sábado, 10 de junio de 2017

EN DEBATE




“EL QUIEBRE”

Tras visita de Trump por Oriente Medio y en especial luego de la visita a Arabia Saudita, se produjeron una serie de hechos concatenados que reflejan un viraje en las relaciones entre Washington los países de la región en lo que les incumbe sobre el terrorismo ¿Se trata del final de los juegos sucios o un cambio de estrategia?




Por Charles H. Slim
El pasado 20 de mayo, el presidente estadounidense Donald Trump visitó Arabia Saudita en lo que se creía sería, una visita protocolar más en la que un mandatario norteamericano reafirmaría sus lazos con el poderoso reino petrolero. Pero en realidad, eso no fue todo. Luego de los agasajos y de los inconvenientes surgidos por las imposturas de su esposa al no respetar la tradición de la cultura del estado anfitrión y de la innegable incomodidad que causó la negativa al acceso de los lugares santos a su hijo político Jared Kusher, Trump habría puesto sobre la mesa una nueva agenda en la cual, el proyecto del “Caos controlado” para un Medio Oriente ampliado se daba por terminado y con él, el uso de las “brigadas yihadistas” como elementos tácticos de desestabilización.

Para compensar por esta súbita y hasta en cierta medida, inesperada postura de la Casa Blanca, el mismo Trump firmo con el rey Salman un contrato por más de cien millones de dólares en provisión de armamento, sin especificar cuáles y de qué tipo. Para Ryad se trato de una justa compensación por tener que literalmente, “abandonar” a su suerte al millardo de combatientes que había venido sosteniendo financieramente junto a otras monarquías del golfo y también, con la complicidad de actores tan disimiles como son Turquía e Israel.

Y los efectos de este acuerdo que sin dudas causó un quiebre en lo que venía sucediendo tanto en Siria como en Iraq, pudieron verse casi de inmediato, una cadena de consecuencias que se siguen replicando hasta ahora. Cuando Qatar, socio cercano de Ryad en toda esta aventura que a su vez colaboraba con Washington (muy estrechamente con la administración Obama), se entero del acuerdo llegado entre Salman y Trump, llevo a que se insinuara que igualmente los qataríes seguirían con su apoyo a los “yihadistas” sin necesidad de la asistencia norteamericana ni saudita.

Inmediatamente y casi como si se tratara de una novedad –cuando en realidad ya se sabía desde hace seis años hasta esta parte- se ventila por todos los medios que varios países árabes, entre ellos Arabia Saudita, rompían sus relaciones con el emirato por sus intolerables relaciones con los extremistas islámicos, una clara postura cínica e hipócrita que solo pueden creérsela ellos.

Como suele decirse, Qatar fue la “cabeza de turco” y en ese sentido se lo responsabilizaría de todo lo que había venido ocurriendo para cubrir a estos socios.

Esta supuesta primicia no era tal. Desde hace años hasta esta parte, se han ido recopilando todo tipo de antecedentes sobre la participación directa e indirecta de los países del Golfo en todo lo que tuvo que ver con la llamada “Primavera árabe” como también, la incursión de los llamados “rebeldes moderados” en siria quienes no son más que mercenarios que entrenados por la CIA, el MI-6, la DGSE francesa y que con la inocultable colaboración de Ankara y Tel Aviv, han tratado de configurar un mapa geopolítico a pedido y conveniencia de Washington.

Pues en apariencias todo esto se terminó. Y ciertamente varios hechos que han sacudido al mundo parece demostrarlo. La cadena de atentados que se vieron desde Londres a París y de  allí a Melbourne en Australia hasta llegar a producirse unos curiosos ataques dentro del mismo Teherán, dejan en evidencia que algo ha sucedido en toda esa red creada y manipulada a discreción por aquellas agencias de inteligencia y que está financiada por aquellos socios financieros árabes y no árabes que mantienen lealtades con Washington y Londres.

Ahora bien. En ese sentido podríamos preguntarnos ¿Ha sido la decisión de Trump el disparador para esta multiplicación de ataques? Y si así fueses ¿Cuáles son sus objetivos reales? Para muchos, serían una reacción interna desde el llamado estado profundo dentro de EEUU que no acepta está nueva agenda que propone Trump y hará todo lo posible por mantener el estado de terror y miedo que ( a costa de más sangre árabe islámica) justifique seguir manteniendo las políticas de intervención permanente. 

Las identidades de algunos de los involucrados en los ataques de Londres, señalan señeramente a elementos vinculados al MI-6 quienes son a su vez, claros socios de la CIA y viceversa.

Ante todo debemos dejar en claro que Donald Trump no actúa en pro de la verdad y menos aún para beneficiar a las castigadas naciones árabes que vienen siendo carcomidas por toda esta siniestra ingeniería. El tiempo dirá cuáles eran sus verdaderas intensiones pero por lo pronto, nadie crea que ello se basa en algún motivo altruista ni mucho menos, un interés por solucionar lo que administraciones anteriores han creado.

Otra señal de este cambio fue sin lugar a dudas, la inmediata salida de Libia de los grupos yihadistas (mercenarios) como “Al Qaeda” y el “Daesh” que habían venido siendo apoyados financieramente por Arabia Saudita y Qatar, y que la OTAN utilizó para derrocar y asesinar a Mohammar Al Ghadafy en 2011, quienes desde que Trump llego a Ryad, comenzaron a mudar sus campamentos y centros de operaciones nada menos que al sur de Turquía ( RED VOLTAIRE.org.”La Hermandad musulmana se va de Trípoli”. http://www.voltairenet.org/article196732.html )

Con esto puede verse que las cosas solo cambian de lugar, pero no significa un final. 

No hay que olvidar de donde salieron estos “combatientes” ni menos aún de donde surgieron las organizaciones como “Al Qaeda” y el “ISIS” ya que siguiendo su patrón histórico se puede corroborar que todo lo que actualmente se difunde por los medios masivos son una absoluta mentira y que con ello se pretende tapar –entre otros objetivos- los fabulosos negocios que vienen detrás de la inseguridad y la guerra.

No solo los norteamericanos se hallan involucrados en todo esto; tal como lo habían mostrado varias evidencias recopiladas en Libia y luego en Siria. Desde el 2011 comandos del S.A.S. (Special Air Service) británico han sido estrechos colaboradores con sus colegas norteamericanos e incluso miembros del S.B.S. (Special Boat Service) han participado en el entrenamiento y asesoramiento de mercenarios europeos, latinos, árabes y turcos operando en Siria, dejando en claro que hay relaciones muy oscuras que Londres no puede explicar y que actualmente  tienen sus frutos dentro sus propias fronteras (Globalreesearch.ca. http://www.globalresearch.ca/the-isis-was-allegedly-behind-the-london-bridge-attacks-who-is-behind-the-isis/5593524 )

Por último en lo que respecta a Gran Bretaña, surge muy llamativo que estos supuestos miembros de “ISIS”, atacaran de esa forma y en momentos que se debatía la suerte de Theresa May ante su adversario Jerey Corbin por la situación del Brexit con Bruselas. Claramente estos atacantes que clamaban con énfasis la palabra “Alá”, buscaban dejar bien en claro y ante la mirada de los testigos presenciales que los responsables eran musulmanes.

Por lo pronto se puede concluir que algo se trama con la nueva política de Trump, pero una cosa es segura, no será para mejorar las cosas ni menos aún para detener la guerra que el mismo Washington desató con aquella muy discutida situación creada el 11 de septiembre del 2001.