domingo, 26 de agosto de 2018


 OPINION


“UNDERCOVER”

Que fue lo que realmente sucedió con el submarino argentino ARA San Juan en aquel fatídico noviembre del año 2017 las implicancias de Londres y Santiago de Chile y que es lo que se tapa con la dilación en su búsqueda y hallazgo



Por Sir Charlattam
Creer usted en lo que muchas películas de ciencia ficción del siglo XX mostrar a la palestra de situaciones y épocas calientes de la política internacional, adelantaron lo que termino pasando. Hoy más que nunca los desarrollos tecnológicos de la ciencia –especialmente militares y de inteligencia-  pueden llegar a ser una realidad mucho más real de lo que usted no se podría imaginar. Eso fue lo que tomo por sorpresa a los argentinos en aquel fatídico 15 de noviembre de 2017 cuando uno de sus vetustos submarinos regresaba de hacer maniobras en el sur.

En la tarde de aquella fecha el “ARA San Juan” navegaba con rumbo sur-norte a velocidad crucero a unos 300 kilómetros de la costa patagónica llegando a la altura de la Península de Valdes de la provincia del Chubut  cuando los sonaristas de abordo detectaron movimiento inusual al este de su posición, dentro de las aguas jurisdiccionales argentinas. Al mismo tiempo que el navío argentino se hallaba en operaciones y se preparaba para enfilar hacia aquellas coordenadas, la armada chilena se encontraba maniobrando en la zona de Magallanes en conjunto con la Real Armada británica quienes estaban realizando operaciones conjuntas antisubmarinas.

Para la Armada Argentina esto no era una novedad y las informaciones de que estaban operando submarinos nucleares británicos en conjunto con fuerzas navales chilenas en la zona habían quedo corroboradas con la detección realizada unos meses antes y más precisamente el día 9 de julio de 2017 donde el mismo “ARA San Juan” detecto el movimiento de un submarino clase “Astute” que tras salir de “HMNB Clyde” se dirigía al sur muy probablemente a Malvinas o a Georgias. El gobierno ni los medios argentinos replicaron sobre esto algo que favoreció a lo que estaría por ocurrir.

Pese a lo rudimentario de los elementos de la marina argentina, habían logrado establecer un cumulo de informes que develaban el incremento de las operaciones navales británicas en el Atlántico sur con la colaboración de la Armada chilena. En el edificio de la Armada argentina corría el nerviosismo por falta de directivas concretas del gobierno para afrontar esta situación que se vino repitiendo durante todo el gobierno anterior.  Mientras el Pentágono y la OTAN e incluso Rusia monitorean la región desde sus satélites espía en la estratosfera pudiendo incluso interceptar las comunicaciones de cada artefacto naval, buque o submarino que surcan la región, los argentinos solo cuentan con inteligencia humana muy limitada y tecnológica mucho más aún que los deja inermes ante situaciones como las que se les presento.

¿Pero por qué los británicos estaban operando en forma masiva en el Atlántico sur por aquellos momentos?  No necesitamos decir que tenemos una base en las islas Falklands y en la Antártida pero las razones para el crecimiento en el movimiento durante los últimos cinco años tienen otra explicación. Además ello representa una fuerte inversión del presupuesto que el parlamento no está dispuesto a conceder. Según me ha comentado un viejo camarada que sigue teniendo contactos en “White Hall” Admiralty el gobierno de Theresa May y el Foreign Office han incluido a sus posesiones de ultramar como temas preponderantes para restablecer la política imperialista al estilo de la época de oro de la Corona británica de su Graciosa Majestad. Los tiempos se están poniendo duros y Gran Bretaña ha pasado de ser aquella “potencia de segunda” de la segunda parte del siglo pasado  a la zaga de EEUU a una de “cuarta” carcomida por los escándalos internos, la corrupción y la ineficiencia burocrática.

Contemporáneamente a esto el Parlamento muy a su pesar había autorizado pagar por la instalación de un costoso sistema antimisiles provisto por Tel Aviv para mejorar las capacidades militares de las islas y prevenir posibles amenazas del continente. Esto aumento el tráfico hacia las islas y Buenos Aires no podía ignorarlo.

Además en lo que respecta al Atlántico sur la situación no podía ser más propicia. La región y en especial Argentina están entregadas en bandeja de plata y todo ello gracias a gobiernos pragmáticos como los de Michel Temer y Mauricio Macri quiénes han firmado un verdadero pacto con el diablo traicionando a sus propias soberanías y poniendo bajo los paraguas del Foreign Office los destinos de sus pueblos. La región es una verdadera mina de oro para los próximos doscientos años y la economía británica podría sustentarse con solo la mitad del petróleo y el gas que hay en las islas. Pero esas riquezas no son para compartir con Argentina e incluso muy seguramente tampoco con los Kelpers. En realidad nada nuevo para las ambiciones del Foreign Office pero si para los argentinos que solo hace poco han caído en cuentas que desde 1990 habían sido vendidos por el entonces gobierno de Carlos Menem con la firma de los acuerdos de Madrid y varios memorándum secretos que los reglamentan en aspectos tan detallados como escabrosos.  

Pero regresando a aquella terrible tarde del 15 de noviembre, las condiciones del mar en esa zona era bastante normal para la época y no habían condiciones atmosféricas extremas como lo han querido decir las mismas autoridades argentinas, que saben desde el comienzo lo que ocurrió pero callan la verdad. El capitán del navío argentino ordena el giro a babor para acercarse al punto donde se había escuchado ruidos anómalos que llamaron la atención de los sonaristas, pero solo acercamiento prudente ya que, además que no estaban en misión de ataque, solo contaban con un solo torpedo tipo “Telefunken SST-4” de fabricación alemana y lo peor de todo algunos de los lanzadores estaban sin uso.

Es importante no perder el hilo de este episodio ya que no fue una misión suicida o secreta encargada por Buenos Aires para espiar las actividades de la Real Flota en torno a las Falklands. El gobierno del presidente Mauricio Macri no habría aprobado jamás ese tipo de actividades contra los intereses británicos en el Atlántico sur que al mismo tiempo son los intereses de Washington al que aquel es subalterno.  El tránsito del “ARA San Juan” era rutinario y había estado siendo seguido por unidades chilenas y británicas cuando salieron del puerto de Ushuaia, algo que fue detectado por la tripulación del submarino y comunicado a su Comando central de Mar Del Plata,  pero “esos peculiares ruidos” llamaron su atención en grado sumo, pero ¿Qué tan peculiares eran esos ruidos y que los estaba generando para que el capitán de este submarino tomara la decisión de ir a investigar?

Aquí es donde comienza la ciencia ficción. Al parecer uno de los submarinos nucleares de la Real Armada que estaban operativos en las aguas del Atlántico sur, posiblemente el “HMS Ambush” o el “HMS Artful” se hallaba desarrollando una novedosa prueba  encubierta con otra nave estadounidense unas millas al oeste de la posición del “ARA San Juan” mientras contaban con el apoyo naval y del sistema de vigilancia aérea “AWACS Cóndor” chileno que guardaba sus espaldas al oeste, todo esto con el conocimiento y autorización del entonces Contraalmirante Kurt Hartung y su plana que seguían los acontecimientos desde Santiago de Chile. Aparentemente este dispositivo vigilaría furtivamente los movimientos navales argentinos que estaban presentando en Tierra del Fuego.

Pero según corrigieron mis informantes el avión que se encargo de la vigilancia furtiva del submarino argentino fue un avión de guerra antisubmarina chileno “C-295 Persuader”  con base en Punta Arenas del cual los argentinos no se percataron  -en parte porque el MI-6 y la inteligencia militar le dio a Chile detalles de la falta de radares argentinos- y fue el que señalo la posición.  Al mismo tiempo todo el escenario estaba siendo a su vez monitoreado por la inteligencia satelital rusa que tomo en tiempo real la situación.

Pero aquí surge otra pregunta ¿Habrán sido los argentinos atraídos deliberadamente a esas coordenadas para una emboscada de prueba? Y de haber sido así ¿Qué fue lo que probaron los británicos sobre el submarino argentino? La respuesta es asombrosa pero real y se refiere al novedoso sistema de armas electromagnéticas desarrollado por EEUU denominado por la CIA como “AQS-248” que proyecta un haz de rayo de pulso sobre una embarcación y produce el daño total de los circuitos eléctricos inutilizándola por completo y obviamente cortando las comunicaciones. Con esto la tripulación quedaría inerme sin posibilidad de lanzar llamadas de auxilio ni emitir señales GPS, incluidos sus teléfonos móviles y terminaría muriendo por asfixia rápidamente por efecto de los gases de la explosión interna. Allí radicaría el repentino corte de contacto. Sin poder ni energía el submarino era un blanco estático fácil de batir. Pero otro efecto de esta arma podría tener implicancias más dañinas ya que estas microondas podría haber activado la espoleta del torpedo que tenía abordo y de todas la armas portátiles abordo haciéndolas detonar en su recamara acelerando la muerte de la tripulación.  

Según fuentes de inteligencia propias el submarino “ARA San Juan” se halla intacto y a tan solo unos 850 brasas de profundidad semi enterrado en la sedimentación barrosa de la plataforma argentina. El problema para Londres y para el gobierno subalterno de Buenos Aires (que ha colaborado con la ocultación de estos hechos) es que esta accesible a rescatistas navales; en realidad siempre estuvieron al alcance de su rescate. Ello demuestra que hubo premeditación para no hallarlos. Vivos los marinos argentinos habrían hablado y de hallarlos hoy, sus cuerpos hablarían y delatarían lo que los ataco.  La pregunta final sería ¿Se permitirá su definitivo hallazgo?

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