jueves, 27 de julio de 2017


EN LA MIRA



“BREAKOUT IT”

Más que un giro en la política de Washington, la última orden ejecutiva que deshace la colaboración de la CIA con los grupos mercenarios en Siria se parece a un cambio de estrategia ¿Qué truco se esconde detrás de esto?





Por Charles H. Slim
Justo unos días antes de que terminara el año 2016, la ofensiva del ejército árabe sirio y de sus unidades especiales “Tigre”, con el apoyo de  unidades de “Hesbola” y cobertura de la aviación rusa lograban rodear el último bastión de las bandas armadas que quedaban en el este de Alepo. La batalla fue feroz y la embestida de las fuerzas árabes fue certera saltando las últimas vallas para recuperar toda la localidad, la más importante para el comercio de Siria.

La prensa estadounidense y en especial los medios como The Washington post denunciaban masacres de civiles por parte del ejército de Bashar Al Assad y de la aviación rusa con la clara intensión de detener el avance y la reconquista de la ciudad.

En ese mismo momento en un muy bien equipado bunker escondido entre el vecindario que controlaba el “Jabbat Al Nusra” y el “Jaysh Al Islam” quedaron atrapados una docena de sujetos que aturdidos por el tronar de las bombas y la irrespirable atmosfera saturada de polvillo y olor a pólvora, azorados y aún aturdidos por el sorpresivo asalto de las tropas sirias se preguntaban entre ellos ¿Qué sucedió?

Para cuando entraron los soldados sirios y comandos rusos, la sorpresa sería mutua. 

Al parecer estos pretendían irse y para ello habían preparado algunos pequeños equipajes con variada documentación, pero se vieron atrapados por el fuego del asalto y no pudieron ni siquiera asomarse a la calle.  Equipos de comunicaciones sofisticados, celulares de última generación, línea de internet y un arsenal que pudo haber abastecido por un tiempo más a mercenarios que ya no tenían,  fue el escenario con que se encontraron los agotados combatientes sirios que habían logrado cumplir una de las misiones más complejas de toda esta guerra.

En la cara de estos sujetos con rasgos extraños, la sorpresa y el estupor lo decía todo. 

Mientras los altos oficiales del ejército y de la inteligencia siria se hacían presentes para tomar conocimiento del lugar y la situación, fueron obteniendo las identificaciones de algunos de los presentes y de otros que pese a no estar, habían dejado sus ID en esa base. Se trataban de agentes de servicios de inteligencia extranjeros que habían venido siendo los asesores tras bambalinas y el nexo de los grupos mercenarios con el exterior. En este episodio, agentes de la CIA, Mossad, MI-6, MIT y los Mukjabarat saudita, jordano y qatarí componían el sequito de estos valiosos prisioneros y que tras confirmarse su captura, representarían un dolor de cabeza para sus respectivos gobiernos (Al Manar. “Agentes de inteligencia extranjeros capturados en Alepo”. Publicación del 20 de diciembre de 2016. http://spanish.almanar.com.lb/39961 )

En realidad esto no era nuevo. Años antes (en 2015) los mismos iraquíes habían logrado capturar a elementos norteamericanos e israelíes en el desierto de “Tal Abta” al norte de Mosul, que estaban en misión de proporcionar ayuda nada menos que  al “Daesh”. Obviamente nada de esto se ventilaría por los medios hegemónicos que como el conservador “The Washington Post”, solo publicaba editoriales con historias dirigidas a culpar al gobierno sirio y por supuesto, a Rusia  (DiarioSirioLibanes. “Capturan asesores militares de EEUU e Israel colaborando con E.I.”. http://www.diariosiriolibanes.com.ar/Actualidad/Irak/Capturan-asesores-militares-de-EE.UU.-e-Israel-colaborando-con-E.I )

A ello se agregarían las continuas denuncias de los milicianos sirios, iraquíes y de asesores de inteligencia iraníes que reportaban vuelos de aprovisionamiento destinados al “Daesh” e incluso, el rescate de miembros de éste grupo ante los ojos atónitos de las fuerzas regulares iraquíes, quienes en algunos casos lograron derribar aparatos de la Real Fuerza Aérea británica con su cargamento intacto. Todo ello, en el marco de una política de apoyo a la “Hermandad musulmana” destinada a destruir a los estados árabes laicos de la región y que  fu impulsada desde la Casa Blanca por la administración de Barak Obama y secundada activamente por la entonces Secretario de estado Hillary Clinton.

En apariencias esta política esquizofrénica y cínica de hablar por un lado de combate al terrorismo y de fomentarlo clandestinamente por el otro, habría llegado a su fin. 

Nuevamente, el presidente norteamericano Donald Trump vuelve a causar estupor con sus decisiones de estado que parecen retomar su discurso pre electoral cuando allá por mediados de 2016, clamaba a bocajarro que “Obama apoyaba al ISIS” y que había que “terminar con los intervencionismos en otros estados”. Pues al parecer tomo la decisión definitiva y ha firmado los decretos y órdenes ejecutivas  correspondientes para que se oficialice detener las ayudas de la CIA a estos grupos. El terrorismo como arma geopolítica habría terminado.

Bajo el pretexto de apoyar a la oposición “moderada siria”,  algunos señalan que en 2013 la CIA comenzó con los asesoramientos y prestación de ayuda a grupos armados como el ESL y otras unidades con elementos no sirios, algo que incurrió en una intervención ilegitima contraria a la legislación internacional. Aunque ese era el argumento para justificar dicha intervención, lo cierto era que las armas, equipos y dinero llegaban a “Al Qaeda”, “Jabbat Al Nusra” y al “Daesh” lo que, al ser filtrado a la opinión pública,  terminó siendo una contradicción que la administración Obama trato de explicar con retorcidos argumentos aunque sin suerte.

Pero en realidad las injerencias de la CIA y de actores privados en todo esto (en lo que hace a Siria), viene al menos de un año antes allá por el 2012 cuando bajo la dirección del entonces jefe el Gral David Petraeus la agencia, junto al apoyo de Tel Aviv y del gobierno de Azerbaiyán,  se encargo de gestionar la adquisición y transporte de armas desde Bulgaria, una operación que seguiría siendo dirigida por Petraeus desde su oficina en la firma privada “KKR” y que fue encubierta desde Naciones Unidas por el Secretario General adjunto el estadounidense Jeffrey Feltman (Red Voltaire.org. “Surgimiento de una nueva alianza en el Gran Medio Oriente”. http://www.voltairenet.org/article197247.html ).

Tras la recuperación de amplias zonas que habían estado en manos de los grupos mercenarios, las evidencias materiales de este tráfico se cuentan a toneladas en zulos y depósitos hallados por la investigación de una reportera búlgara y que hoy se hallan a consideración como material probatorio en un futuro proceso judicial.


Con la nueva disposición de Trump, los mercenarios que fueron reclutados por EEUU en la era Obama y que trataron de destruir a la república árabe Siria quedaron abandonados por su cuenta y a la retirada de los equipos de la CIA y asesores militares norteamericanos sin lugar a dudas, deben haber dejado varios cadáveres en el camino, especialmente de los que podrían comprometer –aún más- todo éste bochornoso episodio de la historia de la cual los EEUU y sus socios algún día deberán responder.