miércoles, 21 de junio de 2017


EN DEBATE





“A DIRTY NEW START”

Tras la última visita de Trump por el Medio Oriente han quedado las cartas sobre la mesa sobre cuáles son sus propósitos ante los cambios impuestos en las relaciones dentro de la región y que sin dudas sus consecuencias comenzaron a repercutir en todo el mundo sin saberse hasta dónde llegaran




Por Dany Smith
El día 21 de mayo del 2017 quedara en la historia como un punto de inflexión en lo que tanto las administraciones de George W. Bush y Barack Obama habían instalado y venido siguiendo en lo que hizo a las relaciones geopolíticas con los países del golfo Pérsico, especialmente con las monarquías petroleras con Arabia Saudita a la cabeza. 

La visita de Donald Trump y su comitiva dieron inicio a una nueva etapa en estas relaciones y a una especie de reformateo de los lineamientos geoestratégicos originales que venían siguiéndose desde al menos 25 años hasta esta parte.

De esta manera la reunión que sostuvieron Trump y el rey Salman en el palacio Muraba en Riad, lejos estuvo de algún viso de mero protocolo diplomático o de una simbólica visita. Ni Trump viajo solo para degustar los deliciosos dátiles sauditas ni Salman quería escuchar promesas sin sentido de su huésped. Ambas partes se avocaron a tratar aspectos comerciales y políticos que entre otros, se relacionan con el lucrativo negocio de las armas y la necesidad de cambiar algunos puntos en la agenda que hace a la cooperación del reino árabe con las operaciones estadounidenses en la región, especialmente en lo que sacude a la Mesopotamia (Iraq y Siria)

Trump conocido por su particular aversión contra los musulmanes (islamofobia) y rodeado de personajes impresentables que comparten éste abierto desprecio por el Islam (como el sionista Jared Kusher), debió guardar sus ínfulas racistas en el bolsillo y simular que lo que supo decir anteriormente son solo dichos y nada más. Igualmente los sauditas no se conmueven ni menos aún se molestan –como teatralmente lo suelen explayar los israelíes- por ese tipo de comentarios racistas. Tanto Salman como sus funcionarios prestan atención a los grandes negocios –que lejos están del agrado de Alá- y lo demás, son cosas intrascendentes.

Lo que sí quedó en claro es que, en lo que respecta a los planes para desestabilizar a Siria no se suspenden, solo se modificaran los medios para continuarlos y se reconfigurara el mapa de “amigos” de Washington en toda esta campaña.  En esto último, Trump trajo claras instrucciones de aislar a Qatar y sacarla inmediatamente del selecto club de “aliados de la región” por el simple hecho de que dicho emirato sigue subvencionando a la resistencia palestina Hamas (que es una astilla en el costado de Israel) y por mantener muy buenas relaciones con Teherán.

Para varios analistas, la decisión de Trump se vio influida por las sugerencias de su joven y conspicuo asesor Jared Kusher, un sionista de leche que,  como Brzinsky, Kissinger y Wolfowitz, busca continuar con el papel del “inspirador”  de las agitaciones e  intrigas palaciegas detrás del trono, impulsando medidas y actos que socaven la estabilidad del mundo árabe islámico.

Cabe aclarar que en este diseño, no hay consenso con los aliados europeos y en especial con los británicos quienes pese a los tremendos problemas domésticos que sacuden a su cosmopolita sociedad, no aprueban esta ruptura y desean conservar esa estrecha amistad y lucrativa sociedad con el emirato de la familia real “Al Thani” (que actualmente se está acercando desesperadamente a Rusia), la cual ha sido una invalorable colaboradora en los despliegues militares y de inteligencia tanto de EEUU como de Gran Bretaña. No olviden tampoco, que es allí en los fondeaderos del puerto naval de Doha y de sus instalaciones navales que dan albergue a la base naval estratégica estadounidense más importante del Golfo desde donde se lanzaron y siguen lanzando, operaciones contra Siria, Iraq y Afganistán.

Es más, dicha base es uno de los pilares para sustentar la supuesta lucha contra el “ISIS”, que no es más que una máscara que cubre las verdaderas operaciones subversivas de las milicias kurdas y mercenarios extranjeros las cuales reciben el apoyo aéreo desde éste emplazamiento. 

Otro punto que hay que remarcar, es que Qatar es el segundo estado de la región en cantidad de tropas y equipamiento militar norteamericano presente en el Golfo, siendo el primero Kuwait. Algo no cierra en todo esto.

Toda esa referencia a la lucha “contra el extremismo” o contra “el terrorismo” solo son eslogan vacíos para llenar los titulares de los medios  y nada más.  Riad y más precisamente sus servicios de inteligencia continuaran con sus operaciones junto a la CIA y socios de otras naciones islámicas tendientes a modificar sus acciones contra Siria y más centralmente contra Irán. Los “Wahabi” sauditas han pactado con Washington su lealtad y empujaron al vacio a sus colegas “Takfir” que venían siendo sostenidos por la Hermandad Musulmana, organización que recordemos, la administración Obama apoyo para que se desplegara con tranquilidad en todo el Medio Oriente.

Seguramente hay algo más atrás de esta visita y de las tratativas que se ventilaron a la prensa; algo que solo saben Trump y Salman y obviamente, sus respectivos encargados militares y de la inteligencia. 

Por lo pronto y oficialmente esta alianza se ha dado por terminada. Desde ese momento cualquier relación existente con la Hermandad Musulmana dejo de existir y ello incluye a los grupos de mercenarios que fueron insertados en Siria a través del sur de Turquía con su base en Esmirna, controlada por la CIA. Su suerte claramente quedara librada a su propia inteligencia siendo muy posible que los mismos aviones de la Coalición que anteriormente les daban cobertura –como la provista al Estado Islámico- les persigan y eliminen con la precisión milimétrica que hasta el momento nunca tuvieron.

A todo ello no hay que olvidar la cadena de curiosos eventos que devinieron tras este anuncio y entre los cuales, estuvieron la suspensión de los entrenamientos de grupos “Takfir” y de mercenarios reclutados por Qatar que se realizaban en bases militares estadounidenses de Jordania y Kuwait.

Para el análisis de algunos investigadores, se trata de un cambio en la geopolítica regional que cala a fondo en las sociedades árabes y que separaría definitivamente  a los “clericalistas” de los “laicos” (RED VOLTAIRE.org. “Una brisa de laicismo recorre el mundo musulmán”. http://www.voltairenet.org/article196794.html ), en la cual éstos últimos luego de dos décadas haber sido continuamente atacados por EEUU con la intensión de destruir los estado nación árabes basados en el laicismo, pasan nuevamente a ser parte del interés para Washington.


Se trata de un nuevo comienzo, sucio, pero comienzo al fin de lo que Trump planea para la región, el cual obviamente no ayudara –como ha sido siempre- a los países de la región y menos aún a Siria.