jueves, 29 de enero de 2026

 LAS BALAS DE LA PAZ

¿Cuál es la naturaleza política del plan de paz elucubrado por Trump y Cía?

 

Por Charles H. Slim

Una vez más, somos testigos de la obsecuencia y la irreverencia del secretario de Naciones Unidas al expresarse con satisfacción de la burlesca propuesta de Donald Trump para la situación de los habitantes palestinos de la franja de Gaza. El mandatario que más ataques ha ordenado contra otros países, habla de paz. Nuevamente, no podemos calificar esta postura sino como un sarcasmo, una broma negra para los pisoteados derechos humanos de una población que con la complicidad de EEUU, ha sido sometida a un infame genocidio y que sigue siendo el blanco de los ataques israelíes y de sus colonos extremistas.

Y si la broma no era lo suficientemente hilarante, la cumbre de Davos con la presencia de Trump y el soporífero discurso de su mascota sionista sudamericana el “Javo” Milei, debió darle el remate a tanta irreverencia.

Donald Trump y su círculo neocon (infiltrado por los sionistas) han impuesto una fórmula de “paz” (pergeñada con Netanyahu) que como ya se intuye, no toma en cuenta a los palestinos. Esto no hace más que repetir el histórico círculo vicioso en el que Washington pretendiendo ser imparcial juega al mismo tiempo como juez y parte.

Entrando en situación, Donald Trump anunció la creación de un “Consejo para la Paz” destinado según dice, para lugares en conflicto como el que sacude en la Franja de Gaza. El solo mencionar esta situación ya debería descartarse su seriedad dada la abierta complicidad con Israel y la probada finalidad negocial que se busca con el vaciamiento de la franja para el desarrollo de grandes negocios inmobiliarios construyendo playas privadas con complejos hoteleros y turísticos que explotarán los israelíes, todo ello claro, sobre los más de seiscientos mil civiles asesinados por los bombarderos y muchos miles aún permanecen bajo toneladas de escombros no removidos. Y si a eso le sumamos la promoción y apoyo de acciones terroristas en Irán donde no es un secreto la participación de la CIA y el Mossad en el asesinato de civiles, incluyendo niños como Melina Asadi, de 3 años asesinada en Kermanshah ¿De qué diablos puede hablar Trump cuando sus propias milicias ICE asesinan a sus ciudadanos?

Pero así están las cosas, al menos hasta que equilibre la geopolítica. Esta iniciativa prevé estar integrada por ciertas figuras políticas bastante discutibles por sus antecedentes como el caso del ex primer ministro británico Anthony Blair, quien además de llevar sobre si las implicancias del informe “Chilcot”, estuvo complicado con los negociados y el fraude en una iniciativa similar para Iraq.

En esta iniciativa en la cual quienes pretendan unirse deben abonar 1000 millones de dólares, sugiere un disimulado reemplazo de Naciones Unidas que, si lo vemos en los hechos no sería nada preocupante dado que se ha vuelto un organismo realmente inútil y meramente burocrático. Igualmente, semejante elucubración no tiene nada de lo positivo que se pretender hacerlo ver. Se trata de un armado a medida de su personalidad ególatra y megalómana que simbólicamente refleja su fustigación por las rumiaciones de una Asamblea de la ONU molesta a los oídos (Máxime cuando se critica a Israel) y un tiro por elevación para Noruega por haberle ignorado para el premio Nobel de la paz. Por lo pronto y más allá de la farsa que representa dicho premio, los preparativos que EEUU está llevando en el Golfo Pérsico para un inminente ataque contra Irán, deja muy clara la inconsecuencia de otorgarlo a su mandatario.

Se puede intuir que para entrar a este club hay que pagar y quien no quiera pagar lo hará o le irá mal y quien no quiera entrar, lo hará igualmente a punta de pistola…muy americano ¿No lo crees?

Como nota particular en esta parodia se halla la invitación al presidente de Argentina quien, con la obsecuencia emotiva que le distingue, no dudo en agradecer creyendo que su invitación es exclusiva ¿Realmente entiende en la que se esta metiendo este tipo?

Pero la creación de este “Consejo”, lo que nos informa de una organización burocrática (y como tal con empleados a sueldo), va más allá de llenar el insondable foso de orgullo que llena la personalidad de Trump. No lo olvidemos; él es un muñeco al servicio de otros titiriteros y aunque él sea el presidente de los EEUU, ya no hay que ser un genio para darse cuenta que todos sus esfuerzos en la política exterior están siendo invertidos en beneficio de un solo actor: Israel.

Justamente, este Consejo de la Paz o como se llame, es un bulo, seguramente parido por su yerno Jared Kushner junto a Marc Rubio para distraer a la opinión pública y a los organismos judiciales como la Corte Penal Internacional (CPI) para que las investigaciones por los cuantiosos y abominables crímenes de guerra y lesa humanidad que Israel ha cometido y que sigue cometiendo -por la impunidad que le facilita Washington- sobre la población palestina de Gaza se vayan por el caño del fregadero. Es una burda estrategia pero, con dinero funcionara a menos que halle resistencia entre los gobiernos de otros estados y por supuesto, en sus pueblos.

Si es cierto, el mundo ha cambiado de paradigma pero no para bien, salvo claro para quienes gustan de arrodillarse y besarle los zapatos al matón que hoy ocupa La Casa Blanca

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