UNA WUNDERWAFFE
PARA KIEV
¿Qué tan
desesperados están los patrocinadores anglo franceses del régimen neonazi de
Kiev?
Por Javier B. Dal
Aunque los medios en occidente y especialmente en la Argentina están muy callados sobre los avances en la guerra en Ucrania y han estado también muy parcos en abordar los pormenores sobre las negociaciones que se han estado llevando a cabo, los neonazis de Zelensky y Cía estarían muy ansiosos en lograr un apoyo decisivo de sus patrocinadores atlantistas, especialmente de dos de ellos: Gran Bretaña y Francia.
No es de
sorprender como la rusofobia de algunos medios capitalinos en Buenos Aires (que
coinciden con los de la banderita de la estrella) que surge de su costumbrista obsecuencia
política a las directivas que radian las embajadas de EEUU y Gran Bretaña, solo
saquen a relucir entrevistas con personajes pro-ucranianos dando visiones tan
parciales y descontextualizadas que por sí solas le quitan seriedad. Pero así
son las cosas con medios y periodistas de este lado del mundo que cambian de
camiseta con cada gobierno que arriba al poder.
Pero en estos
momentos en los cuales los neonazis aprietan al askenazi Volodymyr Zelensky a
no bajar los brazos y continuar con la guerra a como no dé lugar, parecen estar
mucho motivados por las expectativas que los británicos le han sembrado con el
posible suministro de un artefacto nuclear y/o material radiactivo para armar
una bomba sucia desatando así una cadena de consecuencias nefastas para Europa
y todo el mundo. A estas alturas ya hemos visto como a estos actores y a sus
amigos la legalidad y el derecho internacional le va en balde con lo cual,
tanto en Londres como París poco les importa respetar el Tratado de No
Proliferación Nuclear.
Solo los
maquinadores más importantes de la historia pudieron haber planificado esto. Una
vez más los maestros ingleses de la intriga y el caos se llevan las palmas estando
detrás de esto secundados por los colonialistas de cuarta como son los
chauvinistas franceses. Si bien el servicio de inteligencia exterior ruso (SVR)
detecto los planes de surtir de un artefacto así a Ucrania, de haber sido esto
en el siglo pasado tal vez no nos habríamos enterado y los planes por frustrar
las negociaciones de paz habrían prosperado por el uso de estas armas muy
seguramente contra algún blanco civil en alguna capital de Europa buscando implicar
a los rusos.
Hay un aspecto en
esto que puede tener dos interpretaciones: O los británicos y franceses le
hacen entrega de un artefacto armado (ojiva) y listo para lanzar y detonar, o
le proporcionarían la tecnología y los componentes para que ellos mismos la
desarrollen. Como vemos si esta última opción fuera el caso, implicaría un
lapso de tiempo necesario para que los ucranianos puedan aprender de los
conocimientos impartidos para construirla.
Cualquiera sea la
variante que elijan los complotadores, la sola idea plantea un delirio completo
y demostrativo de la desesperación que cunde en los altos círculos del poder británico,
en especial con Sir Keir Starmer y del seguidista
francés Emanuel Macron quienes quizá (o tal vez muy seguramente) lo hagan para
aplacar sus propios problemas internos.
Al mismo tiempo
también es la violación de otra línea roja y tal vez la más peligrosa no solo
para la Federación de Rusia sino para la paz global. Al mismo tiempo, no
debemos descartar que este movimiento podría ser muy conveniente para sus
socios estadounidenses e israelíes muy interesados en una cortina de humo
suficientemente grande como para distraer a la opinión pública ante una nueva
agresión contra Irán. Sobre ello, recordemos la conexión de los oligarcas
sionistas ucranianos que pusieron a Zelensky en el poder con Bibi Netanyahu y
los carniceros talmúdicos que gobiernan la entidad israelí con expectativas de
extender el sueño mesiánico del “Eretz Israel”.
Durante la
posguerra fría, es decir a comienzos de los años noventas la desintegración de
la URSS planteaba amenazas de seguridad sobre el material radiactivo de sus
plantas nucleares y hasta de los propios misiles que los medios angloestadounidenses
magnificaban con exageradas y falsas elucubraciones. La desintegración del mega
estado soviético trajo aparejado un tendal en sectores sensibles de aquel y uno
de ellos era la defensa, donde no faltaron los actos de corrupción. Hablando
del posible robo y tráfico de material radiactivo y de ojivas. nucleares a los
independentistas chechenos o a los integristas islámicos árabes, desde
occidente (magnificado desde los medios) se trataba de crear el miedo colectivo
para que la recién nacida Federación de Rusia desmantelara sus plantas
nucleares y sus misiles con cabezas nucleares que estaban en los silos,
obviamente bajo la supervisión de los “socios” occidentales.
En realidad
quienes estaban haciendo toda clase de esfuerzos por acceder a esos materiales
para entregarlo a sus activos en el Cáucaso era el MI6 británico, quien junto a
la CIA alimentaban las reivindicaciones independentistas de las ex repúblicas
soviéticas, interesados obviamente en postrar a Rusia en un caos controlado.
Como se pudo
comprobar esas especulaciones nunca se cumplieron y con buen tino las
administraciones en Moscú, en especial desde que Vladimir Putin tomo el cargo,
las tomaron enserio pero entendiendo muy bien cuales eran las reales
intenciones detrás de tales “preocupaciones”.
Igualmente y
descubiertas las intenciones de Londres y París habrá que ver cuál será su
proceder de ahora en más dado que, si Rusia ya les ha puesto en evidencia para
instigar a Ucrania para usar un arma nuclear en su contra sin considerar los
riesgos que ello implicaría para sus propias naciones ante una réplica nuclear
rusa en sus más variadas y destructivas opciones.

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