblea de la ONU molesta a los oídos (Máxime cuando se
critica a Israel) y un tiro por elevación para Noruega por haberle ignorado
para el premio Nobel de la paz. Por lo pronto y más allá de la farsa que
representa dicho premio, los preparativos que EEUU está llevando en el Golfo
Pérsico para un inminente ataque contra Irán, deja muy clara la inconsecuencia
de otorgarlo a su mandatario.
Se puede intuir
que para entrar a este club hay que pagar y quien no quiera pagar lo hará o le
irá mal y quien no quiera entrar, lo hará igualmente a punta de pistola…muy
americano ¿No lo crees?
Como nota
particular en esta parodia se halla la invitación al presidente de Argentina
quien, con la obsecuencia emotiva que le distingue, no dudo en agradecer
creyendo que su invitación es exclusiva ¿Realmente entiende en la que se esta
metiendo este tipo?
Pero la creación
de este “Consejo”, lo que nos informa de una organización burocrática (y como
tal con empleados a sueldo), va más allá de llenar el insondable foso de
orgullo que llena la personalidad de Trump. No lo olvidemos; él es un muñeco al
servicio de otros titiriteros y aunque él sea el presidente de los EEUU, ya no
hay que ser un genio para darse cuenta que todos sus esfuerzos en la política
exterior están siendo invertidos en beneficio de un solo actor: Israel.
Justamente, este
Consejo de la Paz o como se llame, es un bulo, seguramente parido por su yerno
Jared Kushner junto a Marc Rubio para distraer a la opinión pública y a los
organismos judiciales como la Corte Penal Internacional (CPI) para que las
investigaciones por los cuantiosos y abominables crímenes de guerra y lesa
humanidad que Israel ha cometido y que sigue cometiendo -por la impunidad
que le facilita Washington- sobre la población palestina de Gaza se vayan
por el caño del fregadero. Es una burda estrategia pero, con dinero funcionara
a menos que halle resistencia entre los gobiernos de otros estados y por
supuesto, en sus pueblos.



