martes, 10 de abril de 2018


VETERANOS DE AYER




“TAPADERA DE RATAS”


¿Hasta cuándo el gobierno argentino tapara las causas reales del incidente del submarina ARA San Juan?




Por Charles H. Slim
El 3 de abril último se hizo oficial que el buque explorador ruso “Yantar” abandonaba la búsqueda del submarino “ARA San Juan” y pronto los cuestionamientos entre familiares e investigadores cundieron ¿Por qué? Muchas han sido las hipótesis sobre las causales que llevaron a que el buque ruso decidiera regresarse a su patria.

No es para nada desacertado tener como posibles motivos en esta situación, presiones diplomáticas imprimidas desde Londres sobre el subalterno gobierno de Macri, que son amplificadas en el marco de las tensiones entre Rusia y Gran Bretaña por el caso Skripal. No es una novedad para nadie que la llegada de la marina rusa a las aguas del atlántico sur, ha sido un dolor de cabeza insoportable y una seria preocupación para el gabinete de Teresa May y en particular para las actividades de la Real Marina británica con base en Mount Pleasant de Malvinas.

Pero también, ha sido una preocupación para el secretariado de la OTAN, que tiene al archipiélago  como una base estratégica de las operaciones navales de la alianza en el hemisferio sur. En este sentido el papel de los EEUU ha sido determinante para sostener la posición de Gran Bretaña en la región mientras y al mismo tiempo le otorga migajas a los gobiernos pasatistas en Buenos Aires.

Lo ocurrido con el submarino argentino no puede resumirse en una tragedia, ya que ella solo proviene de un hecho fortuito, producto de una situación inesperada y hasta insólita para quienes la sufren. No nada de ello. Con el dolor y la desesperación que azota a los familiares, el poder político argentino (oposición y gobierno) trata de cubrir sus extendías ineptitudes y lo peor, las responsabilidades de quienes habrían ejecutado semejante acto. Tal vez usted en este momento se pregunte ¿Ejecutado, por quiénes? He allí el meollo del asunto, el motivo por el cual la búsqueda y rescate nunca llegaron a nada, la prueba cabal de que nada de lo que se dijo fue verdadero y de los motivos por los cuales, se entorpeció las actividades del buque “Yantar”.

La responsabilidad británica y chilena en la acción emprendida ha sido clara y no solo por las especulaciones de algún que otro trasnochado conspiranoico de los que los medios convencionales –al servicio de la desinformación al mejor postor- quisieran deshacerse para siempre. Las pruebas de esto siempre estuvieron al alcance del gobierno argentino e incluso, fueron puestas en la cara del mismo presidente argentino y de su Estado Mayor. El problema era que la verdad era demasiado pesada para los hombros de un gobierno dependiente y mucho más, cuando la revelación provenía de la inteligencia satelital rusa.

Solo basta hacer un ejercicio de la imaginación y recrear en cada uno de los presentes, cómo fue la reacción del presidente y de su gabinete ante los informes que daban la situación real del submarino y de las naves involucradas en su hundimiento captados con muy buena nitidez desde los satélites “Kobait-M” que barría la región en momentos del suceso. Macri y sus encargados del Ministerio de Defensa recibieron del gobierno ruso, más específicamente del Consejo de Seguridad del Kremlin[1] la información detallada de la situación, con fotos, coordenadas e incluso muy posiblemente, la grabación de las comunicaciones de las naves involucradas en el incidente. Ante esto, solo pudo verse estupor que deformaba la cara del presidente y mucha adrenalina corriendo por las venas de todos sus funcionarios que mezclado con una gran cuota de temor (para no decir horror), los dejo sin palabras, absortos y con la segura conclusión que se resumiría en un “No podemos hacer nada”. Más o menos, esto es lo que seguramente ocurrió en la secretitud del despacho presidencial y en el ámbito de la Armada. A diferencia de los estadounidenses, los rusos ayudaron a Buenos Aires para dar una solución política propia al asunto, pero el problema era que, “Argentina no tenía como hacerlo”. Ni siquiera cuentan con poder político para vindicar a su gente. Recién allí cayeron en cuentas de que estaban absolutamente desarmados y sin la menor capacidad de responder ante una agresión externa.

Cuando se filtro las grabaciones de las explosiones captadas por los micrófonos hidroacusticos instalados en el océano atlántico sur, que se recogieron en la sede en Viena, Austria, lo que revelaron confirmaba el ataque[2]

Décadas de desarme y abandono, impulsado por políticas deliberadas de sectores que guiados por la ceguera de sus propios intereses y vendettas personales, entregaron los destinos del país y de su política exterior a los enemigos de la nación. No fue casual que los movimientos y corridas de personas como Nilda Garré ex ministra de Defensa y de su predecesor Agustín Rossi buscaran el amparo del anonimato y del silencio ante la oleada de cuestionamientos que comenzaron a llover.
Igual silencio se vio en la cancillería chilena que no se dio por aludido por la presencia de naves propias en aguas australes.

Por lo pronto, un inmediato control de daños se habría producido en el país trasandino cuando, repentinamente y a menos de un mes del incidente, la cúpula de la Armada chilena anunciaba el retiro de sus más altos almirantes supuestamente, para dejar vacancia a las nuevas generaciones.  Para algunas fuentes, eso fue una limpieza ante lo ocurrido como una forma de salvar la responsabilidad del estado chileno.

¿Cuál hubiera sido la reacción de Londres y de Santiago de Chile si Argentina hubiera tenido una capacidad defensiva respetable y por supuesto, un gobierno político a la altura de las circunstancias? Pues, habría habido un ingente movimiento diplomático para que, como dice el refrán “la sangre no llegue al río”. La reacción de Londres y en especial del Foreign Office habría sido mucho más visible e incluso, de una clara tensión que bien pudo haber usufructuado Buenos Aires a favor de sus reivindicaciones por la soberanía del archipiélago austral llevando a que los Kelpers reconsiderasen su postura.  

Pero la realidad es muy diferente y el incidente al menos ha servido para visualizar una verdad que había quedado oculta en los oscuros cajones de los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto argentino, referente a la claudicante firma de los tratados de Madrid en 1990 y que le otorgo a Londres, el control absoluto de la política económica y de defensa de la Argentina.

Este notorio condicionamiento de Argentina, ha ido viéndose en cada pista, en cada hallazgo[3] y en cada rueda de desinformación montada por la Armada dirigida por un ministro al día de hoy muy discutido por los familiares de los submarinistas. Queda claro que no hay margen para seguir argumentando política alguna tendiente a resolver la verdad material de lo sucedido y lo peor de todo, es que quienes podrían llegar a concretar ese resultado hoy navegan rumbo a los puertos de la Federación rusa.



[1] KONTRAINFO.com. “Informe ruso de Newsstreet.ru: Armada Real Británica y de Chile hundieron al ARA San Juan”. http://kontrainfo.com/exclusivo-informe-ruso-publicado-newsstreet-armada-real-britanica-chile-hundieron-al-ara-san-juan/ 
[2]PENSAMIENTO ESTRATEGICO Y POLÍTICO. “La hora de las respuestas”. Publicado el 2 de diciembre de 2018. https://pensamientoestraegico.blogspot.com.ar/2017/12/en-debate-la-hora-de-las-respuestas.html
[3] MINUTO UNO. “Encontraron una radiobaliza que sería del submarino ARA San Juan”. https://www.minutouno.com/notas/3068108-encontraron-una-radiobaliza-que-seria-del-submarino-ara-san-juan

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