lunes, 2 de octubre de 2017

EN DEBATE







“EL FRACASO
DEL NWO”

Como EEUU a lo largo de éstos últimos 25 años ha ido perdiendo en forma progresiva su poder hegemónico con el cual pretendía instaurar el llamado “New World Order” que supuestamente beneficiaría al mundo




Por Charles H. Slim

En los últimos 25 años a la actualidad, tras el derrumbamiento de la URSS y con ello, el fin de la bipolaridad este-oeste, el mundo ha venido experimentando la implementación de una política globalista que encabezada por EEUU se enmarcaba en la llamada Globalización, una supuesta fuerza espontánea dentro de las relaciones internacionales que achicaba las distancias entre los estados nación y que fomento, entre otras consecuencias,  el nacimiento de grandes bloques regionales como ser el NAFTA, MERCOSUR, UE, GCC, CAN, CEI y el BRIC para nombrar algunos, con objetivos económicos, comerciales, financieros y políticos que en teoría traerían beneficios reciproco para los países adherentes. 

Aunque solo algunos de estos bloques actualmente están plenamente operativos, otros  han quedado en el camino y otros parecieran estar zozobrando ante continuos referéndums de separación, un fenómeno que en el caso de la Unión Europea hemos visto con el “Brexit” por el cual, Gran Bretaña tomo la decisión de abandonar el bloque lo que a su vez ha desatado los ánimos independentistas de Escocia e Irlanda que le han quitado el sueño a Londres.

Volviendo a lo que significó la proclamación de ese New World Order (NWO), EEUU trazó una agenda y los medios con los cuales lo llevaría adelante pasándose por encima incluso, a la misma ley internacional a la cual pretendió reemplazar con creaciones legislativas de su propia cosecha  (USA, Patrotic Act. https://www.gpo.gov/fdsys/pkg/PLAW-107publ56/pdf/PLAW-107publ56.pdf )

El proyecto estadounidense que fue diseñado en la década de los setentas se enmarcaba en una propuesta basada en la ideología  liberal (detrás de la cual se cubrían sectores sionistas y necon) secundada por una agresiva política exterior que no por casualidad, de ese tiempo hasta hoy, ha llevado a crear muchas más incertidumbres que los supuestos beneficios que ese “New World Order” anunciado el 11 de setiembre de 1991 por el entonces presidente norteamericano George H. Bush supuestamente traería.

Y es que como muchos especialistas señalan, entre ellos estadounidenses, EEUU pretendió ser la voz cantante, el único conductor que  con un garrote en la mano, instauraría un sistema a gusto de sus conveniencias. En este sentido no debemos olvidar desde donde comienza todo esto. Fue necesario que su rival soviético colapsara y de ese modo, sin un adversario político y militar que le contuviera, Washington puso en marcha los primeros capítulos del plan elaborado por el sector necon que se denominó “Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense” para convertir a los EEUU en una hegemonía política mundial usando –erróneamente- para lograrlo, su poderío militar.
George H. Bush

No hay que olvidar que el momento puntual que dio comienzo al despliegue intervencionista en el exterior fue en 1990, secundado por  los inagotables recursos de la Alianza Atlántica y una pléyade de gobiernos alrededor del mundo –entre ellos los de Europa del este- que querían engancharse al tren de la única superpotencia que quedaba en pie.

Porque es necesario recordar que el despliegue militar que llevó adelante los EEUU en la guerra del Golfo Pérsico en 1991 y que desde allí continuaría desplegando en su carrera expansionista, no fue en solitario ya que para ello se valió de otra organización trasnacional como es la OTAN, con la cual pretendió establecer un sistema de “integración” que tenía como objetivos principales engullir a China y a Rusia.  Pero para ello debía ir por fases y fue así que el primer objetivo fue hacer pie en el Medio Oriente. Para ello creo el CENTCOM, con base en Arabia Saudita desde donde se coordinarían las operaciones militares y tareas de inteligencia contra Iraq en 1991 que se extendían (ya aún se extienden) a Irán. Dejar mal herido a Iraq durante una larga agonía de trece años de embargo sirvió para preparar el terreno  de la invasión en 2003 que además de arrebatarle el control del petróleo, le daría a EEUU un emplazamiento estratégico  para comenzar a desarrollar y extender sus actividades por medio del Comando Central en las puertas de Asia central con miras a coordinar las operaciones con las fuerzas ISAF que en 2001 entrarían en Afganistán con el objetivo de mapear las actividades de Irán, Rusia y China.

En todo ello solo hemos podido ver un despliegue de fuerza brutal y el establecimiento de relaciones meramente coercitivas y policiales para impulsar doctrinas basadas en el miedo y la desconfianza que nada tienen que ver con el progreso y menos aún el bienestar que supuestamente el nuevo orden debería haber traído. La única propuesta comercial para un mercado común en Latinoamérica lanzado por  George W. Bush en 2004 denominado ALCA, fracaso en forma rutilante ante la inaceptable pretensión de que el mismo fuera manejado por y desde Washington. Ante esto, los norteamericanos sin mayor interés, dictaminaron que la región podía esperar y se concentraron en objetivos fuera del continente. Como ha dicho alguien en algún momento “EEUU ha obrado como un gángster que a mano armada a saqueado las casas ajenas”.

En estos últimos treinta años, EEUU se ha dedicado irrumpir en las soberanías de otros países para desbaratar sistemas de gobierno que a su juicio –y de su aliado Israel- no eran aceptables; y eso no es lo peor. En ese proceso ha causado y sigue causando la muerte de centenares de miles de personas tratando de justificarlas con palabras muy sonantes como son la “democracia”, la “libertad” y los “derechos humanos”, que a la vista de sus acciones, no representan nada. Todo esto no para impulsar el progreso económico-comercial devenido de relaciones bilaterales o multilaterales con otros países sino más bien, para tapar el desarrollo y progreso de sus propios proyectos geoestratégicos y geopolíticos que a su vez, involucran fabulosos negocios relacionados únicamente con el armamentismo, el control de rutas estratégicas para el comercio legal e ilegal, la destrucción y la muerte.

Es por ello que el concepto de “Nuevo Orden” se baso en una política exterior agresiva en la cual EEUU saldría a tomar lo que considerara estratégicamente vital, dirigida a destruir estados nación para volver a edificar en su lugar, gobiernos a medida, calculando que la empresa sería rápida y sin oposición, algo que ha quedado claro nunca fue así. Desde 1991 no hay país invadido por EEUU o sus aliados que haya sido reconstruido y menos aún, que hubieran mejorado en su calidad de vida. Por el contrario, solo han dejado sociedades fragmentadas por la anomia administradas por mafias criminales, miles de familias obligadas a migrar, miles más mutiladas por la pérdida de parientes y la ausencia de la esperanza en un futuro mejor.
Tropas estadounidenses en Iraq

Los únicos que se beneficiaron con todo esto fueron las empresas y las corporaciones privadas estadounidenses que, por ocasión de las invasiones, cerraron contratos millonarios con el gobierno para supuestamente trabajar en la reconstrucción de países como Iraq, Afganistán y Libia.  En el caso de Iraq, el saqueo ha sido tan evidente como escandaloso. La apropiación del Ministerio del Petróleo en momentos que los norteamericanos entraron a Bagdad, fue uno de los objetivos primordiales de la “liberación iraquí” demostrando cual era la verdadera intensión de su presencia. O que decir del supuesto combate al “terrorismo en Siria” con bombardeos no sobre las bandas armadas de “Al Nusra” y el “Daesh” sino, contra la infraestructura petrolera del estado sirio e incluso contra sus fuerzas regulares y de sus aliados chiitas.

También los hechos han demostrado que además de que en Iraq no se reconstruyo nada, se hubieron desfalcado miles de millones de dólares (800 mil millones de dólares) invertidos solamente para costear la invasión de Iraq en 2003 que fueron a los bolsillos de militares estadounidenses y de altos funcionarios colaboracionistas de Bagdad. A todo esto, según el informe presentado al Congreso estadounidense por el inspector para la Reconstrucción de Iraq Stuart Bowen, más de 70 mil millones de dólares destinados a la supuesta reconstrucción de la infraestructura, contratos de personal local (comprar funcionarios) y restablecimiento de los servicios básicos, se habían evaporado.

Otros de los beneficiados con todo esto fue el área de la defensa y de la inteligencia, los cuales además de haber crecido enormemente en sus estructuras,  han expandido sus operaciones alrededor del mundo con nuevos comandos de operaciones que no llevan en lo más mínimo un mensaje de paz. Precisamente en las actuales circunstancias de crisis en torno a Corea del Norte, Washington está invirtiendo grandes flujos de recursos financieros para sustentar las maniobras militares que buscar amilanar a Pyongyang.

Actualmente el comando de operaciones de Asia Pacifico (USPACOM) se halla en una intensa actividad, justificada en parte por las pruebas misilisticas de Corea del Norte pero que en realidad siempre apuntaron a China que más que un rival militar, es un temible cuco económico-comercial ( https://www.globalresearch.ca/the-strategies-of-global-warfare-war-with-china-and-russia-washingtons-military-design-in-the-asia-pacific/5541976  )

En el programa norteamericano para éste NWO no existieron planificaciones de asociación para la inversión y el trabajo común con otros países e incluso con otros bloques regionales; todo lo contrario. El concepto del Nuevo orden mundial solo contemplaba su liderazgo unilateral y al resto de países y regiones del globo, como meros surtidores de servicios y bienes –entre ellos los de carácter estratégico-  a los que la Unión  sin miramientos  podía arrebatar.

Pero el error de estos últimos 25 años ha radicado en que EEUU solo uso las argucias discursivas, los engaños y la fuerza bruta para imponerse en el concierto internacional  y eso ya está cobrando sus consecuencias. Carente de imaginación política y con el vulgar uso del puño, Washington trató de instaurar un Status Quo mundial que subordinara al resto de las naciones a sus agendas políticas unilaterales pero está claro que los que se oponen a estas pretensiones aumentan día con día y cada vez se escucha más alto el clamor de todas partes del mundo que le dicen “No, Así no!, Así no!