jueves, 8 de junio de 2017

DEFENSA Y SEGURIDAD




“AGUAS SEGURAS”

Tras haberse anunciado que la Argentina recibirá algunos aviones navales, muchos aún seguimos considerando que falta mucho para que los intereses económicos y geopolíticos nacionales se vean suficientemente protegidos





Por Pepe Beru
Cuando vemos la terrible realidad de algunos pueblos y naciones que no tienen una salida al mar, no podemos dejar de señalar que los argentinos deberían de agradecer que la Argentina es un país bendecido por sus extensas costas y riquísimas plataformas submarinas en las que además de albergar una variada vida acuática, posee inextricables yacimientos de minerales que por sí mismos, le dan un valor agregado a las bastas zonas marítimas adyacentes.

Mientras los bolivianos darían sus vidas por acceder a un estrecho frente costero propio, tan solo a unos pocos kilómetros de aquellas costas arrebatadas por Chile con la connivencia del Imperio Británico en el siglo XIX, los argentinos desprecian con notable desdén la responsabilidad de administrar y proteger sus intereses marítimos que se extienden a lo largo de unos 5.087 kilómetros.

Esta clara desidia que se ha extendido durante los últimos 35 años parece haber terminado y se vislumbran algunas actividades en pos de retomar la responsabilidad para que el estado argentino diseñe políticas de seguridad concretas para recuperar la soberanía efectiva sobre todo el extenso litoral marítimo.

Algunas alternativas para poder llevar a cabo esto, se estudian con bastante cuidado por los cerebros del gobierno habiendo sobre la mesa, posibles desarrollos de planes para conformar una flota moderna y dinámica.  

Las dimensiones del mar argentino no solo van hasta las 200 millas sino hasta los límites que cubren a la extensa plataforma submarina y la Zona Económica Exclusiva, lo que ha llevado a considerar la necesidad de volver poner en servicio a un portaaviones o incluso dos, dado que como naves comando, son tal como surge de su naturaleza, verdaderas bases de operaciones flotantes desde las cuales y por su característica de portar aviones de combate y reconocimiento, se pueden cubrir con gran eficacia grandes radios del espacio marítimo.
A-4Q sobre la cubierta del 25 de Mayo

Sin lugar a dudas que la Armada Argentina extraña a su viejo “25 de Mayo”, uno de los portaaviones que paso a la historia por ser el único en todo sud América al servicio de un país de la región.

Los beneficios de un navío semejante supera y en mucho las posibles críticas que acostumbradamente se lanzan desde sectores desconocedores del arma. Tal como lo señala uno de los expertos nacionales más reconocidos en la materia el Capitán de Navío (re) y veterano de Malvinas Juan A. Imperiale, el portaaviones no solo es un arma ofensiva sino que incluso, es una potente arma defensiva que le da a una fuerza de tareas, la flexibilidad y amplitud al momento de enfrentar una crisis que podría desembocar en una guerra (Cfr. “¿Por qué son tan necesarios e importantes los portaaviones?”. Por el VG CN Juan A. Imperiale.  http://www.cefadigital.edu.ar/bitstream/123456789/374/1/10_Revista_61_Porque_son_tan_necesarios_los_portaaviones_w10.pdf )
portaaviones de última generación

Otras opciones también se barajan sobre la mesa. La adquisición de destructores norteamericanos clase “Spruance” usados (actualmente de baja) hasta corbetas alemanas de última generación (K-130), están en estudio según afirman fuentes confiables, demostrando que La Casa Rosada no parece haber comprendido la posición histórico estratégica de la Argentina y su ineludible diferendo con Gran Bretaña. Desde este punto de vista estas posibles adquisiciones son un error que puede pagarse muy caro en el futuro.

Alemania como parte de la OTAN  junto a Gran Bretaña no dudara en ceder sus especificaciones técnicas y la información necesaria de cada unidad que le venda a la Argentina si Londres se lo requiriese. A estas alturas y con la disponibilidad existente en el mercado mundial, La Casa Rosada no puede explicar su falta de razonamiento estratégico salvo que, el mismo se halle a tono con el de Londres.
Sistema ruso REDUT

De esta manera Argentina desprecia las posibilidades que Moscú le había venido ofreciendo para que reconstruyera su flota con sus corbetas misilisticas tipo “Buyan” y fragatas ligeras con misiles  crucero “Kalbir”(con un alcance de 1.500 kms), dotadas con sistemas de vigilancia aérea por satélite que pueden sin lugar a error, detectar el ingreso y egreso de aviones intrusos a más de 300 kilómetros de su posición estacionaria. Esto fue lo que preocupaba a Londres ya que, de adquirir una tecnología semejante, la Armada Argentina en menos de una década pondría en problemas a la Real flota que se ancla en Malvinas.

Y no solo eso. Como estos buques rusos vienen dotados de sistemas antiaéreos para protección de convoyes como es el sistema “Redut”, llevan a bordo poderosos radares de alerta y guerra electrónica más precisos y sofisticados que los famosos Aegis de la OTAN (usados por las fragatas británicas y chilenas), un punto más favor para una verdadera defensa sin puntos vulnerables.
Misiles antibuqe BAL-E

Algo que aún no ha sido analizado y menos aún contemplado por el gobierno argentino ha sido la adquisición de sistemas de vigilancia pasiva y de defensa misislitisca costera que pueden proveer una valla electrónica de prevención muy interesante, que puede llegar a disuadir y evitar intrusiones de buques no identificados que se adentran en las aguas adyacentes. Uno de los sistemas más precisos y amenazantes para buques sofisticados de IV generación de la OTAN son los sistemas de misiles “ONIX” y el “BAL-E” con un alcance de más de 100 kilómetros sin importar el horario ni las condiciones meteorológicas.  

Como sea, el gobierno argentino deberá tomar alguna decisión inteligente y obviamente basado en una o varias hipótesis de conflicto que porque actualmente no existan, no quiere significar que no aparecerán y cuando ello ocurra, el país no se halle desguarnecido y a merced de los hechos consumados.