lunes, 13 de abril de 2026

 

COERCION

ESTRATEGICA

Ante la inesperada y desagradable sorpresa que  Hesbolá les ha dado a las FDI ¿Cuál es la estratagema que trata de articular Israel para tratar de evitar un revés en el sur del Líbano?

 

Por Charles H. Slim 

Todos los límites incluidos los legales y los extremos de la razón se han cruzado en la actual guerra iniciada por Israel el 28 de febrero contra Irán y secundada por EEUU. Si bien el centro de interés se halla el remover al gobierno y destruir sus capacidades de desarrollo científico iraníes, Israel también aprovecha la ocasión para tratar de ampliar su expansión territorial a costa del Líbano teniendo como uno de sus objetivos estratégicos el control de una de las fuentes de agua potable proveniente del río Litani. Recordemos que apenas se firmó el cese al fuego con Hesbolá en 2024 y la con imposición estadounidense de condiciones al gobierno en Beirut, los israelíes lo violaron de forma continua y sistemática, claramente por saberse protegidos por Washington.

En ese entonces las fuerzas de Hesbolá se retiraron de toda la frontera mientras Netanyahu exigía al gobierno de Joseph Aoun y Nawaf Salam que las desarmara. Pero ante las continuas violaciones, la incursiones, usurpaciones y destrucción sistemática de la infraestructura edilicia en todo el sur los libaneses vieron que las pretensiones sionistas no eran conducentes y mucho menos convenientes. Ante ello, los israelíes fueron persistentes en tirar el hilo hasta que unas semanas atrás y en medio de la escalada de misiles iraníes, Hesbolá regresó a escena con un masivo ataque de misiles contra Haifa (Jaffa), sus bases estratégicas y otros objetivos israelíes enclavados en el sur y comenzó a golpearlos y empujarlos hasta los asentamientos en la Palestina ocupada.

Hesbolá es mucho más que un “proxi” de la república Islámica de Irán (como lo presentan los medios en Buenos Aires), es un movimiento político nacido en 1982 que necesito armarse por, o casualmente las continuas agresiones y enjuagues de Israel y EEUU y la impotencia militar del estado libanés. Tampoco es un grupo terrorista como la casta política y mediática argentina -cooptada por la agenda sionista- les califica, una narrativa tendenciosa, sesgada y claramente influenciada por los intereses geopolíticos de las embajadas de Israel y EEUU.

Desde entonces Hesbolá fue un actor decisivo y firme contra las ambiciones israelíes que nunca se han detenido pese a las consecuencias y hoy seguimos viendo en estas nuevas circunstancias.

La situación se volvió muy preocupante para Netanyahu, Katz y sus comandantes quienes ya estaban hablando de un colapso en sus filas. Incluso esta situación ha empeorado ya que Hesbolá demuestra tener un plan de operaciones defensivas bien elástico que permite a los israelíes entrar y deambular por el sur para ser atacados y desgastarlos impidiendo un avance total. Fue por ello que Tel Aviv dio inicio a lo sabe hacer bien y que es, bombardear indiscriminadamente todo el Líbano para causar el mayor daño en la población ¿Por qué o para qué? Para obligar al gobierno libanés a oponerse a la resistencia chiita o al menos, obligarles a aceptar un nuevo alto al fuego. Tel Aviv tiene la expectativa que mediante esta táctica extorsiva logre o que el gobierno libanés se ponga en contra de Hesbolá o que mediante una creciente presión en las comunidades sunitas y cristianas se inicie una guerra civil. Así es como razonan los sionistas y la resistencia lo sabe bien.

Es por este mutuo conocimiento entre enemigos íntimos, que ambos conocen sus lógicas para tratar de imponerse uno al otro en el campo político. Israel no estrena nada nuevo en su proceder. Hace décadas que tanto con el Mossad como con AMAN (inteligencia militar) opera dentro de la sociedad libanesa (con la complicidad de sectores falangistas) no solo para espiar sino para crear odios y revanchas pero precisamente la presencia de Hesbolá ha servido para contra restar y muchas veces eliminar esos planes.

Incluso y los libaneses sin importar de que comunidad provengan lo saben, si Hesbolá no estuviera los israelíes ya se habrían apoderado de todo el sur sin la mínima resistencia ya que el ejército nacional es simplemente impotente.

Así si bien Israel tiene un poder militar muy superior a la resistencia chiita libanesa, sus jerarcas saben que no es un factor decisivo para imponerse. Es por ello que apelando a la misma estrategia de arrasar todo como la utilizada en la franja de Gaza y que eufemísticamente para el Líbano denominan como pasar la “cortadora de césped”, se busca crear la desesperación y consecuentemente la animosidad contra los chiitas que fracture a la sociedad.