sábado, 12 de mayo de 2018

EN  LA MIRA



“ES POSIBLE”

Al final los tira y aflojes de Tel Aviv sobre Siria tuvieron una respuesta que refleja una realidad muy lejana a lo esperado



Por Charles H. Slim
En la noche del 9 de mayo los aviones israelíes lanzaron varios ataques en territorio sirio alegando que buscaban degradar las instalaciones iraníes que se ubican en la zona cercana a los Altos del Golán, más precisamente en Quneitra. Acostumbrados a golpear y volver sin más novedades que las de haber lanzado sus cargas mortales sobre un país soberano sin consecuencias internacionales, no esperaron a encontrarse con lo que sucedería unos instantes después. Una batería de misiles tierra-tierra del ejército árabe sirio lanzo desde su posición en cercanías del Golán unos veinte vectores que no pudieron ser interceptados por los sistemas antimisiles “Cúpula de Hierro” de Israel.

Aunque el hecho surge discutido sobre quién fue el que comenzó y en especial, si fueron los sirios o los iraníes quienes contraatacaron, lo cierto es que Israel no se las llevo de arriba. Como era de esperar, el gobierno argentino, abiertamente pro-estadounidense y con un profundo compromiso sionista, no ha dudado en darle la derecha a Israel, incurriendo una vez más en la obsecuencia que solo refleja su ausencia de una política propia.

Para Tel Aviv el hecho fue un shock inesperado. La respuesta contundente dada desde el lado sirio, además de causar serios daños en sus instalaciones militares, ha enviado un mensaje político alto y claro que duele aún más que los golpes de esos misiles y que señala “que Israel no es invulnerable”. Ya se lo había demostrado con creces el Partido de Dios Libanes Hesbollah en 2006, dándole a las FDI una lección militar que todavía no pueden digerir. Agregado a ello, es innegable la potencial influencia que significo la participación de la resistencia chiita para derrotar a las diversas bandas mercenarias estaban apoyadas entre otros, por Tel Aviv.

Pero los movimientos israelíes previo que provocaron esta respuesta, no fueron al azar. El 1 de mayo, Benjamín Netanyahu llevo adelante un espectáculo mediático tratando de argumentar una supuesta violación del tratado por parte de Irán. Para los mismos europeos y en particular para sus gobiernos, lo de Netanyahu fue un show. El día 8 de mayo, un día antes, Trump anunciaba la salida de los EEUU del Acuerdo multilateral iraní de los 5+1 del JPCOA, dio el puntapié para tratar de poner a Irán en la mira de una posible campaña militar y  dando una señal equivoca a los sionistas en EEUU e Israel de que Washington respaldaría en cualquier forma a las intensiones de Tel Aviv por degradar definitivamente los avances científicos de Irán. En este marco, los comandantes de las FDI decidieron lanzar una operación contra las bases que tiene Irán dentro de Siria, con la clara intensión de degradar la situación del gobierno de Damasco en beneficio de los grupos mercenarios a los cuales, ya se sabe, Tel Aviv provee de apoyo variado. Agregado a ello, se buscaba también encender la provocación para una escalada mayor en la cual Tel Aviv sería respaldado por EEUU.

Pero con la sorpresa que se llevaron, al parecer los planes se han pospuesto hasta nuevo aviso. El motivo de ello, la postura rusa en el conflicto.  Más allá de que los medios israelíes presentaron la visita de Netanyahu a Moscú como una forma de emplazar a Putin en su apoyo a Siria (que es apoyado por Irán), quien realmente tiene la sartén por el mango en la región es Moscú y en ese sentido le dejo bien en claro que no toleraran que se ponga en peligro a sus efectivos en Siria.

Algunos han considerado que esto vino a cuento tras la destrucción de una unidad antiaérea rusa “PANTSIR S1”tras el ataque realizado el jueves pasado y que algunos expertos rusos consideraron que fue un golpe de suerte propiciado por dos posibles motivos, o la unidad antiaérea no tenia municiones o no estaba en servicio. Incluso por las filmaciones obtenidas del ataque, muestran al vehículo totalmente descubierto y en campo abierto, una postura que no se condice con el protocolo de operaciones.  Lo cierto que ello fue usado por “Bibi” para tratar de intimidar a Vladimir Putin lo que no fue tomado con mucho agrado (según algunas fuentes que registraron el encuentro) por el mandatario ruso quien se encargo de dejárselo claro al mandatario israelí.

Las acciones israelíes vuelven a ser parte del panorama de la región. En realidad jamás dejaron de ser parte, ya que Tel Aviv siempre estuvo involucrado en forma solapada y en muchos casos en forma directa en las agresiones que se vinieron ejecutando desde la llamada “Primavera árabe”. Actualmente hoy las cosas están más claras (pese a toda la basura desinformativa que enturbia la realidad) y muchos mitos plantados por las potencias occidentales y obviamente por Israel ya no tienen efecto sobre la opinión pública mundial.

Actualmente se sabe que el Daesh, el Frente Al Nusra y otras organizaciones como “Al Qaeda” son meras invenciones de las agencias de inteligencia como la CIA, el Mossad israelí y el MI-6 británico tratando de desensamblar la unidad social y nacional de los países árabes en los que han sido infiltrados. Las tácticas de estas organizaciones han quedado al descubierto y los argumentos del “terrorismo islamista” hoy es una fábula contada por las grandes cadenas angloestadounidenses especialmente.

Detrás de todo esto, está oculto el objetivo que durante décadas tanto Washington como Tel Aviv han añorado concretar y ese es, destruir a la revolución islámica chiita de Irán y regresar al país persa a las épocas del feudalismo corrupto del Sha donde ambos (EEUU e Israel) usufructuaban de las riquezas petroleras a cambio de contratos de defensa, armamento y entrenamiento en torturas y desapariciones de prisioneros, lecciones en las cuales son especialistas los carniceros del “Shin Bet” israelí y sus colegas de la CIA.

Para Tel Aviv, su mayor anhelo es poder invadir el Líbano y destruir al movimiento de resistencia islámica Hesbolla, el verdadero dolor de cabeza para sus políticas de expansión territorial y el único factor de desequilibrio estratégico en la región. Pero con lo que se pudo ver el 10 de mayo, ello no será nada fácil de concretar.