CONTEXTUALIZANDO
LO SUCEDIDO EN IRAN
¿Quiénes han estado
detrás de la violencia terrorista dirigida contra la república Islámica de
Irán?
Por Alí Al Najafi
A poco de cumplirse el 49 aniversario de la revolución Islámica en Irán, las legítimas protestas populares por una cada vez más difícil situación económico-social producto de la galopante inflación provocada por una encerrona de sanciones impuestas desde el occidente colectivo, comenzaron a teñirse de sangre por la repentina aparición de grupúsculos armados con bombas molotov, pistolas y hasta fusiles que asesinaban funcionarios policiales. Pese a que los medios occidentales se hacen los sorprendidos los iraníes y los vecinos árabes muy por el contrario ya advertían por donde venía la cosa.
No hay secreto en
que desde EEUU en complicidad con Israel, impulsaron desde el 8 de enero una
operación para derribar al gobierno de Teherán aprovechando el alboroto
callejero por las legítimas manifestaciones populares. Grupos de mercenarios
extranjeros, instigadores del Mossad y elementos reclutados dentro del país se
desplegaron en la capital y varias ciudades para llevar adelante toda clase de
ataques terroristas contra funcionarios y más tarde contra la propia población.
La operación estaba
planificada sobre tres patas: Una era la agitación callejera mediante células
extranjeras como lo hicieron en Libia, Siria y Kiev; un apoyo tecnológico para
difundir propaganda (en especial sobre Reza Pahlevi) usando la internet satelital
provista por STARLINK como vía de intoxicación y falsificación de información y
la tercera, el remate militar mediante un ataque de las fuerzas estadounidenses
con el apoyo de Israel.
Todo parecía ir
sobre los rieles esperados. Tanto en Washington como en Tel Aviv los jefes
militares y de inteligencia seguían los acontecimientos desde sus salas de
situación y quien seguramente más expectante estaba era Netanyahu quien aún
magullado en su orgullo tras el desastre de la guerra de los 12 días, ansiaba
que una vez más los americanos hicieran el trabajo sucio por ellos.
Había que recrear
una apariencia de levantamientos masivos y en los que la población atacaba y
asaltaba edificios gubernamentales.
Pero la base de
este plan subversivo era sembrar el caos en y dentro de la población que sin
mayores ambages esto no es más que una gimnasia terrorista ejecutadas de forma
escalonada por agentes orgánicos del Mossad y la CIA coordinando y dirigiendo a
grupos de jóvenes que además de la paga, en varios casos fueron incentivados
para actuar más violentamente con la provisión de drogas.
Los primeros
elementos eran profesionales en el asunto e incluso por las tácticas
desplegadas, delataron su origen y anterior uso en escenarios como los antes
señalados más arriba. De esta forma algunos disfrazados con uniformes de la
policía usaron armas de puño y ametralladoras reglamentarias para disparar a
boca jarro indistintamente contra verdaderos policías y manifestantes, mientras
que otros armados con fusiles se parapetaron en techos y esquinas como
francotiradores. Al mismo tiempo otros movilizándose en motos o automóviles, se
encargaban de ametrallar a otros vehículos y lanzar cocteles molotov contra
edificios públicos, mezquitas -con particular saña- y comisarías.
Para quienes
estuvieron en Iraq durante la ocupación angloestadounidense, en Libia en 2010 o
Siria a comienzos del 2011, o como ya dijimos en Kiev entre finales del 2013 y
febrero del 2014, la actuación de estos grupos significó un factor decisivo
para convertir una manifestación pacífica en verdaderas hordas descontroladas. A
la par de esto, los medios como CNN, la BBC, DW y toda esa congregación de
medios serviles al discurso de Washington iban dibujando una realidad
artificiosa y deforme de lo que verdaderamente estaba sucediendo. Si un policía
era asesinado o incinerado vivo (como vimos en Irán) estos medios nunca hablarían
de estos sujetos sino de la acción de “manifestantes furiosos contra la
represión”.
La táctica era
simple y se basaba en mezclarse entre la multitud usando a los civiles como
escudos. En su gran parte estos activos estaban muy bien enmascarados tanto que
incluso, algunos usaban anteojos oscuros y guantes para tapar la tonalidad de
la piel (esto muy visto en Libia y Siria). La crueldad de estos enmascarados para con los
civiles era ciertamente sospechosa para los mismos manifestantes tanto, que
cualquiera se daba cuenta que esos tipos no eran de allí.
Lo que vimos en
Irán se asemejó mucho a estas experiencias e incluso algunos de estos elementos
ejecutaron a policías usando el método de ISIS, mediante un disparo en la nuca
y entonces hagamos un poco de memoria y preguntemos ¿Quiénes fueron los
fabricantes de esta pantomima seudo-yihadista?
El saldo de esta
fracasada operación sucia arrojo hasta ahora a más de 50 agentes del Mossad,
cientos de agitadores y criminales que trabajaban bajo la coordinación de
aquellos. Tampoco dejemos de lado a la CIA quien cuenta con sus redes en la
región, en especial desde el Kurdistán iraquí y también con las células de la
organización terrorista “Muyahidines Al Kalq”, creada hace décadas y apoyada
con el propósito de derribar a la república Islámica. Tampoco se descarta la
cooperación de otras agencias aliadas de EEUU y de Israel e incluso de alguna
petro monarquía proporcionando recursos humanos para infiltrarse más fácilmente
en zonas fronterizas con Iraq.
En resumen de
cuentas, Donald Trump se cebo creyendo que podía recrear un espectáculo similar
al de Venezuela que ciertamente, es un bochorno para los latinoamericanos. No
hay dudas que en ese caso, Marco Rubio exploto todos los recursos y seguramente
la CIA le pagara a unos cuentos oficiales clave para que desde dentro de
Caracas le abrieran la puerta. En Irán no hay dudas que ya lo han intentado y
ciertamente que tanto la CIA como el Mossad ha logrado infiltrar estructuras
dentro de Teherán pero como ya vimos, las autoridades las han logrado detectar y
eliminar.
En estos momentos,
las caras largas y las excusas son el panorama en la administración MAGA.

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