martes, 28 de agosto de 2018


EN LA MIRA




“DE AQUÍ AL PURGATORIO”

La partida de uno de los políticos veteranos estadounidenses de mano dura allana el camino a las nuevas generaciones mucho más despiadadas e inteligentes ¿Hay un lugar en el cielo para John Mc Cain?


Por Charles H. Slim
En la semana que paso sucedió un hecho ineludiblemente trascendente para la política estadounidense, aunque no muy importante para la humanidad y es que falleció uno de los políticos estadounidenses que hizo mucho por llevar adelante las políticas sucias de Washington a niveles intolerables. Hablamos del viejo zorro de la guerra de Vietnam el senador republicano John Mc Cain, quien a los 81 años de edad fue llamado a clamar cuentas con el creador tras sufrir durante años un irreversible y doloroso cáncer cerebral.

Los medios de propaganda del conservadurismo estadounidense no han agotado elogios para despedir a este político y ex militar con un largo prontuario en Vietnam. En algunas de estas editoriales se recuerda su papel en la época de la administración republicana de Ronald Reagan en la década de los ochentas cuando funcionaba como un asesor de  Seguridad Nacional calificándolo como un “defensor de los derechos humanos y la democracia” [1], un sarcasmo considerando como se esforzó hasta el cansancio por bregar para apoyar intervenciones a países soberanos e incluso apoyar programas sucios como son el apoyo a los grupos seudo-islamistas dirigidos por la CIA en Siria e Iraq como son las “FSA”, “Al Nusrah” y “Daesh” llegando a reunirse con estos tipos en secreto.

Un tipo como McCain no será para nada recordado por las familias iraquíes, afganas y menos aún por las sirias que perdieron a sus familiares a sus amigos y compatriotas con todas estas jugarretas puestas a rodar con el embuste de la “lucha contra el terrorismo” y las develadas conexiones en el gran embuste jihadista del “ISIS”. Esa novela solo tiene seguidores en casa.

Venerado los sectores ultra reaccionarios estadounidenses y en especial por los llamados neoconservadores, Mc Cain fue un notable partidario de la guerra interminable y de la siembra del caos para beneficio de los EEUU. Desde esas tribunas como el Instituto Internacional Republicano al que perteneció como presidente, no hubo más loas a su persona[2]. “Todo por América” decía a sus amigos y en ese camino llevó adelante esos propósitos mediante todo tipo de jugarretas que, aunque sucias, no deslumbraron en astucia. Para un sector de los estadounidenses fue claramente un héroe mientras que para muchos otros un viejo mal nacido que hizo todo lo posible para que Washington se metiera en cuantas guerras se pudiera.

Aunque su ideología lo acercaba a los sectores más oscurantistas del Status Quo estadounidense, supo colaborar con sus rivales naturales, los demócratas y muy especialmente con Hillary Clinton durante la camaleónica administración de Barak Obama especialmente orientado a que prosperaran los planes de la fábula mediática llamada “Primavera árabe” elaborada por la ingeniería de la inteligencia occidental para intervenir brutalmente a Libia en 2011, despedazar a Iraq con la invasión del 2003 y desbancar al gobierno nacionalista sirio de Bashar Al Assad.  Y aunque Mc Cain no toleraba a Obama ni compartía sus zigzagueantes maniobras político-diplomáticas para infiltrarse en el mundo árabe-islámico pactando con organizaciones como la temida “Hermandad Musulmana”, el presidente demócrata al enterarse a finales del mes de julio de 2017 de la afección del viejo veterano de la guerra de Vietnam twiteo “El cáncer no sabe a quién se enfrenta. Mándalo al infierno John!”.

Otro rasgo de su personalidad que se enraizaba con su ideología conservadora era su rusofobia. Y es que aquel piloto de guerra pertenecía a la vieja guardia, aquella de las épocas del enfrentamiento intestino de la “guerra fría” en la que la profusa propaganda antisoviética confundió la ideología con las nacionalidades. Con una clara tendencia a rechazar cualquier acercamiento con Rusia, Mc Cain fue uno de los que veía con desconfianza la persona del actual presidente Donald Trump e incluso llego a tomar enserio las acusaciones de los demócratas sobre el hackeo ruso que –según Hillary Clinton- le robo la elección a la presidencia.  Fue por ello que antes de morir dejo una carta a su familia en donde dejo especificado entre varios de sus deseos, “que no invitaran a Donald Trump a sus funerales”.

Sin dudas se ha ido un dinosaurio de la política norteamericana, uno de la línea de los viejos maquinadores de una forma de pensar cerrada y anquilosada aún para sus propios camaradas quienes buscaron ser más elásticos al momento de hablar y de actuar, escondiendo la mano con que tiran la piedra. En ese sentido tal vez Mc Cain sea un ejemplo salvable en su coherencia de persona. Dijo lo que sentía e hizo lo que decía.



[1] FOREIGN POLICY. “John McCain estuvo siempre allí para América”. https://foreignpolicy.com/2018/08/26/john-mccain-was-always-there-for-america/ 
[2] IRI. “Declaración del IRI sobre el fallecimiento del senador John McCain”. https://www.iri.org/resource/iri-statement-passing-senator-john-mccain

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