domingo, 18 de marzo de 2018

EN LA MIRA




“POLITICA DE LA MENTIRA”

Cada hora que pasa parece demostrar que algo está muy mal con el relato de Londres sobre el asunto Skripal y la OTAN ha reaccionado en consecuencia




Por Charles H. Slim
Pareciera una redundancia tener que referirnos a una práctica que se ha venido repitiendo con notable continuidad en los últimos 25 años hasta esta parte pero, las actuales circunstancias y luego de varios hitos dentro de la historia política internacional contemporánea hace necesario que contextualicemos con precisión el actual entuerto entre Gran Bretaña y Rusia por el caso Skripal. El uso de la llamada “Operación de Falsa Bandera” o simplemente juego sucio, se ha convertido en la fórmula recurrente de las administraciones anglosajonas para desviar las miradas de sus crisis internas o –en los casos más utilizados- fundar sus pretendidas intervenciones en otras regiones.

En lo que hace a la política domestica británica, éste escándalo pareciera estar muy bien guionado y destinado a cubrir las falencias de un gobierno impopular  y deficiente. Para muchos, Teresa May está tratando de explotar su “Falklands moment”[1] para (como lo aprovecho Margaret Thatcher en 1982) tratar de resurgir de las cenizas de un fracaso político irremisible. Pero más que cenizas, se trata de emerger de una montaña de estiércol generado por los componentes recalcitrantes de un Brexit que no va a ninguna parte.

Pero también no olvidemos que es un año electoral en Rusia y surge muy suspicaz como el gobierno británico ha tratado de personalizar el asunto sobre la figura de Vladimir Putin.

Tal como lo expuso el politólogo alemán Willy Wimmer en un artículo para el medio ruso Sputnik, “las mentiras son parte del repertorio de la política exterior del Reino Unido”[2], una conclusión que muchos comparten pero que muy pocos se habían animado a formular públicamente. En una muy sucinta pero interesante charla, Wimmer puso en evidencia los posibles móviles del ataque y las vías por las cuales, los mismos británicos pudieron haber sido los que orquestaron esta contaminación en Salisbury.  Aquel nos recuerda que en momentos que se vino abajo la URSS muchas de las instalaciones militares y de alta seguridad de aquel momento quedaron expuestas a la curiosidad de los ojos estadounidenses y de sus colegas de la OTAN. No olvidemos que era en aquellos momentos, una preocupación central en los estamentos políticos que querían reconstruir a Rusia eran  los continuos actos de corrupción que llevaron a que funcionarios de un estado colapsado, vendieran desde sus uniformes como souvenirs hasta Uranio en el mercado negro, robado de plantas nucleares.

Un episodio puntual que señala Wimmer, es aquel publicado en 1999 en un artículo del diario The New York Times en el cual se comentaba como los EEUU tuvieron acceso a nada menos que a la planta química más grande del mundo y que estuvo al servicio del estado soviético, ubicada en la ciudad uzbeca de “Nukus”.

La información no era para nada irrelevante ya que en dichas instalaciones se elaboraban en la época soviética, entre otros agentes químicos de uso militar, el famoso gas neurotóxico “Novichok”, el mismo que según Londres fue utilizado contra el ex agente Skripal y su hija en Salisbury. Obviamente –y como lo señala Wimmer- Teresa May no dijo absolutamente nada de esta posible fuente de acceso a semejante veneno de diseño y mucho menos, se atrevió a mirar para atrás para poder pesquisar otras alternativas que explicarían quienes podrían haberlo utilizado. La causa de ello es evidente ¿Cómo va a poner en evidencia a los norteamericanos en todo esto?
Incluso hay muchas sospechas de que dicho agente neurotóxico no haya sido usado realmente ya que, de varias fotografías que se obtuvieron en los momentos en que equipos de guerra química británicos, se hallan rodeados por policías y bomberos sin la menor protección. Sin dudas que este tipo de inconsecuencias son un punto inexplicable por “Downing Street 10” pero, es cierto también que estos detalles no son suficientes para negar del todo el ataque.

Pero regresando a aquellos años del derrumbe de la ex Unión Soviética, el señalamiento de que agentes estadounidenses pudieron penetrar en las instalaciones de Uzbekistán no puede dejarse de lado. Desde el punto de vista de la lógica, cualquier persona de a pie puede preguntarse ¿Para qué EEUU fue hasta allí y penetro en la fabrica más importante de armas químicas soviética; ¿solo por curiosidad? No, usted no se cree esta respuesta y mucho menos lo hicieron los anteriores jefes del Estado Mayor ruso y mucho menos aún los altos oficiales del nuevo FSB que reemplazo al KGB, entre ellos, Vladimir Putin.

Pero, más allá de esto, en las últimas horas se ha conocido que la supuesta exclusividad del agente neurotóxico “Novichok” no lo sería tanto.  Este era un punto que los medios occidentales trataron de hacer incapie para no dejar dudas de que solo los rusos y solo ellos podrían haber usado este agente químico. Así lo habrían advertido en la base militar de “Porton Down”  en Gran Bretaña donde se analizan las potenciales amenazas ante una guerra NBQ que tienen actualmente la tarea de determinar cuál es el agente tóxico utilizado.

Hasta el momento los expertos de “Porton Down” no pueden asegurar que haya sido de origen ruso ya que, es posible reproducirlo a base de ciertos pesticidas. Siguiendo a expertos en acciones similares en el pasado y en particular con las falsas acusaciones de la tenencia de armas químicas contra Iraq en 2002, las conclusiones no pueden ser otras que negativas. Claramente estamos ante una nueva elucubración mentirosa de Londres[3].

Ello, debido a que, además de que como vimos arriba, EEUU hace más de veinte años había accedido a los depósitos de armas neurotóxicas de la URSS, las inspecciones de la OPAC no habían detectado en los últimos años de inspección ninguna existencia del agente “Novichok” en los almacenes rusos.  
Por el contrario, son países como EEUU e Israel quienes mantienen en absoluta reserva y lejos de las inspecciones internacionales, sus instalaciones donde claramente tienen la capacidad tecnológica para reproducir el “Novichok” y almacenarlo en sus depósitos militares.  

Por lo pronto la OTAN ha dado un apoyo parcial a lo denunciado  por Theresa May dejando en claro que atenderá a lo que surjan de las investigaciones del caso y que (como lo señalo el mismo Secretario General Jons Stoltenberg ) “No queremos otra guerra fría”[4], entre otras consideraciones dejadas de lado por los medios occidentales.

Si Londres pretende seguir con su juego, es posible que arrastre a estos socios a una situación incomoda y nada deseable en un momento tan convulsionado.




[1] INDEPENDENT.UK. “El envenenamiento de Sergei Skripal es el momento de Theresa May en la Malvinas, pero ella no se levantara de las cenizas como Thatcher lo hizo”. Por Mathew Norman http://www.independent.co.uk/voices/sergei-skripal-theresa-may-thatcher-russia-kremlin-fauklands-a8253981.html
[2] SPUTNIK. “las mentiras son parte del repertorio de la política exterior del Reino Unido”. Publicado el 17 de marzo de 2018. https://mundo.sputniknews.com/europa/201803171077095848-theresa-may-skripal-rusia-mentiras/   
[3] GLOBALRESEARCH. “Of a type developed by liars: The evolving Novichok nerve agent Saga”. By Craig Murray. March, 16, 2018. https://www.globalresearch.ca/of-a-type-developed-by-liars-the-evolving-novichok-nerve-agent-saga/5632406
[4] HISPANTV. “La OTAN dice no quererotra Guerra fría con Rusia”. Publicado el 16 de marzo de 2018. https://www.hispantv.com/noticias/europa/371470/otan-guerra-fria-rusia-exespia-stoltenberg