sábado, 24 de junio de 2017

NACIONAL



“UNA GRIETA PELIGROSA”

Coincidiendo con un sentido feriado patriótico la ex presidenta Cristina Fernández jugó su mejor carta para tratar de relanzarse mientras al mismo tiempo la gobernadora Vidal le daba un duro golpe a las bases financieras K




Por Javier B. Dal
A diferencia de lo que ha ocurrido y ocurre en la mayoría de los países del cono sur, la justicia ha hecho ejemplo al momento de investigar y castigar los hechos de corrupción que involucran a los sectores influyentes de la política y del empresariado de cada país, haciendo a un lado posturas oficialistas o de sesgo partidista “Ad Hoc”. 

En el caso de Argentina el déficit de justicia está vinculado directamente con una corroída Administración de justicia que no deja a salvo a casi ningún fuero, en lo que hace a la ineficiencia y el involucramiento en casos de corrupción que para peor, ha sido acostumbradamente dócil con cada gobierno que temporalmente se instala en el poder.

A ello debemos agregarle el intento por parte de Cristina Fernández y de el engendro “La Campora” de copar dicha administración con tropas militantes, partidarios que por dentro, irían instalando algo así como una “justicia K”, a la cual solo tendrían acceso, proceso y decisión quienes estuviesen a tono con la desopilante ideología de los Kirchner.

De ese modo, desde las Universidades reclutando estudiantes de abogacía, pasando por abogados matriculados hasta jueces en actividad con claras tendencias ideológicas, 

La Campora estructuró un plan de asalto y captura de la ya mansa Administración de justicia para una vez cooptada, dominarla a gusto y placer. Un plan tan simple como autoritario que va contra las mismas prescripciones y principios fundamentales de la Constitución nacional.

Ahora bien, todo este prefacio responde a los últimos acontecimientos que hemos estado viendo en el país, donde con mucha liviandad y hasta con cierta caradurez, personajes que se hallan procesados por extensos y complejos casos de corrupción, salen a las tablas haciendo gala de pretendidas transparencia y estoicismo.

El caso de Cristina Fernández es el más saliente. Una presidenta con múltiples cargos por corrupción, lavado de activos, malversación de caudales –entre otros delitos- que surgieron en el ejercicio de su presidencia y que se retrotraen a las épocas de la primera presidencia de su marido (y más atrás incluso), tiene el desparpajo de florearse en una tribuna amenazando que volverá a ser candidata a senadora, un cargo el cual será pagado por los dineros de la Nación.

Y si eso no era poco, casi como un insulto a la memoria del general Manuel Belgrano, creador de la bandera argentina, un desprendido y sacrificado político que pario estas tierras, se ve usada su fecha para un aquelarre de transas y estafadores quienes están mucho más preocupados por recobrar sus ventajas y privilegios que los destinos de la patria.

En este escenario psicodélico, queda claro que nada está claro. Y más allá que la masa de gente que concurrió organizada e interesadamente a ver a su “líder”, ello no significa que sean representativos de una mayoría ni mucho menos los exponentes de un peronismo que hace tiempo (y vale la pena aclararlo una vez más) tiene expedido el certificado de defunción. Tan misérrima es la situación de lo que se denomina el “Peronismo de la pcia de Buenos Aires” que sus contados miembros se contentan con que la nueva fórmula pergeniada por “Cris los deje entrar.

Detrás de toda esa parafarnalia y de pretendida “mística” militante hubieron unos cuantos miles, por no decir cientos de miles de pesos para costear el ornato, la movilización, la comida, bebidas y otros rubros, que aseguraran el éxito de este relanzamiento político. Sin dudas que la misma Cris debe de haber colaborado con algún monto monetario significativo que sin dudas, mantiene oculto en varios zulos dispersos de su provincia.

En tanto en pleno centro de la capital, otra movilización pero ésta si claramente espontanea, protagonizada por ciudadanos sin referentes políticos y cargada de indignación por aquella otra contemporánea, se plantaron frente a los tribunales federales de Comodoro Py, reclamando “valor a los jueces” para proseguir con las causas de corrupción que tienen como protagonista estelar a la actriz frustrada que volvía a presentar una nueva impostación de Eva Duarte modelo 2017.

Igualmente y pese a tanta hipocresía, el gobierno lanzo su propia contraofensiva y fue directo al nudo. Tras la salida de María del Carmen Falbo de la Procuración, no fue una sorpresa advertir que jamás había hecho nada por combatir los nidos desde donde se nutrían las arcas de recaudación con conexiones camporistas. Con la designación de Julio Conte Grand, la gobernadora Vidal dio luz verde para ir a fondo sobre las apiladas y abandonadas causas vinculadas con el financiamiento de la Campora y de ese modo enviarle un mensaje alto y claro a dichos sectores, justo uno días después del espectáculo montado por su “jefa” en la cancha de Arsenal.

El primer golpe fue el allanamiento en la Salada, territorio de el otrora incondicional “compañero” Martín Isaurralde,  donde Vidal desmontó un estado paralelo que incluso tenía su propia fuerza de seguridad (incluyendo armas y dispositivos de vigilancia). Su principal responsable Jorge Castillo, fue detenido tras presentar una resistencia armada llegando a incautarse varias cajas fuertes con varios millones de pesos, lo cuales ya no adornaran a los jerarcas del campo “nacional y popular”.

Como era de esperar, el intendente Isaurralde salió inmediatamente a desmarcarse de Castillo y de cualquier incumbencia en el fabuloso negocio de los puestos.

Al mismo tiempo, otros aparatosos allanamientos se llevaban a cabo en el Hipódromo y el Casino Flotante de Puerto Madero los cuales están vinculados a otro gran y conocido compinche de los “Kirchner”, Cristóbal López.  En estos casos, la intervención de Gendarmería y AFIP revelaba que se pesquisaba el delito de lavado de activos que inmediatamente los responsables de la casa de juegos quisieron desligar echándoles la culpa a los clientes.

Todos estos episodios que además de sacudir a las cajas negras de la política, han dejado al descubierto que, o las nuevas autoridades judiciales se han puesto los pantalones largos comprometiéndose con el real combate a  las mafias que se vinculan a la política o bien, ha habido (previos cambios en el Staff judicial provincial) una discreta ayuda de agencias extranjeras en la adquisición de información puntual y sensible de toda esta madeja. Sea como fuese, la guerra ha comenzado!