viernes, 24 de abril de 2026

 

¿UN AIPAC PARA ARGENTINA?

Considerando la tendencia ideológica de los hermanos Milei y las políticas que vienen tomando para implantarla en la política de estado ¿A cuánto está la Argentina de ser cooptada por el lobby sionista?

Por Yossi Tevi

Por estos días el presidente argentino Javier Milei y un sequito de fervorosos sionistas de su gabinete, estuvieron de visita en Tel Aviv para demostrar que tan disponible se halla para complacer los planes geopolíticos de Israel en Sudamérica. Aquí si es muy real y peligrosa -y parafraseando a Alberto Fernández sobre Rusia- la oferta de “ser la puerta de entrada de Israel” para el continente. Pero incluso más. Al simbólico izamiento de la bandera israelí en el monumento a la bandera en Rosario, ya se están creando los beneficios y poniendo las bases fundacionales de eso en la Patagonia.

Sin dudas Javier Milei demuestra ser el “más sionista del mundo”, tanto que pese a ser un mandatario de un país de mayoría católica ni se le ocurrió visitar (a lo menos por delicadeza) el lugar más sagrado para el cristianismo que se halla en Belén. Obviamente, eso es algo que a la DAIA y los intereses detrás de ellos que enlazan y digitan la geopolítica israelí en el país, no les interesa.

Pero para Milei y su hermana lo único que importaba era encontrarse con Bibi Netanyahu y demostrarle en persona que tan sionistas son y en ese plan afirmar que Irán -sin prueba alguna- fue el responsable de los ataques de 1992 y 1994. Detalles destacados en todo esto son las características del anfitrión, la naturaleza política del estado y las circunstancias de la visita. Así, el entusiasta presidente argentino no se dio por aludido de reunirse con un criminal de guerra y genocida con pedido de captura internacional quien además se halla procesado en casa junto a su esposa por múltiples delitos de estafa. En cuanto a la naturaleza política, Israel es un estado nuclear que ya no esconde sus ambiciones expansionistas reconociendo todo su arco político interno que “no tiene límites definidos” y es bajo esa visión es que ha iniciado la actual guerra contra Irán y el Líbano. Como se puede ver, la gran moralidad o el pretendido cambio moral del que Milei tanto se jacta para su país vociferando eslogan cansinos y vacíos como “las fuerzas del cielo” y “principio de revelación” presuntamente de inspiración teológica judía, solo son para su atribulada cabeza.

Para Israel, los Milei y en particular Javier Milei es la gran oportunidad para incrustar el ideario sionista en el sistema político argentino colándose en la estructura institucional y gubernamental tal como hicieron durante todo el siglo pasado en los EEUU con la creación del Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (AIPAC) y otras organizaciones disfrazadas de apolíticas, desinteresadas y sin fines de lucro; pero en Argentina ¿Es posible?

En Argentina y más puntualmente en la fauna política que se mueve en la ciudad de Buenos Aires (desde donde se controla todo) y donde las lealtades políticas son tan volubles como el clima, no hay una estructura organizada tan amplia y con tantos resortes como existe en Washington DC y New York. La comunidad judía argentina siempre se mantuvo integrada al resto de las comunidades y en particular con la árabe-islámica local, eso claro hasta que (desde los medios y algunos periodistas del menemismo) comenzaron a sembrar la cizaña. Si hay un actor político en la comunidad que ha estado bregando por construir algo similar ese es la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y otras organizaciones sionistas locales quienes ponen por sobre la nación argentina su lealtad al estado de Israel.

Claro que la comparación en el grado de organización entre ambas situaciones es abismal. En los EEUU el poder político-financiero que concentra el lobby sionista de AIPAC fundada en 1953, además de un largo periodo de construcción, cuando encuentra un candidato interesante, no distingue entre demócratas, republicanos o independientes. Todos son cooptados (salvo raros casos) por este polo de influencia pro-israelí que por el poder financiero que ostenta y con el cual impone su agenda externa en el Congreso estadounidense, es sin dudas el objetivo a imitar por los sionistas argentinos. 

Tal como sucedió en los EEUU, el lobby sionista no podría progresar sin la colaboración de los propios cristianos, especialmente los evangelistas y los charlatanes de las iglesias electrónicas que propician la atmosfera para que el sionismo religioso militante, mediante una red que van tejiendo con los sectores financieramente más influyentes pueda progresar y con él, colar una argumentación teo-política que justifique el Apartheid y el genocidio que desde hace casi ochenta años se comete contra la población palestina. 

A partir de los ataques terroristas de 1992 y 1994 -nunca debidamente investigados y mucho menos esclarecidos- la parca y hasta nula actividad sionista local fue incrementándose con el paso de los años con el acompañamiento (y motivación) de la embajada de Israel en Buenos Aires. Poco a poco e instalando con la complicidad de medios sesgados a sospechosos de conveniencia (especialmente musulmanes) y siempre ligados a sus enemigos regionales (OLP, Siria, Irak, Irán y el Líbano), se ha ido alimentando el activismo sionista a un nuevo nivel con la evidente intención de crear un activo polo pro-israelí en todo el cono sur y consecuentemente a ello, arrastrarle para pelear las guerras de este estado.

Así como en EEUU hoy vemos al sionismo revisionista en la cúspide del poder estadounidense con figuras como Lindsey Graham, Pete Hegseth y el mismo Donald Trump (guiados espiritualmente por evangelistas como Paula White Cain y Douglas Wilson) no dejemos de lado los lumpen sionistas que operan desde la política partidaria argentina que van desde la izquierda pasando por el centro hasta la derecha más caustica como la que hoy los Milei representan con ese particular tono sionista. Así dentro de esta colorida fauna local hay especímenes como la charlatana Lilita Carrio con sus pacatas posturas pseudo evangelistas con una sazón sionista que pretende presentarse como “faro moral” de quien sabe qué. En el otro extremo y donde supuestamente se hallaría lo peor del Kirchnerismo y que supuestamente representaría un polo anti imperial, tenemos a un tipo llamado Eduardo Wuado De Pedro quien tras transaccionar con los capitales israelíes de la empresa MEKOROT que tiene como nefasto antecedente, la apropiación y negación del agua potable a los palestinos, le concedió la administración del agua con una presencia preeminente en la Patagonia.

Como señale antes, la DAIA o incluso la Organización Sionista Argentina (OSA) no tienen el nivel de complejidad y organización de la AIPAC estadounidense pero no hay dudas que aspiran a construir algo similar que con el actual gobierno de los Milei se les posibilita como nunca. Sumado a que el estado argentino carece de su propia geopolítica, vaciado de una doctrina nacional y tras abandonar los intereses estratégicos que debería bregar como estado rivereño, con un extenso y muy importante litoral marítimo y con una ocupación extranjera en el atlántico sur, la tarea de cooptarlo para los sionistas solo es una cuestión de tiempo.  

Pero si hay un área que les importe infiltrar y establecerse ese es el llamado “estado profundo”, ese donde yacen los estratos casi anónimos de la burocracia estatal que permanece en el tiempo sin importar los gobiernos que vayan pasando. Quedará para los argentinos de a pie elegir si continúan con la cabeza escondida bajo la tierra o toman el toro por las astas.

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