martes, 11 de abril de 2017

EN DEBATE




“PARTIR A SIRIA”

El papel de los intelectuales sionistas en lo que ocurre en Siria y sus esfuerzos para dividirla




Por Dany Smith
La mayoría de las informaciones que tienen una trascendencia política real sobre el destino de los asuntos más candentes del momento, siempre suelen estar relegadas de los medios informativos convencionales occidentales, los cuales a su vez se encargan de ocultar, intoxicar y muchas veces manipular las noticias que si están autorizados a contar por sus empresas corporativas. Ni hablemos de los medios regionales de Latinoamérica que a pesar de que se autodenominan como “independientes”, son dependientes del grifo de noticias que bajan de fuentes como la “CNN”, “Reuters” y la “BBC” de Londres, para solo citar las cadenas más conocidas.

Cuando vimos allá por el 2010 como el norte de África se encendía en medio de movimientos insurreccionales fogoneados por las agencias de inteligencia de Gran Bretaña, Francia, EEUU y sus aliados regionales como Arabia Saudita e Israel, los gobiernos de éstas agencias necesitaron de la participación abierta y sin medida de los grandes medios corporativos occidentales que sin dudas y junto a cadenas regionales como “Al Jazeera” y “Al Arabiya”, cerraron filas en torno a lo que se estaba ejecutando en la región no solo por una cuestión ideológica claramente filosionista que tan bien se lleva con los poderes imperiales estadounidense y europeos, sino obviamente por las magnificas ganancias económicas que la dicha empresa conllevaría.

No hay que dejar de nombrar en todo esto, el papel invalorable de las ONG que bajo el ropaje de representar e impulsar intereses humanitarios, allanaron el camino a las agencias de inteligencia para operar en medio de las sociedades árabes manipulando sus creencias mediante la insuflación de información falsa y tendenciosa.
Bernard Henri Levy

En aquel momento la propaganda contra los gobiernos árabes de la región estuvo impulsada entre otros, por la letra y argumentos del escritor francés Bernard Henri Levi, quien además de judío, es un activo militante sionista y por ende, un elemento que hará todo lo posible –incluso matar- por la grandeza “del Gran Israel”. Y hago bien esta aclaración ya que, como bien nos señalan varios investigadores, “no todo judío es sionista ni todos los sionistas suelen ser judíos” (Adrian Salbuchi. “Diez preguntas clave a los sionistas israelíes”. http://www.asalbuchi.com.ar/2008/03/diez-preguntas-clave-a-los-sionistas-israelies/

No hay exageración en lo descripto y en la historia que lleva la implantación del estado de Israel, se han realizado incontables crímenes que por ser ejecutados por sus agencias gubernamentales e inspiradas en este ideario, se mantuvieron en la mayor parte de la mitad del siglo pasado, fuera del alcance del término terrorista y obviamente, lejos del alcance de la justicia internacional. Para los jerarcas israelíes matar por sus intereses no es lo mismo que aquellos que matan por sus idearios políticos o incluso religiosos. 

Es allí es donde se evidencia esa arrogancia supremacista y racista que prospero por la complicidad de los gobiernos occidentales.

Pero aquel intelectual francés solo es uno de una legión de colaboradores de la causa dispersos por el mundo, dispuestos a concretar con su ayuda cualquier aspiración que busque arruinar a los enemigos de Tel Aviv. Además de políticos y funcionarios norteamericanos hay una elite de intelectuales de este calibre que tratan de influir dentro de la opinión pública mediante sus obras (literarias, fílmicas, radiales, artísticas etc)  siempre dando una visión torcida de los árabes, los musulmanes y de la problemática palestina. Uno de los mejores carteles de difusión de estos estereotipos ha sido sin dudas “Hollywood” y sus producciones que destilan esta parcialidad intoxicante.

Entre los apologistas intelectuales anglosajones por excelencia están Tom Friedman, quienes vehiculizan sus tesis por medios de amplios espacios mediáticos los cuales, son financiados por poderosos lobbies sionistas que a su vez, se vinculan y entrelazan con los más influyentes estratos de la política, el sistema financiero y económico internacional que no tiene ni bandera ni religión.

Friedman había sido uno de los más conspicuos partidarios de la invasión a Iraq en 2003 y argumentador persistente en ligar al “terrorismo islamista”  de Al Qaeda –entiéndase la CIA- con el gobierno de Saddam Hussein, una mentira tan impresentable que más tarde el mismo George W. Bush reconocería sonriente ante el público, que ello no era verdad. Para muchos, se trata de un adulador, para otros de un vulgar fanático y otros lo califican directamente de un agente bien subvencionado por Tel Aviv, postura que es la que más se acerca a la realidad ya que ninguno de estos exponentes, trabaja sin una generosa recompensa monetaria.
Thomas Friedman

Actualmente parece ser otro de los “consejeros” predilectos de Donald Trump que alimenta con su acostumbrada retorica literaria y pretendida prosapia de estar del lado de los “elegidos por Dios”, los argumentos venenosos para que tome la determinación de intervenir directamente en Siria con lo cual, los primeros en aplaudir estos esfuerzos intelectuales por causar una nueva masacre en masa contra una nación árabe, son los sionistas israelíes con Benjamín Netanyahu a la cabeza.

Por lo que se está viendo, Trump parece prestar mucha atención a éste tipo de consejeros que, dicho sea de paso, no son los únicos que operan para los mismos fines. Todas las promesas de supuesta neutralidad de EEUU en asuntos tales como Ucrania, Corea del Norte y el conflicto palestino-israelí son cosa del pasado.

El cuento de la neutralidad de Trump sobre el asunto palestino, era solo eso, un cuento. Desde el inicio del periodo de Trump, los lobbies sionistas estadounidenses y el gobierno en Tel Aviv sabían que éste mandatario no sería neutral en la situación de Israel en la región y aunque así lo hubiera intentado hacer, lo presionarían hasta doblarle el brazo hasta que cumpla con ese compromiso que tiene a los EEUU atado al cuello como con una cadena.

El bombardeo a la base aérea siria de Shairat, representa la materialización de ese compromiso intelectual que comulga con los intereses de los sectores necon estadounidenses de los cuales participan los Clinton, Mc Cain y por supuesto el Clan Bush, de mantener el plan de un Medio Oriente Ampliado que consiste en un estado de guerra permanente que desgaste a los países árabes mientras Israel continua con sus políticas de apropiación territorial.

Es por esto que pareciera que La Casa Blanca ha dado el primer paso en tratar de “partir” a Siria sin medir las posibles consecuencias que ello seguramente causara.