miércoles, 18 de febrero de 2026

 

LOS TRES MUNDOS

¿Es posible que se haya acordado secretamente una partición del globo?

 

Por Charles H. Slim

Lejos de los micrófonos y más allá de las declamaciones ante los medios y en especial las de Marco Rubio en Münich, ha quedado claro que los tres actores más poderosos del planeta han establecido un pacto para momentáneamente no escalar un conflicto global. El gran ausente en este esquema es sin dudas la UE. Ciertamente quedan asuntos muy importantes a resolver pero, en líneas generales el mundo quedaría dividido en tres grandes zonas bajo la regencia de cada uno de ellos. Así los EEUU mantendrían el control de norte a sur de todo occidente incluyendo Groenlandia, la Federación de Rusia sobre todo el continente europeo (incluyendo Gran Bretaña) y China todo el sur global especialmente el indo-pacífico, África oriental y las rutas marítimas que pasan por allí. 

La conversación que hace unos días los mandatarios de China, Rusia y EEUU tuvieron, fue de una importancia meridiana para tratar de calmar las aguas en particular con Moscú por la guerra en Ucrania y reestablecer algunos puntos conflictivos en el comercio bilateral con Pekín. Xi Jinping reafirmo el apoyo a su homólogo ruso para continuar las conversaciones de paz en los Emiratos árabes Unidos invitándolo a visitar China. Por su parte Trump informo por su red social True Social que habló de muchos temas con Xi, en especial la situación de Taiwán y la que evoluciona en torno a Irán, destacando que en el mes de abril viajará a China en una aparente señal de distención entre ambos gobiernos.

Pese a todo esto, sabemos muy bien que una cosa es decir y otra es hacer y con Donald Trump eso se aplica muy bien. No hay dudas que por estos días su administración y su persona se hallan bajo una presión insoportable por el asunto Epstein y las más que incomodas revelaciones que están destapando una catarata de situaciones que podrían valerle el pedido de impeachment o costarle las próximas elecciones en noviembre. Hoy más que nunca Trump necesita mantener la calma y no provocar más a una buena parte de los estadounidenses que ya se hartaron de sus políticas migratorias (con ICE y el HSD), de la vulneración de la Constitución y de una economía ruinosa.

Así mismo, este supuesto pacto no estará exento de dificultades y segundas interpretaciones.

Esta configuración global condicionaría varias situaciones, especialmente la de los socios de Washington como son Israel y Taiwán. La presencia amenazante de una flota armada en proximidades del Golfo Pérsico y los movimientos de bombarderos estratégicos -incluyendo los F-35 movilizados desde Gran Bretaña- en las bases que rodean a Irán se halla en un estado suspensivo a la espera de una decisión, pese a las presiones de Tel Aviv. Israel por sí solo no podría encarar un ataque y no solo por las pérdidas que sufriría en la acción sino, por la respuesta iraní que sería fatal ¿Por qué? Actualmente las FDI carecen de sistemas de defensa THAAD y SM-3 sin los cuales no podrá interceptar una parte de los misiles iraníes y que EEUU no puede reponer.

Al mismo tiempo y en el marco de esta posible división del globo, China vería afectados sus intereses con una agresión contra Irán lo que podría tensar la ya nada cómodas relaciones entre Tel Aviv y Pekín. Esto sin dudas disgusta a Netanyahu y su secta talmúdica, aun así, no van a cometer una estupidez dado que China podría obstruir proyectos negociales y rutas comerciales que nacerían en Asia y el sudeste asiático para llegar a puertos como Eilat. En este marco (y teóricamente) Trump debería decirle a “Bibi” que se arregle con Pekín aunque bien sabemos, no hará.

Por último y lo que respecta a China habrá que ver si Washington detiene su provisión de armas ofensivas a Taiwán y a su vez, ver como quedarán los despliegues de sus socios del QUAD y AUKUS ¿Quedarán a cargo de Japón?

En cuanto a la Federación de Rusia, su potencial incumbencia sobre todo el continente europeo y Eurasia vendría a reconocer su pertenencia histórica al bloque, su inminente victoria sobre el régimen neonazi ucraniano y el protagonismo geopolítico que representa su posición. Esto pese al invento de los europeos de un “gobierno ruso en el exilio” que no es más que un patético intento por digerir la dura realidad. A propósito de esto y de lo que se vio en Münich, Volodymyr Zelensky fue el gran convidado de piedra en medio de meras rumiaciones y expresiones de deseos.

Pero más allá de este posible arreglo arribado en secreto entre estas potencias hay una cuestión medular de la cual todos tienen un interés por no ceder por su alto valor estratégico como es el Ártico. Fue por ello que Trump pretende apoderarse de la isla de Groenlandia como vía de acceso al norte del hemisferio polar dado que esa zona reviste una importancia estratégica ineludible para el desarrollo de nuevas rutas comerciales que unen el atlántico norte con el pacífico y colocación de bases militares. Rusia también tiene las mismas ambiciones pero cuenta con una gran ventaja: El tiempo. Y es que dado que hace años que el gobierno de Vladimir Putin ha invertido recursos y personal para ampliar la presencia rusa para el desarrollo de una extensa infraestructura con fines de investigación, exploración y explotación de los abundantes recursos naturales que se presentan en dicha área.

Al mismo tiempo ha hecho participe a su socio estratégico chino quien también aspira a desarrollar rutas comerciales (ruta de la seda polar) y una red de infraestructuras con el establecimiento de centros de investigación y puertos de aguas profundas en las costas del Ártico. Al mismo tiempo (y pese a la adhesión de ambos a la Junta de Paz de Trump) esto nos informa la permanencia de los objetivos geopolíticos y estratégicos conjuntos como son el establecimiento de un bloque multipolar con los BRICS como plataforma de desarrollo geopolítico en base al respeto y el afianzamiento del derecho internacional ante los intentos de imponer convenciones maniqueas y paralelas a dicha legalidad.    

 

 

 

 

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