martes, 8 de agosto de 2017

EN DEBATE




“EL VALLE DE LOS ESPEJOS ROTOS”


Cuáles serán las consecuencias de la orden ejecutiva firmada por Trump ordenando el retiro de la CIA en los asuntos internos de Siria? La realidad que se evidencia en la región es tan confusa como distorsionada, tal como la imagen en un espejo roto.






Por Dany Smith
Cuando se hizo oficial que la CIA terminaba con su cooperación secreta con las bandas armadas en Siria, muchos cayeron de bruces al no poder dar crédito a lo que estaban oyendo; y es que era simplemente irreal dar a conocer a la opinión pública que la agencia norteamericana había sido la artífice de lo que durante cinco años los medios corporativos anglosajones trataron de vender como “revolución popular” o “manifestaciones espontáneas” de la población siria contra el gobierno de Al Assad.  Atrás quedan miles de muertos por bombas, secuestros y asesinatos en los que la CIA tuvo que ver y de los cuales algún día debería responder.

Apenas había sido derrocado Mohammar Al Gadafi en Libia, los franceses y sus colegas qataríes –sin esperar a que los norteamericanos dieran su visto bueno- se apresuraron a dar su propio golpe en Siria, pero fracasaron estrepitosamente y por ello Nicolás Zarcozi pago su precio (Red Voltaire.org. “En Siria, Sarcozy repite los errores de Chirac”. http://www.voltairenet.org/article169935.html ).

La lenta y progresiva operación de agitación de baja intensidad que comenzaron a desarrollar pequeños grupos de infiltrados en movilizaciones populares organizadas en centros urbanos como Daraa y Latakia, fueron los primeros pasos para ir escalando en grado de violencia que debía ser endilgada al “régimen de Bashar”. Todo estuvo bien planeado para que así pareciera. Provocar al gobierno asesinando a sus funcionarios para que la policía secreta del partido Baas, caracterizada por su impiedad, reaccionara en forma desaforada, fue una de esas tácticas. Para ello, los medios occidentales y especialmente los anglosajones jugarían un papel crucial. Los muertos y los heridos debían ser endilgados al gobierno, sin importar que ello fuera o no cierto.

Mientras matones y criminales soltados de cárceles sauditas y elementos de la cofradía de los “Saidris” se encargaban de asesinatos de policías y el saqueo de comisarías y colocar bombas en lugares públicos, la CIA ya estaba en contacto con oficiales del ejército sirio que por unos dólares estaban listos para pasar a la clandestinidad y formar parte de los planes para derrocar al gobierno nacionalista por uno adepto a Washington.

Desde mediados del 2012, la CIA desde sus campamentos en Jordania ya preparaba todo el programa que se llamó “Ejército Libre Sirio” (ELS), el cual intentaría crear una atmosfera insurreccional dentro de las fuerzas armadas y lograr la caída del gobierno en a lo menos un par de meses. Pero a su vez y al mismo tiempo, también preparaba grupos armados seudo-yihadistas en el sur de Turquía desde donde y con el apoyo del MIT  (Inteligencia turca), darían cobertura a grupos como “Jabbat Al Nusra” y al mismo “Estado Islámico”, éste último reagrupado y reforzado en campamentos secretos en el oeste de Iraq.

Cabe recordar que por aquel entonces, Washington negaba cualquier injerencia en el tema sirio y bombardeaba mediáticamente con las supuestas violaciones a los derechos humanos por parte del “régimen” e incluso llegaría a justificar las actividades de estos grupos irregulares de los cuales no hacía discriminación entre “moderados” y “no moderados” como pretenden seguir argumentando algunas editoriales del neocon y socios sionistas (Foreing Affairs. https://www.foreignaffairs.com/articles/syria/2017-08-02/end-cia-program-syria?cid=int-lea&pgtype=hpg )

Y allí no terminaban las incumbencias de la agencia. También ha sido ya algo que paso a ser un secreto a voces, ver como la CIA, el MI-6 y el Mossad israelí ponían todas sus fichas para ganarse a los kurdos sirios usando obviamente, a los kurdos iraquíes quienes a su vez y en la intimidad desprecian a sus vecinos. Sobornos mediante y la entrega de incontables cargamentos de armas, compraron momentáneamente a las milicias kurdas del YPG y a su vez  se formaron las SDF que sin lugar a dudas –cuando a los norteamericanos no les sirvan más- también terminaran siendo abandonadas una vez que Raqqa sea controlada por el gobierno sirio.

Un dato a tener en cuenta es que, cuando Turquía comenzó nuevamente a masacrar a los kurdos turcos, las YPG abandonaron la alianza con los norteamericanos y volvieron a luchar del lado de las fuerzas árabes sirias.

EEUU estuvo jugando todo el tiempo a dos bandas. Por un lado y clandestinamente armo y alimento a grupos indistintamente de esa maniquea calificación entre “moderados y no moderados”, mientras que por el otro, decía ayudar a sus “socios” iraquíes asolados por ese monstruo llamado “ISIS” que había sido rearmado y puesto en operaciones por la misma CIA. Es por ello que en este último caso cuando los políticos en Washington hablan de “socios”, los iraquíes poco menos que escupen al suelo.

Incluso sobre esto último, se espera que en las próximas “elecciones” que se desarrollen en Iraq, pese mucho la ira y el descontento de los iraquíes que sin dudas entre sunitas, chiitas y cristianos, saben que aquello del “Daesh” ha sido una jugarreta de los estadounidenses y sus socios israelíes.

De esta manera, ese juego sucio que tan descaradamente se desplegó para intentar derrocar al legítimo gobierno sirio, ya es historia. Y aunque ello importaba poco a los funcionarios de las administraciones anteriores, para la actual las cosas se estaban poniendo muy oscuras por lo cual la Casa Blanca y más precisamente el presidente Donald Trump,  decidió que si no se podían morigerar estos escándalos, no pagaría por todos aquellos.

Pero las cosas se complicaron demasiado, tanto que era mucho más importante dejar por escrito y reconocer ante la opinión pública que la CIA sí había venido siendo parte de todo lo que allí ocurría, que pagar un precio más alto por una fracasada planificación nacida de los “Think Tank” neocon y sus colegas sionistas que alineados tras la doctrina “Wolfowitz” trataron de establecer el caos controlado en Siria.

Sin dudas que con esto, todos aquellos que colaboraron y trabajaron efectivamente para la desestabilización en Siria e Iraq, han quedado abandonados y muchos otros eliminados (asesinados) para evitar que se revelen mayores datos sobre el alcance de las operaciones de la CIA. En síntesis, ello causo un descalabro en las redes que durante años, operaron en la región y que en estas circunstancias desde el 2011 se habían avocado a Siria. En medio del desastre creado, muchos de estos alcahuetes eliminados de la nómina de pago, serán un muerto más entre todos los existentes.

Está claro que con esto Trump fastidió a muchos sectores, especialmente a los que se agrupan en la llamada “comunidad de inteligencia”, en la cual la CIA es un miembro más, y  que en EEUU, es uno de los tentáculos que sostienen el poder político y hasta financiero del Stablishment estadounidense.