martes, 18 de julio de 2017

EN LA MIRA





 “EL OBSTACULO
FRANCISCO”

Para muchos el Papa Francisco ha sido una bocanada de aire fresco para la Iglesia Católica y con variadas muestras de su manejo ha sabido causar temblores en las bases mismas del Vaticano y de varios gobiernos del mundo ¿Se ha convertido en una molestia para los poderes centrales?



Por Charles H. Slim
Tal vez haya pasado desapercibido para el común de la gente, cuáles fueron todos los temas que abordaron el presidente Donald Trump en su entrevista con el Papa Francisco en el Vaticano en mayo último. Para muchos, un encuentro muy esperado y para otros solo una mera formalidad de Washington para tratar de congraciarse con un influyente actor político como lo es sin dudas el pontífice. Pero a pesar de lo importante de aquel evento, muy poco salió a la palestra de lo que realmente se trato. 
Solo salieron a traslucir las excentricidades del mandatario norteamericano que está llegando a ser tan o más cómico que su imitador el actor Alec Baldwin.

Pese a esta minimización, la visita tuvo un fuerte componente político. Francisco no fue precisamente un anfitrión flemático y acomodaticio. Según lo han dejado entrever algunas fuentes, tuvo para con el mandatario norteamericano, duros conceptos en lo que respetaba a sus políticas internacionales y en particular, en el apoyo que su administración le estaba (y le ha ratificado últimamente) propiciando a Arabia Saudita para sus políticas la región del Medio Oriente.

Solo para rememorar algunos pensamientos del Papa con respecto a  las políticas de Trump, a mediados del mes de febrero de 2016 el pontífice no tuvo ningún empacho en señalar que “un hombre que solo piensa en construir muros….y no construir puentes, no puede ser cristiana”. La referencia del Papa se debió a la promesa de Trump de construir un muro con la frontera de México, proyecto por cierto que se halla en marcha.  Aquella expresión le valió la réplica de un Trump enfurecido que por Twitter le respondió que sus comentarios “eran vergonzosos”.

Pero eso no era todo. Casualmente Trump venía de su visita a Medio Oriente en donde entre otros, se había reunido con los gobernantes de La Casa Saud de Riad Arabia Saudita, una nación que no solo no tiene relaciones con el Vaticano sino que se hallan históricamente enfrentados por cuestiones que van desde lo religioso hasta llegar a los actuales acontecimientos políticos que sacuden a la Península arábiga y más precisamente por la inhumana agresión de la cual es blanco Yemen. 

Precisamente en aquel encuentro Trump y sus pares saudíes quedaron plenamente satisfechos en los lineamientos que ambos trazaron para la región teniendo como principal mira, correr a Irán de sus ambiciones en la región (Foreing Affair. https://www.foreignaffairs.com/articles/saudi-arabia/2017-03-16/trump-and-saudi-arabia ) algo de lo cual, el Papa no coincide para nada. Es más, Francisco ha reconocido que más allá de las injurias sobre la república Islámica y toda la presión mediática que hay en torno a ella, hay una nación que no ha agredido a nadie.

Además que esto no le cayó en gracia a Tel Aviv, tampoco agrado a Donald Trump quien entre otras cualidades de su carácter, cuenta con un rasgo de “gangster psicópata” que seguramente lo llevó a ponerse al Papa entre las cejas.

Aunque las elites políticas y militares en Washington desdeñen el peso político del Vaticano, en el fondo saben que una abierta y puntual oposición intelectual a las maniobras que realiza EEUU en el mundo, horada aún más su paupérrima imagen ante el mundo y obstaculiza en gran medida sus objetivos diplomáticos. Los asesores de inteligencia y los militares saben que el Vaticano no tiene bombas o un ejército con cuál amenazar a sus intereses, pero tiene un arma mucho más peligrosa que  es la voz de la persuasión que agita el interior de las almas de sus creyentes sembrando en ellos la duda y creando molestos objetores de conciencia.

No es un factor mínimo o intrascendente. Cuando el Papa habla para miles de almas presentes en la plaza de San Pedro y expone entre otras, las barbaridades que ocurren en el mundo, los latrocinios y las masacres en Siria, Libia, Iraq y Palestina que propician los grandes vendedores de armas y sus traficantes, los cuales a su vez son los que inyectan el dinero  financiero en Wall Street, tanto en Washington como en Tel Aviv sus funcionarios se aflojan sus corbatas.

Aunque Francisco pareciera que no ha podido –pese a sus audaces intentos- cambiar el Status Quo imperante en la ciudadela santa, lo cierto es que ha sido el más revolucionario de los pontífices que han pasado por su puesto. Demasiado osado para el Stablishment romano, hundido en el fango de la más terrenal corrupción que cualquier hombre mundano vive por estos días.

Otro detalle que no puede pasarse por alto es su condición de “jesuita”, un rango que además de especial, encierra una larga tradición en sus conocimientos y estudios sobre todo lo que haga tanto a los temas religiosos como de la política terrenal.  En resumen, el Papa Francisco no es ningún tonto y su particular personalidad confrontativa lo vuelve una molestia para los señores de los negocios y la muerte.

Y no precisamente porque conmueva las almas de aquellos señores. Cuando un personaje como el Papa reúne estas condiciones y muestra una personalidad firme ante los eventos de la realidad, pone en riesgo el curso de los millonarios negocios que se mueven en rededor de todo lo que tiene que ver con los intereses geopolíticos de las potencias en los cuales, se ven inmiscuidos los más retorcidos negocios como son el tráfico de drogas, el secuestro de niños para usarlos como combatientes, prostitución o proveer órganos frescos y el tan denunciado negocio de las armas.

Sin lugar a dudas que las credenciales éticas y morales de Francisco son impecables, pero se halla al frente de una organización que está repleta de pecadores y vicios que la dejan expuesta a las retaliaciones y manipulaciones que pueden conllevar a chantajes tanto económicos como políticos que ponen en riesgo sus propia gestión, que vale la pena recordar, no ha estado exenta de desagradables sorpresas. 

La última de aquellas ha sido sin dudas el escándalo del Consejo para la Doctrina de la Fe que involucra al cardenal australiano George Pell, a Monseñor Capozzi  y otro grupo de sacerdotes del Vaticano agarrados in fraganti en una orgia de sexo gay y drogas que volvió a causar un dolor de cabeza en Francisco quien no termina con las sorpresas desagradables a las que tiene que explicar ante sus feligreses.

Aún no ha trascendido como llegaron los Carabinieri a caer en el momento justo en que se realizaba aquella fiesta negra, pero no caben dudas de que recibieron una ayuda importante. Algunos están sospechando que la policía italiana fue guiada por una fuente anónima que en realidad seria la cobertura de una agencia de inteligencia exterior que, más que buscar hacer cumplir la ley,  quería causar el efecto mediático que se ha logrado y dejar al Vaticano y al Papa en un nuevo escándalo ¿Acaso ha sido con la ayuda de los poderes molestos con el Papa?