sábado, 28 de febrero de 2026

 

UNA WUNDERWAFFE

PARA KIEV

¿Qué tan desesperados están los patrocinadores anglo franceses del régimen neonazi de Kiev?

 

Por Javier B. Dal

Aunque los medios en occidente y especialmente en la Argentina están muy callados sobre los avances en la guerra en Ucrania y han estado también muy parcos en abordar los pormenores sobre las negociaciones que se han estado llevando a cabo, los neonazis de Zelensky y Cía estarían muy ansiosos en lograr un apoyo decisivo de sus patrocinadores atlantistas, especialmente de dos de ellos: Gran Bretaña y Francia.

No es de sorprender como la rusofobia de algunos medios capitalinos en Buenos Aires (que coinciden con los de la banderita de la estrella) que surge de su costumbrista obsecuencia política a las directivas que radian las embajadas de EEUU y Gran Bretaña, solo saquen a relucir entrevistas con personajes pro-ucranianos dando visiones tan parciales y descontextualizadas que por sí solas le quitan seriedad. Pero así son las cosas con medios y periodistas de este lado del mundo que cambian de camiseta con cada gobierno que arriba al poder.

Pero en estos momentos en los cuales los neonazis aprietan al askenazi Volodymyr Zelensky a no bajar los brazos y continuar con la guerra a como no dé lugar, parecen estar mucho motivados por las expectativas que los británicos le han sembrado con el posible suministro de un artefacto nuclear y/o material radiactivo para armar una bomba sucia desatando así una cadena de consecuencias nefastas para Europa y todo el mundo. A estas alturas ya hemos visto como a estos actores y a sus amigos la legalidad y el derecho internacional le va en balde con lo cual, tanto en Londres como París poco les importa respetar el Tratado de No Proliferación Nuclear.

Solo los maquinadores más importantes de la historia pudieron haber planificado esto. Una vez más los maestros ingleses de la intriga y el caos se llevan las palmas estando detrás de esto secundados por los colonialistas de cuarta como son los chauvinistas franceses. Si bien el servicio de inteligencia exterior ruso (SVR) detecto los planes de surtir de un artefacto así a Ucrania, de haber sido esto en el siglo pasado tal vez no nos habríamos enterado y los planes por frustrar las negociaciones de paz habrían prosperado por el uso de estas armas muy seguramente contra algún blanco civil en alguna capital de Europa buscando implicar a los rusos.

Hay un aspecto en esto que puede tener dos interpretaciones: O los británicos y franceses le hacen entrega de un artefacto armado (ojiva) y listo para lanzar y detonar, o le proporcionarían la tecnología y los componentes para que ellos mismos la desarrollen. Como vemos si esta última opción fuera el caso, implicaría un lapso de tiempo necesario para que los ucranianos puedan aprender de los conocimientos impartidos para construirla.

Cualquiera sea la variante que elijan los complotadores, la sola idea plantea un delirio completo y demostrativo de la desesperación que cunde en los altos círculos del poder británico, en especial con Sir Keir Starmer  y del seguidista francés Emanuel Macron quienes quizá (o tal vez muy seguramente) lo hagan para aplacar sus propios problemas internos.

Al mismo tiempo también es la violación de otra línea roja y tal vez la más peligrosa no solo para la Federación de Rusia sino para la paz global. Al mismo tiempo, no debemos descartar que este movimiento podría ser muy conveniente para sus socios estadounidenses e israelíes muy interesados en una cortina de humo suficientemente grande como para distraer a la opinión pública ante una nueva agresión contra Irán. Sobre ello, recordemos la conexión de los oligarcas sionistas ucranianos que pusieron a Zelensky en el poder con Bibi Netanyahu y los carniceros talmúdicos que gobiernan la entidad israelí con expectativas de extender el sueño mesiánico del “Eretz Israel”.

Durante la posguerra fría, es decir a comienzos de los años noventas la desintegración de la URSS planteaba amenazas de seguridad sobre el material radiactivo de sus plantas nucleares y hasta de los propios misiles que los medios angloestadounidenses magnificaban con exageradas y falsas elucubraciones. La desintegración del mega estado soviético trajo aparejado un tendal en sectores sensibles de aquel y uno de ellos era la defensa, donde no faltaron los actos de corrupción. Hablando del posible robo y tráfico de material radiactivo y de ojivas. nucleares a los independentistas chechenos o a los integristas islámicos árabes, desde occidente (magnificado desde los medios) se trataba de crear el miedo colectivo para que la recién nacida Federación de Rusia desmantelara sus plantas nucleares y sus misiles con cabezas nucleares que estaban en los silos, obviamente bajo la supervisión de los “socios” occidentales.

En realidad quienes estaban haciendo toda clase de esfuerzos por acceder a esos materiales para entregarlo a sus activos en el Cáucaso era el MI6 británico, quien junto a la CIA alimentaban las reivindicaciones independentistas de las ex repúblicas soviéticas, interesados obviamente en postrar a Rusia en un caos controlado.

Como se pudo comprobar esas especulaciones nunca se cumplieron y con buen tino las administraciones en Moscú, en especial desde que Vladimir Putin tomo el cargo, las tomaron enserio pero entendiendo muy bien cuales eran las reales intenciones detrás de tales “preocupaciones”.

Igualmente y descubiertas las intenciones de Londres y París habrá que ver cuál será su proceder de ahora en más dado que, si Rusia ya les ha puesto en evidencia para instigar a Ucrania para usar un arma nuclear en su contra sin considerar los riesgos que ello implicaría para sus propias naciones ante una réplica nuclear rusa en sus más variadas y destructivas opciones.

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