viernes, 23 de enero de 2026

 

A TREATY FOR THE SOUTH ATLANTIC?

What could be the solution to regularise the presence of the British and NATO in the South Atlantic? Will Donald get his way?

 

By Sir Charlattam

If there is anyone who truly embodies the fable of the frog that willingly ends up boiled alive, it is the Argentinians. While geopolitical events unfold at breakneck speed and many bizarre situations occur right under their noses, the establishment in Buenos Aires is gradually accepting the suggestions of the US State Department and the British Foreign Office for the Falkland Islands and the South Atlantic archipelago.

The timing for this could not be better. While Argentines continue to navel-gaze, subjected to an economy that refuses to take off and a chain of fires in Patagonia that are clearly deliberate, the Milei brothers' senior staff are clearing the way for Anglo-American interests to do as they please, the interests of a country that we could already describe as “a service company”.

We know that since 1982, the British have been strengthening their military forces on the islands and that they even maintain, with the Pentagon's knowledge (unofficially), an electronic intelligence section (Echelon) that is part of the global operational network of NATO's ‘Five Eyes’ agency. As can be seen, there are no operational obstacles (and in fact there have been none since the end of the war) to intercepting, collecting, processing, receiving and sending information on communications in the Western and Eastern hemispheres; in a nutshell: producing intelligence. It should not be forgotten that the US (a member of NATO) secretly provided satellite intelligence, logistical cooperation and material (from Ascension Island) to the British Task Force, which (as they say) was already a bad idea.

Although it may seem stupid to an Argentine, the problem with whitewashing NATO's operations in the South Atlantic would be, at first glance, a question of terminology. The Brussels-based organisation is legally intended to operate by and for the states that are part of the ‘North Atlantic’ – including, of course, the US – which means that if it were caught operating in the South Atlantic, it would represent a problem of international jurisdiction. In reality, this has been going on for more than forty years and could continue in the same way without Argentina being able to do anything to change it, despite denouncing it, but there is plans to regularise this.

But there is a legal argument that limits this presence and, even more so, NATO's operations in the South Atlantic, namely the organisation's own charter, which limits its jurisdiction to North America and Europe.

At this point, we find this concern for legality quite comical, given the long and horrific record of atrocities against other states, enclaves and populations, committed or clearly tolerated by key members, partners and collaborators of this organisation. But as we already know, in Realpolitik, interests come before everything else.

The United States is most interested in this plan, while the British are certainly not very enthusiastic about it, although they have very little chance of opposing it. The new geopolitical circumstances marked by the supremacist interests of the White House are pushing for a new, clear and well-defined legal framework that puts everyone in their place (according to Trump). Thus, based on the well-articulated idea of ‘America for Americans’ (and that means from Alaska to Antarctica), Trump (who already intends to create his own UN) seeks —without caring about anyone else's opinion— to organise an administration of the South Atlantic that ultimately responds to the geostrategic interests of the United States.

This plan for a possible South Atlantic Treaty Organisation (SATO) devised by the Pentagon on the instructions of the Trump administration would seek to legalise and, to some extent, complement NATO's reduced operations on the continent under the strategic and operational control of USSOUTHCOM, leading us to assume that a military and administrative infrastructure would need to be set up and operated in the heart of Buenos Aires.

Like its northern counterpart, it should have members (even if only as decoration) that we presume will include Argentina and Chile as minor but necessary participants for its operation. Even though the Argentines have begun negotiations to join NATO, this would not hinder their participation in such a plan.

Obviously, this is music to the ears of Anglophiles in Buenos Aires, especially within La Casa Rosada, but not to Keir Starmer's administration or his Foreign Office, who see this as a forced imposition by the Americans on their own geopolitical plans for the islands and insular waters...Who knows, don´t cha?

jueves, 22 de enero de 2026

 

LOS INTOCABLES

¿Quién puede combatir la desmesurada arbitrariedad internacional de la “familia” del occidente colectivo?

(Dinamarca vete al carajo!)

 

Por Dany Smith

La realidad política se ha vuelto tan abstracta, que parece ser casi imposible separar lo real de la ficción, especialmente la política norteamericana que bajo el liderazgo de un megalómano y caprichoso presidente está conduciendo a su propio país y al mundo a un sitio mucho más imprevisible e inseguro. Las formas de conducirse tanto en lo doméstico (Caso Renee Good y ICE) como en política exterior, las decisiones y proceder de MAGA se parecen más a la de una mafia organizada que a un estado y aunque eso (además de no sorprender) no le interesa a Trump, ello traerá consecuencias a mediano plazo.

Pero hay quienes ven en esto, la oportunidad de subirse a la cresta de la ola y deslizarse para concretar sus propios planes estratégicos y en ese sentido, aplauden a Trump. Son esa coalición de “los dispuestos”, la pata europea de la mafia global de una desarticulada OTAN, quienes ven en las acciones de EEUU una señal para profundizar el caos en Ucrania y con ello, mantener viva la guerra mediante sus acciones sucias contra la Federación de Rusia y China.

Igualmente en esta coalición europea que encabezan británicos, franceses y alemanes no es tan firme y homogénea como se la presenta. Hay serias y muy acidas diferencias en cómo proceder para ayudar al régimen de Zelensky y cuánto sería el costo para mantener contento al tipo de La Casa Blanca. Por estas horas ya se habla de apoderarse de Groenlandia, un miembro de la OTAN, sin que importe mucho lo que pueda expresar Dinamarca…muy democrático ¿No lo cree usted? Al parecer a los meticulosos revisionistas de la historia tuerta -que recuerdan lo que conviene- se olvidan cuando Hitler también, bajo argucias similares se anexo Austria “para ayudar”.

Al mismo tiempo esto es muy didáctico para exponer a los principales responsables del caos internacional y de la sistemática violación del derecho internacional.

Los británicos con Sir Starmer a la cabeza son quienes más entusiasmados están con la política de Trump quien con el ataque a Venezuela, el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, las descaradas incautaciones de petroleros rusos y chinos en mar abierto los lleva a prestar un apoyo total esperando que les apoye en su plan de seguridad en Ucrania.

Ese entusiasmo es tan grande que el mismo John Healey ha llegado a sugerir por qué no secuestrar a Vladimir Putin ¿Es eso posible de tomar enserio este comentario del Ministro de Defensa? Por lo expresado por el señor ministro, daría a pensar que se estaría imaginando una incursión del SAS o de un equipo especial con mercenarios asiáticos y caucásicos reclutados por el MI6; el problema es que eso es demasiado peligroso para la isla aunque, como ya sabemos, si los chicos del MI6 dirigidos por la bella pero fría Blaise Metreweli desde el Cuartel General en VauxHall se han atrevido a patrocinar actos terroristas y asesinatos de altos funcionarios dentro de Rusia ¿Por qué no serían capaces de algo peor?

Como me dijo un colega, estas bravuconadas no son más que la demostración de una gran impotencia en Londres.

En el mundo bajo el formato totalitario y que con impunidad demuestra Trump y su MAGA, todo es posible. Esto obviamente lo van a aprovechar en Londres ya que a lo que sin dudas la moneda de cambio para lograr el mantenimiento de la guerra en Ucrania será sin dudas apoyar la invasión y ocupación de la isla de Groenlandia, sin que los isleños, la UE, ni sus vecinos en Copenhague tengan voz ni voto…”para proteger a occidente de Rusia y China”.

Pero esta gran familia de la “cosa nostra” también tiene otro gran componente y un importante colaborador de las acciones angloestadounidenses como es Israel siempre actuando bajo cubierta y detrás de otros para cubrirse de las consecuencias, aunque ello es muy difícil hoy día. Vimos como al mismo tiempo que los americanos incursionaban sobre Caracas, Donald y su colega Benjamín Netanyahu acordaban en Washington -entre otras cuestiones- que el Mossad y la CIA pusieran en movimiento sus células y redes de agitación en el golfo Pérsico proporcionando las armas y activando cuentas de X con mensajes en farsi y otras plataformas para llamar a la población a una revuelta popular ¿Recuerdan Libia y Siria?

Todo se trata de manejos mafiosos donde la extorsión y la violencia son el parte importante del lenguaje en el proceder de estos poderes quienes obran de esta manera en parte, por la impunidad que los medios hegemónicos le proporcionan con la fabricación y edición de la realidad a modo del “viento blanco” de las gélidas zonas esteparias donde el viento y la nieve te golpean de tal forma que no puedes ver nada más que una gran cortina blanca.

Pero pese a estas ventajas, la concordia no es la regla dentro de esta “familia”. A Donald Trump no le agrada que lo desafíen o peor aún, que alguien pretenda estar por encima de él (salvo Bibi claro). A él poco le importa lo que digan en Londres. Ciertamente, Sir Starmer es un gran lame culo como en realidad lo han sido todos sus colegas de las administraciones desde la mitad del siglo pasado, pero es cierto también que ello es la mejor y escatológica descripción de una vieja treta británica para lograr objetivos que serían imposibles de conseguir por la vía legal.

En tanto, los segundones como Emanuel Macron y Merz solo se limitan a rumiar las maquinaciones del Foering Office creyendo que juegan un papel destacado en los planes para Ucrania. Pero sus posturas comienzan a chocar con las intenciones imperiales de Donald quien ya ha decidido a tomar Groenlandia sin importarle si ello molesta o no a sus habitantes. En breve comenzará la función y solo resta comprar unas palomitas de maíz y sentarnos a disfrutar del show.