sábado, 7 de marzo de 2026

 

EL MARTIRIO, UN ERROR ESTRATEGICO

¿Por qué el magnicidio del líder espiritual iraní Alí Jamenei además de un error es la demostración de una gran ignorancia de Washington y Tel Aviv?

 

Por Javier B. Dal

El crimen cometido el 28 de febrero último contra la república Islámica de Irán, es uno más en la extensa cadena de los perpetrados por la mafia de asesinos que se reviste con la forma de estado y que ha hecho de la guerra, una forma de vida y un fabuloso negocio. El asesinato que ha cometido Israel contra el pueblo iraní y que ha magnificado contra el líder espiritual del chiismo Sayed Alí Jamenei ha dado mayor vigor y determinación a los iraníes, chiitas y a los musulmanes en general para tomar consciencia de la intención exterminadora de esta potencia criminal.

Con esto queda muy claro la ausencia de moralidad, respeto por la soberanía política, la integridad de los mandatarios (ni hablemos por la vida) o algún mínimo respeto a la ley por parte de la alianza sionista-estadounidense.

Por estas horas el ejercito sionista (y como de costumbre) está bombardeando de forma similar el sur de Beirut, casualmente de mayoría chiita con la intención de recrear la milimétrica destrucción de Gaza. Una vez más y contra la adversidad se levanta la organización de la resistencia islámica de Hesbolá para frenar las ambiciones del ente sionista. Queda muy claro que Netanyahu y el núcleo de extremistas sanguinarios que le secundan en sus planes mesiánicos de constituir -sobre territorios árabes usurpados- el “Gran Israel” buscan exterminar a los árabes-musulmanes para ampliar de facto y sin más argumentos que las bombas sus dominios territoriales.

Pero ni el traicionero ataque ni las masacres que han cometido contra la población civil ha creado el terror y la desesperación que esperaban dado que este es uno de los objetivos primordiales para desmoralizar a una población.

Por el contrario, y de forma espontánea tras la confirmación del magnicidio de Ali Jamenei miles de iraníes salieron a las calles de Teherán y de las ciudades más importantes del país para llorar y gritar “Alahu Akbar” que significa “Dios es Grande” mientras los aviones estadounidenses e israelíes les bombardeaban. Para los observadores occidentales se trata de una manifestación de irracionalidad, pero eso es indicativo de la gran ignorancia que (como ya lo había dicho el imán Jomeiní) aún existe en este lado del globo. Seguramente las fuentes de la CIA y sus alcahuetes en Irán dieron parte de esto y en Washington cayendo en cuentas del error cometido. Asesinar al líder espiritual del chiismo les ha dado sustancia y fundamento teológico a los musulmanes de esta rama para luchar contra los agresores. Analistas de la CIA retirados como Scott Ritter señalan con claridad este error. Trump y Netanyahu quizá no lo vean así pero han cometido un craso error ya que los iraníes y los chiitas del mundo ven en este episodio artero, una rememoración de los crímenes cometidos contra los Imanes Hassan y Hussein considerados como sucesores y símbolo de la justicia divina y la implacable rectitud contra la corrupción y el oprobio de los gobernantes de aquellas épocas.

Esta visión teológica se complementa y le da mucha más fuerza al espíritu de los chiitas, si tenemos en cuenta la escatología islámica de esta rama que prevé la pronta llegada del imán oculto “Mahdi” (El Amigo) quien junto a Jesús, regresarían a la tierra en momentos de un mundo muy similar al actual en el cual los criminales y los pérfidos (inspirados por Chaitán) gobernarían cometiendo toda clase de injusticias, aberraciones e inhumanidades.

Citar esto no es ajeno a la actual situación. Tanto la CIA, el MI6 como el Mossad israelí son expertos en usar y manipular las interpretaciones de las escrituras para crear controversias y conflictos interreligiosos como lo han hecho durante décadas en el mundo árabe-islámico con los consiguientes resultados que hoy vemos. Incluso es bien sabido como la inteligencia británica hace décadas (justamente desde la caída del Sha en 1979) y muy ligada a la israelí han construido una rama chiita impostora que deforma y desinterpreta el rito de manera deliberada para incentivar el fanatismo y la desconfianza con los no musulmanes o incluso, contra los sunitas.

Actualmente todos esos trucos están a la vista y manipular a los incautos ya no es lo que supo ser. Construir farsas con el sello chiita como “Al Qaeda” o el “Estado Islámico” ha sido imposible para estos maquinadores y parte de ello se debe a la preparación que existe dentro de esta rama del Islam. Esto crea una situación altamente compleja para los agresores que ya está siendo motivo de un refuerzo en la ya de por si insidiosa propaganda mediática en occidente (y muy acentuada en Buenos Aires) tratando como siempre, de torcer la realidad tratando de tapar el sol con un dedo.

Esto que no es otra cosa que un ataque terrorista más, además de asesinar al líder supremo de un estado soberano, mato a su nieta, hirió mortalmente a su mujer y asesino a unas cuarenta personas más del vecindario que rodeaban su residencia demostrando una vez más, la vileza y la bestialidad del sello sionista.

Pero el martirio de Alí Jamenei lejos ha sido una victoria para EEUU e Israel. A las consideraciones teológicas que ya vimos arriba tengamos en cuenta las de carácter geopolítico y geoeconómico que los iraníes no están dispuestos a entregar. Si pretendían crear el caos interior por efecto de esta “decapitación”, sin dudas han desatado todo lo contrario y han incrementado su figura más allá de las fronteras de Irán. Un ejemplo de esto último ya es visible en Iraq y Yemen donde todos los grupos de la resistencia están movilizados y reposicionándose en sectores estratégicos de las fronteras para combatir a los mercenarios proxies de los estadounidenses como son los kurdos y grupos seudo yijadistas de la farsa de Al Qaeda y el ISIS quienes forman parte de los activos estadounidenses en el terreno.

 

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