domingo, 14 de enero de 2018

EN DEBATE



“ACCIONES PELIGROSAS”

Mientras Ucrania adquiere más equipo militar de occidente, la OTAN aprovecha para tratar de recolectar más información sobre la península de Crimea con posibles consecuencias ante las nuevas medidas de Moscú.




Por Charles H. Slim
Mientras el mundo se encuentra distraído por las informaciones de los medios occidentales que fijan sus editoriales sobre el teleteatro de “Russia-Gate” y las hilarantes historias de la intervención rusa en las elecciones de EEUU y de países de la región, la OTAN continua maniobrando en el Mar Báltico y en el Mar Negro tratando al mismo tiempo de ampliar el mapa de adherentes con la posible inserción de Suecia dentro de la Alianza Atlántica.

Tal cual alguien me comento no hace mucho, “el negocio de la guerra fría nunca terminó”, solo tuvo un impás hasta que las fichas en el tablero internacional se volvieron a reacomodar.  Pero para ello se hacía necesario reeditar las viejas intrigas entre occidente y oriente ayornadas a las nuevas circunstancias y por supuesto, a las nuevas tecnologías que posibilitan que cualquier persona en casi cualquier lugar alrededor del globo, pueda comunicar una información instantáneamente. Como lo hemos dicho antes, EEUU necesita un némesis (PEyP. “La nueva guerra fría”. https://pensamientoestraegico.blogspot.com.ar/search?updated-max=2016-12-18T07:24:00-08:00&max-results=7) para poder desviar las aberraciones de su política doméstica y justificar los presupuestos negros que sostienen esa monumental red global de “defensa e inteligencia”  que tras la caída de la URSS en 1991 había perdido sentido de existir.  

A pesar de que Donald Trump había criticado la funcionalidad y la necesidad de la OTAN, hoy Washington es el principal impulsor de una renovada carrera armamentística en toda la región euroasiática demostrando las reacciones a las políticas exitosas de Moscú en varios frentes internacionales, especialmente en Siria. A medida que Rusia vino logrando éxitos militares y políticos, Washington agudizaba sus acusaciones contra la persona de Vladimir Putin endilgándole la supuesta interferencia en los actos electorales norteamericanos.

A estas diatribas, se fueron agregando varias acciones militares que mínimamente podrían ser calificadas de irresponsables y hasta provocativas, que han estado a poco de causar desastres sin excusas para que ello pasara, No fueron pocas las ocasiones en que la Armada de los EEUU realizo acciones de intrusión sobre las aguas y el espacio aéreo de la Federación rusa que terminó hasta el momento, en advertencias.

Por su parte, el Ministerio de defensa ruso ha tomado medidas para limitar este tipo de acciones que parecen buscar el incidente que le dé a Washington la excusa para movilizar mayores recursos militares a la región. En ese sentido varios analistas han visto un lado positivo en estos juegos de “toca y corre” que le han servido a Rusia para ajustar sus defensas de relojería que tiene montado en rededor de su extenso territorio. El resultado de ese trabajo se ve reflejado en las respuestas de la defensa antiaérea y naval rusa que en no pocos casos, sin disparar un solo tiro, dejó inoperantes a sus costosas fragatas.
SU-27

Actualmente las actividades de la OTAN se ven focalizadas en el Mar Negro en rededor de la península de Crimea que fue ingresada a la Federación rusa en marzo de 2014, en momentos que revueltas y manifestaciones instigadas por grupos de agitadores “importados” pretendían emular el golpe de estado que fue orquestado en Ucrania y que coloco en el poder a un régimen títere de occidente. Ante la dinámica que claramente indicaba un plan para apoderarse de la península y con las evidencias de la implicancia en las agitaciones de funcionarios estadounidenses de alto rango como Victoria Nuland y el embajador estadounidense en Kiev,  Vladimir Putin tomo la decisión inmediata de entrar en Crimea y tomar el control de la situación que, seguramente estaba direccionada a ser una nueva revolución de color como la ucraniana.

Desde ese momento Washington no ha perdonado a Putin y ha incrementado su actividad naval en la zona sin importarle las potenciales consecuencias que podrían devenir de un mal cálculo. En ese sentido la armada estadounidense se ha visto continuamente involucrada en actos de espionaje y de intrusión no autorizada sobre los cielos de la península que fueron inmediatamente repelidos por la fuerza de interceptación rusa. Hasta ahora las advertencias de los cazas aproximándose han sido suficientes para que los P-38 “Orión” y los “AWACS” de inteligencia electrónica que han merodeado las aguas del Mar Negro, giren en 180 grado para huir a sus bases en Rumania o incluso, en Incirilik, Turquía.

Últimamente y por clara influencia de la OTAN, las fuerzas ucranianas han venido realizando operativos aéreos y navales mediante el lanzamientos de misiles en zonas adyacentes como Jerzón y Odesa. Precisamente en Jerzón la OTAN desde julio del 2017 ha comenzado a construir un centro de mando que en realidad está destinado para la Armada de los EEUU.

Las últimas medidas ordenadas por el Kremlin se han visto materializadas con los movimientos desplegados por las fuerzas aeroespaciales de Rusia en torno a la península. De este modo el Ministerio de Defensa ruso hizo público el despliegue de varias unidades de misiles balísticos “S-400” para incrementar el cerco defensivo contra las amenazas que pudieran provenir desde el oeste. El despliegue ha consistido en 12 lanzadores móviles coordinados por un radar polivalente y una antena portátil capaz de anular las interferencias y señuelos de guerra electrónica utilizados por la OTAN.
RQ 4-GLOBAL HAWK

La red de defensa que se halla montada en la península puede interceptar desde aviones cazas, de espionaje electrónico hasta los modernos “Drones” RQ-4-Global Hawk destinados a la actividad de inteligencia.


Este despliegue viene a reforzar a un sistema defensivo preexistente compuesto por sistemas de defensa “S-300-PMU”, sistemas de misiles de corto alcance “Panztsir”  y sistemas de baterías antiaérea multitubo de alto calibre. A esto se halla el respaldo de interceptores aéreos con los caza “SU-27” y “SU-30” que combinados con los sistemas de vigilancia aérea y marítima de la flota del Mar negro, aseguran una buena cobertura contra posibles acciones de intrusión sobre el territorio.