REFLEXIONES
LOGICAS
El alineamiento
del gobierno argentino con EEUU e Israel ¿Abre la posibilidad de una
participación en la guerra del estrecho de Ormuz? Y así fuese ¿Con qué
justificativo legal?, ¿Está la Armada a la altura de las actuales amenazas
navales?
Por Dr. Carlos Castia
Ya han pasado 36 años de aquella zarpada del grupo de tareas 88.1 (GT-88) rumbo a las lejanas aguas del Golfo Pérsico cuando en el marco de la crisis por la invasión iraquí al emirato de Kuwait, el gobierno argentino decidió tomar parte de la Coalición Multinacional Aliada organizada por los EEUU con el fin anticipado de una intervención bélica. Los hechos plasmados en la historia dan cuenta de una de las guerras más terribles de finales del siglo XX y el germen de la constante inestabilidad en la región.
En la propia
Argentina el tema sigue siendo muy desconocido e incluso en los propios claustros
de la Armada, una experiencia desaprovechada como sucedió con lo aprendido en
1982 tras la guerra de Malvinas contra los británicos y sus aliados de la OTAN.
Hoy ante la nueva guerra en la puerta de entrada de aquel golfo, es decir en el
estrecho de Ormuz y ante la posición geopolítica que adopta el gobierno
argentino, se hace necesario detenerse y hacer varias consideraciones antes de
involucrar nuevamente al estado argentino.
Ante todo, el
poder ejecutivo necesita la autorización del Congreso para involucrar fuerzas
militares en una guerra[1] y con mucha más razón una
que no tiene relación con los intereses de la nación.
En 1990 las
circunstancias geopolíticas eran muy particulares. También lo eran los avances
tecnológicos armamentísticos y lo más importante, el estado operativo de las
fuerzas armadas argentinas era muy limitado por el escarnio político interno y
las restricciones impuestas desde Londres. En ese orden, ante la inminente caída
de la URSS[2], EEUU asumía el papel de
superpotencia hegemónica, contando con un amplio abanico de recursos militares
pero no suficientes para cubrir todo el teatro de operaciones. Fue en ese papel
de “relleno” que el destructor “ARA Almirante Brown” (MEKO 360 H2) y la corbeta
“ARA Spiro” (MEKO 140), junto a otras naciones tomaron intervención[3] y con éxito en las
operaciones “Escudo del desierto”[4] y “Tormenta del Desierto”[5].
Afortunadamente el
grupo regreso intacto pese a los peligros que se presentaron como potenciales
amenazas letales sin que al presente se les haya reconocido a sus tripulantes
la veteranía por esas acciones.
Aquello que se
presentó como una forma de insertar al país en el concierto internacional, hoy
parece volver a repetirse pero atención, las circunstancias son notablemente
muy diferentes. Esta observación viene a cuento del posicionamiento geopolítico
adoptado por Buenos Aires en torno la agresión contra la república Islámica de
Irán y de apoyo incondicional a Israel.
Como se sabe, aquí
Naciones Unidas no interviene y aunque lo hiciere de poco valdría. Incluso más,
EEUU e Israel han actuado en violación la propia carta orgánica y de la ley
internacional.
El desarrollo y
consecuencias para la armada estadunidense en casi dos meses de hostilidades
contra Irán han estado convenientemente fuera de los medios y eso no es una
casualidad. Muchos de los eventos han sido puntillosamente censurados por el
Pentágono (entre ellas las bajas) pero visibles ante la resistencia y primacía
de las defensas navales de Irán. Tanto el secretario de defensa Pete Hegseth
como el jefe del Estado Mayor Conjunto el general Dan Caine han estado siendo
evasivos en revelar o incluso desmentir situaciones que revelan aquella
situación. Las bajas y daños son reales y considerables. En este sentido el
gobierno argentino debería ser consciente y responsable en sus posibles
decisiones de involucrar a una misión naval o aeronaval en el “Proyecto
Libertad” de Trump.
Apenas hace unos
días una fragata estadounidense que adentrándose en las aguas del estrecho, trato
de agredir a un carguero iraní fue obligada a retirarse luego de ser impactada
con dos misiles antibuque. Pese a las desmentidas de Washington otras fuentes
confirmaron el hecho. Pero la cadena de episodios similares que se fueron
acumulando desde la agresión ilegal del 28 de febrero pasado han puesto en
evidencia que hay un balance de fuerzas que Irán ha logrado imponer por un
desarrollo y empleo de sistemas antibuque propios de altísima precisión y el
aprovechamiento inteligente de la topografía de su terreno para volverse
invisible o dificultando la respuesta de los estadunidenses e israelíes.
El ejemplo más
claro y trascendente fue el duro ataque al portaaviones “USS Abraham Lincoln”
(CVN 72) ocurrido en la segunda semana de marzo que lo obligo a retirarse a
puertos indios en el Indico para reparaciones. La magnitud de los daños y con
solo considerar la posibilidad de haber sido atacado el mismo centro de mando demuestra
la capacidad, alcance y letalidad de los armamentos navales con los que cuenta
Irán.
Un navío de las
características de un portaaviones y pese a la cuantía de sus modernos sistemas
de defensa multicapa a los que se debe sumar la protección que le ofrecen las
fragatas y destructores que lo escoltaban, pudo ser vulnerable a los misiles y
drones de las CGRI, nos informa de la complejidad y letalidad del armamento en
danza. Según se sabe, los buques argentinos disponibles siguen siendo los mismos
de aquel entonces ¿Qué le puede esperar a una corbeta multipropósito clase MEKO
140[6] o a un destructor clase
MEKO 360[7] argentino si se aventurase
a provocar a las defensas navales iraníes?
Para saber eso
habría que verificar si los sistemas informáticos y de guerra electrónica de
estos viejos modelos han sido actualizados. Incluso cabe muy pertinente la
pregunta ¿Cuentan con sistemas AEGIS[8] o alguno similar[9]? Estas cuestiones no son menores, por el
contrario, responden a una visión responsable y alejada de la improvisación con
la que actúan los políticos.
En cuanto a lo
jurídico aún hay un gran vacío legal sobre estas misiones, pese a la
experiencia de la Tormenta del Desierto. Así al presente, no hay ninguna ley
que trate puntualmente la situación de misiones semejantes, la de los
tripulantes y el estatus que tendrían en las operaciones bélicas
extraterritoriales[10]. Con ello, los hombres y
mujeres que pudieran ser enviados a un escenario como vemos actualmente en el
estrecho de Ormuz o cualquier otro, están en un virtual limbo que, sea a su
regreso indemnes o tras haber sufrido daños y bajas, el estado nacional no les
reconocerá derecho alguno pese a que genéricamente surgen de los tratados internacionales[11].
[1]
Conforme lo dispone el artículo 75 incs. 25 y 28 de la Constitución nacioonal
[2] Si
bien la Unión Soviética como país deja de existir en diciembre de 1991, paso
por un estadio de descomposición progresiva que comienza a acelerarse en 1989 y
con una atomización total representada con levantamientos, protestas y
movimientos independentistas que anularon cualquier posibilidad de ejercer un
contrapeso geopolítico como el que había jugado durante la Guerra fría.
[3]
Erróneamente se suele mencionar que la participación se dio en el marco de un
mandato respaldado por resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU
confundiendo la naturaleza y el desenlace de toda de la misión. Consultando con
los registros de los mandatos históricos del Departamento de Mantenimiento de
Paz de la ONU no figura la “Crisis/Guerra” de 1990/1991.
[4]
Tras zarpar en septiembre el G.T.88 y tras arribar a principios de noviembre de
1990, fueron subordinados a la cadena de mando de la Coalición Aliada con sede
en Riad, Arabia Saudita. Bajo dicho comando se le dio la designación ALFIL 1
cumpliendo tareas de defensa del reino saudita en el marco de la Operación
Escudo del Desierto.
[5] Al
cumplirse el ultimátum el 16 de enero de 1991 el grupo ALFIL 1 lejos de
retirarse y tras la autorización del congreso continuó operando ya en el marco
bélico de la Operación del Desierto.
[6] La
Armada Argentina cuenta con seis de estas unidades que suele denominarse como
“Clase Espora”. https://es.wikipedia.org/wiki/MEKO_140
[7]
Esta es la denominación de las fragatas construidas por Alemania Occidental a
mediados de la década de los 70s. https://es.wikipedia.org/wiki/MEKO_360
[8] Se
trata del sistema integrado de combate desarrollado por la Lockheed Martin,
montado en buques de guerra contra amenazas múltiples, tanto aéreas como de
misiles que va modernizándose con el paso de los años. https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_combate_Aegis
[9]
Como podría ser el ARROW 3 israelí, el SCOMBA español, el S-400 Triunf o el
KORTIK M estos dos de origen ruso.
[10]
Este término exceptúa a las misiones de paz de los Cascos Azules de Naciones
Unidas que se hallan enmarcadas en mandatos ordenados por resoluciones tanto de
la Asamblea general, del Consejo de Seguridad como de cualquier órgano
subsidiario.
[11]
Conforme al entendimiento armónico de los artículos 31 y 75 inc. 22 de la
Constitución nacional referentes al derecho de gentes, las convenciones y
protocolos internacionales sobre situaciones de guerra y los derechos
reconocidos a sus participantes que son vigentes y operativos desde la reforma
de 1994.
