miércoles, 8 de febrero de 2017

EN DEBATE




“YO BUENO, TU MALO”

Como la respuesta del presidente Donald Trump descoloco en vivo a un presentador de TV e instalo en la opinión pública estadounidense y mundial la discusión sobre la moralidad de la política norteamericana





Por Charles H. Slim
Si bien ya hay un refrán que reza que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”, para el periodismo norteamericano ligado al apéndice financiero y político del Stablishment habría que decir que “no hay más inmoral que el cínico que trata de hablar de moral”. Esto a cuento de la inesperada respuesta que dio el presidente Donald Trump en una entrevista en la cadena FOX NEWS en la que el presentador Bill O`Reilly acusara al presidente ruso Vladimir Putin de “asesino”. Este empleado de una de las cadenas más controvertidas del país, esperaba que el presidente le acompañara en su calificación, tal vez esperando que hiciera alusión a la compleja situación de Ucrania con los separatistas del Donbass, a la de Crimea en la que dicha cadena recurrentemente suele hablar de “invasión rusa”  o incluso, con la molesta intervención rusa en Siria.

Precisamente la cadena FOX no es la más indicada para hacer señalamientos y menos aún acusaciones de ese tipo. Para muestra de su impertinencia baste recordar el comienzo de los años 2000, cuando incluso antes del “atentado del 11/S” sus editoriales chorreaban arabofobia e islamofobia, concepciones racistas que comparten con sus financiadores sionistas. Curiosamente Bill O´Reilly ha sido un consecuente exponente de esas aristas odiosas, mucho más incisivas en momentos que reinaba el estado de sospecha indiscutible instalado por la administración Bush-Cheney a quienes ha respaldado incansablemente.

Como parte de ese proceder desinformativo y distorsivo de la realidad, la Fox News viene poniendo en marcha una puntillosa estructura de manipulación, que va desde la difusión de un “pánico morigerado” hasta la “confusión” que se han revelado con hasta catorce técnicas de propaganda oficial que créanlo, no es gratis o por “amor a la democracia” (Information Clearing House. http://www.informationclearinghouse.info/article28465.htm )

Para muchos la sociedad estadounidense está enferma. Para otros es ampliamente ignorante de los desastres que sus políticos y poderes en las sombras causan en otros lugares del planeta intentando imponer “la democracia a punta de fusil” y que tipos como O´Reilly tratan de vender como correcto. En la Argentina –obviamente a una escala menor- también tenemos sujetos y medios como estos que escudándose detrás de slogan como “pura la verdad” o disfrazados de “periodismo serio”, venden su mercancía podrida para quienes quieran oírla.

También existe en Argentina una corriente de pensamiento similar a la de O´Reilly que se ve curiosamente entre periodistas y la intelectualidad cercana al sionismo y al ideario de la “Globalización liberal” que ven en Donald Trump una amenaza que deben desarticular. Eran estos quienes se descocían de la risa cuando Trump se candidateo a la presidencia. Cuando desplazó a Hillary Clinton sus risas se convirtieron en muecas nerviosas para llegar a un claro sentimiento de aversión. Cuando aquel “personaje mediático” pasó  a ocupar el centro de la escena desplazando sus intereses, sus caras cambiaron completamente y el odio les invadió por completo. Si necesitaban una excusa para alimentar más su odio contra el empresario mediático, la han encontrado.

Trump ya venía irritando a estos sectores a los que hay que incluir a Tel Aviv, con su firme propósito de restaurar la soberanía popular y el poder que le fue confiscado a su pueblo tras el “11 de Septiembre del 2001”, siendo para ello parte de ese programa, la reestructuración de sus FFAA y el incontrolable aparato de inteligencia que durante la era Bush y la de Obama sirvieron más a los intereses de los Lobbies foráneos que a los nacionales (Red Voltaire. “Trum: Ya basta con el 11 de septiembre!” http://www.voltairenet.org/article195040.html )

Hay varios miles de muertos y decenas de otros miles de lisiados entre sus compatriotas producto de los juegos y los enjuagues geopolíticos que aquella elite del Stablishment sin tener que olvidar que ha habido millones de muertos, otros tantos millones de lisiados fisica, psíquica  como moralmente y muchos millones más de desplazados a los que hoy la prensa occidental les presta atención porque les conviene a los intereses de Washington en sus intentos por derrocar a un gobierno en Siria.

A Trump no se le perdona decir la verdad. Puede que sea un delirante o un excéntrico millonario avenido a presidente, pero la cruda respuesta que le escupió al panfletero amarillista O´Reilly, pasara a la historia por lo que ella representa para un amplio colectivo alrededor de globo que confía en una justicia futura.

Una cosa es seguro, que una Hillary Clinton como presidente jamás se hubiera atrevido a señalar tales suciedades domésticas y menos aún, haber puesto entre dicho a los “popes” de la política, la banca y las finanzas que sustentan todo el embrollo militarista e intervencionista que enmascarado como una “propuesta política global” se ha dedicado a tomar por asalto a países y regiones con fines que solo benefician a los sectores anglo-estadounidenses. Pretender tapar esta realidad es tratar de tomar por idiotas a los mismos norteamericanos quienes por todas esas trapisondas deben soportar el peso de sus consecuencias.

Sin lugar a dudas que nadie se esperaba la respuesta y menos aún los fundamentos que explayaría Donald Trump en esa entrevista. Cuando le dijo “tenemos muchos asesinos en EEUU”, “los errores de George W. Bush” recordando la guerra de Iraq  para rematar diciéndole con el énfasis que le caracteriza “¿y nuestro país es inocente?”. 

Como si fuera un domino todos los políticos, funcionarios y responsables de los medios neocon que sostienen con sus editoriales las aberraciones más truculentas de Washington, cayeron de espaldas al ser tangencialmente tocados por aquellas expresiones.


Queda claro que Trump no es un humanista o un mejor exponente que Clinton. Para nada. Si hay que ser justos y señalar que el presidente norteamericano tiene una cualidad que ni su otrora rival ni ninguno de sus predecesores –salvo tal vez Rony- poseían y es, su desfachatez y falta de filtro para decir las cosas lo que además de los peligrosísimos enemigos que ya se ha ganado el fastidio de la prensa conservadora.