ENEMIGO INTERNO
¿Quién pudo ser el
traidor (o traidores) que le abrió la puerta del Palacio de Miraflores a los
estadounidenses?
Por Javier B. Dal
Todo estaba previamente planeado, al menos con meses de anticipación. Elementos cercanos al propio Nicolás Maduro y con acceso a la residencia presidencial estuvieron pasando a la CIA datos estructurales clave y la situación de las locaciones que componen el edificio, vitales para la concreción de lo ejecutado ¿Cuáles podrían haber sido los incentivos para esta traición? Seguramente dinero y la promesa de un puesto en el nuevo régimen títere.
La realidad de
como 200 hombres de equipos Delta y SEAL estadounidenses pudieron llegar hasta
Miraflores no tiene nada de espectacular ni menos aún de misterioso. Mientras
las fragatas disparaban sus misiles y los drones LUCAS caían contra objetivos
en Caracas causando con ello un estruendoso pavor entre los habitantes que
dormían, una flotilla de viejos helicópteros MH 47G y CH-47 escoltados por helicópteros
de ataque AH-64 Apache cruzaban los cielos de la capital sin la menor oposición
antiaérea ¿Motivos de esa pasividad? Alguien sin dudas dio la orden de que no
disparen ¿Dónde he visto esto antes? Salvando las distancias y obviamente las
circunstancias del caso, esto me hizo acordar a la sorpresiva caída de Damasco
en diciembre del 2024 facilitada por varios comandantes sirios que fueron
arreglados por la CIA para que sus hombres bajaran las armas y dejaran entrar a
las fuerzas de “Al Qaeda” con el epilogo que ya conocemos.
Lo cierto es que
el equipo Delta pudo llegar a la misma recamara del presidente Maduro y su
esposa sin necesidad de eliminar a su guardia personal (en su mayoría cubanos) ya
que es posible que el jefe de la misma, uno de los traidores en esto, los haya
eliminado él mismo con la ayuda de un puñado de sus secuaces. Pero quien mejor
estaba posicionado para pasar información sensible y desconectar las defensas
aéreas era nada menos que el jefe de contrainteligencia y el jefe del SEBIN quienes
habrían sido el factor central en esta traición y por estas horas arrestados y
en serios problemas ¿Pero allí termina la cadena de traidores? No lo creo, pero
ya es anécdota. Lo cierto es que esta ayudita les facilito a los secuestradores
tomar al matrimonio rápidamente para sacarlos como paquetes (atados,
amordazados y con capuchas en sus cabezas -tal como lo revelan las marcas y
cortes en la cara de Cilia Flores-) en uno de los helicópteros sin tener
que chocar con la gente del grupo ruso “Wagner” que cuando se dirigía a
interceptar a la fuerza invasora, debió abrirse paso a fuego limpio por el
bloqueo que le puso parte de esta guardia de traidores.
Tan bizarra ha
sido esta loca operación que se hace muy difícil de justificar a la sombra de
una ley internacional cada vez más opaca. Pero la obsecuencia que se advierte en
algunos gobiernos de la región llega hasta el cielo y las estupideces como que
“se trató de una operación policial” no pueden sino, darle mayor incongruencia
a lo que Trump trata de explicar.
¿Quiénes han
comenzado a beneficiarse con todo esto? No son precisamente los ciudadanos venezolanos
e incluso, ni siquiera los rastreros traidores como Juan Guaildó, Radonsky
Capriles, Leopoldo López y Corina Machado quienes ya fueron desairados y
relegados del juego por el mismo Trump. Solo para dejar bien claro quiénes van
a exprimir a Venezuela, remarquemos que JPMorgan y un grupo selecto de carteles
financieros, son socios de Trump con lo que se responde con amplia claridad la
finalidad (al menos la más visible) de este intento de cambio de régimen y el
apoderamiento (sin pagar nada) de todos los recursos del país.
La situación aún
no tiene definición y aunque los medios (en especial los adeptos a Washington
en la región) están haciendo un gran circo con la judicialización de Maduro y
su esposa, ello no significa que la revolución Bolivariana y sus instituciones
se hallan acabado. Tal es así que el mismo Donald Trump ha debido ser puesto en
el piso de la realidad por sus asesores para que no despierte expectativas
imposibles de realizar, una de ellas: Ocupar Venezuela.
Y es que semejante
afirmación abre la puerta a varias interpretaciones o posibilidades que no
ayudan en nada a la imagen de los EEUU. La primera de ellas refiere a una
inminente invasión y ocupación que tendría el objetivo de erradicar por
completo a la revolución y a toda la infraestructura partidaria. Ello nos
remite obligadamente (y muy eludido por los medios) a lo que hicieron tras la
invasión a Iraq en 2003 que denominaron “proceso de desbaatización”, un
eufemismo que implicó un plan sistemático y horroroso de eliminación física de
funcionarios y partidarios implementando allanamientos, secuestros y
encarcelamientos en sitios tan horrendos como Abu-Graib y otra docena de campos
de concentración donde los estadounidenses y colegas israelíes -expertos en
el tema- hicieron de las torturas y abusos una parte de un programa de
persuasión y democratización de los partidarios de Saddam.
Para que esto
pudiera ponerse en marcha los invasores contaron con la cooperación de las
sectas chiitas opositoras, de bandas criminales locales, la infiltración por la
CIA de falsos grupos yihadistas (Al Qaeda-Iraq) y la invalorable cooperación de
varios ex miembros de la inteligencia iraquí quienes proveyeron la guía en un
país con cultura y formas de pensar muy diferentes a los intrusos.
Aunque la
repetición de semejante proceso criminal no se presenta tan posible de recrear
en Venezuela (máxime si recordamos Abu-Graib, Bucca, Nama, Guantánamo y muchos
más), sin dudas que la CIA ya debe haber reclutado tanto dentro como afuera, a
muchos venezolanos anti-chavistas que gustosamente se prestarían a realizar
(siempre oculto en las sombras) las mismas atrocidades contra sus propios
compatriotas. Como verán esto solo puede funcionar con la colaboración de una
parte de los venezolanos entonces ¿Venderán estos venezolanos su propio país
por un puñado de dólares?




