martes, 9 de mayo de 2017

INTERNACIONAL




“FRANCIA EN MARCHA”

El triunfo de Macron era una alternativa esperable y ahora que ha logrado llegar al poder surge la pregunta ¿Hacía dónde marchara Francia?




Por Pepe Beru
Tal como lo habían especulado varios analistas, el triunfo de Emmanuel Macron ha sido sin dudas el triunfo de la derecha liberal francesa, algo que sin lugar a dudas llena de beneplácito a los sectores empresariales y de las finanzas tanto francesas como de la Unión Europea. El triunfo en la segunda vuelta ya es historia  y el nuevo mandatario deberá hacer frente a problemas internos y externos que no pueden esperar. 

Macron deberá honrar su slogan de campaña y “poner en marcha” un país fracturado socialmente, con serios problemas económicos  y poner en claro cuál será de aquí en adelante la política externa de París.

Más allá de los complicados problemas internos irresueltos por el gobierno de Hollande, Macron hereda una situación exterior bastante compleja y que por lo que puede intuirse, mantendrá sin cambios su agenda ligada a los planes de EEUU y Gran Bretaña en los escenarios del norte de África y el Medio Oriente.

Hay que destacar el papel de los medios conservadores franceses en éste triunfo que sin lugar a dudas, fue gravitante para volcar la voluntad de los indecisos que no sabían cómo definir su voto, señalado que el grado de abstención fue el más alto registrado en las elecciones del país. En este sentido, ganó el temor infundido por los titulares panfleteros que hablaban del “peligro del fascismo” o de la “ultraderecha” que pusieron deliberadamente en cabeza de Marine Le Pen y el Frente Nacional. Igualmente, pese a las calificaciones escandalosas que en apariencias sirvieron para ahuyentar a los contados votantes que acudieron a las urnas, los ciudadanos franceses no tardaran mucho en darse cuenta que el verdadero fascismo, el de etiqueta y de los altos círculos influyentes de Champs Elysées de París, es el que ha llegado al poder.
Drahi y Macron

Como no entender entonces, que la crema innata de la sociedad francesa haya descorchado costosas botellas de champagne para celebrar por esta prometedora era en la cual sus negocios pueden trepar hasta lo más alto ya que, “hay un amigo en el poder” que abrirá las puertas a magnificas oportunidades que no contempla al populacho. De esta manera los empresarios de los influyentes medios como Parisien, Le France y Aujourd´hui Echos no pudieron sacarse las sonrisas de sus caras mientras, acompañados por sus costosas compañeras, brindaban por el nuevo mandatario. Infaltable la presencia del magnate de los medios franco-israelí Patrick Drahi quien puso su confianza en Macron y que tiene una influencia superlativa en el medio.

Esto significa que “todo está en orden” y que los riesgos de que un gobierno como el que hubiera encabezado Marine Le Pen se acercara a Moscú, han sucumbido. Es por ello y como lo informan varios artículos de investigación, otros que respiran aliviados por esto son los representantes de las embajadas de los países que intervinieron dentro de las elecciones y que no precisamente son los rusos o chinos, sino EEUU y aliados tales como Alemania, Canadá, Bélgica, Italia en fin, la OTAN (GLOBALRESEARCH. http://www.globalresearch.ca/french-presidential-election-2017-nothing-succeeds-like-success-macron-selected-billionaires-and-bankers-rejoice/5589098 ).

Para la mayoría de los franceses nada nuevo bajo el sol y mucho menos para las clases pobres descendientes de árabes y turcos que son el blanco oportuno de todo tipo de injurias y agresiones por parte de intelectuales y fuerzas de seguridad. Por ello no fue algo casual y curioso que tras conocerse los resultados, estallaran varias manifestaciones y violentos choques callejeros en pleno París, que dejaban en claro el desagrado por la llegada al poder de éste tecnócrata neoliberal disfrazado de independiente centrista. La noche del domingo a la madrugada del lunes 8 de mayo, la violencia callejera se extendió sin pausa en el este de París, en Nantes, Lyon, Estrasburgo y Poitiers dejando un centenar de arrestados y cuantiosos daños en la vía pública.

Desde estas perspectivas, pareciera que será muy difícil para Macron superar las rajaduras que existen en la cohesión nacional que se ven profundizadas por la pobreza estructural, la corrupción y el serio problema de empleo que no parece tener fondo. A todo ello, el tema de la inmigración sigue siendo uno de los temas acuciantes dentro de una sociedad cosmopolita como la francesa, mayoritariamente nutrida de inmigrantes árabes y turcos nacida de las pretéritas políticas colonialistas y que desde la aventura en el norte de África en 2010 y la participación en el complot contra Siria, han desatado una avalancha de refugiados musulmanes que han alimentado a los grupos de odio islamofobos y claramente antisemitas de los cuales sacan partido algunos sectores políticos entrelazados con del establishment francés.

Con este resultado, la elite se ha asegurado la continuidad de los lineamientos de Sarcozi y Hollande por lo que, no solo los franceses de a pie deberán agarrarse de sus sillas sino también, los países que son han venido siendo el objetivo de intromisiones en los asuntos internos como se sabe muy bien están llevando adelante en Libia y Siria.