martes, 3 de abril de 2018

VETERANOS DE AYER




“DE MOSCÚ A PUERTO ARGENTINO”

La historia secreta de una ayuda que balanceo el conflicto entre el Reino Unido, la OTAN y la Argentina




Por Charles H. Slim
Cuando Argentina decidió aquel 2 de abril de 1982 realizar un acto material para reivindicar la soberanía sobre las Islas Malvinas, Sandwiches y Georgias del Sur ocupadas de facto por el Reino Unido, pocos países fueron quienes le tendieron una mano para sostener la posición argentina frente a la potencialidad británica. En aquel entonces, el mundo era tan complejo como el actual pero, la existencia de dos bloques político-militares que dominaban la geopolítica contemporánea, dio los matices particulares a una de las últimas guerras convencionales del siglo XX.

En la política y mucho más en la desarrollada a nivel internacional, los intereses de cada país están por encima de cualquier ideología e incluso de las lealtades financieras y comerciales. Precisamente, aquellos países que mantenían históricamente un fluido contacto comercial con Argentina, no solo le dieron la espalda en esta ocasión sino que incluso, colaboraron gustosamente con Londres para bloquear todo tipo de importaciones al país sudamericano. Tan triste como real; así fue como se comportaron países europeos como Francia o vecinos como Chile y Uruguay, más preocupados por lo que bajaba del Foreign Office que lo que pudieran necesitar los argentinos.

El caso chileno fue paradigmáticamente triste. Pese a que Santiago de Chile, incluso tras la salida del régimen de Pinochet y la llegada del gobierno democrático con la “Concertación”, siempre se negó su implicancia a favor del Londres, pese a varios hechos producidos durante la guerra. A ello se agrega lo relatado por un ex jefe de la inteligencia británica Sidney Edwards quien en su libro My Secret Falklands War saca de dudas a quienes no se convencían de estas complicidades, muchos de los cuales trataron de esconder la basura bajo la alfombra. Justamente tras cumplir con estas tareas secretas entre Santiago y Londres, tras finalizar la guerra Edwards fue condecorado por su “Graciosa Majestad” con el título de “Sir”. Más tarde los argentinos verían a un General Pinochet declarando con orgullo junto a Margaret Thatcher, su valiosa ayuda en la guerra contra Argentina.

Ellos, los chilenos,  también obraron en consecuencia con este parámetro del interés superior para su estado y los británicos les dieron en premio, mejores armas y buques. Aquí no debe mezclarse el sentimentalismo lacrimógeno que tan lamentablemente campea en las tierras argentas y que ha servido a Gran Bretaña para manipular desde la derecha hasta la izquierda, a toda la población. 

El realismo político es el realismo del hacer. Y a pesar de estas jugarretas poco empáticas de todos estos actores políticos, lo cierto es que el entonces gobierno argentino no fue tan naif como los periodistas y algunos historiadores anglófilos han tratado de pintarlo. Ni el general Leopoldo Fortunato Galtieri era un borracho trasnochado ni los conscriptos fueron “chicos” enviados a la muerte, como suelen argumentar algunos sectores de la prensa liberal pro-británica. Igualmente es cierto que la visión política de Galtieri y sus expectativas sobre la presunta neutralidad estadounidense fue tan estrecha como errónea. Es imperdonable su falta de visión estratégica y una mirada crítica en aquel momento tan especial. En este sentido alguien de su entorno debió cuestionarle ¿Cómo cree que Washington va a darle la espalda a un gobierno conservador como el de Thatcher que impulsa activamente el emplazamiento de misiles de medio alcance contra la URSS?

La dimensión del problema que se presentaría ante los ojos de los responsables de la “Operación Rosario” llevo a elaborar algunas medidas políticas que contradecían no solo otras ya en curso sino también, a posturas políticas que se hallaban plasmadas en la misma Casa Rosada.

Las cuestiones de la guerra no son nada simples. Quienes hablan y juzgan desde la distancia sin un mínimo de experiencia en estos temas y en el caso Malvinas en particular, solo rumian en el vacío y son poco creíbles para considerarlos serios. Algunos otros están claramente influenciados por los intereses británicos que desde hace mucho tiempo vienen operando dentro de Argentina.

En ese sentido, Buenos Aires sabía que los británicos estarían apoyados por la infraestructura de la OTAN y que incluso, en alguna medida, podrían ser traicionados por EEUU, algo que se termino corroborando con el abierto incumplimiento de las obligaciones reciprocas del TIAR, las deliberadas dilaciones del “mediador”  Alexander Haig y la ayuda de inteligencia sátelital provista por el Pentágono.  O como olvidar las confesiones del ex Secretario de Defensa británico Sir John Nott quien en sus memorias que fueron en parte publicadas en The Telegraph adelanto que “Francia fue un aliado incondicional” en la guerra. El panorama que enfrento Argentina era ampliamente adverso. Entonces ¿Qué podía hacer la Junta Militar para contrabalancear esta situación? Varios generales argentinos creían que había que requerir una ayuda explicita y directa a la URSS algo que fue rechazado de plano por una Junta que había estado conectada con Washington.
Documento secreto de las FFAA de Brasil

Igualmente no olvidemos que otros países no alineados como Libia y de la región como el Perú, brindaron una ayuda material invalorable en momentos que se hacía imperioso obtener pertrechos y armas para hacer frente a la “Task Force” que ya se estaba reaprovisionando en la isla Ascensión, donde EEUU mantiene una base estratégica. Otros países del mundo árabe islámico como Iraq e Irán, quienes en esos momentos se encontraban embarcados en una guerra fratricida, no dudaron por sus propias partes declarar su apoyo a la República Argentina. Por el contrario, no hubo por parte de Israel ningún tipo de ayuda oficial o extraoficial ya que Tel Aviv siempre estuvo alineado a los intereses de Londres y prueba de ello son su larga historia de cooperación en los conflictos que se han desatado en la región.

Siguiendo con esto y a contrario de lo que pocos supieron hasta hoy, en realidad Argentina recibió una mano muy importante de la entonces Unión Soviética, una que le ayudo a lograr entre otros objetivos, dañar severamente a la flota británica y alejarla de las costas continentales. Recordemos que mientras la OTAN proveía suplementos e inteligencia electrónica para monitorear las comunicaciones y movimientos argentinos en el continente, los satélites rusos que monitoreaban el Teatro de operaciones (TOAS), información que según el investigador ruso Sergei Briliov en su libro Fidel, Futbol y Malvinas en donde relata cómo Moscú pudo proveer esta ayuda estratégica que sin dudas ayudo a balancear el conflicto.

Una de sus fuentes citadas en dicha obra, el ex coronel de la KGB Nikolái Leonov, confirmo que en aquel entonces Moscú le hizo llegar a Buenos Aires, “documentos de inteligencia espacial” que le proveían un detalle de la posición de la flota británica –vista desde sus satélites- desplegada en torno a las islas. 
Otros investigadores rusos han develado que si Argentina hubiera enviado a tropas terrestres profesionales, la guerra pudo haber tenido otro final aunque sí es cierto recordar, que si lograban vencer a Gran Bretaña Buenos Aires hubiera necesitado tomar medidas políticas geoestratégicas revolucionarias que hubieran posicionado al país y a la región a otro nivel geopolítico que incluso perduraría hasta nuestros días.  Incluso algunos de ellos especulan que si la “Task Force” hubiera regresado a los puertos británicos echa girones, “Margaret Thatcher hubiera sido la destituida y cubierta de un oprobio imposible de limpiar”.  


Pero la realidad es cruda y solo el ejercicio de una larga y perseverante política inteligente puede llegar a dar resultados. Como concluyen varios expertos en un meduloso artículo ruso publicado en el portal  Sputnik “Londres solo reconoce la ley de la fuerza”, pero a su vez reconoce que “los argentinos nuca aceparán el dominio del Reino Unido sobre éstas islas” (“El archipiélago de la discordia”. Publicado el 3 de abril de 2018. https://mundo.sputniknews.com/americalatina/201804021077527637-falklands-islas-malvinas-conflicto-galtieri-thatcher/) y en sentido pareciera haber un empate técnico que Londres subrepticiamente trata de alterar.