domingo, 13 de agosto de 2017

EN LA MIRA




“EL ACUERDO”


Según lo dejó trascender el diario israelí Haaretz, hubo una reunión secreta entre los actores más influyentes en el asunto de Siria ¿Qué se acordó en aquel encuentro?




Por Dany Smith
Tal cual se viene viendo, la conjura contra a república árabe Siria se encuentra en los últimos capítulos, sino el último y definitivo. Mientras en los diversos frentes las fuerzas árabes sirias y sus aliados regionales, con el inestimable apoyo de la Federación rusa se imponen sobre las bandas armadas “Wahabi” (pro-Arabia Saudita) y el espantajo del “Daesh”(creado por la CIA), en los círculos políticos y diplomáticos ya se están llevando a cabo intensas gestiones para que los principales actores en todo esto, definan sus posiciones.

Las exitosas operaciones de Hesbollah en Ersal lanzadas el 20 de julio último que terminaron con el dominio de “Jabbat Al Nusra” y de sus centros de operaciones en campos de refugiados palestinos, han sido alguno de los incentivos para que especialmente Israel, acordara un encuentro ultrasecreto con los más influyentes actores de esta tragedia. Y es que con ello, se ha perdido el equilibrio de fuerzas en su favor.

Lejos de los prolegómenos de supuestas rencillas históricas y de enemistades irreconciliables, Israel, EEUU, Rusia se reunieron en secreto a principios del mes de julio en la ciudad de Aman, Jordania, donde debatieron el definitivo cese al fuego y el establecimiento de zonas distención. Según trascendió por el medio israelí “Haaretz” altos representantes de las partes se reunieron para discutir cómo se desplegaran dichas zonas y cuáles serán las determinaciones de cada gobierno con respecto a Siria desde que se llegue a un acuerdo.

Y la elección de Aman como sitio para el encuentro no solo pareció muy conveniente para despistar a los enemigos de estos contactos, sino también muy peligroso en vistas de las tensiones existentes entre Tel Aviv y el gobierno jordano por el asunto de las embajadas (Haaretz. http://www.haaretz.com/israel-news/1.803117 )

Sin dudas que este encuentro ha sido por la determinación y el repentino cambio de política de la Casa Blanca con respecto a lo que venía sucediendo en el Medio Oriente por lo cual, es a Trump a quien habría que darle los méritos para que esto se produzca. 

Por ello, desde los sectores más agresivos del conservadurismo estadounidense, los lobbies sionistas del Congreso hasta los ultranacionalistas ortodoxos israelíes, están sufriendo fuertes retorcijones que no hará más que, aumentar la animosidad que se venía imprimiendo desde que aquél empresario subió a la presidencia.

Sobre esto último, cabe señalar que algunos funcionarios cercanos a Trump, han revelad que existen algunos elementos de la Administración que no trabajan precisamente para los intereses del presidente (POLITICO.com. “Scaramucci amenaza con despedir a todo el mundo para detener la fugas de la Casa Blanca”. http://www.politico.com/story/2017/07/25/anthony-scaramucci-changes-white-house-communications-office-240928 )

Por lo pronto, desde Tel Aviv no hay muchas ganas de ponerse a juzgar a la Casa Blanca por las decisiones de Trump, menos aún en momentos en arrecian los escándalos internos de corrupción y malversación de dineros públicos que vinculan a Benjamin Netanyahu y a su mujer, Sara Netanyahu que según algunas encuestas de medios israelíes, reflejan que el primer ministro debería ser suspendido hasta tanto se aclare su situación.

Acorde con el delicado momento que vive la región y los variados factores que no comulgan con este tipo de encuentros y menos aún con algunos de sus participes, se tomaron todas las medidas extremas de seguridad sin levantar la más mínima sospecha de que allí, en un edificio del centro de la capital, llegarían en forma separada y lo más discretamente posible, los más altos funcionarios del área política y militar de estos actores.

De ese modo Aman fue ocupada unos días antes por los servicios secretos israelíes, estadounidenses y rusos quienes coordinaron con la mukjabarat jordana, las rutas y las posibles contingencias que pudieran surgir. Igualmente y en forma paralela ante posibles filtraciones, células de estas agencias operaron extraoficial y paralelamente para dar mayor cobertura.

Para ello, se hicieron presentes en la más absoluta discreción los representantes del Ministerio de Defensa israelí, del Mossad y de las fuerzas armadas. Por su parte, los norteamericanos enviaron al secretario y asistente del Departamento de Estado para Siria, Michael Ratney y el representante del presidente de EEUU de la “Coalición anti Daesh” Bret Mc Gurk, mientras que por la parte rusa acudió el enviado especial de Rusia para Siria, Alexander Lavrentiev  (Sputnik. https://mundo.sputniknews.com/politica/201708091071430796-politica-oriente-proximo-damasco-washington-moscu-jerusalen/ ). Como parte de los auspiciantes y dueños de casa, participaron altos representantes jordanos quienes seguramente y por separado reportaron otros detalles a Washington.

Según algunas infidencias, en la reunión se trataron las inquietudes de cada parte y las posibles negociaciones para lograr conformar a todos al mismo tiempo. Para Israel, la presencia de tropas iraníes en la frontera con las Alturas del Golán representa un hecho intaceptable que el gobierno de Tel Aviv no está dispuesto a tolerar. Si con Hesbollah ya tienen serios problemas para poder operar con libertad sobre zonas del Líbano, con los iraníes y milicianos chiitas iraquíes las cosas se podrían poner muy feas para sus intereses.

Por su parte, EEUU parece no estar muy dispuesto a marcharse y pretendería establecer una base permanente en el norte de Iraq –sin permiso de Damasco- algo que no es compartido por Moscú aunque, es seguro que los estadounidenses no se preocupen por ello hasta que se produzca algún evento inquietante.

Sin lugar a dudas, esta cumbre demuestra que Siria ha logrado imponerse a los planes para su destrucción y ahora, ante la ineludible victoria militar que se extendió a la faz político-diplomática de Damasco con el apoyo de Rusia, ha establecido las pautas para un alto al fuego sin posibilidades de que la mayoría de las bandas armadas puedan recuperar terreno.