martes, 24 de octubre de 2017

ILM-MIDDLE EAST




“CON LOS DÍAS CONTADOS”

El referéndum promovido por el gobierno del Kurdistán solo fue una pantalla para concretar otros planes que poco tienen que ver con una legítima reclamación de autodeterminación. Tras la determinación de Bagdad de cortar por lo sano, el Clan Barzani y los Talabani se han estrellado contra una desilusionante realidad ¿Y ahora que será de ellos?




Por Horace Husseini  

La proclamación de la independencia del Kurdistán iraquí bajo la égida de la mafia del Clan Barzani fue demasiado prematura, apuntan algunos sectores kurdos que pese a simpatizar con el proyecto no estaban de acuerdo con éste sector feudal, con los métodos implementados y menos aún con los aliados que –y no hay que dejar de señalar- muy interesados apoyaban frenéticamente  detrás de bambalinas. Para actores como Ankara eso fue la gota que rebalso el vaso y en ese sentido no espero para tomar medidas más drásticas (Red Voltaire.org. “La estrategia militar de la nueva Turquía”. http://www.voltairenet.org/article198353.html )

El 25 de septiembre último, el gobierno kurdo encabezado por Mazud Barzani realizó un referéndum para determinar si seguían unidos a la soberanía de Iraq o se separaban para conquistar la mayor ambición política desde comienzos del siglo pasado. Obviamente esto fue rechazado por Bagdad y todo el espectro político iraquí, dejando de lado las fuertes divisiones políticas que aún subsisten luego de la ocupación. El problema no radica en la aspiración kurda sino en las consecuencias que se han trasmitido a los pobladores árabes y cristianos del norte y muy especialmente, en los intereses que se esconden detrás y que no son precisamente del pueblo kurdo. Tal como lo señala el artículo de Therry Meyssan citado antes, una vez proclamada la separación del Kurdistán se concretaría el acuerdo secreto entre el Clan Barzani y Tel Aviv para trasladar una base militar israelí al norte de Iraq.

Aparentemente en Erbil, capital del Kurdistán, creyeron erróneamente que no habría reacciones de Bagdad y si las hubiera, no serían una amenaza de entidad a sus fuerzas ya que las mismas contaban con el apoyo de EEUU y por supuesto, de Israel. Además, las fuerzas iraquíes estaban demasiado entretenidas con el “Daesh” para preocuparse por ellos. Lamentablemente para Barzani y sus comandantes entre los que se hallan mercenarios estadounidenses, británicos e israelíes, eso no sucedió y los iraquíes el martes 17 de octubre tomaron por asalto Kirkuk y las aldeas de los alrededores retirando las banderas kurdas para colocar en los mástiles de los edificios gubernamentales a la bandera nacional iraquí.
Hombres de las milicias chiitas pisando la bandera kurda

Y eso no era lo peor. Lejos de intervenir, los estadounidenses que se hallan en la región solo se redujeron a observar como sus dos “aliados contra el Daesh” se mataban entre ellos. Con relativa facilidad, las tropas iraquíes se abrieron paso y obligaron a los Peshmerga a retroceder más al norte recapturando los campos petroleros y sus instalaciones intactas.

Sobre el papel espectador de los norteamericanos en estas refriegas no es de extrañar. Washington siempre está en todos los bandos y solo se mueve del lado que mejor le convenga y ese es, el que tenga mayor poder. No hay que olvidar de donde salió el “ISIS”, sus bochornosas conexiones con la inteligencia militar estadounidense y sus colegas de la CIA; los aprovisionamientos de armas y equipos, el rescate de altos jefes de esta organización y hasta la concesión de ventajas estratégicas mediante provisión de información de inteligencia para que pudiera moverse con ventaja en el terreno. Tampoco olvidemos que el “Daesh” pudo penetrar en el norte de Iraq en parte por la ayuda de las Peshmerga, que aprovecharon (entre otras cuestiones) para ampliar su jurisdicción y capturar los campos petrolíferos de Kirkuk. 

Si el “Daesh” y sus aliados en Siria hubieran cumplido con la misión de destruir a las fuerzas del estado, los norteamericanos habrían sido un apéndice de esa nueva situación tal cual lo hicieron tras la destrucción de la república Libia,  que al quedar expuesto a la luz de opinión pública y demostrar lo que significo dicha intervención, trata recurrentemente de ser explicado en artículos de editoriales neocon cargados de insustanciales sandeces (Foreign Policy. “America is in denial about Iraq”.  http://foreignpolicy.com/2017/10/18/america-is-in-denial-about-iraq /  )

Otro gran perdedor de todo esto es sin dudas Tel Aviv, quien esperaba tras la farsa del referéndum, establecer relaciones diplomáticas oficiales y una base militar de las FDI en el territorio de la nueva nación separatista y por supuesto, comenzar con Barzani las tratativas sobre sustanciosos negocios vinculados al petróleo de Kirkuk y la compra de territorios para instalar a más de 200.000 israelíes en colonias y Kibbutz. He allí los verdaderos fundamentos de las preocupaciones de Netanyahu y Cia; todo lo referente a las semejanzas genéticas, étnicas y sandeces similares solo son para el relato propagandístico.

Los acontecimientos representan un fracaso para los planes por destruir la soberanía y al estado nación iraquí, tal como lo pretenden hacer actualmente con muy pocas chances en Siria.

Fue así que cuando los milicianos kurdos se interpusieron al ingreso de las columnas de las fuerzas chiitas iraquíes, al ver éstos que pretendían oponerse a deponer sus armas y claramente impulsados por la histórica enemistad por todo lo referido anteriormente, simplemente los pasaron por encima.

Tras ello, las tropas regulares del gobierno iraquí junto a las unidades populares chiitas “Hashd Al Shabi” siguieron con su avance y tras fuertes enfrentamientos, el 20 de octubre capturan la ciudad de Altun Kupri en la provincia de Kirkuk consolidando la postura de Bagdad sobre la ilegalidad del referéndum de la separación.  Otra consecuencia fue la huida en masa de miles de familias kurdas que habían sido implantadas –con la complicidad del Daesh- por el gobierno de Barzani en territorios despojados a los pobladores árabes y cristianos (Red Voltaire.org. “Los kurdos de Iraq se vuelven contra el Clan Barzani”. http://www.voltairenet.org/article198467.html.)

Barzani desesperado y claramente nervioso por los reveces sufridos acuso frenéticamente la supuesta participación de las fuerzas especiales iraníes algo que para su sorpresa, los mismos norteamericanos se encargaron de desmentir. Pues ante ello y el sorpresivo desbande de las Peshmerga de los puntos más importantes de Kirkuk, cabe preguntarse ¿Qué diablos ha ocurrido?

Para tratar de entender todo esto, no perdamos de vista lo que han venido y están actualmente realizando el resto de los actores involucrados en este caos. 
Primero veamos la situación de Turquía quien tras aquel fallido intento de golpe de estad en julio de 2016, generó en el gobierno de Tiyip Erdogan una especie de epifanía que oriento a deshacer los lazos con Washington y acercarse progresivamente a Moscú, lo que ha ido más lejos de lo que a la OTAN puede tolerar. Precisamente en éste acercamiento y en el marco del acuerdo de Astana, Ankara ha venido desarrollando una nueva estrategia de contención en la región y para ello ha emprendido varias acciones sobre el territorio sirio.
Banderas israelies en Erbil

Desde los ingresos sin autorización a las ciudades sirias de Jarabulus y Al Bab, las tropas turcas no han parado en la concreción de sus planes. A diferencia de lo que ocurrió en aquellas oportunidades, hoy Damasco habría concedido éstos despliegues como parte de una estrategia conjunta que además de empujar a los grupos del “Estado Islámico”, sirve para cortar las expropiaciones de territorios a manos de las FDS kurdas, aliados de EEUU quienes actualmente reclaman la tenencia de Raqqa tras haber derrotado a lo que quedaba del “Daesh”. La semana pasada una brigada mecanizada y tropas de infantería cruzaron la frontera y se instalaron en Idlib desatando una nueva controversia entre Ankara y Damasco. Aunque ello es sin lugar a dudas una nueva violación a la soberanía de Siria, el gobierno de Bashar Al Assad entiende que ello es momentáneamente conveniente para la república árabe dado que, ese movimiento corta estratégicamente las ambiciones territoriales de la “Rojava” kurda que es apoyada en el terreno por las fuerzas especiales norteamericanas.  

Este movimiento no fue unilateral. Según las fuentes en la región tras la reunión cumbre entre el presidente iraní Rohani y su homologo turco Tiyip Erdogan celebrada el 4 de octubre en Teherán se habría coordinado el movimiento de tropas como una garantía por mantener la integridad territorial de la república árabe siria mientras que  las Fuerzas Armadas iraníes cerrarían sus fronteras y las rutas aéreas al Kurdistán iraquí desde donde se promueve –obviamente con el apoyo de Washington y Tel Aviv- la desestabilización de Iraq y obviamente de Siria.

Esto no solo ha causado un trastorno a los planes geopolíticos de Washington y Tel Aviv, sino que para peor de males, ha dado lugar al ingreso masivo de inversiones de empresas rusas e iraníes para la reconstrucción del país lo cual significa la firma de millonarios contratos que tendrán años de vigencia y que además de beneficiar al desarrollo de una nueva república, generara el ingreso de ganancias a las economías de dos naciones odiadas por el Establishment anglosajón y sionista.

Esta parte de la realidad en la región ya ha despertado las maliciosas  suspicacias de los Think Tanks y editoriales neoconservadoras siempre un paso adelante para desinformar y propagar todo tipo de inquinas y sospechas para ilustrar una cara negativa de todo lo árabe e islámico (Foreign Policiy.com. “Reconstrucción siria conlleva jugosos contratos para firmas rusas e iraníes”. http://foreignpolicy.com/2017/10/20/syrian-reconstruction-spells-juicy-contracts-for-russian-iranian-firms-china-civil-war/ )


Con este panorama, el Clan Barzani y sus socios Talabani ven cortadas sus aspiraciones que disfrazadas de las que legítimamente reclama el pueblo kurdo, trataron de usufructuar al amparo de los intereses imperiales y colonialistas de potencias extranjeras que solo buscan consolidar sus propios proyectos. Ellos mismos que tras años de una continua instigación para la desintegración de los estados nación árabes y de la cual Barzani y Cía cooperaron gustosamente, hoy han sido abandonados a su suerte (Globalresearch.ca. “Independencia y autodeterminación: ¿Armas para construir un imperio o para la liberación nacional”. https://www.globalresearch.ca/independence-and-self-determination-weapons-for-empire-building-or-national-liberation/5614218