lunes, 6 de noviembre de 2017

EN LA MIRA



“RUMORES SEPARATISTAS”

¿Hay bases argumentativas serias para sospechar posibles planes de separatismo en la Argentina?




Por Pepe Beru

Tras los incidentes registrados en el mes de septiembre entre Gendarmería Nacional y militantes de agrupaciones Mapuches por el despeje de una ruta en Cushamen, provincia de Chubut, que dejo como saldo luctuoso la primigenia desaparición y luego la confirmada muerte del activista Santiago Maldonado, el tema de las ambiciones separatistas de este sector de la población nativa argentina, apoyadas por organizaciones extranjeras y particularmente con asiento en Gran Bretaña, ha tomado importancia para quienes realmente están preocupados por la integridad territorial del país.

Durante años se vinieron discurriendo en algunas denuncias sobre las intensiones de algunos grupos por promover el separatismo de la región. Uno de los más conocidos es el llamado “Plan Andinia”, un programa trazado desde el sionismo internacional para apoderarse de la Patagonia. Como puede verse, más que separatismo nacido de reivindicaciones étnico-políticas, en este esquema habría más bien un complot de potencias y organizaciones extranjeras para usurpar bajo algún argumento y en forma escalada, el territorio patagónico. La realidad actual de Israel enclavado en una interminable espiral de conflictos con la población palestina y con los vecinos de los países árabes genera muchas preguntas ¿Cuánto puede aguantar Tel Aviv con estas políticas represivas internas y con sus artimañas externas? ¿Hasta dónde estaría dispuesto llegar para sostenerse en una posición insostenible?

Precisamente fue Henry Kissinger quien a mediados del 2012 y en base a informes que recopilaron las agencias de inteligencia  concluyó que en 10 años Israel dejaría de existir como estado-nación. Como esto es una posibilidad muy real en vistas de la conflictividad existente y las continuas intrigas que se tejen en la región, el sionismo siempre tuvo en miras a una segunda alternativa: La Patagonia.

El planteo de la necesidad de una reserva territorial para la ubicación del estado de Israel no salió de la nada sino, que fue in tema planteado por los mismos sionistas a finales del siglo XIX cuando se debatían en sus comités dónde podría ubicarse el estado judío y la Patagonia era una alternativa plausible.

Oficialmente se ha tratado de ridiculizar estos planes y los medios informativos y algunos insignes periodistas han sido funcionales en esa intensión. Pero investigadores sobre la existencia y desarrollo de éste proyecto son muy precisos al citar las fuentes que argumentan la veracidad de estas intensiones que no discrimina entre chilenos y argentinos (Plan Andinia. https://www.youtube.com/watch?v=kuoWeruZjC0).  

En ese sentido, uno de los hechos más notables que se recopilan sobre la región a ambos lados de la cordillera es la presencia de grupos de mochileros israelíes, quienes han sido pillados tomando datos topográficos de amplias zonas de la Patagonia. Y no hablamos de jovenzuelos “boys scout” sino de miembros de las FDI israelíes quienes no deben ser liderados por un “Scout leader” precisamente sino por oficiales de inteligencia. Si operan a cielo abierto con tanto desparpajo, imaginen como están trabajando encubiertamente. Igualmente y tras la avalancha de trascendidos que salieron a la luz pública muchos de ellos vinculados con actos de violencia e incendios premeditados, las embajadas de Israel de ambos lados de la cordillera han tratado de blanquear estas “incursiones” reconociéndolas públicamente pero, bajo argumentos basados en la “solidaridad” (ArgentinaToday.org. “Presencia israelí en la Patagonia: el peligro de Mochileros sin Fronteras”.  http://argentinatoday.org/2016/12/05/presencia-israeli-en-la-patagonia-el-peligro-de-mochileros-sin-fronteras/ )  

Pero si a eso le agregamos las –en apariencias- descabelladas reivindicaciones formuladas por un ciudadano de nombre Diego Gastón Ergas que llama a la separación de la Patagonia mediante la presentación de un “Movimiento separatista” se puede ver que algo se mueve por detrás. Es un error infantil no prestar seriedad a esto, no solo por lo que plantea éste joven empresario patagónico quien quizá este impulsado por sanos sentimientos por ayudar a la región pero que, sin dudas, será explotado por los intereses que ambicionan  para mediano plazo, afincarse en el territorio. 
Armas incautadas al RAM en Chile

Para quienes no quieren ver en estas señales, un problema muy serio a futuro, se trata de meras payasadas que no tienen trascendencia política para conmover el interés de los asuntos del estado nacional. Desde nuestro punto de vista ello es un error que puede pagarse muy caro, máxime cuando éstas no son las únicas señales sobre un interés en fracturar el territorio argentino.

Hay en esta gimnasia de carácter global, una clara intensión de desmembrar a los estados nación y crear de ellos, nuevas entidades políticas que, además de volátiles,  serán funcionales a los intereses de quienes les impulsen desde las sombras. Desde mediados del 2001, el ejercicio de instigar tácticas agresivas para desbaratar estados ha tenido como centros de ensayo y error nada menos que al continente Africano y al Medio Oriente.  Mediante operaciones diseñadas por la CIA y en colaboración con agencias aliadas, la manipulación de las minorías étnicas y a creación de situaciones conflictivas entre comunidades ha venido siendo la táctica más utilizada que actualmente tiene como epicentro de ensayos en Kenia, con el fin de impedir fluidas relaciones con China.

En lo referente al Medio Oriente, las injerencias de EEUU mediante la CIA han sido tan evidentes como calamitosas. Desde comienzos de los años noventas cuando se orquesto todo el asunto de las acusaciones cruzadas entre  Bagdad y Kuwait por el robo de petróleo que terminaría en la guerra de 1991, la CIA se apoyo en la población nómada del norte, conocida como los Kurdos, quienes durante décadas habían estado en pugna con el estado iraquí por el tema de su autodeterminación.  Estas diferencias fueron aprovechadas por Tel Aviv, en momentos que se le hacía vital conseguir aliados dentro del mundo árabe-islámico. Las relaciones fueron fructificando y el Clan Barzani y Tel Aviv trabaron una relación que perduraría hasta nuestros días. Además no olvidemos que en 2005 Washington pretendió establecer en Iraq una especie de federación compuesta por tres regiones (un Kurdistán, Sunistán y Chiistán) que desmembraría la entidad nacional iraquí y favorecería los planes geoestratégicos de Israel (Red Voltaire.org. “Trump y el secesionismo”. Por Therry Meyssan. http://www.voltairenet.org/article198576.html )

La fractura de los estados ha sido una política continuada hasta la salida de Obama y ello podemos corroborarlo con las inéditas medidas del actual mandatario norteamericano que parecen orientadas a distanciarse de las políticas pro-separatistas. Como prueba de ello vimos como fracaso el intento separatista del Kurdistán, la limitación en el apoyo a los milicianos kurdos sirios que pretendían una “Rojava” en el norte sirio y tal vez lo más cercano a la política occidental, la oposición de La Casa Blanca a la independencia de Cataluña en España.

Lo que estaría sucediendo en el territorio patagónico no es ajeno a estas intensiones separatistas y claramente entrarían dentro de la actual política oficial estadounidense de no alentar este tipo de acciones; no al menos, a la luz de la opinión pública.

Igualmente no hay que confundir la política oficial para la foto con la real política que se lleva a cabo subterráneamente y que solo se maneja por intereses despiadados. En ese sentido no queden dudas de aquellos mismos intereses que están por detrás y encima del pasajero ocupante de la Casa Blanca,  seguirán trabajando para desmembrar a los estados-nación, como una estrategia para continuar con la agenda del despojo organizado y el control mundial.