miércoles, 11 de febrero de 2026

 

LEGALIDAD INTERNACIONAL O SISTEMA DE REGLAS

La hora de la verdad ha llegado ¿Cuál es el mal menor?


Por Charles H. Slim

Aunque el título parezca una redundancia, no lo es. Hasta hace unas tres décadas y media se podía decir que regía la legalidad internacional apoyada sobre el cumplimiento de la Carta orgánica de Naciones Unidas eso hasta que EEUU impulso la primera guerra del golfo en 1991. Progresivamente esa legalidad se ha ido deteriorando para llegar al presente en el cual, se puede decir que dicha legalidad ya no existe ¿Quiénes son los principales responsables de ello?

Hace rato que desde Washington se ha tratado de moldear el entendimiento de la ley internacional a conveniencia de sus intereses, pero ha sido Donald Trump quien directamente y sin más rodeos ha pateado el tablero y -literalmente- ha tirado la Carta orgánica de Naciones Unidas por el excusado.

Las agresiones, las guerras y la escandalosa operación de secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa en enero pasado dan por terminada la legalidad internacional. Si puedes asesinar pescadores caribeños bajo acusaciones sin pruebas, intrusar en la soberanía de un estado, reconocer que tus agencias operan maliciosamente en otros dañando bienes y asesinando personas mediante acciones terroristas ¿Qué es lo que puede esperarse?

Ante todo, no nos justifiquemos con exclamaciones vacuas. La típica que suele oírse entre los políticos de otros países diciendo “Qué podemos hacer contra EEUU, es mejor ir a favor de la corriente”, es la clara demostración de la mediocridad con la cual se han conducido en estas décadas.

Vivimos un mundo que se dirige a una verdadera distopia y no es una exageración. Si mandatarios como Trump actúan como capo mafia y se vanaglorian de ello, algo no anda bien. El asesinato político que incluye a mandatarios de otros estados, su secuestro bajo descaradas mentiras, la agresión, la extorsión, la práctica de la tortura y el genocidio no debería ocurrir en un mundo regido por la ley ¿y quién ha sido el precursor de todo esto? Todos lo sabemos, pero ya es hora de ir confirmándolo y dejar los rodeos que acostumbran las corporaciones de medios.

EEUU ha sido el principal contribuyente con esta degradación y no comenzó con Trump. Podríamos retroceder hasta 1950 con Corea o incluso a Vietnam en los 60´s y 70´s con maquiavélicos tipos como Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski para hallar el germen de esta maldad. Ellos tuvieron mucho que ver -ciertamente- pero quienes fueron más allá poniendo en práctica sus maquinaciones y sembrando el caos como parte de una ambiciosa estrategia global muy bien planificada para el presente siglo fueron los sectores neoconservadores y sus aliados sionistas, algo que vimos con el nunca explicado episodio del 11/S y las oprobiosas secuelas que aquello trajo.

Aquella legalidad establecida en 1945 tras el final de la gran guerra con el establecimiento de Naciones Unidas, suponía hacer de la paz la regla y la búsqueda del entendimiento entre las naciones para evitar la agresión. Pero a poco de aquello, comenzamos a ver “excepciones”, odiosas e injustificadas a la regla. Mientras el colonialismo europeo retrocedía, uno nuevo nacía -con el apoyo de EEUU y Europa- bajo la vista gorda de Naciones Unidas en las tierras de Palestina con la imposición de un estado judío en 1948 (por judíos askenazis) y a partir de allí seguiría con sus arbitrariedades.

En resumen y tras continuas situaciones a las que no ha sabido (o no ha podido) pacificar y en las que ya dejo demostrada la falta de un poder real del secretariado general para hacer valer la Carta, al descredito ante la opinión global por situaciones escandalosamente irredentas (que han beneficiado a EEUU y socios) se une la política agresiva de Trump quien ha decidido quitarle recursos financieros para su función.   

Hoy esa legalidad ya no existe y Washington busca reemplazarla con el sistema basado en reglas, de ideología liberal favorable a sus intereses geopolíticos lo cuales, como ya es una realidad, se han acortado a un tercio de la totalidad del globo representado sobre un control de todo el continente americano. Igualmente, este plan no solo es un capricho de un mandatario ególatra y fanfarrón; detrás están las manos de sus asesores especialmente Rubio, Waltz y Kushner (quienes a su vez están muy comprometidos con Netanyahu) muy determinados a no desperdiciar el momento para al menos, construir una barricada geopolítica contra sus adversarios globales. 

La disyuntiva ante la que se haya el mundo es clara: Legalidad bajo el sistema de Naciones Unidas o volcarse a la elucubración norteamericana denominada Junta de Paz.

No hay dudas que la Junta de Paz que presenta Donald Trump con tanta pompa es la confirmación del final de Naciones Unidas y a la vez, un agujero por donde Washington tratara de horadar a los BRICS y el multilateralismo que buscan establecer. No hay dudas que el bloque ya cayó en cuentas de estos objetivos y haya desatado un estado deliberativo permanente entre sus miembros. Quizá sea por ello que la Federación de Rusia, China y Bielorrusia hayan asentido formar parte de este engendro para no perder pisada y hacer como dice el refrán “ten a tus amigos cerca pero más cerca ten a tus enemigos”.

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