martes, 27 de enero de 2026

 

CÓMO GANAR LA MENTE Y CORAZONES DE LOS IRAQUIES

Mientras los medios en occidente distraen la mirada con el asunto de Groenlandia y el Ártico, en Washington se reformulan planes militares contra la república Islámica de Irán

 

Por Ali Al Najafi

Cuando la administración de George Bush y Dick Cheney fabricó la excusa para invadir Iraq en marzo de 2003, uno de los pilares con los que se sostenía el plan para derrumbar al gobierno laico de Saddam Hussein era “ganarse la mente y corazones de los iraquíes” prometiéndoles democracia y de ese modo evitar la confrontación y por efecto de la presión interna la estructura del partido B´aath se derrumbaría sin más.

Pero, las cosas no salieron así. Ni los iraquíes saludaron a los marines como libertadores, ni se ganaron las mentes y los corazones de nadie, la democracia era una farsa y menos aún evito que los combates terminaran tan pronto llegaran a Bagdad. La ocupación y la resistencia contra ella duro ocho terribles años y solo quienes sacaron ventajas de esto pueden estar agradecidos a los invasores y precisamente son quienes hoy controlan el país. En la memoria popular general (para sunitas y chiitas) aquello fue una gran calamidad y de la cual muchos miles no han hallado justicia para sus familiares asesinados, apresados, torturados o desaparecidos tanto en las prisiones Al-Shamma'iya, Al-Radwaniyah. Abu Graib como en las del sistema de campos de concentración y torturas ideado por Donald Rumsfeld.

El despliegue de la farsa del Estado Islámico (ISIS) -creado y puesto en el terreno por los estadounidenses- en 2014 para operar contra la Siria de Al Assad y que al mismo tiempo EEUU uso para crear esa “Coalición Global contra ISIS” fue el justificativo para aumentar su permanencia en la región. Crearon esta paradoja siniestra en la que bajo el amparo de las sombras creaban el problema y a la luz pública se presentaban como los campeones de la lucha contra el terrorismo. Tan macabro y maquiavélico fue este capítulo para Iraq que nadie lo entendería si no está al tanto de como evolucionaron los eventos desde marzo del 2003 hasta la sospechosa retirada de 2011 justamente en momentos que se iniciaban las operaciones contra Damasco y la CIA fomentaba los levantamientos populares en todo Al Anbar.

Por estas horas los embustes que construyeron los americanos se están derrumbando. Al Jolani, el jefe de Al Qaeda-Siria puesto en Damasco por su amigo de Donald Trump en complicidad con Israel parece tener los días contados. Al mismo tiempo, los Daesh reflorecen en el desierto del Sham y los kurdos traidores ahora se ven arrinconados por todos los flancos.

Hoy una vez más, en Washington necesitan de Iraq ¿Por qué? Una inminente guerra contra Irán está a las puertas y la frontera que comparten es un factor crucial para filtrar grupos y células terroristas para generar las mismas condiciones que le crearon contra los iraquíes apenas unos 28 años atrás. Es cierto que EEUU desde la invasión en 2003 y por la cooperación de la secta chiita Da´wa, de los kurdos del PUK y las infames peshmerga, aún mantiene destacamentos militares en el país pero en las últimas semanas ha abandonado la estratégica base aérea de Ain Al Assad en el Kurdistán -donde hay bases del Mossad-, por temor a represalias iraníes dejándola bajo el control de las fuerzas regulares iraquíes.

Desde aquel entonces, Bagdad y especialmente la Zona Verde (establecida por los invasores) se ha convertido en una verdadera dimensión desconocida, aparte de todo y donde rige cualquier regla menos la iraquí. Su aparente apertura solo es eso, una apariencia. Desde aquí rigen los políticos corruptos y sus cómplices sectarios de milicias como Badr, Peshmerga y de la Guardia Nacional que ocupando puestos en la Dirección General de Seguridad (DGS) colaboraron con la ocupación acostumbrados a la opulencia por los arreglos comerciales y la obscenidad en sus estilos de vida tapadas por los murallones. Por esta ciudadela caminan sin tapujos agentes de la CIA, israelíes, sus prostitutas y muchos de sus empleados locales de alto rango (algunos ex funcionarios de inteligencia del B´aath) encargados de ejecutar sus órdenes sucias sobre los ciudadanos. Es por ello que los murallones, los alambres cortantes y los retenes están más para protegerles de la ira del pueblo que de los grupos de la resistencia popular. No es por capricho que tenga el helipuerto más grande del país y siempre preparado para la huida de todas estas comadrejas.   

Los únicos corazones que los estadounidenses han conquistado son los que han comprado de cada uno de estos crápulas y carniceros quienes viven con escoltas armadas diez veces más grandes que las que protegían a Saddam. Ahora necesitan otra vez de sus servicios.

A pesar de que la administración de Bagdad responde sin chistar a las mandas de Washington y sus fuerzas son como perros obedientes, todavía hay fuerzas políticas nacionales sustanciales y existen los grupos de la resistencia chiita que pese a las presiones para ser desmantelados siguen operativos y son los verdaderos obstáculos para que la CIA y el Mossad puedan moverse con la comodidad que la Mukhabarat de Al Sudani les permite. No olvidemos que fueron estos mismos quienes por las facilidades de estos títeres que entonces obedecían al activo de Washington Mustafa Al Khadimi, asesinaron mediante un ataque terrorista al general Soleimani y a Mahdi Muhandis.

Es por esta tétrica realidad política de un Iraq desgarrado y ebria de corrupción, las legendarias agrupaciones de la resistencia como Kataib Hesbolá y Asaib Ale Alq que golpearon a los invasores en sus primeras etapas de ocupación y más tarde a sus creaciones como ISIS, hicieron un llamamiento a todos los grupos de combatientes dignos a prepararse para una inminente guerra contra los EEUU y su hijo bastardo Israel.

La agitación es creciente desde Karbala hasta Basora y las mezquitas están repletas de voluntarios para volver a empuñar las armas contra los enemigos de la nación árabe-islámica. La movilización es incesante y los altos dirigentes de la derecha son conscientes que deben lidiar al mismo tiempo contra dos enemigos al mismo tiempo: Las Mukhabarat del gobierno colaboracionista y las células de espías occidentales junto a las de los sionistas.

 

 

 

 

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