martes, 14 de febrero de 2017

VETERANOS DE AYER




“CINCO MOTIVOS PARA NO VOLVER AL GOLFO”

Como la cambiante dinámica conflictiva en el Medio Oriente puede llevar a que Argentina reciba nuevas y nada recomendables ofertas de volver a involucrarse en una nueva campaña bélica en aquella región




Por Charles H. Slim
ARA "Hercules"
No importa cuántas veces haya que repetirlo, pero lo que actualmente ocurren en el Medio Oriente y más precisamente en el Golfo Pérsico es la consecuencia de aquella crisis orquestada entre Iraq y Kuwait en 1990 y que derivó en la devastadora guerra de 1991 que tras proseguir con la invasión del 2003 hoy día sigue desarrollando nuevos capítulos que podrían llegar a complicar nuevamente a la Argentina.

Hace veintiséis años atrás y por estas mismas fechas la Armada Argentina se hallaba involucrada en una de las operaciones navales más complejas y peligrosas que su historia naval jamás había conocido. Ello no quiere restarle los méritos que como fuerza naval logró granjear en la lucha presentada a Gran Bretaña en 1982 en la guerra por las Malvinas y que ha sido y sigue siendo materia de intenso estudio en los centros estratégicos y militares de varios países centrales –incluyendo a Gran Bretaña-, sino que se hace necesario contextualizar su participación en un escenario tan especial. Para más precisiones en aquel 14 de febrero de 1991 los dos buques argentinos navegaban en medio de una zona de intensas operaciones en medio de una peligrosa área poblada por plataformas petroleras y buques de batalla que podrían haber sido confundidos como enemigos.

Pero si en aquel entonces los argentinos lograron armar dos buques de combate con todo lo que tenían, agotando todos los repuestos que mantenían  en sus depósitos y pañoles, más allá de que eso sería bastante difícil de reeditar en la actualidad, si fuera posible realizarlo no sería para nada recomendable que en las actuales condiciones técnicas de su flota y las complejas circunstancias geopolíticas y militares que se hallan a flor de piel en el Golfo Pérsico vuelvan a participar, ésta vez, en posibles operaciones militares contra Irán.
Cubierta ARA "Brown" 1991, zona de operaciones

A pesar de que en 1991 los buques argentinos de la agrupación “ALFIL 1” lograron sobrellevar los retos que se presentaron en las aguas del golfo y sus tripulaciones soportaron un trajín operativo bajo condiciones de altísimo stress y amenazas latentes, es lamentable señalarlo pero actualmente carecerían de los recursos materiales idóneos a la altura de las actuales circunstancias queriendo señalar que, si aquellas naves “ARA Alte. Brown” y el “ARA Spiro” fueran comisionadas a volver con el mismo equipo y ello incluye a las armas, serían blanco fácil de los nuevos dispositivos y sistemas de armas que actualmente protegen las extensas costas iraníes.

Si en aquella ocasión los iraquíes que solo tenían una estrecha salida al mar con una costa que implicaba a la del reino de Kuwait para disparar las variadas clases de misiles costeros que además de ser medianamente modernos para esa época, causaron varios daños en la flota de la primera línea “aliada”, atendiendo a la  presente situación con respecto a la posición geográfica de la República Islámica de Irán y su extenso litoral marítimo se puede advertir que es diametralmente inversa a la que presentaba Iraq.

En este sentido podemos advertir el primer motivo por el cual, Argentina no debe involucrarse incluso, para tareas de cobertura, se da por el extenso flanco de fuego a la que se verían expuestos, que los haría literalmente blanco fácil de los nuevos sistemas de misiles anti buque de fabricación rusa y de fabricación iraní que además de ser variados en clases, pueden llegar a ser movidos de un sitio a otro con solo dos hombres a pie.


Segundo motivo y que se relaciona con estos novedosos sistemas es que los buques argentinos no soportarían el impacto de uno de estos misiles sin pagar en el primer instante una baja estimable de un cuarto de su tripulación y la pérdida irremisible de sus unidades. Anteriormente hemos expuesto los reales peligros para los buques que se atrevan a provocar una amenaza a la soberanía de aquella región (Pensamiento Estratégico y Político. https://pensamientoestraegico.blogspot.com.ar/2016/10/veteranosde-ayer-una-mala-idea-por-que.html#gpluscomments  )

Otro motivo técnico es el rango de alcance de los actuales misiles antibuque existentes en los arsenales iraníes. Entre los más modernos está el “Nasr-1” de carácter supersónico que con una guía electrónica casi infalible puede causar severos daños a un portaaviones mediano. Es precisamente por la velocidad que puede desarrollar en pocos segundos y con una cabeza armada de apenas 50kg, lo vuelve un enemigo furtivo que sería, incluso para los buques estadounidenses, imposible  poder esquivar. 

Según las informaciones, el desarrollo de este tipo de misiles de la familia “Kosar” viene desde mediados de la década de los noventas es decir, después de la guerra del golfo pérsico.
Misil iraní C-704

Además, la Guardia Revolucionaria iraní cuenta con otras variantes de misiles antibuque de fabricación china como son los C-701 y C-704 que tras ser probados en acción ejercicios navales demostraron que pueden partir a un acorazado a la mitad eludiendo las contramedidas. Incluso si eso no bastara según algunas fuentes confidenciales, Irán tiene entre sus dispositivos de respuesta ante una agresión proveniente del Golfo, a los temibles misiles de fabricación rusa “3M-54E1” que además de ser subsónico y con un alcance de 300 kilómetros, tiene la precisión que le otorga la guía satelital del sistema GLONASS pudiendo golpear a un buque se halle en la costa opuesta del Golfo.

Ante esta realidad, la Argentina no tendría chance ni siquiera para una huida ya que al ser detectados por estos sistemas, tras ser lanzado el vector el mismo buscara su blanco y en cuestión de segundos lo alcanzara y sin ser burlado por los anticuados sistemas de “Chaff” que aún deben tener los buques argentinos simplemente lo hará añicos.
Efecto de un misil "Nasr 1" sobre una corbeta

Otro motivo sería la compleja situación geopolítica que campea en la región y que se extiende poco a poco a otras regiones. Desde el punto de vista político y diplomático, es Tel Aviv quien impulsa la iniciativa tratando de argumentar el peligro del programa nuclear iraní y la supuesta autoría en los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA,  algo que no reune la cohesión que pudo haber existido en la campaña “Tormenta del Desierto”. Las características de éste nuevo objetivo ya habían presentado sus dudas a los altos mandos estadounidenses y aliados en un intento por atacar sorpresivamente y con artefactos nucleares tácticos a Irán a mediados del 2007 en cuyos planes contaban con Argentina claramente influida por presiones de Tel Aviv para adherirse a la campaña.

A las dificultades militares que se presentaban a los agresores, desajustes políticos y diplomáticos de último momento (especialmente vinculado con los países árabes del Golfo que no se quisieron comprometer) hicieron que dichos planes fueran abortados y los aviones –estadounidenses e israelíes- con aquellos artefactos no despegaran de sus bases en los portaaviones que se hallaban anclados en la entrada del Golfo y otros provenientes de Israel que deberían cruzar espacio aéreo saudita. Tal como se supo un poco más tarde, de haberse llevado a cabo semejante “operación”, habría producido la muerte de varios centenares de miles de habitantes y puesto al mundo en estado de guerra nuclear (GLOBALRESEARCH.ca.  http://www.globalresearch.ca/la-marcha-hacia-la-guerra-distensi-n-en-oriente-pr-ximo-o-calma-antes-de-la-tormenta-ii/6438?print=1 )


El último motivo que debe considerarse para no ir a un escenario como el que posiblemente se esté planificando, es uno estrictamente legal específicamente contemplado en tratados, Convenios y especialmente en la Carta de Naciones Unidas  que en su articulado prevé la prohibición de “amenazar a la integridad y soberanía de otras naciones y /o de quebrantar la paz”, de permitir “agresiones” (art. 1); de actuar siempre en búsqueda de “propender y promover el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional” (art. 26) y que los órganos ejecutivos de dicho foro (Consejo de Seguridad) no se transformen en herramientas para intereses de partes en los conflictos como lo hemos visto en la historia contemporánea y que cubrirá de vergüenza a los estados involucrados en dichas maniobras por mucho tiempo en adelante.