miércoles, 3 de mayo de 2017

 INTERNACIONAL



“RELACIONES ESTRATEGICAS”

Como Berlín sabe que necesita más de Rusia que de EEUU al momento de sostener las necesidades del pueblo alemán



Por Charles H. Slim
En la alta política internacional, las tratativas entre gobiernos están más allá de las tragedias y los desencuentros históricos. Un ejemplo de ello es la continuidad en las relaciones entre Alemania y Rusia, que pese a la sangrienta y reciente historia que las hizo protagonistas, hoy siguen avanzando a la cooperación en varios temas de la agenda bilateral y de la geopolítica internacional.

Igualmente cabe recordar, que en los últimos años las relaciones entre Berlín y Moscú no han venido siendo las mejores. Y es que para mal que les pese a muchos, Ángela Merkel ha sido más bien la vocera y presentadora de todos los planes estadounidenses en el Medio Oriente como en el este de Ucrania y todo lo que los estadounidenses tienen en mente para Europa, llevando a que prácticamente haga –diplomáticamente hablando- el trabajo sucio de Washington.

En el último encuentro realizado éste 2 de mayo en Sochi, Rusia, la primer Ministro Ángela Merkel y el presidente ruso Vladimir Putin fijaron sus posiciones en temas cruciales  y muy complejos tales como la situación de “Ucrania”, “Siria” y obviamente el tema de la “lucha contra el terrorismo”, en todos ellos, surgen controversias por la clara y solapada injerencia estadounidense que usa a Berlín como el interlocutor de la Unión Europea contra Moscú.

Antes de que se desarrollaran las conversaciones a puertas cerradas, ambos mandatarios dieron una conferencia de prensa a la cual asistieron no solo las planas de funcionarios adjuntos de ambos países sino también, medios y periodistas alemanes, rusos y de varias partes del mundo. En esta, la canciller alemana y fiel a su estilo comenzó su alocución con palabras alagueñas y de agradecimientos a su par por haberla convocado para tratar temáticas tan importantes para ambos estados.

De esa manera y poco a poco, Merkel fue metiendo sus consideraciones y puntos de vista sobre lo que sucede en Ucrania, repitiendo casi al dedillo la postura de Washington solo que un poco más liviana y adornada, señalando supuestas divisiones impuestas por Rusia en el este de aquel país –alegando indirectamente a  una invasión- y supuestas expropiaciones contra empresas realizadas por los “separatistas pro-rusos”, calificación mediática que surge de las editoriales necon de insignes medios anglosajones.

A primera vista, se podía intuir una cierta incomodidad en ambos mandatarios especialmente en la canciller alemana que solo bastaba con verle el rostro rígido y respuestas esquivas, indisimulables a la vista de los presentes.
masacre de Odessa

Una de las acusaciones más frontales que lanzo Merkel contra el gobierno de Putin fue sin lugar a dudas, las acusaciones de detenciones arbitrarias contra opositores políticos –muchos de ellos agitadores a sueldo de occidente- y las agresiones contra los homosexuales en la república islámica de Chechenia, una realidad muy cruda pero ajena al poder del Kremlin dado que aquella, pese a estar bajo la egida de Moscú mantiene su autonomía política y una lealtad a sus costumbres basadas en la ley islámica “Sharia”.

Precisamente y en lo que refería a las supuestas detenciones arbitrarias efectuadas por la policía y los cuerpos de seguridad rusos, el presidente ruso se limito a dejar bien en claro que aquellos estaban actuando en el marco del estricto respeto de la ley y así “seguirían actuando”.  Al mismo tiempo Putin le recordó a su invitada que los métodos rusos eran bastante más civilizados que los vistos en occidente. El argumento de la “arbitrariedad” había venido siendo una de las excusas más usadas por occidente para tratar de horadar la legitimidad de los gobiernos que buscaba desestabilizar y ello lo sabía muy bien Putin. Fue por ello que su respuesta fue tan asertiva como contundente.

Otra de la alegaciones en contra de Rusia pero que fueron disparadas por un periodista del foro fue, que Rusia proveía de pasaportes rusos a los ciudadanos de las regiones independientes del este de Ucrania y además, estaba inyectando la moneda rusa (Rublo) dentro de aquella región, ambas medidas como una forma de “rusificar”, algo que el mismo Vladimir Putin con total calma y estoicismo le respondió diciendo primeramente, “que todo comenzó con el golpe de estado contra Kiev que derroco al anterior gobierno, lo que causó entre otras consecuencias, la inexistencia de bancos, de un sistema financiero del que puedan vivir los ciudadanos del vecino país”, dejando en claro que Kiev hizo todo lo posible para que la ayuda no llegara, causando sin lugar a dudas un agudo  escozor en las entrañas de Merkel quien no daba crédito a lo que escuchaba.

Sobre la situación ucraniana el mandatario ruso dejo en claro que la única herramienta que tenían para tratar de pacificar la situación era el Tratado de Minsk del 2015 y que agradara o no a Alemania, era mejor que nada.

Toda la inestabilidad creada en Ucrania tenía responsables y no eran precisamente rusos. Por otra parte, Putin le recordó a su par alemana que entre algunas de las brutalidades llevadas a cabo por estos golpistas, estuvieron la masacre de Odesa en la que quemaron vivos a 48 personas (implicados el “Batallón Azov” de Ucrania). Esto le dio a entender y con una muy clara expresividad el presidente ruso, que no se guardo ningún detalle al momento de comparar los métodos occidentales que había causado las actuales crisis que soportaba el mundo. Solo bastaba ver la cara de Merkel con cada traducción que recibía por su auricular para notar que prácticamente deseaba salir disparada por alguna ventana de haber habido alguna por allí.
tropas germanas en Siria

Sobre la situación de Siria, Merkel expreso que estaban trabajando para tratar de ayudar a las poblaciones y que se hallaban comprometidos en la lucha contra el terrorismo sin posicionarse con claridad sobre hasta donde se hallan comprometidos en erradicar al “Estado Islámico” y los demás grupos agresores. Por su parte, Putin enfatizo en la necesidad de realizar una investigación por el incidente en Khan Sheijun, algo que, además de haberse negado la OPAQ, no entusiasma a EEUU. Si una periodista alemana trato de pintar al presidente Putin como el “influyente sobre Assad” a lo que con simpleza pero firme le respondió que quien influye sobre el presidente sirio es su pueblo.

Otro tema que esquivo la canciller, fueron las alegaciones de esa misma periodista alemana sobre qué opinaba de la supuesta interferencia rusa en la elección estadounidense y los rumores de que lo haría con las alemanas, a lo que Putin con mucha holgura y perspicacia rechazo como meros rumores.

Pese a estos tironeos y momentos de tensión, ambas partes saben que se necesitan mutuamente y tienen varios temas por los cuales deben mantener unas relaciones estables, una de ellas es sin lugar a dudas  el gas ruso que alimenta a la Unión Europea pero especialmente a Alemania. Esto no es poca cosa. La provisión de éste combustible es vital para Europa y en Berlín como en Bruselas saben que si Moscú se enojara con ellos solo tendría que cerrar un grifo. Es allí donde se han visto involucrados los países europeos con los planes estadounidenses, quienes les habrían prometido por su cooperación que logrando consagrar su agenda en el Medio Oriente, Washington le proveería –entre otros beneficios- el gas de los campos del norte de Iraq y Siria sacándolo a través de Turquía.


Pero como estos planes hasta el momento han fracasado y en ello ha tenido mucho que ver la administración de Putin, Merkel ha optado por acercarse nuevamente a Rusia para tratar de redimir su posición en la era Obama.