¿UN AIPAC PARA
ARGENTINA?
Considerando la
tendencia ideológica de los hermanos Milei y las políticas que vienen tomando
para implantarla en la política de estado ¿A cuánto está la Argentina de ser
cooptada por el lobby sionista?
Por Yossi Tevi
Por estos días el presidente argentino Javier Milei y un sequito de fervorosos sionistas de su gabinete, estuvieron de visita en Tel Aviv para demostrar que tan disponible se halla para complacer los planes geopolíticos de Israel en Sudamérica. Aquí si es muy real y peligrosa -y parafraseando a Alberto Fernández sobre Rusia- la oferta de “ser la puerta de entrada de Israel” para el continente. Pero incluso más. Al simbólico izamiento de la bandera israelí en el monumento a la bandera en Rosario, ya se están creando los beneficios y poniendo las bases fundacionales de eso en la Patagonia.
Sin dudas Javier
Milei demuestra ser el “más sionista del mundo”, tanto que pese a ser un
mandatario de un país de mayoría católica ni se le ocurrió visitar (a lo menos
por delicadeza) el lugar más sagrado para el cristianismo que se halla en Belén.
Obviamente, eso es algo que a la DAIA y los intereses detrás de ellos que
enlazan y digitan la geopolítica israelí en el país, no les interesa.
Pero para Milei y
su hermana lo único que importaba era encontrarse con Bibi Netanyahu y
demostrarle en persona que tan sionistas son y en ese plan afirmar que Irán -sin
prueba alguna- fue el responsable de los ataques de 1992 y 1994. Detalles destacados
en todo esto son las características del anfitrión, la naturaleza política del
estado y las circunstancias de la visita. Así, el entusiasta presidente
argentino no se dio por aludido de reunirse con un criminal de guerra y
genocida con pedido de captura internacional quien además se halla procesado en
casa junto a su esposa por múltiples delitos de estafa. En cuanto a la naturaleza
política, Israel es un estado nuclear que ya no esconde sus ambiciones
expansionistas reconociendo todo su arco político interno que “no tiene límites
definidos” y es bajo esa visión es que ha iniciado la actual guerra contra Irán
y el Líbano. Como se puede ver, la gran moralidad o el pretendido cambio moral
del que Milei tanto se jacta para su país vociferando eslogan cansinos y vacíos
como “las fuerzas del cielo” y “principio de revelación” presuntamente de
inspiración teológica judía, solo son para su atribulada cabeza.
Para Israel, los
Milei y en particular Javier Milei es la gran oportunidad para incrustar el
ideario sionista en el sistema político argentino colándose en la estructura
institucional y gubernamental tal como hicieron durante todo el siglo pasado en
los EEUU con la creación del Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (AIPAC)
y otras organizaciones disfrazadas de apolíticas, desinteresadas y sin fines de
lucro; pero en Argentina ¿Es posible?
En Argentina y más
puntualmente en la fauna política que se mueve en la ciudad de Buenos Aires
(desde donde se controla todo) y donde las lealtades políticas son tan volubles
como el clima, no hay una estructura organizada tan amplia y con tantos
resortes como existe en Washington DC y New York. La comunidad judía argentina
siempre se mantuvo integrada al resto de las comunidades y en particular con la
árabe-islámica local, eso claro hasta que (desde los medios y algunos
periodistas del menemismo) comenzaron a sembrar la cizaña. Si hay un actor
político en la comunidad que ha estado bregando por construir algo similar ese
es la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y otras
organizaciones sionistas locales quienes ponen por sobre la nación argentina su
lealtad al estado de Israel.
Claro que la
comparación en el grado de organización entre ambas situaciones es abismal. En
los EEUU el poder político-financiero que concentra el lobby sionista de AIPAC
fundada en 1953, además de un largo periodo de construcción, cuando encuentra
un candidato interesante, no distingue entre demócratas, republicanos o
independientes. Todos son cooptados (salvo raros casos) por este polo de
influencia pro-israelí que por el poder financiero que ostenta y con el cual
impone su agenda externa en el Congreso estadounidense, es sin dudas el
objetivo a imitar por los sionistas argentinos.
Tal como sucedió
en los EEUU, el lobby sionista no podría progresar sin la colaboración de los
propios cristianos, especialmente los evangelistas y los charlatanes de las
iglesias electrónicas que propician la atmosfera para que el sionismo religioso
militante, mediante una red que van tejiendo con los sectores financieramente
más influyentes pueda progresar y con él, colar una argumentación teo-política
que justifique el Apartheid y el genocidio que desde hace casi ochenta años se
comete contra la población palestina.
A partir de los
ataques terroristas de 1992 y 1994 -nunca debidamente investigados y mucho
menos esclarecidos- la parca y hasta nula actividad sionista local fue
incrementándose con el paso de los años con el acompañamiento (y motivación) de
la embajada de Israel en Buenos Aires. Poco a poco e instalando con la
complicidad de medios sesgados a sospechosos de conveniencia (especialmente
musulmanes) y siempre ligados a sus enemigos regionales (OLP, Siria, Irak, Irán
y el Líbano), se ha ido alimentando el activismo sionista a un nuevo nivel con
la evidente intención de crear un activo polo pro-israelí en todo el cono sur y
consecuentemente a ello, arrastrarle para pelear las guerras de este estado.
Así como en EEUU
hoy vemos al sionismo revisionista en la cúspide del poder estadounidense con
figuras como Lindsey Graham, Pete Hegseth y el mismo Donald Trump (guiados
espiritualmente por evangelistas como Paula White Cain y Douglas Wilson) no
dejemos de lado los lumpen sionistas que operan desde la política partidaria argentina
que van desde la izquierda pasando por el centro hasta la derecha más caustica
como la que hoy los Milei representan con ese particular tono sionista. Así
dentro de esta colorida fauna local hay especímenes como la charlatana Lilita
Carrio con sus pacatas posturas pseudo evangelistas con una sazón sionista que
pretende presentarse como “faro moral” de quien sabe qué. En el otro extremo y
donde supuestamente se hallaría lo peor del Kirchnerismo y que supuestamente
representaría un polo anti imperial, tenemos a un tipo llamado Eduardo Wuado De
Pedro quien tras transaccionar con los capitales israelíes de la empresa
MEKOROT que tiene como nefasto antecedente, la apropiación y negación del agua
potable a los palestinos, le concedió la administración del agua con una
presencia preeminente en la Patagonia.
Como señale antes,
la DAIA o incluso la Organización Sionista Argentina (OSA) no tienen el nivel
de complejidad y organización de la AIPAC estadounidense pero no hay dudas que
aspiran a construir algo similar que con el actual gobierno de los Milei se les
posibilita como nunca. Sumado a que el estado argentino carece de su propia
geopolítica, vaciado de una doctrina nacional y tras abandonar los intereses
estratégicos que debería bregar como estado rivereño, con un extenso y muy
importante litoral marítimo y con una ocupación extranjera en el atlántico sur,
la tarea de cooptarlo para los sionistas solo es una cuestión de tiempo.
Pero si hay un
área que les importe infiltrar y establecerse ese es el llamado “estado
profundo”, ese donde yacen los estratos casi anónimos de la burocracia estatal
que permanece en el tiempo sin importar los gobiernos que vayan pasando. Quedará
para los argentinos de a pie elegir si continúan con la cabeza escondida bajo
la tierra o toman el toro por las astas.

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