jueves, 12 de marzo de 2026

 

HESBOLA

CONTRAATACA

¿Cómo podría evolucionar el tablero del conflicto en Oriente Medio la reorganización de la resistencia islámica?

 

Por Javier B. Dal

En tanto llegado el día 11 de la conflagración en el golfo y mientras los medios convencionales en Buenos Aires, en especial los descaradamente islamófobos y pro-sionistas instan a una narrativa que levante la moral de los agresores israelíes y estadounidenses, una vez más y contra todo pronóstico la realidad les golpea en el rostro. En un movimiento coordinado, las agrupaciones chiitas de la resistencia iraquí atacaban dos buques en las aguas próximas a Basora, el Hesbolá libanés lanzó una portentosa ofensiva al mismo tiempo que misiles pesados iraníes golpeaban Tel Aviv.

Como de costumbre y con la parcialidad que les caracteriza, en “informativos” (o más bien editoriales) del grupo América como A24 y de Clarín como TN, radio Mitre y sus repetidoras solamente se ven y escuchan comentaristas israelíes o argentinos que por lealtad ideológica o quizá haber sido reclutados por “Alia” dan sus puntos de vista que, como no puede ser de otro modo, son a favor de Israel. Sumado a esto y como nota curiosa, de repente y de casualidad parece haber aparecido un nuevo “testigo iraní” sorpresa que justo en este momento y en el marco de la farsa judicial del “juicio en ausencia” (paralela a la línea política del gobierno) que se viene sosteniendo desde hace décadas vino -muy convenientemente- a confirmar que “Irán fue el autor de los ataques terroristas de 1992 y 1994” ¿En serio?, siendo la pregunta recurrente ¿Dónde están las pruebas de eso?

Con respecto a esto último, la valentía, tenacidad y el compromiso de algunos verdaderos periodistas están arrojando luz de quienes realmente estuvieron detrás de aquellos atentados o mejor dicho quienes no lo estuvieron.[1]

En realidad, no hace falta aclarar esto a estas alturas; las personas no son idiotas, si son en su gran mayoría apáticas o más bien pusilánimes, pero comprenden muy bien quienes son los criminales en todo esto. Asesinar mujeres y niños (incluidos bebes) palestinos y volver a hacerlo con las niñas iraníes de Minab (evidenciando la islamofobia que les impregna) es suficiente muestra de que y quienes estamos hablando. Igualmente y como parte de la propaganda, insistir con la mentira hasta que entre, forma parte de esa estrategia.

Mientras los comentaristas rentados de estos medios visitan Tel Aviv y los llevan a pasear muy bien vigilados (no custodiados) a los asentamientos de tierras ocupadas en el norte, del otro lado de la frontera en el sur del Líbano donde las FDI habían estado haciendo lo que se les venía en gana y violando el acuerdo que se había firmado hace un año, debieron salir corriendo tras una escalada ofensiva del movimiento de la resistencia islámica Hesbolá que ha sido pasada por alto por estos periodistas del poder.

Sacando de la escena a estos medios tuertos que lejos están de quienes han dado su vida por la verdad (como los más de 240 periodistas árabes asesinados por las FDI en Gaza), la reacción de la resistencia libanesa ha descolocado a los israelíes quienes -atacados por el pánico- ya están previendo una posible incursión profunda hasta Tel Aviv y Jerusalén.

Inesperadamente para el propio estado mayor de las FDI y su inteligencia militar, Hesbolá se levantó de entre los muertos y ha comenzado a patearles el culo en toda la línea fronteriza al sur del río Litani hasta los territorios de la Palestina ocupada.

Según fuentes en el sur del Líbano, la Resistencia Islámica anunció los resultados de sus operaciones militares durante la semana del 2 al 9 de marzo de 2026, registrando 153 operaciones, con un promedio de 22 operaciones diarias, con una profundidad máxima de ataque de 160 kilómetros.

La magnitud de lo informado da cuenta de una reorganización inesperada y que incluso algunos sospechan que podría haber sido propiciada con la discreta ayuda de la CIA ¿Por qué? Para limitar las acciones israelíes que se han salido de madres amenazando a la estabilidad que no ayuda a los EEUU y que de no ponerle unos límites claros obstaculizaría su inmediata salida del conflicto.

Como era de esperar, Israel lanzo una ronda bombardeos indiscriminados sobre todo el sur del Líbano causando más destrucción y muerte entre la población como parte de la estratégica por forzar al gobierno libanés de separarse de las acciones de la resistencia islámica.

Las operaciones se concentraron entre territorios libaneses y palestinos, con 57 operaciones llevadas a cabo dentro del Líbano y 96 dentro de Palestina. Estas operaciones tuvieron como objetivo bases militares y cuarteles, ciudades y asentamientos, posiciones fronterizas y de nueva creación, así como repeler intentos de aterrizaje enemigos, intentos de avance e infraestructura militar.

Una vez más hay que aclara cual es la situación del Líbano como estado para entender por qué es Hesbolá quien tiene el monopolio de la fuerza para frenar a Israel. Sigue siendo un estado débil, permeable a la influencia franco-estadounidense y con un poder militar meramente simbólico que para peor, se halla armado con la basura que le da Francia y EEUU con lo cual no es rival para las FDI. Al mismo tiempo y desde dentro persisten los sectores corruptos que buscan atar al Líbano a Washington y subsiguientemente a Tel Aviv. Fue eso lo que en la década de los setentas llevó al país de los cedros a una guerra civil terrible y de la cual Israel trato de aprovechar para anexionarse territorios con dos invasiones en 1978 y la de 1982 que se extendió hasta el 2000.

Fue precisamente Hesbolá y no el ejército libanés quien en mayo del 2000 expulso definitivamente a los israelíes de la franja de territorio que ocupaban los israelíes en el sur del Líbano. También fue Hesbolá y AMAL quienes lograron detener y hacer retroceder a los israelíes en la intentona de invadir al país en Julio de 2006. Durante todo este tiempo y hasta que en octubre del 2023 la resistencia palestina logra recuperar los territorios ocupados lindantes a la Franja de Gaza fue Hesbolá quien estuvo protegiendo al Líbano de sus operaciones secretas, los atentados terroristas y de sus agresiones solapadas como la ocurrida con la voladura del puerto de Beirut en 2020. 

En septiembre de 2024 en una acción artera Netanyahu desde New York traicionando el curso de las conversaciones y en medio de un cese al fuego ordeno el asesinato del líder de Hesbolá Sajed Hassan Nasrallah mediante un ataque muy similar al ejecutado el 28 de febrero para asesinar al líder iraní Jamenei.

En las actuales circunstancias y luego de casi un año de silencio y de un repliegue estratégico, la organización islámica parece haber tomado la iniciativa de expulsar a los israelíes uniéndose a la batalla que Irán está desarrollando contra sus agresores que son los mismos que agreden al Líbano. Y la presión que han estado imprimiendo sobre las FDI parecen tener efecto sobre el propio régimen de Netanyahu dado que mientras las cosas se complican en el escenario persa, los ciudadanos israelíes están perdiendo la paciencia y comienzan a enfrentarse contra sus autoridades e incluso entre ellos mismos.

 

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