miércoles, 14 de febrero de 2018

NACIONAL



“LA GRIETA JUDÍA”

Se cae a pedazos la versión islamofoba sobre la autoría de los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA y la discusión se profundiza dentro de la misma comunidad judía




Por Charles H. Slim
Para quienes no aceptan la idea de la existencia de una grieta social y política que divide a la sociedad argentina, lo que se está viendo con lo que sucede con el tema AMIA y las nuevas visiones que ciertos personajes de la vida política están dando, pueden sacarse las dudas con lo que a continuación les comentare

Al parecer la grieta está rajando aún más  a la conflictiva comunidad judía argentina, que como en todas las comunidades que alberga el país, no son monolíticas ni escapan a las discordias y las desinteligencias que existen dentro del seno de sus posiciones políticas.

Quién no recuerda a Carlos Escudé, ese politólogo de la época menemista que defendía a capa y espada a EEUU y a Israel, tratando de vender que Argentina iba a la cima del primer mundo con las políticas anodinas de Carlos Menem y Cía.  Pero todo eso ha pasado a la historia y actualmente al parecer, Escudé se halla embarcado en la misión de buscar la verdad caiga quien caiga, según lo ha dejado claro en una entrevista a uno de los medios judíos como “La Voz y La Opinión” (Pájarorojo.com. http://pajarorojo.com.ar/?p=37973 )

La novedad que nos trae es su nueva obra llamada “Y Delia tenía razón” en la cual trata en forma profunda y detallada las circunstancias que rodearon la perpetración del atentado de la AMIA, (para la sorpresa de muchos) reafirma el verdadero papel de la CIA y el Mossad en las acusaciones contra la república Islámica de Irán. Solo bastó el titulo para que los más recalcitrantes sionistas locales arrugaran sus caras en muestra de desagrado ante semejante afirmación.

Más allá de los argumentos que Escudé expone sobre los encubridores, ideólogos y cómplices que complican a importantes sectores y personajes de la misma comunidad judía, el tema de acusar a Irán por este crimen irresuelto va más allá de una simple islamofobia que surge de los sectores sionistas que se conjugan y conniven desde hace décadas con los actores estatales como EEUU e Israel. El pináculo de toda esta montaña de mierda que pareciera encubrir definitivamente un interés geopolítico, comienza a asomarse al conocimiento público.

Como bien lo explico Escudé en la entrevista al medio “La Voz u la opinión”, a las agencias de inteligencia como la CIA, el Mossad y el MI-6 poco o nada les importa investigar la comisión de hechos como los atentados; no es para eso para las que fueron creadas; por el contrario, la historia contemporánea y una extensa compilación de pruebas demuestran que están al servicio de todo lo contrario. Ello lo hemos podido ver muy claramente a lo largo de todos estos años con las incontables y nefastas acciones de estas agencias en varios lugares del globo.

Precisamente tras haber instigado desde los lobbies de presión sionistas como AIPAC la invasión y ocupación de la república árabe de Iraq, los esfuerzos de las mismas agencias fueron protagonistas en el derrocamiento de Mohammar Al Gadafy en Libia en 2011 y tras instalar el caos, se centraron en tratar de destruir a Siria y por extensión bajo fuertes presiones de Israel llevar a la misma suerte a Irán.

Los procesos por descomponer al tejido social del país persa vienen siendo apoyados desde el mismo día que Khomeini tomo el poder y se fue acelerando en forma progresiva en los últimos quince años hasta esta parte con movimientos populares bastante sospechosos y que desde occidente se bautizaron como “revoluciones de color”, siendo la última la “revolución verde”, un intento de derrocar al gobierno iraní acaecida en 2009 durante la administración Obama. http://foreignpolicy.com/2018/02/09/the-trump-teams-blinkered-obsession-with-the-iran-deal-is-poisoning-the-well/ 

Aquel fracaso fue cargado al mismo Obama por no haber profundizado una posible intervención militar bajo los argumentos de la “violación de los derechos humanos” por la represión de las fuerzas estatales contra los manifestantes, fue tomado como la perdida de una oportunidad de oro para desbancar a Irán como potencia nuclear en ascenso.  Esto fue una clara e ilegitima injerencia en los asuntos políticos internos de un país soberano, algo que actualmente acusa sin los menores argumentos a Rusia.

En los momentos en que se produjeron los atentados, se lanzaron acusaciones para todos lados. Las primeras versiones hablaban de “nazis”, al poco tiempo señalaron a la “OLP” o a grupos extremistas islámicos palestinos como la “Jihad Islámica y al “Hamas”, pero no paso mucho para que esas hipótesis se vinieran abajo. En el relato fallaba claramente la posibilidad de una colaboración sine quanon para que estos grupos hubieran podido actuar.
En ese sentido y en búsqueda de dar una explicación lógica que no se saliera de la pista “árabe-islámica”, los argumentadores de estos relatos dirigieron sus miradas a la odiada (por Tel Aviv) República Árabe Siria con la cual mantenían un estado de guerra permanente.

Pero también hubieron muchos puntos oscuros sobre los argumentos oficiales direccionados a culpar a una conexión árabe-siria y que cuando se hizo imposible de probar la llamada “pista siria”, los “expertos de la CIA y el Mossad”  que colaboraban “desinteresadamente” con la SIDE, redirigieron conveniente y artificiosamente sus acusaciones contra los chiitas libaneses e iraníes.

Tras años de encubrimiento y complicidades que van desde el mismo presidente Carlos Menem y sus principales personeros pasando por varios personajes de la misma comunidad judía y de muchos otros provenientes de la seguridad, la justicia y el periodismo nacional, hoy no quedan dudas de que detrás de aquellos atentados hubo algo más que una rivalidad entre “árabes-islámicos e israelíes”.

Pero ¿Desde cuándo se impulso el interés de Washington y Tel Aviv por acusar a Teherán de los atentados en Buenos Aires? Curiosamente, las sugerencias de la CIA y el Mossad habían comenzado desde el 2002  dándole letra a la entonces SIDE bajo la presidencia de Eduardo Duhalde  (Página/12. “Galeano ya tiene en su poder el informe de la SIDE sobre la AMIA”. https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-15771-2003-01-23.html ) y que un tiempo después se incorporaron materialmente al expediente judicial cuando Néstor Kirchner era presidente.


A pesar de ser un cuento muy bien elaborado, el informe presentado no dejaba de ser un cuento. Precisamente, es el punto de vista de Escudé con esta obra y que se agrega a otras investigaciones independientes que se habían realizado años antes y que, con las conclusiones a las que arriba en ésta nueva obra, ha dividió a la misma comunidad judía, pareciendo arrojar definitivamente por la borda aquella tesis que alinea como culpables Ad Hoc al Hesbolla libanés y a la república de Irán ¿Se han cansado los judíos honestos de las manipulaciones de los sionistas que los usan para su propósitos?.