sábado, 11 de febrero de 2017

EN LA MIRA




“AMERICA GREAT AGAIN”

Cuáles son los obstáculos y los enemigos ocultos que podrían interferir en la propuesta de Donald Trump para devolver al pueblo estadounidense su verdadera libertad




Por Charles H. Slim
Desde la llegada del presidente de Donald Trump a la Casa Blanca, todo ha sido un mar de contrariedades y no porque dicho mandatario haya sido el artífice del enredo desinformativo del cual todos somos privilegiados testigos, sino más bien porque sus enemigos han sabido explotar la verborragia incontrolable del mandatario. Los medios conservadores y varios sectores de la prensa que se presentan como la “izquierda” norteamericana y que curiosamente comulgan con el ala demócrata de Hillary Clinton, tratan de presentar a Trump como el peligro para la estabilidad de los EEUU, para las relaciones comerciales internacionales y hasta incluso un peligro para la paz mundial.

Pero debemos ser realistas y considerar que como lo han hecho desde hace décadas, los medios estadounidenses han estado pintando una realidad completamente ajena a la verdad y ello se fundaría en que, existen reales temores en que Trump puede llegar realmente a desmontar el gran aparato mafioso que desde hace diez y seis años atrás mantiene cautivo al pueblo norteamericano, en vilo a amplias regiones del mundo y causando más inestabilidad política por meras ambiciones sustentadas por intereses corporativos mixtos que se disfrazan como un presunto “Globalismo liberal” busca beneficiar al resto del mundo.

Para que no caiga en el engaño, recuerde que estos sectores “liberales” fueron los mismos que sostuvieron las mentiras oficiales de la administración Bush-Cheney que causaron millones de muertos y participaron activamente en argumentar la supuesta “primavera árabe” que destruyo a Libia.

Esos sectores del estado profundo estadounidense y que se ven muy bien representados por exponentes tales como Hillary Clinton, John Mc Cain  o la señora Victoria Nuland no han tardado en dar sus primeros movimientos para reactivar y acelerar un estado de descomposición político y diplomático existente con Rusia, usando a Ucrania como la punta de lanza contra los pobladores del Donbass y Rusia.

En ese sentido la reactivación de las operaciones militares del gobierno títere de Kiev y que ha causado daños y bajas entre los pobladores de aquella región rusofona, representa una activación conveniente de las hostilidades aprovechando que la figura del presidente Trump causa tantas controversias como confusión. De ese modo, acciones brutales como las vistas el último 2  y el 3 de febrero contra Donetsk y sus alrededores no pueden ser más que provocaciones direccionadas a desatar alguna reacción de Moscú.

El sorpresivo bombardeo de artillería con baterías de cohetes GRAD y obuses pesados sobre la población civil de la región, ha sido condenada con energía por el Kremlin y desde donde tampoco se ha dudado en condenar enérgicamente a las exclamaciones realizadas por el representante ucraniano ante la ONU Volodymyr Telchenko que se jacto de dicha acción describiéndola  como “un ejemplo de la fuerza y de las capacidades del ejército ucraniano”, detrás del cual actúan varios equipos especiales foráneos entre los cuales hay  elementos británicos y estadounidenses.

Cualquiera de los lectores podría pensar ¿Pero no es riesgoso para la imagen pública de EEUU, apoyar este tipo de acciones criminales? Y la respuesta es casi automática y lo es mediante una respuesta ¿Acaso ha habido alguna repercusión masiva en medios occidentales sobre tales acciones? Y recién allí hallaran la respuesta definitiva. Si este tipo de acciones las hubiera realizado Rusia que no queden dudas de que habría aún en sus horarios de mayor audiencia el “BREAKNEWS”  sobre lo que ocurre en aquella región y no faltarían historias lacrimógenas con elementos deliberadamente añadidos y muchos otros falsos.
Cohetes GRAD ucranianos

Tal como se puede entender, lo que ha ocurrido y lo que seguramente seguirá ocurriendo en el Donbass no sucede sin el conocimiento de Washington desde donde hace tres años se respalda a un gobierno que además de usurpar el poder, no duda en apoyar a grupos de matones ultraderechistas para intimidar a los opositores y aplastar a los ciudadanos rusofonos que el gobierno de Poroshenko considera de segunda, a como dé lugar. Precisamente esos sectores del neocon y sus aliados que se hallan enquistados en el poder político norteamericano y al cual Donald Trump ha denominado el Stablishment  ganan mucho al poner en brete al ocupante de la Casa Blanca que a la vista del público incauto, queda como el promotor y sustentador de este tipo de acciones.

Para darle mayores ingredientes oscuros a estos crímenes, se ha verificado que el ejército ucraniano ha usado armamento pesado que se haya prohibido en convenios internacionales y más precisamente por los acuerdos de Minsk.  A pesar de la gravedad que este tipo de actos representan para la legalidad internacional y mucho más cuando son lanzados intensionalmente sobre poblaciones civiles, en Washington o en Bruselas –Sede de la OTAN- poca o ninguna repercusión ha habido al respecto.

Pero si hay un actor que también tiene mucho que decir y no hace nada es la Unión Europea y en especial Gran Bretaña aunque nunca haya pertenecido a ella, que ha estado más que implicada en las operaciones de las llamadas “Revolución de Color” que montadas por las agencias de inteligencia, han jaqueado a gobiernos de países de la Europa de este.

Y es que estos actores poco pueden explicar sobre lo que viene ocurriendo allí. Si así lo hicieran simplemente se auto incriminarían y dejarían al descubierto el mismo juego sucio que tan recurrentemente han empleado en otras regiones del globo, con la mera finalidad de lograr el enfrentamiento interno de los lugares en donde intervienen. En Ucrania han echado mano a la polarización ideológica que perdura desde la segunda guerra mundial y que causo tantos desencuentros en la sociedad nacional.  A ello le han agregado las instigaciones a las divisiones étnicas y religiosas existentes que tan claramente han fomentado  en el mundo islámico durante los últimos 16 años.

Para estos sectores hay mucho que perder. No solamente la parte de los acostumbrados negocios de armas que engordaron sin límites sus cuentas bancarias y otorgaron tan prospero bienestar a sus familias a costa de la riqueza ajena y de la vida de millones de personas alrededor del planeta, sino también perderían las aspiraciones a lograr deshacer a los estados nación para que bajo los engañosos cuento de hadas de la “globalización” y sus beneficios, solo apuntan a crear grandes bolsones poblacionales sin identidades ni lealtades nacionales y con solo una finalidad, convertirlos en meros sujetos de consumo del gran mercado que unas pocas familias detentan bajo su control.

Tal como lo han señalado algunos expertos, la administración de Trump está siendo saboteada desde adentro, algo que se comprobó por las continuas fugas informativas sobre el contenido de las llamadas telefónicas con otros mandatarios extranjeros (VZ.ru. “Trabajo de Trump es torpedeado por su propia administración”. http://vz.ru/world/2017/2/10/857517.html )


Estos sectores ahora tienen la posibilidad de emplear ese caos para orientarlo contra un odioso inquilino en la Casa Blanca y si las cosas empeoran, será el presidente Donald Trump el que ha propiciado estas situaciones. Si la prensa adicta al sector neocon y sus aliados sionistas han estado deformando la realidad de los anuncios del presidente sin explicar el origen de varios de esos anuncios, claramente podemos entender que lo que se ha desatado contra los pobladores del este de Ucrania, implica una táctica más en el plan por arruinar públicamente la incipiente gestión de Trump. De este modo, si hay violencia pues y en ella se involucran grupos neonazis que son pertrechados y armados por el estado ucraniano –que a su vez es apoyado por Washington-, será por la ineludible y única venia del presidente Trump  quien ha dejado suficientes pruebas ante el público de cuáles son sus principios y socios políticos con los cuales pretende volver a convertir a “América nuevamente grande”¿ Se lo permitirán?