lunes, 4 de junio de 2018

EN DEBATE




“INTERVENSIONISMO DEMOCRÁTICO”

Entre las históricas incoherencias y la inmoralidad propia de las agencias de inteligencia estadounidenses



Por Charles H. Slim

Durante gran parte del siglo XX la política exterior estadounidense estuvo orientada a meterse e influir y hasta modelar las situaciones políticas de otros países. La situación de Latinoamérica durante los años de la “Guerra fría” es uno de los paradigmas más notables de esa política de intervención y hoy sigue siendo la pauta en Sud América.

Como era de costumbre por aquel entonces, el insuflado temor a una imaginaria invasión del comunismo soviético y sus malignas consecuencias para la “democracia” occidental, fueron el argumento recurrente para que Washington pusiera en marcha y sostener en el tiempo varios de los programas secretos para –entre otras excusas- proteger la “Seguridad nacional” de todo el hemisferio. Esto significo, además de los fabulosos negocios armamentísticos y del juego de la intriga política,  el impulso de regímenes dictatoriales en todo el continente los cuales, además de ser apadrinados por el Departamento de Estado y el Pentágono, garantizarían el Status Quo geopolítico agradable a Washington.

Detrás de todo esto, bajo el subsuelo de la política oficial de la Casa Blanca operaban (y siguen operando) las agencias de inteligencia como la CIA y la NSA, las cuales arrogándose una supuesta custodia de la integridad política de los países del hemisferio occidental, desarrollaron con la complicidad de los gobiernos dirigidos desde el Departamento de Estado norteamericano, sus solapadas intervenciones en la vida política de cada uno de los países de la región, cada uno con sus respectivas consecuencias.

Mediante el juego a dos puntas y al mismo tiempo, EEUU tenía representación en ambos lados del juego. Cuando oficialmente apoyaba a las juntas militares del Cono sur, sus agencias de inteligencia interactuaban con los grupos guerrilleros marxistas quienes cándidamente creían en el supuesto apoyo del Castrismo cubano que en realidad muy poco sirvió a los intereses geoestratégicos de la entonces Unión Soviética.  Incluso, a la distancia se puede ver que aquellas organizaciones de corte marxista terminaron siendo un elemento más funcional a los planes del Departamento de Estado dirigido por Henry Kissinger que a la “liberación de los pueblos”.

Actualmente ello no ha cambiado. Las agencias de inteligencia estadounidenses no solo nunca abandonaron sus mañas, sino que han quedado en evidencia hasta donde han ido para imponer (a fuerza de torturas y asesinatos) las políticas de estado de Washington.  Fue así que para tratar de perpetuar esa preciada hegemonía que George H. Bush inauguro el 11 de septiembre de 1991 tras la caída de la URSS y la brutal guerra contra Iraq, comenzó a masificar sus operaciones de escuchas, sus intervenciones de las comunicaciones y las manipulaciones electorales en todo el mundo. En fin, dio rienda suelta a su impertinente e ilegal injerencia en los asuntos de la política interna de cada nación.

Pero de pronto Washington tropezó y se dio de bruces cuando sus agencias comenzaron a mostrar filtraciones de información que jamás hubiera esperado ver. Abu Graib, Guantánamo y Bagram solo fueron el inicio de ello.

Tras las inesperadas filtraciones del ex agente de la NSA Eduard Snowden ventiladas en 2013, las actividades de la NSA y de sus colegas de la CIA quedaron inconvenientemente expuestas a la luz pública desatando un extenso debate sobre el alcance real de las actividades gubernamentales dirigidas a hurgar la intimidad y amenazar la integridad física de los habitantes de la Unión como de todo el globo. Fue así que los estadounidenses recapacitaron sobre esta situación que no solo se centraba sobre los “sospechados de terrorismo”, la comunidad islámica o sobre países tildados de ese modo. Todos y cada uno de ellos, estaba siendo escudriñado en sus teléfonos, sus tablets, redes sociales…todo; el Tío Sam los estaba vigilando y quería saberlo todo.

Hoy podemos saber de esto gracias a periodistas realmente independientes como Glen Greenwald (editor de https://theintercept.com/ ) y Laura Poitras, quienes publicaron más allá de las amenazas sufridas, muchos de los documentos filtrados por Snowden[1].
James Clapper

En estas tareas de “inteligencia” colaboran obviamente sus aliados como son el MI-6 británico (mediante el GCHQ)[2] y la BND alemana que extienden sus actividades intrusivas por toda Europa. Sumado a ello tenemos  las unidades de ciberseguridad israelíes del Mossad que actualmente mantienen una intensa actividad de control ideológico de los internautas de la región del Medio Oriente como del mundo.

Las consecuencias de estas temibles actividades pueden verse en los años del oscurantismo neoconservador de la administración Bush y la elite que compone el “estado profundo”, quienes instalaron la maquinaria de espionaje masivo y del control pormenorizado de la opinión pública dentro y fuera de las fronteras de los EEUU que ha servido para violar en forma sistemática y dantesca, los derechos y las libertades básicas de los seres humanos.

Y aunque esto aún no se ha terminado y las 17 agencias federales de inteligencia estadounidenses solo están tratando de esconder mejor sus trapos sucios, siguen saliendo a la luz más y más de sus operaciones de intrusión ilegal en la vida social y política de otras naciones soberanas, dejando en el ridículo a aquellas acusaciones contra Rusia sobre sus “supuestas” intromisiones en procesos electorales de otros países –incluido EEUU- como forma de justificar sanciones políticas y comerciales contra el gobierno de Putin.

Cuando vimos y oímos el 18 de mayo último como el ex director de Inteligencia Nacional de los EEUU James Clapper ante un Comité judicial en Washington[3]  declaraba sobre las actividades de intervención en más de ochenta países, no pudo eludir las preguntas entre las cuales, cuestionaban las actividades intrusivas en la intimidad de la población. Así, Clapper acorralado por las evidencias justifico las mismas alegando que “se hizo con los mejores intereses de la gente del país en cuestión”, tratando de argumentar que los derrocamientos de gobiernos, las intervenciones como las vistas en Iraq,  Siria y operaciones para adulterar procesos electorales en otras regiones estaban guiados por la mejor intención.


[1] MILENIO. “¿Qué aprendimos de las filtraciones de Snowden? Publicado el 08/12/2016. http://www.milenio.com/internacional/que-aprendimos-de-las-filtraciones-de-snowden
[2] Government Communications Headquarters es la Inteligencia electrónica británica, la contraparte de la NSA estadounidense que actualmente tiene una instalación en las Islas Malvinas.
[3] RT.com. “Así justifica el ex jefe de la Inteligencia Nacional de los EEUU la injerencia electoral en 80 países”. Publicado el 3 de junio de 2018. https://actualidad.rt.com/actualidad/274182-exmimebro-inteligencia-eeuu-justificar-interferencia-electoral