domingo, 8 de febrero de 2026

RELACIONES PEGAJOSAS

¿Por qué la política exterior del gobierno argentino y en especial sus relaciones con el estado de Israel dejarán pegada a la Argentina con el genocidio palestino?

 

Por Yossi Tevi

No hacía falta que el ministerio de salud israelí reconozca las masacres de las IDF en Gaza. El genocidio es un hecho incontrastable que todavía las fuerzas regulares e irregulares israelíes (los colonos entre estos últimos) siguen cometiendo por todas las vías posibles. Incluso se han comenzado a procesar a partidarios pro-israelies e israelíes de doble ciudadanía que han sido cómplices en bloquear la ayuda humanitaria. El gobierno argentino ha dado su apoyo incondicional a esto y aunque trata de disfrazarlo semánticamente, ello es la evidencia de una peligrosa tendencia islamófoba conteste al relato del extremismo sionista.

El supuesto acuerdo de cese al fuego ha quedado en la nada, desde horas después de su firma. Israel como de costumbre y bajo el amparo de Washington, ha tratado de sacar ventajas con sus tácticas traperas; el resultado de esto, cientos de civiles entre ellos más niños y mujeres, asesinados sin contemplación. Al mismo tiempo (por la inyección de mucho dinero) y bajo la dirección del Shin Bet y la inteligencia militar AMAN Tel Aviv está infiltrando en la franja más grupos de mercenarios árabes y de palestinos leales a las filas de la ANP de Mahmmud Abbas para intentar sacarle el poder a la resistencia palestina liderada por Hamas.

Como se puede ver, el acuerdo nació muerto y no porque hayan sido los palestinos quienes lo mataron. Detrás de estos esfuerzos están los negocios inmobiliarios y para peor, empresarios árabes de las monarquías del golfo quienes junto con empresarios judíos estadounidenses están interesados en invertir a costa y de ser posible, remover definitivamente a todos los pobladores árabes-palestinos y si quedaren algunos, domesticarlos a golpes.

Esto es lo que el estado de Israel logra sin dudas por el incondicional e ilimitado apoyo de la administración de Donald Trump sin el cual un jázaro como Netanyahu y su sequito de extremistas no podrían hacer lo que hacen. Definitivamente el sionismo no es judaísmo ni nada que se le parezca y solo escuchar a un tipo como Netanyahu presentándose como un líder religioso acusando de “amalequitas” (Éxodo:  17) y a quienes es justo matarlos a todos los que acusen sus crímenes, es para vomitar. 

Este es el discurso al que adscriben los jázaros y los sionistas no judíos como los hermanos Milei que enturbia a toda una creencia

Quienes conocen muy bien el nudo del conflicto, saben que no se trata de religión ni nada que se le parezca. Eso es lo que al sionismo recalcitrante representado por los revisionistas de Jabotinsky (mediante el aparato de propaganda) desde hace décadas han tratado de instalar en los medios de occidente. Es más, los verdaderos judíos étnicos “Mizraji”, semitas como los árabes palestinos son -desde la llegada de las primeras células sionistas- rehenes del poder de los sionistas jázaros representados por el núcleo de judíos europeos askenazi hoy liderados por el ascendente polaco Benjamín Mileikowsky Netanyahu.

Es por eso que hacer una revisión histórica del estado de Israel y de sus implicancias políticas dentro de otros estados (como lo es en EEUU y varios países europeos) es tan molesto y perjudicial como una astilla en el culo.  

Por esos días han comenzado a salir toda clase de conexiones del caso Epstein con Israel y más particularmente con el Mossad y sus tácticas sucias para extorsionar y mantener en un puño a los más altos funcionarios y figuras gubernamentales del occidente entre quienes se hallan nada menos que el mismo Donald Trump. Una vez más queda expuesta la veta siniestra y criminal -que mediante la prostitución de niñas- se vale dicho estado para sacar ventajas. No es por casualidad que en dicho estado se refugian -además de los estafadores y desfalcadores- toda clase de pederastas y abusadores. Pero incluso esto es superado por las aberraciones contra los niños y niñas en Gaza, algo que ni Human Wrigth Watch (HWW) se atreve a profundizar.

El presidente Javier Milei es un partidario de este estado y admirador de su actual conductor (Netanyahu), un miembro de la secta judía “Lubavtich” a la que ambos prestan su lealtad. Así mismo y más allá de la doctrina torcida por la cual esta secta interpreta las escrituras y que sirve como fuente de inspiración política al sionismo revisionista, Milei y sus partidarios están reivindicando con esto cada crimen cometido y los que se planean cometer contra la población árabe-palestina.

El ilegal reconocimiento de Jerusalén que ya expreso Javier Milei como pretendida capital de este estado corrupto no hace más que reafirmar esa postura que postula por la aniquilación del pueblo palestino, de sus instituciones y de sus sagrados símbolos como es la Mezquita de Al Aqsa a la cual los extremistas talmúdicos buscarán demoler para reconstruir el tercer templo y reestablecer los viejos ritos de la escatología judía.

Pero los Milei no salieron de la nada, son el resultado de una elección en una nación supuestamente de mayoría católica ¿Qué dice la iglesia católica argentina sobre la situación? Se supone que son representantes de los cristianos sea donde que vivan y no hay dudas que los palestinos que adhieren a esta fe no están exentos de ser tenidos en cuenta. Porque vamos a remarcarlo bien, la nación palestina está compuesta por árabes tanto musulmanes como cristianos y ambos sectores, vienen siendo oprimidos en igual forma por la ocupación israelí.

¿Qué ha dicho el obispado argentino de los bombardeos a la iglesia de la Sagrada familia en Gaza?, ¿Qué ha dicho de la campaña de judeización de terrenos, casas y edificios palestinos en Jerusalén?, ¿Acaso hemos escuchado algún punto de vista sobre la brutalidad y la segregación que practica el gobierno israelí y su infantería barata como son los colonos importados?

Esta visto que el estudiante de la Torá no ha visto aún o su rabino no le ha enseñado los principios básicos del antiguo testamento en especial del Deuteronomio. Obviamente ni hablar de los mandamientos de Moisés en especial los de no robar y no matar.     

  

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